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Patologías del perro y del gato. Antitauromaquia y protección animal

TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL GATO (1)

TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL GATO (1)


TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO EN EL GATO

La conducta social del gato ha sido ampliamente estudiada en diversos colectivos, tanto en animales asilvestrados como en animales que conviven con el hombre, y lo cierto es que presentan grandes variaciones. Un parámetro que al parecer es de suma importancia para que desarrollen unas u otras conductas es la disponibilidad de alimento. Las diferencias genéticas se muestran al parecer importantes en cuanto a la organización social de estos animales, así como las experiencias tempranas durante su desarrollo.
Se sabe que son animales territoriales, pero en muchas ocasiones las áreas ocupadas por dos individuos se superponen.
Los mecanismos que emplean para delimitar sus zonas se basan fundamentalmente en:
- Marcaje con orina (spraying). Se sabe que los gatos pueden discernir entre el olor de la orina de un gato conocido y uno desconocido.
-Marcaje con heces: en ocasiones los gatos depositan montones de heces en lugares particularmente visibles, sin cubrirlos de tierra. Su función no está establecida.
-Marcaje con las patas anteriores: consiste en arañar objetos verticales. Incluye un componente visual y un componente olfativo: las señales dejadas por los arañazos y la secreción de las glándulas interdigitales.
-Marcaje con las glándulas cutáneas de la cabeza: el gato dispone de glándulas productoras de feromonas en la parte lateral de la cabeza (glándulas temporales), alrededor de la boca (glándulas periorales), y en la cola (glándulas caudales). Al frotar la cabeza contra un objeto el gato deposita en él la secreción de las glándulas periorales y temporales. En otras ocasiones las deposita sobre otros gatos e incluso sobre nosotros.
Todas estas costumbres, habituales en donde se concentran grupos de gatos, las desarrollarán también en nuestras casas, y en los alrededores de la zona en donde habitan en caso de que tengan oportunidad de salir al exterior.
Con estas premisas, vamos a tratar en éste artículo, los trastornos del comportamiento derivados de lo que acabáis de leer. Dejaré para una próxima entrega las alteraciones el comportamiento que derivan en agresiones entre gatos que conviven juntos, y las agresiones que son dirigidas hacía personas.

ELIMINACIÓN INADECUADA

Los problemas de eliminación inadecuada (es decir, la eliminación en lugares que no son aceptables para el propietario) constituyen una de las primeras causas de consulta por problemas de comportamiento en animales de compañía. Un dato sumamente importante que debe ser tenido en cuenta, es que la eliminación inadecuada puede ser la manifestación de la existencia de una enfermedad orgánica. Para descartarlas se deberá hacer una inspección del animal, y un análisis de orina y sangre completos. Tampoco estaría de menos, realizar una ecografía del aparato urinario.
En el gato, tanto los machos como las hembras adoptan la misma postura para orinar- agachan el tercio posterior- cuando dicha conducta no tiene finalidad de marcaje territorial. Cuando una hembra o un macho felino están marcando eliminan la orina hacia atrás al tiempo que mantienen el cuerpo erguido y la cola levantada, y tan sólo ocasionalmente lo hacen agachando el tercio posterior.
Además, el gato cuando realiza una conducta normal de eliminación escarba una pequeña depresión con sus extremidades posteriores, en la que deposita sus heces o su orina, y después las cubre con el sustrato que tiene en su bandeja.
Curiosamente la secuencia que se produce durante la micción/defecación, depende de las sensaciones que ése sustrato le produce al gato. Si no es de su agrado, defecará u orinará en un lugar distinto. También puede ocurrir que ése sustrato sea de su agrado para defecar, pero no para orinar, o viceversa. Los sustratos con olor intenso suelen provocar este tipo de problemas, o bien estar provocados por cambios de marca demasiado frecuentes. Ademas del sustrato propiamente dicho, la localización del mismo es también importante, y un cambio de lugar puede provocar problemas de eliminación inadecuada. El factor más importante que determina la aceptación del sustrato es el tamaño de las partículas; la mayoría de los gatos prefieren las partículas pequeñas. Los forros de las bandejas no suelen ser del agrado de los gatos. Me refiero a esas bolsas de plástico que muchos ponéis para que su vaciado sea más sencillo.
El marcaje territorial con orina es uno de los problemas de comportamiento más frecuentes. Suele aparecer en los machos no castrados y maduros alrededor de los 6-7 meses, y en las hembras suele coincidir con los periodos de celo. Aún así el problema puede presentarse en hembras y machos castrados.
Curiosamente existe una marcada variabilidad entre individuos, es decir, no se trata de un comportamiento generalizado, existiendo machos y hembras sin castrar que nunca a lo largo de su vida realizan este tipo de conductas, por lo que los etólogos piensan que seguramente existe un componente genético en el desarrollo de estas conductas.
El ambiente que rodea al gato es un factor sumamente importante y que debe ser tenido en cuenta. Si existen estímulos olfativos provenientes de otros gatos, la aparición del marcaje será mucho más frecuente. La explicación de este fenómeno es lógica, teniendo en cuenta que el marcaje territorial tiene una función comunicativa, y las feromonas presentes en la orina aportan información acerca de la identidad, y en el caso de las hembras, del estado de receptividad sexual del emisor.
Se ha comprobado que determinados medicamentos, en especial los ansiolíticos disminuyen este tipo de conductas, lo que nos hace pensar que deben estar influenciadas por estados de ansiedad o de estrés: nuevas personas o animales en el domicilio, cambio de él, cambios en el entorno físico del animal, y cambios en la rutina a las que el animal está acostumbrado.
Cuando un gato presenta un comportamiento anormal en cuanto a la emisión de orina, habrá que estudiar (cómo he dicho antes) si se trata de un problema derivado de alguna enfermedad, en especial de las vías urinarias. Una vez descartada esta posibilidad, determinaremos que se trata de un problema de conducta, y lo trataremos como tal.
En primer lugar habrá que fijarse en la postura que adopta el gato, para saber si está marcando o lo está haciendo por aversión al sustrato, por qué no le gusta el lugar donde tiene la cubeta, o por qué tiene ansiedad o está estresado.
La cantidad de orina depositada también debe ser tenida en cuenta, ya que cuando un gato marca el territorio lo hace con volúmenes muy pequeños de orina, y suele hacerlo en superficies verticales (puertas, trozos de pared cercanos a puertas y ventanas) y objetos recién introducidos).
Las áreas marcadas deben ser lavadas con un limpiador enzimático. Rociar las áreas marcadas con repelentes es controvertido. La aplicación de análogos de feromonas en forma de pulverizador o difusor puede reducir el marcaje.
Un objeto que curiosamente marcaban algunos de los gatos que he tenido en casa, eran los zapatos, y muchas veces me he preguntado si sería para tapar el olor que ellos eran capaces de percibir en ellos, derivado del que los animales que visitan mi clínica habían dejado en ellos. Curiosamente, cada vez que volvía a casa era lo primero que olisqueaban, y lo mismo hacían con la ropa de trabajo cuando la llevaba a casa para ser lavada.
Los gatos que marcan también depositan su orina en la bandeja colocada a tal efecto.
El marcaje con heces es sumamente raro, por lo que, si la micción inadecuada va acompañada de defecación inadecuada, es poco probable que el problema sea de marcaje (a no ser que el animal presente dos problemas distintos al mismo tiempo).
La limpieza poco frecuente de la bandeja o la utilización para ello de sustancias desodorantes, también puede ser el causante del problema. Aunque parezca poco higiénico los areneros deberían ser limpiados a diario y lavados sólo con agua caliente con cierta frecuencia. La presencia de determinados objetos o ruidos perceptibles o no por nosotros, también pueden hacer que el gato decida orinar o defecar donde debe. Un caso relativamente frecuente se da en gatos en que la bandeja se encuentra en el mismo sitio o próximo a electrodomésticos que de vez en cuando hacen mucho ruido como son el lavaplatos, la secadora o la lavadora.
Tampoco es extraño encontrarnos con gatos que en un momento determinado sintieron dolor al defecar u orinar en un sustrato determinado, y que decidan por ello hacerlo en un lugar diferente.
En el caso de machos no castrados, la solución es la castración, ya que funciona en el 80-90% de los casos. El efecto se suele conseguir de forma inmediata, aunque en casos excepcionales puede tardar meses. Lo que esta demostrado suficientemente es que la edad a la que se produce la castración no influye en este sentido.
En caso de hembras o machos castrados o machos que no se desee castrar se utilizarán tratamientos farmacológicos. Durante mucho tiempo se utilizaron los progestágenos, pero dado que sus efectos secundarios pueden ser graves (cáncer y diabetes), y que los ansiolíticos suelen conseguir el mismo efecto, han quedado en desuso.
Cómo recurso último y habiendo fracasado todas las opciones anteriores, existe la tractotomía olfatoria, que sólo se practicará ante la exigencia del propietario de practicar la eutanasia. Debe quedar claro que ningún veterinario debería ofrecerse a realizarla si no está seguro de que el propietario ha hecho todo lo que se le ha indicado.
De forma ocasional, el gato defeca en lugares inadecuados y muy destacados, probablemente impregnados del olor de una determinada persona. Esta conducta debe considerarse similar al marcaje, y el tratamiento con ansiolíticos debe ser eficaz. Actualmente se piensa que los gatos que marcan mediante una micción o defecación completa los lugares con alta concentración de olor humano (alfombrillas de baño, camas, ropa sucia…), parecen indicar que el gato tiene un conflicto con la persona cuyo olor marca con orina o heces.
El número de bandejas o areneros en una casa, debe ser igual al del número de gatos, más uno. Es obvio que además, serán necesarios varios recipientes con agua y comida.

