Artículos antitaurinos

YO LE DEJO PERO, DEBERÍA HACÉRSELO MIRAR

Navegando por internet, me he topado (como los toros) con el blog de Sánchez Dragó. Sabía de su afición a los toros, pero lo que he leído me ha producido una sensación que prefiero no describir. El conocido presentador del diario de la noche de Tele Madrid, ha hecho una “faena” literaria “infumable”, pedante, y cursi. Igual es la marihuana que se le ha ido por otro sitio.
Lo dicho señor Drago, debería hacérselo mirar, porque lo suyo no es normal.
Nos pide usted que les dejemos dedicarse a lo suyo y nos dediquemos a otras cosas. Éso es fácil, dejen de torturar a un animal en harás de su experiencia mística y orgásmica y nos olvidaremos de que existen.
Lo del retorno del Jedi, habrá sido un desliz, ¿no?Del toreo como éxtasis
En griego de nuestros días «éxtasis» significa «parada de autobús»: allí se detiene el tiempo y los usuarios se suben a un vehículo que los conducirá a un lugar lejano: el del arrobo o estado de conciencia alterada y situada fuera del mundo sensible en el que se sumerge el aficionado cada vez que el torero cita, para, templa, manda, liga y carga la suerte, respetando los cánones y, a la vez, reinventándolos, frente a los pitones de un toro bravo.
Ése es, de todos los momentos y emociones que la vida me ha ofrecido, el que yo prefiero, el más estimulante, el más revelador y embriagador, el más excelso, el que más felicidad me ha dado, el que más me dolerá perder cuando la muerte se me lleve.
«Y yo me iré», decía Juan Ramón, «y se quedarán los pájaros cantando», y José Tomás, o el que lo herede, seguirá toreando al natural, de frente y por derecho con el alma puesta en el punto de la plaza donde otros sólo ponen la muleta y, si acaso, que no es poco, la mirada, la femoral y los testículos.
A nadie quiero convencer de nada. El apostolado, en el toreo, es ocioso. Dirijo sólo este cantar a quienes conmigo van. Las emociones no se explican: se sienten, y quien no sienta en la plaza lo que sentimos los aficionados, jamás lo sentirá ni lo entenderá. Déjenos en lo nuestro, dedíquese a otras cosas.
La tauromaquia es -por encima de cualquier otra definición o comparación posibles, y son muchas las que le cuadran- un sacramento. Vale decir: la manifestación de algo visible que provoca en quien lo ve (y más aún en quien lo genera) un estado de gracia procedente de lo invisible. El torero es un místico que al torear levita, el espectador es un devoto y la faena es un trance.
Echemos mano del catecismo, repasemos -aunque cabría irse a otros ámbitos, pero con éste basta- la lista de los sacramentos que la Iglesia de Roma nos propone.
Bautismo: el torero borra el pecado original -que es el de la cobardía, el de negarse a admitir que toda vida es, por definición, pericolosa y no tiene más horizonte que la muerte- y busca, como lo hizo Teseo al perderse en el laberinto de los lances, los terrenos y los tercios del Minotauro, su propio centro de gravedad. Es la apuesta y la ruta -la tentativa del hombre infinito- del nosce te ipsum (conócete a ti mismo) y del ne te qaesiveris extra (conviértete en quien eres) para no haber vivido en vano.
Confirmación: el novillero es sólo un catecúmeno. Hay que tomar la alternativa y confirmarla después en la basílica del Vaticano de Las Ventas y ante un obispo de Roma -el que la preside- para llegar a ser torero de verdad.
Orden sacerdotal: a partir de ese instante -el de la alternativa y su confirmación- ya no hay vuelta atrás. Se ha cruzado el Rubicón, la suerte está echada, la ceremonia imprime carácter y el torero es ya, y lo es para siempre, del mismo modo que el cura sigue siéndolo aunque ahorque los hábitos, matador, maestro, sumo sacerdote, pontifex maximus, hierofante.