MARCAJE TERRITORIAL CON LAS UÑAS

Los destrozos que en muchas ocasiones provocan los gatos con las uñas son motivo de consulta frecuente en nuestra clínica. En realidad se trata de una función de marcaje, y el rascado deja tanto una señal visual como olfativa; la señal olfativa es debida a la secreción de las glándulas interdigitales. Dado que se presenta muy tempranamente, no resulta demasiado complicado acostumbrar al gato a hacerlo en lugares adecuados, siempre y cuando le dediquemos tiempo y paciencia.
Los rascadores se colocarán en un principio en los lugares que el gato utiliza para dormir. El material a utilizar puede ser madera, corcho, esparto, tela de la utilizada para fabricar felpudos…La altura debe facilitar al gato alcanzarla con sus extremidades anteriores, mientras se apoya en las posteriores.
Si el gato ya ha adquirido la costumbre de utilizar objetos no deseados como sillas o sofás, será útil colocar rascadores en zonas próximas a donde se encuentran dichos objetos, y llevarle a ellos cuando se le pille in fraganti. En muchas ocasiones una silla o un sofá viejos pueden ser de utilidad, aunque podrán confundir al gato y hacerle pensar que puede utilizar todos los objetos similares que encuentre a su alrededor. Aún así, lo que ocurre con más frecuencia es que una vez que el gato ha escogido un lugar determinado, se afile y marque con las uñas siempre en él.
El gran problema se presenta cuando todas nuestras iniciativas han fracasado, y vosotros, propietarios nos planteáis la extirpación de las uñas o la eutanasia. Yo soy de los veterinarios a los que no les gustan este tipo de prácticas, pero tampoco podemos engañarnos: prefiero a un gato vivo sin uñas, que a un gato eutanasiado por una cuestión de comportamiento.
Estoy convencido de que a pesar de los potentes analgésicos que podemos utilizar, el dolor postquirúrgico es intenso. Serán necesarias muchas curas tras la operación con la colocación de incómodos vendajes que dificultarán la movilidad del gato, y en ocasiones se presentarán infecciones óseas en las zonas de amputación, por lo que antibióterapia será muy importante.
Se debe tener en cuenta ademas, que los gatos utilizan las uñas para pelear con otros gatos. Por tanto, si el animal tiene contacto con otros gatos, y particularmente se trata de un macho entero, la extirpación de las uñas no es una buena opción.
Existen desde hace tiempo unas fundas de goma que se colocan en las uñas y que pueden servir de alternativa. A mi la verdad es que no me convencen en absoluto. Las uñas seguirán su crecimiento natural por lo que será necesario cambiarlas con mucha frecuencia.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Gato.
José Enrique Zaldívar Laguía.

marzo 26, 2009 Publicado por | Artículos sobre perros y gatos, Enfermedades del gato | , , , , , , | 4 comentarios

TUMORES MAMARIOS EN LA GATA

TUMORES MAMARIOS EN LA GATA

Los tumores de glándulas mamarias son los terceros tumores más frecuentes en las gatas, y por supuesto más habituales en hembras mayores (entre 10 y 12 años). Dentro de la especie felina, quizás se presente una mayor incidencia en la raza siamesa. La etiología hormonal parece ser bastante importante en la aparición de este tipo de neoplasias. La ovariohisterectomía puede reducir de modo significativo el riesgo de desarrollo de tumores de mama, por lo que podemos decir que serán más frecuentes en gatas enteras o que han sido castradas después de numerosos celos. Su desarrollo está ligado a la producción de hormonas femeninas. En las gatas, el riesgo de desarrollo de tumores mamarios se multiplica por siete en comparación con individuos castrados en la pubertad.
En el 80% de los casos son malignos; el 25% aparece como masas ulceradas y en más del 50% de los casos afectan a glándulas múltiples. Las metástasis se suelen presentar en pulmones, pleura, hígado, ganglios linfáticos (49% de los casos), glándulas adrenales, diafragma y riñón.
Un diagnóstico diferencial importante es con la hiperplasia fibroendotelial. Este problema se presenta en gatas enteras. El comienzo suele ser dentro de las 2 semanas del estro (celo). La gata presentará glándulas mamarias agrandadas, rojas y tumefactas. El proceso es autolimitante con resolución espontánea. En estos casos nos vamos a encontrar con un aumento simétrico de una o varías glándulas mamarias, que en muchas ocasiones aparecen tumefactas. El tamaño de las mamas puede alcanzar desde 2-3 cm hasta 10 cm, y en algunos casos la piel subyacente puede aparecer tensa y eritamatosa, con múltiples ulceraciones cutáneas. No suele existir secreción láctea. La palpación será unas veces indolora y otras no, en función de la evolución del proceso. La ovariohisterectomía previene la recurrencia.
Se ha demostrado que en gatas, el uso de acetato de megestrol y de otros progestágenos implica una mayor incidencia en la aparición de tumores de mama.
En la exploración física, podremos encontrar un nódulo único o nódulos múltiples asociados a un pezón o a la propia glándula. Las lesiones benignas tienden a ser pequeñas, bien circunscritas y firmes a la palpación. La situación mamaria de estos tumores en la gata, no demuestra preferencia por la localización, siendo su incidencia igual en cuanto a situación en cualquiera de las glándulas, aunque podríamos decir que quizás se da una mínima mayor incidencia en las glándulas craneales.
Los tumores pueden moverse libremente o estar adheridos a la piel o a la pared abdominal. Pueden estar ulcerados, inflamados y edematosos o asociarse a secreciónes que pueden ser comprobadas apretándolos suavemente.
El evaluación diagnóstica de las gatas con neoplasia debe incluir un hemograma, un perfil bioquímico y un análisis de orina. Aunque la citología generalmente no puede diferenciar los tumores malignos de los benignos, puede ayudar a excluir otros diagnósticos diferenciales. Además la citología puede resultar definitiva si están presentes criterios de malignidad evidentes. Las radiografías torácicas son importantes para evaluar los procesos pulmonares metastáticos y la posible linfadenopatía esternal. Las ecografías también podrán ayudarnos a detectar posibles metástasis a nivel de cavidad abdominal. En las gatas se suele observar, la presencia de derrame pleural. Es importante evaluar los ganglios linfáticos inguinales, sublumbares, mesentéricos y pélvicos con el fin de estatadificar el tumor. La evaluación de estos ganglios de puede hacer por citología, ecografía, radiografías y palpación. La biopsia por escisión de las masas mamarias, permitirá alcanzar un diagnóstico definitivo.
La mayoría de los tumores de glándulas mamaria felinos son malignos, muy a menudo adenocarcinomas, y muestran un comportamiento sumamente metastático. El pronóstico depende, inicialmente, del tamaño del tumor en el momento del diagnóstico. Los tumores de menos de 2 cm de diámetro se asocian a tiempos de supervivencia de alrededor de 3 años, Para las masas con 2-3 cm , la sobrevida media es de 2 años,
mientras que los tumores de más de 3 cm se asocian a supervivencias de entre 4 y 6 meses.
La cirugía es la piedra angular del tratamiento de estos tumores. Una contraindicación importante para la cirugía son los carcinomas inflamatorios, ya que es virtualmente imposible eliminar por completo el tumor y el recrecimiento puede ocurrir tras unos día después de la cirugía.
En las gatas se recomienda la mastectomia de cadena completa (eliminación de las cinco glándulas de un lado sin extirpar la capa muscular subyacente), con una mastectomía bilateral secuenciada para los procesos bilaterales. Deberíamos dejar pasar entre una cirugía y otra como mínimo dos semanas, para permitir la síntesis libre de tensiones y la cicatrización óptima. Se ha demostrado que en gatas con resecciones mínimas tienen procesos recurrentes antes que en las que se realizo una mastectomía completa, aunque tuvieron tiempos de supervivencia similares .Estas recurrencias se cuantifican en un 66%.
La ovariohisterectomía no mejora la sobrevida, pero podría considerarse concurrente con la mastectomia para tratar o prevenir afecciones uterinas u ováricas, que a veces acompañan o coexisten con los tumores mamarios.
Debido a que la gran mayoría de los tumores de mama felinos son malignos y hacen metástasis, la quimioterapia postoperatoria podría estar indicada. Se están utilizando protocolos con doxorrubicina como fármaco único. Lo cierto es que el avanzado estado de la mayoría de los tumores mamarios de los felinos determina una escasa respuesta a la quimioterapia, aunque como he comentado antes la doxorrubicina sola o unida a ciclofosfamida pudiera resultar como tratamiento coadyuvante tras la cirugía para retrasar las metástasis.
Para concluir el artículo os diré que si queréis evitar la aparición del cáncer de mama en vuestras gatas, debéis castrarlas lo antes posible (una buena edad sería a los 8-10 meses) y evitar los “venenos” que suponen las pastillas e inyecciones para la inhibición de sus desagradables celos. Vuestras gatas os lo agradecerán sin lugar a dudas.

José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores. Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
Madrid-28045.

febrero 16, 2008 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 106 comentarios

PERITONITIS INFECCIOSA FELINA (PIF)

PERITONITIS INFECCIOSA FELINA (PIF)

Toca en éste número de El Mundo del Gato, hablar de una complicada enfermedad en cuanto a su origen, transmisión, prevención y tratamiento.
Se trata de una enfermedad vírica producida por un coronavirus muy similar al CVEF (virus del coronavirus entérico felino) conocido por todos los amantes de los gatos. Se puede presentar en lo que llamamos la forma seca o en lo que se conoce como forma húmeda, aunque algunos gatos presentan al mismo tiempo las dos.
Digamos que la similitud entre ambos virus es tal, que el virus del PIF es una mutación del virus CVEF. La mutación de un virus a otro se produce en el intestino de los gatos. Entre 1986 y 1995, 1 de cada 200 admisiones hospitalarias en Norteamérica recibían el diagnóstico de PIF.
Los gatos que sufren esta enfermedad pueden ser de cualquier raza o sexo, con edades comprendidas entre escasos meses y cinco años, aunque debemos aclarar que la mayoría de los casos se dan en gatos menores de 1 año.
Habitualmente los animales afectados proceden de lugares en donde se produce una gran concentración de ellos (albergues, colonias, criaderos, residencias…). En números reales se habla de poblaciones de más 5 gatos.
Cuando uno de estos animales afectados aparece en nuestras clínicas, solemos ver un gato con fiebre que no responde a los antibióticos y cuya pirexia suele ser cíclica. Se muestran letárgicos, presentan a veces ictericia (color amarillo de las mucosas) y alteraciones neurológicas. No suelen presentar diarrea, pero si son frecuentes las alteraciones oculares y los vómitos. Los que están afectados por la forma húmeda o exudativa presentan un líquido amarillento en la cavidad abdominal, en la pleura, en el pericardio, en el espacio subcapsular de los riñones y los machos en el escroto. Si el acumulo de líquido afecta a la pleura, veremos a un gato con dificultad respiratoria, y si es abdominal nos dará apariencia de tener una gran tripa. Este líquido, una vez extraído y analizado, presenta unas características muy típicas. La extracción es sencilla realizando una punción de la cavidad abdominal. En ocasiones el gato tan solo presentará alteraciones oculares (precipitados corneales, uveitis anterior, hipema, hemorragias o desprendimientos de córnea)
En un análisis de sangre nos podremos encontrar con los linfocitos (fracción de glóbulos blancos) bajos (lo llamamos linfopenia), y los neutrófilos ligeramente elevados. Estos gatos no es infrecuente que están anémicos. La bioquímica suele mostrar un aumento de las proteínas totales por aumento de las gammaglobulinas, pese que a que la albúmina suele estar baja. Las transaminasas, es decir los marcadores de la función hepática, suelen estar elevadas, así cómo la bilirrubina, esta última en especial en la forma húmeda.
La serología específica sobre la enfermedad (detección de anticuerpos en sangre) nos puede ayudar, pero las interpretaciones deberán hacerse con mucha cautela. Cuando hacemos un análisis de este tipo obtendremos títulos altos contra coronavirus, pero, ¿serán producidos por la presencia de CVEF (coronavirus entérico) o por la presencia de su mutante el coronavirus del PIF? Quiero decir que no hay manera de distinguir según este tipo de análisis si los anticuerpos están producidos por uno u otro virus.
En centros con multitud de gatos, prácticamente todos serán positivos, aunque no están enfermos. Esto quiere decir que han estado en contacto con el virus y que su organismo ha respondido generando anticuerpos contra el. Los gatitos de los albergues suelen tener títulos muy elevados frente a coronavirus, pero la mayoría no desarrollará le enfermedad. Los títulos positivos desaparecen muy lentamente, y los gatos que después pasan a un hogar de acogida solos, sin exposición posterior al coronavirus se harán seronegativos después de meses o años si no son portadores ni del CVEF ni sufren PIF.
Por el contrario nos podemos encontrar con gatos que siendo negativos tienen la enfermedad, ya que puede ser que la seroconversión, es decir la fabricación de anticuerpos contra el coronavirus todavía no se haya producido o que los análisis no sean capaces de detectar títulos bajos. Explicar la razón del por qué se produce esto, sería entrar en estudios de inmunología que no tienen cabida en el presente artículo. Afortunadamente este fenómeno un tanto extraño no se produce con demasiada frecuencia.
Es por esto, que ya hay muchas investigaciones que indican que este tipo de análisis carecen del más mínimo interés.
Existe una prueba bastante fiable que se denomina Reacción en cadena de la Polimerasa con transcriptasa invertida (RT-PCR)- ¡vaya nombrecito!- que permite actualmente clarificar de alguna manera si estamos ante un PIF, pero tan solo nos dirá si una lesión sospechosa se debe a PIF o si el gato está eliminando CVEF en las heces.
Podemos decir entonces, que por desgracia el único diagnóstico certero se debe realizar mediante el estudio de los tejidos de muestras obtenidas por biopsia o post mortem (la mayoría de las veces), salvo que la forma de presentación sea la húmeda, en la que con los síntomas, la presencia de líquido en cavidad abdominal y los análisis de sangre, tendremos suficientes datos para establecer el diagnóstico.
Existe una salvedad en este “galimatías” de los diagnósticos y son aquellos casos en que los gatos muestran signos neurológicos. Estos síntomas indican enfermedad en diversas partes de la médula espinal, cerebro y cerebelo y pueden incluir convulsiones, ataxia, paresias, parálisis, enfermedad vestibular, neuropatía periférica, hiperestesia, incontinencia urinaria y cambios en el comportamiento. He dicho salvedad, porque los gatos con PIF neurológico son seropositivos en sangre y en LCR (líquido cefalorraquídeo). La inflamación del sistema nervioso central a menudo da lugar a hidrocefalia que podrá ser observada por Resonancia Magnética (RM).
Prácticamente todos los gatos con PIF confirmada mueren, desde el momento en que empiezan a debilitarse, a perder peso y dejan de comer. En ese momento debéis prepararos para aceptar la realidad de que vuestro gato se está muriendo.
Algunas veces, los veterinarios prescribimos medicamentos para “paliar” los efectos de esta devastadora enfermedad. En primer lugar utilizamos los inmunomoduladores como el Propinecbaterium acnes, interferón humano, interferón veterinario (Virbagen Omega. Laboratorios Virbac), acemanano, interferon B fibroblástico felino, y otras sustancias como ciclofasmida, ribavirina, arabinosido de adenina, y anfotericina B. Los corticoesteroides también pueden resultar útiles para la mejoría de nuestros pacientes aquejados de esta enfermedad. Incluimos también en los tratamientos el uso de ácido ascórbico (Vitamina C), anabolizantes, aspirina y antibióticos.
Debemos tener en cuenta que la presencia de otras enfermedades en los gatos afectados como la leucemia o la inmunodeficiencia felina que redundan en una mayor influencia del PIF, sugiriendo que el estado inmunológico del huésped es muy importante en el establecimiento de la condición clínica, es decir de la enfermedad. Los gatos con PIF, cuya única sintomatología es ocular, pueden responder bien al tratamiento antiinflamatorio o a la enucleación del ojo afectado y tienen mejor pronóstico que los gatos con un PIF generalizado.
Debéis saber que las partículas virales pueden sobrevivir en el medio ambiente hasta 7 semanas en las secreciones desecadas, pero los desinfectantes neutros las inactivan. La higiene en esta enfermedad es pues de la máxima importancia.
Cuando los investigadores se plantean la prevención del PIF, se encuentran con que es evidentemente muy difícil. ¿Cómo se puede evitar que en un colectivo de gatos no estén presentes los coronavirus entéricos y que en un momento determinado su mutación de lugar a la aparición de los coronavirus responsables del PIF? El planteamiento es sumamente difícil pero debe encaminarse a:
1-Evitar el PIF en gatos que estuvieron en contacto con gatos enfermos de PIF.
2-Evitar el PIF en gatos que son portadores del virus CVEF
3-Evitar el CVEF
Después de que un gato en una alojamiento determinado desarrolla PIF, prácticamente nada puede hacerse para evitar el contagio al resto de los gatos. Todos los que conviven con él habrán estado expuestos a los coronavirus entéricos, pero curiosamente pocos desarrollarán PIF. Quiero decir que después de haber diagnosticado un caso de PIF en un grupo de gatos, la probabilidad de que otro gato muera por esta enfermedad no es mayor que en cualquier otro centro de concentración felina con CVEF endémico (que son todos). Existen excepciones como son los gatos de la misma camada que además son hermanos de padre y de madre de gatos con PIF. La segunda excepción son las epidemias que se pueden presentar, aunque podemos decir que se producen con muy poca frecuencia.
El gran desafío que nos presenta con esta enfermedad se encuentra en los grandes núcleos de concentración de gatos donde el coronavirus entérico es endémico, es decir, es un habitante más en estas colonias. Esto ocurre también en todas las casas con muchos gatos (más de 5 como ya hemos dicho), centros de cría, refugios y hogares de acogida.
Es razonable pensar en una resistencia hereditaria al PIF en los centros de cría, por lo que si una gata tiene que dos camadas que desarrollan PIF (aunque la madre evidentemente no tenga la enfermedad), no debería criar en el futuro. Así mismo debe prestarse atención a los pedigríes de los machos cuando se presentan excesivos casos de PIF en sus descendientes. Debemos tener claro por tanto que en los centros de acogida y criaderos la presencia del CVEF es inevitable y que el PIF es una consecuencia de la presencia de este.
En los grandes núcleos de población felinos el aislamiento para evitar la diseminación del virus no es efectivo, según muchos autores. Alegan que la facilidad con que el virus se transporta a través de ropas, objetos, polvo y pelo del gato, hace inefectiva esta medida. Aún así, otros investigadores de la enfermedad recomiendan que los gatos nacidos en criaderos con seropositivos deben alojarse sólo con la madre y los hermanos hasta que sean vendidos, y si las cosas se quieren hacer bien, analizar los anticuerpos anticoronavirus a las 14-16 semanas de edad y venderse sólo si son seronegativos. Añaden que un gato debe demostrar que es negativo para el ARN viral en análisis de heces realizados durante 5 meses para ser considerado desprovisto del virus. Digamos que esperar hasta las 14-16 semanas para vender un gato es sumamente difícil, por lo que estas medidas tan drásticas podríamos obviarlas.
Lo que no estaría de menos en criaderos es hacer análisis rutinarios en heces para detectar la eliminación de CVEF, mediante la técnica de la PCR. Lo recomendable es hacerlo semanalmente durante dos meses o más para detectar a los portadores; cualquier gato que elimine durante más de 6 semanas el virus debe ser sacado del criadero y dado en adopción o vendido. Me estoy refiriendo evidentemente a aquellos gatos que por su valor genético, vosotros criadores, decidáis quedaros para la reproducción. Será una buena manera de intentar eliminar en lo posible la presencia de coronavirus y como consecuencia la presencia en algún caso de PIF.
El destete temprano se ha propuesto como un medio de interrupción de la transmisión de los gatos adultos a los gatitos, ya que algunos podrían verse infectados a las 5 o 6 semanas. ¿Podemos permitirnos separar a la madre de sus gatitos con 5 semanas? Pues yo opino que no deberíamos. Para que la medida sea eficaz, además estos gatos deben ser llevados a hogares en donde no haya gatos, y aún así, a veces el esfuerzo puede resultar inútil.
En cuanto a la vacunación, está disponible una cepa coronaviral mutante de administración intranasal que induce respuesta inmune de mucosas para una mínima respuesta inmune sistémica (Primucell FIP. Laboratorios Pfizer). Parece ser efectiva en al menos algunos gatos. Lo que no se sabe es si protege contra todas las cepas de campo y sus mutaciones. Seguramente no es efectiva en gatos infectados con anterioridad, pero tampoco les perjudicará si se les aplica. El problema es que genera títulos inmunes dificultando la interpretación de los resultados serológicos en gatos vacunados que muestran síntomas de PIF. Quiero decir que en un gato vacunado no sabremos si los títulos que dan los análisis habrán sido provocados por la vacuna o por el virus natural.
Cuando los laboratorios Pfizer lanzaron al mercado español su vacuna intranasal se puso en marcha un concurso de casos clínicos sobre la enfermedad. Tuve el honor de obtener el segundo premio de aquella convocatoria a raíz de unos casos clínicos que diagnosticamos en un colectivo de 14 gatos que vivían en la misma casa. El gato que se presentó síntomas era un macho de 8 meses que tenía líquido en cavidad abdominal, vómitos, anorexia e ictericia. El gato daba negativo a Inmunodeficiencia y Leucemia. Los análisis de sangre coincidían con lo que teóricamente debe presentar un gato con PIF y la serología es decir el título frente a coronavirus fue 1/900. Lo que hicimos fue hacer una determinación de anticuerpos en los 13 gatos restantes y los resultados fueron sumamente dispares:
-Seis gatos presentaban títulos de 1/810
-Tres títulos de 1/270
-Uno título de 1/90
-Cuatro título de 1/30
Según al laboratorio que realizó los análisis todos los gatos con valores iguales o superiores a 1/810 debían ser considerados positivos a PIF. Los gatos con valores de 1/90 deberían ser vueltos a analizar 2 meses después, y los gatos con títulos iguales o inferiores a 1/30 se consideraban negativos.
Curiosamente los gatos que daban títulos de 1/810, tenían menos de 1 año, salvo uno que tenía 4 . Curiosamente ninguno de ellos presentaba síntomas de enfermedad, y curiosamente sólo uno de ellos desarrolló la enfermedad posteriormente.
El resto de los gatos analizados tampoco desarrolló la enfermedad a lo largo de su vida.
Este estudio resume de alguna manera lo que he ido contando a lo largo del artículo, es decir, que la presencia de coronavirus en colectivos de más de 5 gatos en normal (todos los gatos daban títulos contra el virus), pero también demuestra que a pesar de que 7 de los 14 gatos se supone que sufrieron la mutación del virus entérico al virus del PIF, tan sólo 2 desarrollaron la enfermedad y por desgracia tuvieron que ser eutanasiados.

diciembre 19, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 117 comentarios

OTITIS EXTERNA EN EL GATO

OTITIS EXTERNA EN EL GATOLa otitis externa se describe como un proceso inflamatorio del conducto auditivo externo. La incidencia estimada en el gato es sensiblemente menor que en el perro, oscilando del 2% al 6,6%. Mi experiencia clínica me ha demostrado que la incidencia es mucho mayor en gatos jóvenes (entre los 2 y los 6 meses) que en gatos adultos. La razón la explicaré más adelante.
Los signos que manifestarán los gatos con otitis dependerán de la causa que la provoque. Podremos ver agitación de la cabeza, rascado, dolor de oídos, y acumulación variable de cerumen y exudados. Los diferentes procesos que va a desencadenar la inflamación, como son el aumento de humedad y del PH y la disminución del contenido de lípidos en el cerumen, van a predisponer al animal a una infección secundaría, que aumentará la manifestación de los síntomas anteriormente citados. Suele ser a partir de este momento cuando acudís al veterinario.
Podemos citar varios factores como causantes de las otitis en oídos sanos. Puede ser que estos factores no se curen, pero se controlan con un tratamiento adecuado.