Penitencia: el torero se confiesa -revela su personalidad- en público, y frente al público, y éste lo perdona con el ego te absolvo del silencio, lo premia con los olés y los pañuelos o, cuando a su juicio peca, esto es, cuando conculca los cánones de la doctrina, del Dogma o del devocionario de la tauromaquia, le impone la penitencia del silbido, del abucheo, de la bronca, y le niega -impidiéndoselo- hasta el saludo.
Matrimonio: el torero es ying, mujer, cuando hace el paseíllo y se pavonea, cuando se adorna, cuando embarca al animal en el vuelo -verónica o lo que sea- de su falda, cuando ofrece la taleguilla y abre el compás de sus piernas para que el toro -macho, varón, yang- se encele, acuda al reclamo de la hembra y embista su ingle con el falo de los pitones. Luego, a lo largo de la corrida (¿corrida?), van cambiándose las tornas por contacto, por ósmosis, por empatía, por trasvase, por contagio, por restregón y achuchón, hasta formar -el torero y el toro- volcándose, recibiendo o al encuentro, lo que el latino llamaba «monstruo de las dos espaldas». ¿Tercio de muerte o tercio de cópula? El estoque, erguida verga de curvo bálano, se hunde hasta la cruceta en el hoyo o coño de las agujas, golfo de sombras éste (lo dijo Alberti) que tiene, como el pubis femenino y el símbolo del feminismo, forma de triángulo isósceles.
El torero, tras consumar así el matrimonio, se yergue, jaquetón, y el toro, convertido en esposa desflorada, se derrumba con las patas por alto mientras los ojos se le vidrian al sentir que lo inunda el orgasmo de la muerte. De la herida, por cierto, brota sangre: la del himen.
Y, por último, eucaristía. A las cinco de la tarde (a las siete hoy, pero sigue siendo la hora lorquiana de Ignacio Sánchez Mejías), cuando el sol inicia el declive del crepúsculo y con él se retira la energía de esa metáfora del mundo que es el ruedo, la sangre derramada actúa como savia sabia que mantiene la vida del planeta durante el letargo nocturno. Y así la tauromaquia, transformándose en pascua de resurrección, nos redime como la comunión al feligrés e impide la muerte de la naturaleza y la extinción del ser humano.
Por cierto: la carne del toro -rabo, por lo general (va con segundas… ¡Curiosa felación!)- se come, convertida en Sagrada Forma y acompañada por copiosas libaciones de vino tinto, que parece sangre, altera nuestro estado de conciencia, nos ayuda a encontrar y proclamar la verdad -la veritas del borracho- y, para colmo, como el Grial, se sirve en cáliz. ¿Dije eucaristía?
Embriaguez divina, religión, sacramentalidad, éxtasis… Nadie, en consecuencia, se extrañe si añado ahora que la reaparición de José Tomás el 17 de junio en Barcelona es para la afición algo similar a lo que la parusía -la Segunda Venida- representa para los cristianos. El regreso del Redentor, el retorno del Jedi, la llegada del Reino prometido, la resurrección de la carne y de la idea de España allí donde ésta corre más peligro. ¡Toree luego don José -el Mahdi, Kalki, Maitreya, Quetzalcoátl- en Bilbao, en San Sebastián, en Vitoria, y en Las Ventas como sólo él sabe torear, y el milagro se habrá consumado!
Para terminar, un quite. Encontrábase cierto día José Tomás en el domicilio de Joaquín Sabina, haciendo sobremesa y velada, cuando a uno de los contertulios se le ocurrió lanzar la pregunta de cómo y dónde preferiría morir cada uno de ellos. Fue pasando la vez y la voz, llegó el turno del torero, reflexionó éste, abrió una pausa con orla fúnebre y, recreándose en la suerte, de la respuesta dijo:
-En la plaza.
Ante eso, por mi parte, sólo cabe una reacción. La de exclamar lo mismo que exclamó Dalí cuando, al volver a España tras la guerra se enteró de la muerte de su amigo Federico y, consciente de que aquella estocada asesina era el perfecto remate de la extraordinaria faena compuesta por la vida y obra de Lorca, apostrofó:
-¡Olé!
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11 comentarios sobre “YO LE DEJO PERO, DEBERÍA HACÉRSELO MIRAR