-Hipersensibilidad:

Atopia y alergia alimentaria. Es muy frecuente en los perros y no tanto en los gatos, aunque también se puede dar, principalmente en aquellos en que estos procesos alérgicos desencadenan dermatosis faciales. Los signos clínicos iniciales consisten en prurito intenso en ambos pabellones auriculares, con eritema en el pabellón auditivo. En estos casos es frecuente la aparición de infecciones secundarias por una levadura llamada Malassezia pachydermatis o por bacterias. La Malassezia se ha aislado en el 18% de oídos de gatos sanos, pero cuando aparecen los cambios habituales que se presentan cuando hay una inflamación pasarán a convertirse en patógenos, dando lugar a infecciones secundarias, difíciles de tratar. Con las bacterias ocurre exactamente lo mismo.

-Hipersensibilidad por contacto y reacción irritante:
El gato es un animal muy vulnerable al uso de determinados medicamentos y en el caso de limpiadores óticos y gotas óticas lo es aún más. Es por esto, que no es recomendable el uso de productos para perros que no están indicados para uso en gatos, y ni tan siquiera de las toallitas limpiadoras para niños, que tanto os gusta utilizar para la higiene de los oídos.
Por ejemplo, la neomicina, propilenglycol, y sulfóxido de dimetilo se han asociado a otitis irritante. Otros productos que pueden provocar irritación, pero en menor medida son el alcohol, glicerina, y povidona yodada.
Cuando la otitis externa se agrave con el tratamiento, deberemos sospechar la hipersensibilidad por contacto o por una sustancia irritante.

-Ectoparásitos.
Podemos decir que es con diferencia la otitis más frecuente en el gato. El 50% de las otitis en estos animales son provocadas por el Otodectes cynotis (ácaros del oído). El ciclo vital de estos ácaros se completa en tres semanas. Se alimentan de linfa y de sangre.
En los gatos la infestación puede clasificarse de las siguientes maneras: 1) otitis externa, 2) infestación ectópica o 3) vector asintomático ( la intensidad de la reacción, es decir la gravedad de los síntomas, parecen estar relacionados con reacciones de hipersensibilidad inmediata). Los estudios serológicos demuestran que la mayoría de los gatos han estado expuestos a ácaros auditivos en algún momento de su vida.
Antes comenté que las otitis que vemos los veterinarios en las clínicas, por lo menos en la mía, es más frecuente en gatos jóvenes que en adultos. La explicación es que cuando un cachorro es recogido de la calle, de una protectora o de un criadero, casi siempre estará parasitado por este ácaro. La razón es sencilla: el control de estos en núcleos animales como los mencionados es muy difícil. Es absolutamente necesario, el tratamiento insecticida y la limpieza exhaustiva de los materiales residuales del local, en combinación con un tratamiento completo de cada animal. Debe repetirse el tratamiento cada 3-4 semanas.
Veremos en estos casos, prurito intenso, eritema y costras en el pabellón auricular y acumulación de exudados en el conducto auditivo externo (apariencia de poso de café). Los ácaros pueden observarse durante la exploración otoscópica, en forma de puntos blancos dotados de movilidad. Estos ácaros no sólo se localizan en el oído, sino que también lo harán en la piel del cuello y de la cabeza de los gatos. Si la infestación es grande podremos ver dermatitis y alopecia desigual en los gatos. Son muchos y excelentes los tratamientos de los que disponemos en la actualidad, pero nombraré tan sólo el fipronil y la selamectina. Un producto muy utilizado es la ivermectina oral o inyectada, pese a que su uso no está registrado en España para gatos. Vuestro veterinario os marcará las pautas y maneras de cómo utilizar estos productos.

-Los cuerpos extraños como causantes de otitis en el gato son sumamente raros, por las costumbres de vida de estos animales.

- Los defectos de queratinización hereditarios en el gato si pueden causar este tipo de inflamaciones en especial aquellos que provocan seborrea y que darán lugar a otitis eritematosa y ceruminosa, que se puede complicar con otitis purulenta secundaria. Son más frecuentes en los persas.

-Las enfermedades de tipo inmunitario pueden asociarse tanto a lesiones auriculares como a otitis externas. Algunos fármacos pueden también provocar erupciones en forma de lesiones en el pabellón auricular o de inflamaciones en el oído externo.

Cuando nos encontramos con un gato mayor que desarrolla una otitis crónica o recurrente debemos prestar mucha atención a la presencia de un tumor benigno o maligno o de estructuras anexas al oído. En los gatos se requiere atención especial a los carcinomas de células escamosas de los oídos blancos. Aunque una excesiva exposición al sol no sea un requisito previo para la aparición de estos tumores, se recomienda mantener a los gatos de oídos blancos en el interior y alejados de la luz del sol.
Los pólipos nasofaríngeos, por lo general se detectan en gatos jóvenes, aunque pueden aparecer en animales de más edad. Estos pólipos son proliferaciones no neoplásicas que se originan en el oído medio, conducto auditivo o mucosa nasofaríngea, y que deben tomarse en consideración en el diagnóstico diferencial de la otitis externa unilateral resistente a la medicación o a la otitis media con signos respiratorios.

Una complicación, relativamente frecuente en las otitis del gato, que suelen ser bastante pruriginosas son los otohematomas, que aparecen en la superficie cóncava del pabellón auricular, entre el cartílago y la piel o dentro del cartílago. Algunas alteraciones de la coagulación presentes en algunos gatos, podrían contribuir a la aparición de estas complicaciones.
Debéis saber que en el conducto auditivo de vuestros gatos existe una flora bacteriana normal. Las bacterias y las levaduras son microorganismos patógenos oportunistas, pero pueden causar cambios secundarios importantes en el conducto auditivo por una infección crónica. En caso de colonización e infección, la limpieza del conducto auditivo externo elimina el exudado, los residuos, las toxinas, los ácidos grasos libres, que perpetúan la inflamación y los cambios secundarios del conducto auditivo.
Los gatos pueden infectarse de manera secundaria por Pasteurella multocida, y con menos frecuencia, por pseudomonas aeruginosa, proteus o E. coli.

En cuanto al tratamiento, diremos de modo general que la limpieza auditiva tiene varias funciones: 1) elimina el material que mantiene o perpetúa la infección; 2) elimina las toxinas bacterianas, leucocitos y ácidos grasos libres que estimulan la inflamación; 3) permite el análisis completo del conducto auditivo externo y el tímpano; 4) permite que el medicamento tópico contacte con todas las partes del conducto auditivo, y 5) elimina el material que puede inactivar los medicamentos tópicos. En caso de dolor intenso puede ser interesante usar previamente un tratamiento antiinflamatorio, antes de la limpieza.

Existen en el mercado un gran número de productos de limpieza para oídos, cuya misión es la eliminación del cerumen, el exudado y los residuos del conducto auditivo.
Debéis saber que si el veterinario no visualiza la membrana timpánica, sólo utilizara en principio agua o una solución salina fisiológica, porque muchos productos de limpieza tópicos son ototóxicos . Una vez que estemos seguros de la integridad de la membrana timpánica podremos hacer uso de estos excelentes productos.
La detección temprana de la otitis evita un dolor innecesario y la pérdida de audición, disminuyendo la prevalencia de trastornos refractarios crónicos.
Los tratamientos de las diversas afecciones del oído mencionadas deberán ser instaurados por un veterinario. Podréis pensar que unas simples gotas óticas compradas en la farmacia, pueden solucionar el problema. Gran equivocación, porque hay otitis que si no son bien diagnosticadas y tratadas, supondrán un “suplicio” para vuestro gato y para vosotros, dada la gran cantidad de complicaciones que se podrán presentar. Un dato importante que debéis conocer y que es el culpable de los fracasos de muchos tratamientos, es el hecho de que cuando aplicáis unas gotas en los oídos y el gato se sacude y se siente molesto, os hace abandonarlos. No pasa nada, es lo normal. Tan sólo solemos utilizar tratamientos sistémicos (en inyecciones o en pastillas) cuando además de las molestias en el oído hay fiebre, anorexia, rotura de la membrana timpánica o la otitis forma parte de otra afección. Otro error será suspender el tratamiento una vez que observamos que los síntomas han desaparecido. Se deberá prolongarlos siempre una semana más.
Los principios terapéuticos de la otitis externa incluyen, en función de la causa de que la produce:
-Limpieza/secado.
-Acidificación.
-Antiinflamatorios locales o sistémicos
-Antibacterianos locales o sistémicos.
-Antifúngicos locales o sistémicos.
-Antiparasitarios locales o sistémicos.
-Tratamiento quirúrgico: cuando los principios anteriormente citados no consiguen solucionar la patología.

julio 31, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 4 comentarios

ACTUALIZACIONES VETERINARIAS EN MEDICINA FELINA

ESTAMOS AL DÍALos laboratorios Pfizer han lanzado un nuevo antibiótico. Se llama Convenia, y se presenta en forma de inyectable. Se trata de una cefalosporina llamada cefovecina. Tiene una gran ventaja y es que una sola aplicación cubre 14 días de tratamiento. De momento se está utilizando con gran éxito en infecciones de piel, genitourinarias y del aparato respiratorio. No se debe aplicar en animales de menos de 2 meses y debe ser aplicado con precaución en animales que estén recibiendo tratamientos con AINES (antiinflamatorios no esteroideos). En una encuesta realizada entre propietarios de mascotas europeos, los españoles somos los que más dificultades tenemos para dar medicaciones orales.

-Todos los que tenéis un gato, habréis oído hablar del FLUTD (Enfermedad de las Vías Urinarias Inferiores Felina). Hoy se sabe que el 60-70% de estos casos, en que los gatos presentan alteraciones de la micción, como, periuria, disuria, polaquiuria e inflamación vesical con o sin hematuria, son debidas al estrés. En la mayoría de las ocasiones el diagnóstico al que se llega es al de CIF (Cistitis Idopática Felina). Se deduce de una seré de estudios, que el estrés podría ser el desencadenante de la enfermedad, pero sobre todo se trataría de un factor que impediría la normalización del proceso. Es un proceso similar al que en humanos se conoce con el nombre de “Cistitis Intersticial”. Se trataría por tanto de añadir a los tratamientos clásicos, con antibióticos, ansiolíticos y dietas especiales, el tratamiento del estrés al que puede estar sometido el gato. Para ello se está utilizando lo que se conoce como feromonas felinas (facción 3 de la feromona facial felina), que es comercializada por los laboratorios Vétoquinol bajo el nombre de Feliway. Se presenta en forma de liquido o de difusor ambiental similar al que se utiliza para matar a los mosquitos en el interior de las viviendas.

-Los laboratorios Esteve han sacado al mercado el primer producto para el tratamiento específico del hipertiroidismo felino. Se trata de una molécula conocida como Tiamazol también denominado Metimazol, que inhibe la acción de la “peroxidasa” tiroidea, y que de esta forma reduce las altas concentraciones de hormona tiroidea circulante. Su nombre comercial es Felimazole. Dada la dificultad que existe muchas veces para dar una medicación oral al gato, la otra alternativa al hipertiroidismo es la aplicación transdérmica de un gel a base de carbimazol en el pabellón auricular tres veces al día.

-Los experimentos que se están llevando a cabo para la comercialización de una vacuna contra la Inmunodeficiencia Felina, de momento, son desalentadores, aunque en USA, Canadá y Australia está legalizada la vacuna inactivada. Estas experiencias no se han hecho en caso de infección natural, por lo que cabría la duda de si la vacuna podría ser más efectiva en estos casos, que en infecciones experimentales. Además se ha comprobado la posibilidad de aumentar la infección tras la administración de la vacuna.

-Es muy posible que en un plazo no demasiado largo contemos con una insulina específicamente felina para el tratamiento de esta enfermedad en los gatos. De momento nos tenemos que arreglar con insulinas de uso humano y una de uso canino. Esto se debe a que se ha conseguido clonar la proinsulina felina, que de momento va a permitir el diagnóstico precoz de esta enfermedad en el gato, que será de gran utilidad, ya que normalmente cuando vuestros llegan a nuestras clínicas el proceso ya está muy instaurado y las lesiones en las células beta del páncreas ya están muy desarrolladas.
-Recientemente ha aparecido en el sector veterinario una golosina bajo el nombre comercial de Easypill para suministrar las pastillas con mayor facilidad. La medicación se introduce en el interior de la golosina y se añade a la comida. La manera de que el gato se habitúe a ella es mezclarla primero con la comida pero sin introducir en su interior el medicamento que posteriormente vamos a administrar.

-Determinados antibióticos como la doxiciclina, tetraciclina y clindamicina se han asociado a la aparición de problemas esofágicos en gatos, debido a su ingestión inapropiada que provoca una retención esofágica prolongada que es el desencadenante de estos procesos. Los gatos afectados manifiestan disfagia, regurgitación, vómitos, nauseas y atragantamiento. Se da el caso que todos los gatos que presentaron este problema habían recibido dosis más altas de las indicadas y que la medicación había sido administrada sin agua y sin alimentos.
-La investigación y tratamiento del dolor sigue avanzando. Se están estudiando alternativas al uso de AINES (antiinflamatorios no esteroideos) en el gato, cuyo uso a largo plazo puede provocar efectos indeseables. Las alternativas son los esteroides, que producen analgesia debido a su efecto antiinflamatorio. El tramadol es un analgésico opiaceo con un doble mecanismo de acción. En algunos animales puede producir excesiva sedación.
Los llamados nutracéuticos, o lo que conocemos habitualmente condroprotectores también pueden ser útiles, existiendo ya en el mercado productos específicos para su uso en gatos.

-Las infecciones víricas felinas causadas por Parvovirus, Herpesivirus, y Calicivirus pueden inducir una alta mrobilidad y mortalidad a pesar del uso de vacunas, las cuales normalmente no protegen hasta los 7 a 20 días después de su administración. Determinados gatos, especialmente los que habitan en hogares con más de un animal y en lugares de mayos estrés como criaderos y tiendas estarán más expuestos a este tipo de infecciones. Se ha descubierto que el uso del interferón omega en estos gatos, durante el periodo en que las vacunas harán su efecto inmunizador es de gran utilidad.
-El efecto ambiental influye enormemente en la frecuencia cardiaca de los gatos. Esto significa que la valoración de este parámetro a la hora de valorar la función cardiaca del gato en nuestras consultas no es de gran utilidad.

-Los últimos estudios indican que los gatos diabéticos padecen lesiones pulmonares asociadas aunque no las manifiesten. De momento las únicas pruebas que podemos realizar para asegurar esto son las placas de torax, analíticas y medición de gases sanguíneos. Las lesiones pulmonares más frecuentes encontradas en gatos diabéticos que han fallecido han sido edema y congestión, algunos casos de neumonía, e incremento en la susceptibilidad a infecciones.

-El acné felino es una enfermedad dérmica de carácter desconocido, aunque pudiera estar relacionada con cambios en el ciclo de crecimiento del pelo, malos hábitos de acicalamiento, estrés, predisposición a la seborrea, inmunosupresión o infecciones víricas. En un 50% de los casos hay infecciones por hongos o por bacterías.

-Tras el estudio de 146 gatos con hiperglucemia (glucosa alta en sangre) se sabe que existe una proporción de gatos, que pese a tener el azúcar alto no son diabéticos. Estos gatos tendrían la glucosa de leve a moderadamente elevada. Estos gatos presentaban en un 17% alteraciones cardiorrespiratorias, otras enfermedades endocrinas en un 13% y tumores en un 15%. Un síntoma característico como es beber mucho agua y orinar en gran cantidad sólo estaba presente en un 5% de estos gatos. La polifagia (exceso de consumo de alimento), sólo estaba presente en un 2% de los casos.

-El mejor método para tratar la flatulencia en el gato es el cambio de alimentación. Se deben suministrar alimentos de fácil digestibilidad ofrecidos en pequeñas cantidades varias veces. Esto reduce los residuos de alimentos disponibles para la fermentación bacteriana en el intestino grueso y reduce la producción de gas. En otras ocasiones el problema se resuelve cambiando las fuentes de proteínas y de carbohidratos. Por ejemplo en un gato que come una dieta seca de pollo, maíz y semilla de soja, bastará con cambiarla por otra a base de cordero, arroz y cebada. Son útiles también los carminativos, como subsalicilato de bismuto o el acetato de zinc, así como antibióticos no absorbibles.

-Los últimos estudios sobre el virus de la calicivirosis felina indican una gran capacidad de mutación de su agente causal, por lo que el uso de las vacunas simples empleadas ve reducida su efectividad. Los últimos casos diagnosticados en Gran Bretaña, han demostrado que los gatos afectados no presentan los síntomas típicos que estábamos acostumbrados a ver, como problemas respiratorios y úlceras en la boca. Se presentan ahora síntomas como fiebre elevada, pérdida de voz, inapetencia e ictericia, con necrosis hepática. Estos casos han afectado gatos vacunados y sin vacunar. La mayoría de los casos se detectaron en gatos adultos a diferencia de los gatos más jóvenes que mostraron un cuadro más benévolo, seguramente como consecuencia de vacunaciones más recientes.

-Estudios muy recientes demuestran que la ciclosporina A será muy útil en el tratamiento de las dermatosis alérgicas de los gatos, como son el granuloma eosinofílico, la placa eosinofílica, la úlcera indolente y el granuloma lineal, así como gatos con picor y estomatitis crónica. La mejor noticia, además de la curación de las lesiones, es que los gatos no presentaron efectos secundarios a la medicación.

-Son conocidos los procesos alérgicos que presentan los gatos y que provocan síntomas que afectan a la piel, al sistema respiratorio y al tracto gastrointestinal. Para su tratamiento los veterinarios recurrimos a los glucocorticoides. Pues bien, dado que estos medicamentos si se utilizan durante mucho tiempo pueden provocar problemas a largo plazo, actualmente se están realizando ensayos con un compuesto llamado ceterizina, que es un antihistamínico de segunda generación utilizado habitualmente en medicina. Se ha comprobado que no produce ningún tipo de efecto secundario en los gatos, aunque queda por establecer la dosis óptima y las aplicaciones para que las que podrá ser usado.
-El azúcar es sumamente útil para el tratamiento de heridas abiertas contaminadas, así como de quemaduras. Se debe aplicar una capa de azúcar de 1cm previa limpieza y eliminación de los tejidos muertos. Tapar con una venda y cambiarla una o dos veces al día. En cada cambio de venda será necesario lavar la herida. Continuar con el tratamiento hasta que la herida quede cerrada y los tejidos estén sanos.

-Las enfermedades cardiacas más comunes en los gatos son las malformaciones de las válvulas tricúspide y mitral y defectos en septo ventricular, aunque la más frecuente es la micardiopatía hipertrófica. Sobre esta última en muchos casos se ha demostrado la etiología hereditaria en gatos mestizos y de pura raza. En el caso de los gatos Maine coon se sabe incluso que el patrón es autosómico dominante.

-La llamada insulina Glardina es una estupenda opción para el tratamiento de gatos diabéticos. Se trata de una insulina recombinante humana genéticamente modificada que tiene la virtud de disminuir la presencia de picos durante su acción. Tiene la gran ventaja de poder administrarse tan sólo una vez al día.
Fuentes de información: revistas veterinarias Argos y Consulta de Difusión Veterinaria.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Gato.José Enrique Zaldívar Laguia.

mayo 23, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 22 comentarios

GESTACIÓN, PARTO E INFECUNDIDAD EN LA GATA

GESTACIÓN, PARTO, INFECUNDIDAD. .El apareamiento permite la formación del óvulo maduro que, tras desprenderse del ovario, se encuentra con los espermatozoides.
El número de gatitos que parirá la gata es proporcional al número de cópulas que haya aceptado. En principio, tres cópulas al día, durante tres días serian suficientes para alcanzar el máximo número de gatitos.

La edad más adecuada para el apareamiento es cuando la gata haya tenido tres celos o más. No es conveniente una gestación cuando la gata es aún muy joven. Debemos evitar cruzarlas con familiares, ya que se podrían presentar enfermedades asociadas a la cosanguinidad.

Normalmente será la hembra la que visite la casa del macho, aunque un exceso de estrés podrá provocar la desaparición del celo. La presentación de la hembra al macho no debe ser brusca. En un principio se les puede colocar en dos zonas distintas permitiendo que se vean. Cuando la hembra adopte las posturas típicas de aceptación del macho, se podrán juntar.