  1. no soy española y tal vez por eso no comprendo que en un país del primer mundo, que se supone, más evolucionado que el país “sudaca” de donde provengo, se practique aun esa atrocidad, ese atraso,esa crueldad cobarde y sádica sobre un animal indefenso. Pero lo que dice este enfermo sobrepasa todos los límites. ¿Sera un reprimido sexual?¿Que tendrá en la cabeza? Algo muy feo y muy torcido con toda seguridad… Me parece muy estusismado con la “erguida verga de tanto y cuanto, el falo, el bàlano y todo pito que se le ocurrió.
    Disculpen los que leen, pero ¿no le hará falta a él un torito que le hunda el curvo estoque hasta la cruceta en el golfo de sombras y se deje d decir tanta idiotez junta?Que asco.

  2. Ema tiene toda la razon y ami tambien me parece que la estupidez de este tipo tiene que ver con frustracion sexual si para ellos el toro es simbolo de sexo porque no en lugar de matarlo y torturarlo dejan que se los ensarte por el culo? (o “cruceta”)
    Ademas es una contradicion a Cristo no se hagan pendejos el vino a predicar la paz no el salvajismo. El toreo es una verguenza para Espana, y justos pagan por pecadores porque seguramente no todos los espanoles estan de acuerdo con ese circo de sadismo y crueldad. Para mi la verdadera fiesta brava es cada vez que se muere un bastardo torero cobarde. En este mundo no necesitamos esa clase de basura

  3. Hay personas inteligentes y cultas que llevan la fama y los halagos tan mal, que llega un momento en que pierden el mundo de vista, se les nubla la visión, y ven el mundo a través de sus velados ojos. Tanto es así que la realidad, la más simple y llana realidad, pasa ante sus ojos, pero ellos solo perciben rarezas y extravagancias que se afanan en plasmar en sus escritos. Escritos como el del Sr.Sanchez Dragó, que más parecen el de un ido bajo los efectos de algún alucinógeno, que el de un literato intelectual. Es una pena pero es así, hay gente que se sube a su pedestal, y desde allí pretenden dar lecciones a los pobres mortales, pero han perdido de tal manera el contacto con la realidad, que no caen en la cuenta que lo que están dando no es más que un deplorable ejemplo de hasta que punto puede llegar a ser de estúpido el ser humano.

    Lo siento Sr.Dragó, hace tiempo hubo un momento en que hasta lo escuché con agrado, pero permítame decirle, desde mi más pura ignorancia, que es ignorancia, pero es pura, que escritos como el suyo me hacen sentir verdadera vergüenza ajena.

    Aterrice como pueda Sr.Dragó, si no es que ya ha hecho tarde para recuperar la cordura.

  4. No te sorprendas por las cosas que diga Sánchez Dragó, ya hace mucho tiempo que entró por las veredas más equívocas del misticismo oriental y le ha petado la neurona que rige la lógica y el buen criterio. ¿Pobre hombre!

  5. EStaba viendo este blog por otros motivos cuando me topo con esto. No soy antitaurina. Igual que no soy una hija de belzebu por ello…o eso creia. A quien no le guste lo que escribe Dragó lo tiene tan facil como no leerlo. Ahora entiendo que quieran extender o al menos hacer publica su repudia a las corridas de toros, pero de ahí a no saber separar en el simple hecho de que lo que para ustedes es pasion por la defensa de una idea lo puede ser para otros de la contraria…pues no se, me ofende, sobre todo el que dice puta mierda de españa, o el que dice que el misticismo oriental le ha petado a Dragó la neurona, es increible, partiendo de algo tan bello como ademas puede ser el animismo , quizas esa persona no sepa lo que es o no lo englobe dentro de lo oriental…siendo su mayor exponente Japon…es curioso como la pasion, ciega a unos y a otros, aunque eso si, con sutiles diferencias, como dice Dragó y aqui le apoyo a quien lo le guste lo que dice, que se dedique a lo suyo…
    Siento si molesto a alguien mi intención es simplemente dejar claro que no todo el mundo lanza la lengua a paseo igual…