La duración de la gestación, que se define como el intervalo del apareamiento fértil al parto, es de 56 a 69 días. La variación en la duración entre del intervalo entre coito y parto puede explicarse cuando el coito no induce la ovulación de manera constante. Un valor medio normal sería de 60 a 65 días.

Alrededor de los 20 días posteriores a la cópula, se inicia la implantación de los embriones, que ya presentaran una longitud de 0,8 a 1 cm y en los que se puede observar la diferenciación entre cabeza y cuerpo.

La etapa fetal se reconoce con base en la aparición de las características de la especie (alrededor de cuatro semanas). En ese momento, los fetos tienen una longitud cefálica –caudal de 2,4 cm. En este momento también es reconocible un ligero aumento del tamaño de las mamas de la futura madre. En la quinta semana se observa que los dedos tienen garras, los ojos y pabellones auriculares están presentes y cerrados y la longitud cefálica-caudal es de 4,7 cm. A las seis semanas el tamaño de los fetos será de 6 a 7 cm. A las siete semanas se advierte la presencia de pelo corporal, fino e incoloro y a la octava semana de gestación se identifica el pelo corporal completo con su patrón de color. En este momento los fetos casi han alcanzado la longitud que tendrán al nacimiento. Durante estos días previos al parto no estará de menos hacer una radiografía para verificar el estado, tamaño, número y posición de los fetos y la posibilidad de alguna dificultad en el parto. En la última semana las glándulas mamarias pasan a ser funcionales, preparándose ya para el amamantamiento de los cachorros.

A partir del día veinte de gestación las concentraciones de progesterona aumentarán considerablemente y a los treinta días aún más ya que la placenta también empezara a producir esta hormona. Si se realizará una ovariectomía a los 40 a 50 días de gestación no se interrumpiría el embarazo porque la progesterona placentaria lo conservaría. Si este acto quirúrgico se hiciese antes del día 40 la gestación no tendría éxito.

Diagnóstico del embarazo.

Por palpación abdominal se puede llevar a cabo por manos expertas a partir del día 17. En ese momento pueden ser palpadas una discretas estructuras esféricas. De cualquier modo el momento ideal para llevar a cabo el diagnostico por palpación es el día 25, en que además se habrá producido un aumento del tamaño del útero.

La ecografía o ultrasonografía abdominal es el recurso más sensible y confiable. Es posible visualizar los fetos en desarrollo a partir de los 11 a 14 días de gestación y los corazones en funcionamiento hacia los días 22 a 24.

El diagnóstico radiográfico del embarazo felino depende de la calcificación de los esqueletos fetales. Será posible después del día 38, aunque los mejores resultados se obtendrán a los 43 días.

Cuidados de la gata.

La hembra embarazada debe alimentarse con una dieta bien balanceada a base de alimentos comerciales secos y enlatados. Por lo general los requerimientos calóricos durante el embarazo aumentan entre un 25 y un 50%. Durante la lactancia las gatas suelen consumir el doble de alimento que en su estado fisiológico normal. Es conveniente vacunar a las gatas antes del apareamiento., así como desparasitarlas.

El análisis de sangre de una gata preñada durante las semanas 3 a 9 de gestación mostrará un descenso de glóbulos rojos cercano al 20%.

Preparación del ambiente adecuado.

Por lo general, las gatas no suelen presentar problemas en el parto. La mayor parte busca por instinto un lugar aislado para el alumbramiento. Se le debe proporcionar a la gata preñada un lugar tranquilo para parir cuatro a siete días antes de la fecha prevista para el parto. Con esto conseguiremos que la gata se familiarice con este lugar y que se encuentre segura en el. Debe ser un lugar en donde no merodeen otros gatos ni haya actividad humana excesiva. La hembra a la que se ha cambiado a un lugar nuevo o a la que perturba el entorno puede demorar el inicio del parto o interrumpir el alumbramiento entre cada cría para buscar un sitio más seguro. Entonces llevará a sus crías a la nueva ubicación o, en casos raros, las abandonará. En determinados casos, si hay falta de espacio, una sábana, unas toallas, una caja de cartón o la parte posterior de un armario servirán como barreras visuales que proporcionaran tranquilidad a la gata durante el parto. La temperatura en el nido debe estar entre 29,5 y 35º C ya que la capacidad termoreguladora no se desarrolla en el neonato hasta semanas después del nacimiento. El apilamiento de los cachorros entre sí y el calor de la madre facilita el mantenimiento de la temperatura corporal adecuada.

Algunas gatas buscan a sus propietarios, que deben tratar de permanecer con la gata hasta que los recién nacidos requieren la atención de la madre. Cuando esto sucede se puede dejar a la gata sola o permanecer con ella.

Parto.

Primera etapa del trabajo del parto.

La primera etapa del trabajo del parto ( contracciones uterinas y dilatación del cerviz o cuello del útero ) en ocasiones persiste de 2 a 24 horas, aunque lo normal es que no dure más de 6. Se caracteriza por inquietud, acicalamiento continuo, ambulación, jadeo y vocalización. Aunque no se observan contracciones uterinas ni abdominales, en la vulva se aprecian pequeñas cantidades de moco claro. Justo antes de la segunda etapa de trabajo del parto ( alumbramiento de los recién nacidos ), la conducta de anidar, el antagonismo hacia los extraños u otros gatos y el deseo de encontrar un lugar aislado se intensifican. La hembra puede presentar anorexia e inapetencia o bien comer de manera normal. Hacia el final de la primera etapa la hembra se acomodará en el nido y ronroneará con fuerza. Algunas hembras son asintomaticas en esta fase.

Segunda y tercera etapas del trabajo del parto.

La segunda etapa consiste en el alumbramiento, mientras que la tercera consiste en la expulsión de la placenta. La colocación del feto en el interior del cuerpo del útero y su paso a través del cuello uterino y la vagina se relaciona con contracciones uterinas visibles e intensas. El primer cachorro suele nacer a las hora de iniciarse esta estadio y los posteriores, a intervalos de 10 a 60 minutos. Todo el proceso de alumbramiento dura 30 a 120 minutos / feto. Por lo general, se completará 2 a 6 horas después del nacimiento de la primera cría, aunque tal vez requiera hasta 12. En ocasiones las crías se expulsan con rapidez a intervalos de unos cuantos minutos, mientras que otras veces pueden demorarse entre 30 y 60. Las presentaciones pélvicas o cefálicas son normales.

La conducta de anidar en ocasiones es obvia 12 a 48 horas antes del alumbramiento. El descenso en la temperatura rectal (37 grados) suele anteceder al nacimiento por lo menos 12 horas, aunque dicho descenso es un indicador poco fiable de la inminencia del parto. Esta hipotermia es transitoria con resolución antes o durante el alumbramiento. Si el parto no comienza 24 horas después de la depresión térmica, la gata deberá ser vista por el veterinario. La primera cría puede aparecer 30 a 60 minutos después de iniciadas las contracciones. La expulsión del primer recién nacido puede acompañarse de maullidos muy sonoros por parte de la gata. Tras cada nacimiento la madre, romperá la bolsa fetal, lamerá y limpiará al gatito favoreciendo el masaje torácico que facilita su respiración y cortará el cordón umbilical..Si dicho cordón no es desgarrado por la gata en 10 a 15 minutos, deberéis hacerlo vosotros evitando presionar sobre el ombligo. Se ata con un hilo al menos a 1 cm del cuerpo y se corta con una tijera limpia. El ombligo puede desinfectarse con tintura de yodo al 2%.

Entre cada alumbramiento, la gata retira y come las placentas, corta el cordón umbilical, limpia a las crías y lame su región vulvar. Algunas hembras amamantan a sus crías mientras el trabajo del parto continúa.

En casos raros el parto puede verse interrumpido y volver uno o varios días después. Este fenómeno puede ocurrir por diversas razones, como algún factor ambiental perturbador que obligue a la gata a llevar a sus crías a otro lugar. En otras ocasiones, después del nacimiento de la primera cría, las contracciones pueden cesar durante 12 a 24 horas. En este intervalo de tiempo la gata atenderá a sus hijos y actuará como si hubiera terminado el parto. Por lo general, las crías restantes nacen vivas y sin dificultades cuando se reanuda el parto. Este fenómeno no se considera anormal, pero debe diferenciarse de la distocia.

Las membranas fetales a menudo se expulsan ( tercera etapa del trabajo de parto ) al poco tiempo del nacimiento de cada cría o es posible que salgan dos placentas después del alumbramiento de dos crías. Muchas gatas ingerirán estas placentas al poco de haber sido expulsadas. Esta costumbre esta más relacionada con el origen carnívoro de los gatos. Evitarían así dejar rastro frente a posibles depredadores. Evidentemente este tipo de tejido debe tener una riqueza hormonal, pero al parecer su ingestión ni es beneficiosa ni es contraproducente. No pasa nada por retirarlas con cuidado del nido y deshacerse adecuadamente de ellas. Las placentas suelen eliminarse al poco del nacimiento de cada gatito o dentro de los 15 minutos siguientes. Todavía puede estar unida al ombligo del neonato o puede estar separada.

Periodo posparto.

El periodo posparto es el comprendido entre el nacimiento y el destete. El destete se suele realizar a los 28-30 días. Todos los días es conveniente ver la actitud, apetito y calidad de la atención materna. Las gatas permanecerán al lado de su camada las dos primeras semanas, abandonándola solo para comer y excretar. En las primeras horas después del alumbramiento la madre comerá poco o nada, pero el apetito debe retornar con prontitud e incrementarse a medida que procede la lactación. La temperatura rectal puede elevarse unos pocos días hasta 40º C. Por encima de esta temperatura la gata deberá ser vista por un veterinario. Durante unos días la gata expulsará por su vagina los loquios- secreción vaginal posparto normal- de color rojo ladrillo. La leche debe ser de color blanco grisáceo y las glándulas mamarias no deben ser dolorosas pero si simétricas y moderadamente blandas.

Es importante dejar tranquila a la gata con sus hijos. La interferencia humana debe ser mínima durante por lo menos las dos primeras semanas. Una madre nerviosa o agitada tiene escasa disponibilidad de leche y también puede traumatizar sin darse cuenta a alguno de los gatitos.

INFECUNDIDAD

La infecundidad en la gata se define como la falla para producir con éxito un número esperado de gatitos vivos, sea por falta de apareamiento y concepción o por incapacidad para llevar el embarazo a término o reproducirse. Es necesario distinguir entre la infecundidad real y el fallo reproductivo como resultado de problemas de criadero.

-Problemas de criadero

Los criaderos no deben sobrepoblarse, porque el estrés social tiene un impacto negativo sobre la fecundidad. La nutrición debe estar basada en alimentos de excelente calidad. La inmunización sobre las enfermedades contra las que esto es posible debe ser total, mediante un racional programa vacunal. Los individuos nuevos deben ser sometidos a cuarentena.

Lo ideal es que los apareamientos se realicen el tercer día del estro. Los machos no pueden usarse en exceso. Las gatas a cubrir deben tener entre 1 y 6 años, aunque se mantienen fecundas hasta los 8 o 10, pero sus camadas son más pequeñas y el número de óbitos mayor.

La infecundidad es un problema poco frecuente en la especie felina, pero cuando de presenta supone un importante desafío para los veterinarios.
Las gatas valiosas de razas puras son las que lo presentan con mayor asiduidad. Se necesitará realizar una revisión detallada de la crianza ( alimentación, alojamiento, control de enfermedades infecciosas ) y del manejo reproductivo ( iluminación, interacción social, métodos de apareamiento ). También deben revisarse la salud y los antecedentes reproductivos de la gata ( pubertad, frecuencia de ciclos, apareamientos conocidos, abortos, camadas ).En ocasiones será interesante conocer el estado reproductivo de sus familiares y de otras gatas del criadero. Se realizarán análisis de sangre, de orina, y pruebas serológicas para virus de Leucemia, Inmunodefieciencia y Peritonitis. El pronóstico para la fecundidad es mejor cuando se descubren y corrigen los problemas, ya que las gatas con alteraciones reproductivas casi siempre tienen escasas posibilidades para recuperar la fecundidad.

Los propietarios de criaderos deben tener un conocimiento funcional de la fisiología reproductiva felina , incluida la capacidad para detectar los ciclos estruales en las gatas y también para organizar las cópulas. El ciclo estrual felino es muy variable, ya que hay gatas que lo manifiestan claramente y otras en las que cuesta identificarlo. En este último caso la citología vaginal ayudará a reconocer este momento. Ante una gata que presenta infecundidad, lo primero será utilizar un gato probado ( fecundo ).

Cuando no se encuentran anormalidades físicas o de salud y el manejo reproductivo en el criadero es el adecuado, la gata que presenta infecundidad debe ser estudiada en profundidad. La vaginoscopia bajo anestesia general, la vaginografía y la evaluación por ultrasonográfia del útero y ovarios puede brindar más información. También puede realizarse, si las pruebas anteriores no indican nada, una laparotomía o laparoscopia con visualización de los ovarios, con biopsia y cultivo del útero. La ausencia del celo en condiciones de periodo luminoso adecuado se clasifica como anestro prolongado. Las gatas de edad adecuada con anestro prolongado deben evaluarse en busca de supresión estrual inducida por factores sociales. En ocasiones es efectivo el alojamiento separado de las gatas dominantes, cerca de machos compatibles. También puede intentarse la inducción del celo. Si no se obtiene respuesta ovárica, es probable que haya algún error congénito de naturaleza hormonal ( hipotálamo-hipófisis-ovarios ) o un defecto en la diferenciación sexual. Las gatas con ciclos regulares y comportamiento de apareamiento deben evaluarse para verificar la ovulación y la concepción. La ovulación dependerá de la existencia de folículos maduros y de la existencia de cantidades adecuadas de hormona lueinizante (LH ), lo que a su vez depende de una frecuencia y cantidad adecuada de cópulas. Niveles de progesterona superiores a 2 ng/ ml indicaran que se produjo la ovulación. La ausencia de ovulación señala que las cópulas fueron incompletas, muy poco frecuentes, demasiado tardías o demasiado tempranas en el estro. Si los fracasos persisten, se podría ensayar la inseminación artificial con inducción de ovulación.

Otra causa relativamente frecuente de infecundidad es la resorción fetal. Se da con más frecuencia cuando hay defectos congénitos y trastornos infecciosos, casi siempre por virus de la panleucopenia felina, leucemia, coronavirus felino y virus del complejo respiratorio felino. Algunas veces se detectan toxoplasma y micoplasma en gatas infecundas, aunque no se ha determinado si estos pueden ser causantes de infecundidad.
Es posible que una infección bacteriana de los fetos produjera aborto. Los factores nutricionales, como la deficiencia de taurina también se han considerado factores para el aborto.

Otras patologías que pueden impedir que a pesar de una buena ovulación no se consiga la concepción son la hiperplasia endometrial quística, la acumulación de líquido no inflamatorio dentro del útero, la endometritis y la piometra.

Es posible que las gatas que presentan períodos prolongados de comportamiento estrual ( hasta 45 días ) durante la temporada de reproducción no conciban a pesar de ser fecundas. Esto de debería a una degeneración del ovario que daría lugar a ovocitos no viables. En estos casos es recomendable la ovariohisterectomia porque estas gatas tienen riesgo de hiperplasia endometrial.

José Enrique Zaldívar.
Clínica Veterinaria Colores.
Pso de Santa Maria de la Cabeza 68 A.
Madrid 28045.
Artículo publicado en El Mundo del Gato

febrero 17, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 248 comentarios

DIARREA EN EL GATO: "ALGO MÁS QUE UN SÍNTOMA

DIARREA EN EL GATO:“ALGO MÁS QUE UN SÍNTOMA”.El intestino del gato se divide en dos tramos, el anterior, al que llamamos intestino delgado y que comprende, duodeno, yeyuno e ileón y el posterior al que llamamos intestino grueso y que comprende ciego, colón y recto. Las causas de las diarreas en el gato pueden asentar en cualquiera de estos tramos, aunque las zonas afectadas con más frecuencia son el duodeno y el colon. En el presente artículo he dividido la exposición en diarreas de intestino delgado y en las de intestino grueso, pero en el cuadro resumen las he unificado, porque muchas de ellas se pueden dar en ambos tramos, es decir tanto en el delgado como en el grueso. A su vez las he clasificado en agudas y en crónicas, en función de su duración y respuesta al tratamiento.

La diarrea es uno de los motivos de consulta más frecuentes en las clínicas veterinarias. Se define simplemente como las deposiciones que contienen un exceso de agua. En algunos casos puede haber aumento en la frecuencia de la defecación. La diarrea también se ha descrito en términos amplios y sencillos como “la evacuación demasiado rápida de heces bastante blandas”. La diarrea es la manifestación más clara de una disfunción intestinal. Puede deberse a un proceso primario que afecta directamente al aparato digestivo o bien ser consecuencia de otras enfermedades que afecten a riñón, hígado, páncreas, glándulas. Los veterinarios, para complicarnos la vida solemos clasificarlas según su localización(intestino delgado o grueso), mecanismo(osmótica, secretoria, exudativa) o según su causa, aunque esta última en muchas ocasiones es difícil de establecer.. Normalmente son procesos que se controlan con relativa facilidad, pero cuando nos encontramos ante un proceso crónico, es decir con un gato en el que hemos probado de todo y sigue sin hacer unas deposiciones adecuadas, los veterinarios, aunque nos cueste reconocerlo, estaremos ante un problema de muy difícil solución.
Un dato muy importante es conocer la duración del problema y esto no siempre es posible, ya que muchos gatos pasan la mayor parte de su tiempo en el exterior y sus propietarios desconocen por tanto cuanto tiempo hace que su animal está enfermo. Sobre estos animales, también será complicado recabar información sobre la naturaleza y carácter de la deposición, que nos ayudara mucho para saber en que zona del intestino se está produciendo el problema, y además el tratamiento será complicado porque el gato habrá días que este en casa a la hora de la medicación y otros que no. Estos contratiempos son difíciles de solucionar y para ello necesitamos siempre la colaboración del dueño del gato. Tampoco es nada extraño que un propietario nos traiga el gato comentando que está estreñido, cuando realmente lo que le ocurre es que tiene lo que llamamos tenesmo, es decir, la necesidad de defecar constantemente. Dado que raramente obtendremos una muestra de heces durante la consulta es de gran importancia que vosotros nos informéis de las características de las deposiciones, si tienen moco, sangre, color, apariencia, frecuencia, volumen, si hay urgencia o dolor al defecar. Los gatos con problemas intestinales suelen defecar en lugares inadecuados o bien cerca, pero no dentro de su bandeja sanitaria.
Las diarreas, a veces se acompañan de otros signos, como vómito, pérdida de peso, cambios en el apetito, flatulencia y borborigmos. La pérdida de peso es uno de los signos que más nos debe preocupar y más si va acompañado de inapetencia, aunque también existe un cuadro grave que es el de diarrea, pérdida de peso y aumento del apetito(algunos gatos con linfoma gastrointestinal presentan estas características y también algunos afectados de hipertiroidismo).

DIARREA AGUDA

Los problemas derivados de la dieta, infecciones virales y parásitosis, son las causas más frecuentes de diarrea aguda. En estos casos los análisis de heces deben ser una rutina y a ser posible debéis entregar a vuestro veterinario más de una muestra, mejor tres de días diferentes.
Aunque las diarreas inducidas por la dieta son comunes, a veces es difícil su diagnóstico definitivo. Puede ser debida a un exceso de ingestión de comida, cambios repentinos en la dieta( en especial alimentos enlatados a base de carne), comidas en descomposición, intolerancia o alergia al alimento. La dietoterapia para gatos con diarrea aguda incluye restricción dietética durante 24-48 horas(para generar un estado de reposo fisiológico en el canal intestinal) seguida por la reintroducción gradual del alimento con una dieta blanda muy baja en grasa de fácil digestibilidad(pollo y arroz o una de las excelentes dietas hiperdigestibles que los grandes fabricantes de comidas para pequeños animales tienen en el mercado), que será ofrecida en pequeñas cantidades, varias veces al día, durante varios días. Aquí lo importante es que dejéis de preocuparos por tener a vuestro gato uno o dos días sin comer. No pasa nada. Los fracasos en los tratamientos vienen muchas veces derivados de qué el animal pide comida y vosotros se la dais y a las pocas horas vuelve de nuevo la diarrea. En caso de que vuestro gato además de tener diarrea, presente deshidratación, depresión y fiebre, será necesaria la realización de pruebas más específicas, empezando por un análisis de sangre. En caso de sospecha de alguna enfermedad vírica procederemos a la realización de pruebas específicas de Panleucopenia, Leucemia, Inmunodeficiencia o PIF.

DIARREA CRÓNICA

La diarrea que no responde a la terapia convencional dentro de las dos o tres semanas, posteriores al tratamiento, puede ser considerada crónica y tendremos que realizar pruebas mucho más específicas.