  6. ¿Has leído el texto de Dragó? Pues si lo has hecho, ya me dirás… El toro de lidia no tiene defensa, si no es la nuestra, así que, yo no puedo “admirar” a quién paga por ver como se tortura a un animal. Leer hay que leer a todo el mundo y luego decir si lo que lee le gusta o no.

  7. Toda persona que escribe lo hace para ser leída, y lo que no puede pretender nadie, es que solo lo lea aquel que lo va a aplaudir. El que escribe lo hace a sabiendas que puede ser criticado por sus escritos. Me da la impresión, por otra parte, que al Sr. Dragó ello le trae más bien sin cuidado, hace años ya que alcanzó una especie de estatus que lo hace estar por encima de toda crítica, él se eleva con sus escritos y mira al resto de mortales desde su atalaya, con la clara conciencia de la pequeñez del prójimo que exalta todavía más su autoproclamada grandeza.

    Los que somos antitaurinos podemos tener muchos defectos, pero en cualquier caso somos personas con la misma capacidad que cualquier otra para criticar aquello que no nos gusta, ¿o es que cuando una crítica viene de un antitaurino pierde su valor?, ¿acaso el Sr. Dragó tiene derecho a escribir cualquier cosa, aunque ofenda a una buena parte de los que lo puedan leer?. Si lo conoces sabrás que es un verdadero provocador, aunque vista la provocación con las composiciones más bellas, o por lo menos lo intente.

    Lo siento, pero del mismo modo que la solución de no ir a las plazas de toros no me sirve, pues mi ausencia no va a evitar el sufrimiento del toro, tampoco me sirve no leer aquello que me ofende, porqué aunque no lo lea la ofensa estará plasmada negro sobre blanco. ¿Tengo también que apagar la radio para no escuchar al Sr. Múgica, Defensor del Pueblo, llamarme tonto por ser antitaurino?.

  8. Efectivamente Carles: No todo vale. El señor Dragó, también nos puede insultar cómo lo hizo en el programa de La Sexta montado en el tren de la bruja, y nosotros tenemos que tragar porque las descalificaciones vienen de un pedante consagrasado, leído, y ex presentador de El diario de la noche de Tele Esperanza Aguirre… ¡Menudo nivel! Como para sentirse orgulloso.

    La verdad es que hay argumentaciones, como la de “Respeto” que no soy capaz de asimilar.

  9. Que sorpresa tan ingrata he recibido por parte de este hombre. Ya sospechaba que su mente no funcionaba normalmente, pero no sabia que llegaría al extremo de enfermedad mental. ¿Como se puede decir que el toreo es valentia?!!!! por favor. Que valentia tiene enfrentarse a un animal que aunque sea superior en fuerza, es inferior en inteligencia! El sabio refrán veridico y universal dice: “Más vale maña que fuerza” Y encima , además de la “inteligencia” los toreros cuentan con todo tipo de facilidades. Es que de verdad cada vez me produce mas asco el ser humano, con lo vien que se vivía en la tierra hasta que llegó el homo sapiens sapiens. La verdad es que la naturaleza no ha estado muy acertada con esa evolución.

  10. Definición RAE: Testosterona (Del fr. testostérone, acron. de testicule, testículo, stérol, esterol, y hormone, hormona) Biol. Hormona producida por los testículos que tiene por función el desarrollo de las glándulas genitales y el mantenimiento de los caracteres secundarios (S-E-C-U-N-D-A-R-I-O-S) del varón. ¿No será que se está confundiendo el señor ese? (¿cómo dicen que se llama?) Lo que algunos llaman pasión o valentía es una simple función biológica y demasiada imaginación (llena de testosterona, claro está).

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