-Diarrea crónica de intestino delgado:

Si llegamos a la conclusión de que se trata de un problema de intestino delgado, se puede tratar de una alteración de la digestión(enfermedad maldigestiva), de una mala absorción de los alimentos(enfermedad malabsortiva) o de alguna anormalidad funcional. Una mayoría de los pacientes con este tipo de diarrea padecen procesos de malabsorción, cuyas causas son variadas. Las alteraciones de la digestión suelen deberse a problemas pancreáticos, fundamentalmente a la insuficiencia pancreática exocrina.. Actualmente existe una prueba muy fiable para el diagnóstico de estas enfermedades que es la determinación de tripsina inmunoreactiva en suero (TLI), después de un ayuno de 12-18 horas. La enfermedad intestinal malabsortiva se puede dividir en enteropatias con pérdida de proteínas o sin pérdida de ellas. Un análisis de proteínas en suero nos puede sacar de dudas, pero debéis saber que los trastornos entéricos en el gato con pérdida de proteínas no son muy frecuentes. La hipoproteinemia (proteínas bajas en suero) indica un grado significativo de enfermedad en el gato y la biopsia intestinal estaría indicada si pensamos que en el intestino está la causa del problema, sin olvidar que además pueden estar dándose al mismo tiempo alteraciones hepáticas o renales concurrentes. Los análisis de orina para evaluar la función renal también están indicados. El hemograma puede ser de gran ayuda, en caso de que nos encontremos con elevación de glóbulos blancos(leucocitosis por inflamación), eosinofília(enteritis eosinofílica, parasitos), linfopenia absoluta(ausencia de linfocitos) y anemia(hemorragia, anemia de la enfermedad crónica, malabsorción de nutrientes). La presencia de una disminución del valor en sangre de las proteínas(albúmina o albúmina y globulina), se relaciona con problemas en intestino delgado, hígado o riñon.
Como podréis entender la realización de todas estas pruebas comporta un importante gasto, así que muchas veces lo que hacemos es intentar ensayos clínicos y ver los resultados, pero nunca lo haremos ante un gato que presenta un valor de proteinas anormal, ya que estos animales suelen empeorar los cuadros clínicos en un lapso de tiempo muy corto. Estos ensayos terapéuticos incluyen el uso de dietas hipoalergénicas, antihelminticos o antibióticos específicos para giardias, clostridium, o sobrecrecimientos bacterianos. Los ensayos dietéticos en general se prescriben entre 3-4 semanas, aunque algunos responderán de manera favorable en 3-14 días. Los tratamientos con antibióticos pueden llegar a ser necesarios durante 2 o 3 semanas. Una buena respuesta a estos tratamientos, nos evitará tener que realizar pruebas de elevado coste. Otras pruebas a tener en cuenta y que a veces tenemos que realizar son el análisis de muestras de contenido duodenal y medición de las concentraciones séricas de vitamina B 12 y folato. Un valor de B 12 por debajo de su rango normal puede indicar una enfermedad intestinal grave.
Otras pruebas complementarias que pueden estar indicadas son las radiografías de contraste y la ecografía que nos permiten visualizar estrechamientos, tumores o cuerpos extraños. En muchas ocasiones es más interesante realizar una ecografía porque el espesor de la pared intestinal se puede valorar mejor y la presencia de tumores o de inflamaciones de ganglios se visualizan más fácilmente.
El paso definitivo en muchos pacientes con diarrea crónica es la ejecución de una biopsia, mediante endoscopia o cirugía. Yo considero que una biopsia está justificada cuando estamos ante una diarrea crónica y la analítica ha dejado bien claro que se está produciendo una perdida de proteínas en el paciente.

-Diarrea crónica de intestino grueso:

En los casos leves, los procedimientos diagnósticos no difieren de lo expresado anteriormente, es decir, respuesta a los distintos tratamientos(antihelmínticos, dietas de eliminación, dietas hiperdigestibles. Si el cuadro persiste se puede optar por la realización de una citología fecal o raspados rectales en busca de Clostridium, células inflamatorias o de Histoplasmas. Otra prueba a tener en cuenta es el cultivo, si es que la citología rectal nos ha sugerido la presencia de algún germen como causante de la enfermedad. La biopsia de colón es otra opción a tener en cuenta. Todas estas pruebas deben ir precedidas de los análisis descritos en las diarreas de intestino delgado, es decir, análisis de sangre, de heces y de orina, para descartar que haya otras enfermedades añadidas.

En el siguiente cuadro están reunidas las causas más frecuentes de diarrea tanto de intestino delgado como de intestino grueso:

-Síndrome de Malabsorción por enfermedad intestinal inflamatoria difusa crónica, como son la enteritis linfocítica/plasmocítica, eosinofílica y granulomatosa, linfangiectasia, linfosarcoma, atrofia vellosa, hongos, bacterias, parasitos o virus.

-Enteropatía por perdida de proteinas, por enteritis linfocítica/plasmicítica, linfangiectasia, linfosarcoma , hongos, bacterias, parasitos o virus.

-Factores dietéticos:-colitis abrasiva por ingestión de cuerpos extraños(lana, pelos,
plantas, huesos etc.
-hipersensibilidad dietética(¿alergia alimentaria?)
-diarrea sensible a la fibra.
-Helmintos: Capillaria, Toxascaris y Toxacara, Dipylidium, Ancylostoma, Uncinaria,
Dirofilaria etc
-Protozoos: Giardias, Isosporas
-Virus: Coronavirus del PIF, o Retrovirus como los de ViLeF; VIF
-Bacterias: Salmonella, Clostridium, Coli etc.
-Hongos: Histoplasma
-Algas: Prototheca
-Enfermedad intestinal inflamatoria idiopática:-colitis linfocítica/plasmocítica
-colitis eosinofílica
-colitis supurativa
-colitis granulomatosa
-Ulceración colónica medicamentosa: -esteroides y agentes antiinflamatorios no esteroideos.
-Colitis asociada a pancreatitis.
-Isquemia: trauma, infartación, vólvulo, estrangulación.
-Intususcepción: cecocólonica, ileocólonica.
-Tumores :benignos: pólipo adenomatoso
malignos: adenocarcinoma, linfoma, etc
-Disfunción motora : Síndrome de intestino irritable.

Como veis por el cuadro expuesto las causas son múltiples y describirlas una por una con sus respectivos síntomas( además de la diarrea), y tratamientos ocuparía un libro entero. Por tanto voy a hacer un resumen muy general de las más importantes.

En los gatos los virus que con más frecuencia provocan alteraciones digestivas son el de la Panleucopenia y el Coronavirus entérico, sin olvidar al de la Leucemia y al de la Inmunodeficiencia. En algunos casos los gatos afectados de Panleucopenia solo presentan vómito y no diarrea. Cuando esta última se presenta es de tipo secretora y malabsortiva, y muy frecuentemente sanguinolenta,
Las parasitosis intestinales son más frecuentes en gatos que viven casi siempre en el exterior. Los Toxocara y Toxascaris suelen dar lugar a vómitos, mientras que los Anquilostomas y Uncinarias suelen provocar diarreas sanguinolentas. Los protozoos como las Giardias suelen dar lugar a diarreas de intestino delgado y las isosporas de intestino grueso. Las primeras pueden ser muy difíciles de erradicar y en ambos casos los tratamientos deben ser con antibióticos muy específicos y en dosis muy adecuadas. La presencia de bacterias se asocia con vómitos y con diarreas de intestino delgado, grueso o de ambos. Este tipo de infecciones suele asociarse con ambientes contaminados, contacto directo con animales infectados o la ingestión de aves muertas o de sus carnes mal cocidas. Su aparición también puede deberse a tratamientos con antibióticos, estrés o cambios dietéticos.
La obstrucción aguda de intestino delgado incluye la impacción con cuerpos extraños, lesiones constrictoras(vólvulo, hernias) y procesos que comprimen la luz intestinal(tumores). Si la obstrucción se sitúa en una zona muy posterior, dará lugar a diarrea o bien a estreñimiento. La diarrea puede llegar a ser sangre exclusivamente. Este tipo de procesos pueden causar necrosis de la zona intestinal afectada y peritonitis

La Giardia es una causa habitual de diarrea que puede aparecer de manera intermitente o bien de forma crónica. En ocasiones se acompaña de vómito. Es un parásito que cada día crea más problemas de resistencia a los antibióticos y además su presencia puede dar lugar a sobrecrecimiento bacteriano lo que hace más difícil su tratamiento. El estado del sistema inmune del gato, es al parecer muy importante en la resolución satisfactoria de esta enfermedad. En algunos países existe una vacuna para la prevención de la giardiasis, pero no es el caso de España.
La enfermedad intestinal crónica ahora está bien reconocida como una de las causas más comunes de diarrea en gatos. Se trata de un grupo de enteropatias crónicas caracterizadas por la presencia de células inflamatorias en la pared intestinal. Estás células pueden ser linfocitos, células plasmáticas, eosinófilos, neutrófilos y macrófagos. Según el tipo de célula predominante se usará un termino u otro para definirlas(consultar cuadro). En los gatos, las que más veces han sido identificadas son: la enteritis eosinofílica y el síndrome hipereosinofílico. El último es el menos común de los dos pero el que más riesgo supone para la vida del animal.
Hay que tener sumo cuidado en el diagnóstico de estos procesos inflamatorios del intestino, ya qué el que una biopsia indique que hay células inflamatorias, no es suficiente razón para pensar directamente en esta patología. Por ejemplo, el hipertiroidismo, bacterias, virus, parásitos, alergenos alimenticios, cuerpos extraños o tumores también dan lugar a la presencia de células inflamatorias.
El sobrecrecimiento bacteriano es un síndrome que se caracteriza por la presencia de un exceso de gérmenes en el duodeno y yeyuno en el estado de ayuno, lo que puede redundar en malabsorción y diarrea. Es rara en la especie felina.
Los tumores a nivel intestinal suponen el 2% de todos los tumores felinos y por lo general son malignos. El más habitual en el gato es el linfoma. Otros tumores que pueden presentarse son adenocarcinoma, mastocitoma, fibrosarcoma etc.
Un gato con linfoma lo primero que va ha presentar es una diarrea crónica, que se acompañara de perdida de peso, reducción del apetito y letargia. Si el tumos asienta, además de en intestino en estómago habrá vómitos. Casos excepcionales son los gatos que en las primeras fases presentan un incremento del apetito. Es un tipo de neoplasia que diagnosticada a tiempo puede ser tratada con quimioterapia con unos excelentes resultados.
La diarrea es la manifestación más dominante asociada a la enfermedad del colon en los gatos. Se trata por tanto de una alteración del intestino grueso. Esta enfermedad puede ser provocada por alteraciones dietéticas, traumáticas, parasitarias, infecciosas o inmunes. También pueden deberse a tumores, obstrucciones y problemas funcionales(síndrome de intestino irritable).
Las diarreas producidas por alteraciones del colon, se caracterizan por aumento de las frecuencias, presencia de moco(como una baba blanca), a veces sangre fresca, urgencia en defecar y esfuerzo(tenesmo), lo que hace que el gato se mantenga en postura agachada durante un largo rato, sin que elimine nada(no confundir con estreñimiento), o tan solo sangre, moco o exudados.
Las diarreas de intestino grueso sensibles a la dieta y a las fibras, suelen remitir con un cambio de dieta balanceada de elevada digestibilidad(nivel de grasa moderado a restringido, con proteínas y carbohidratos digestibles). En el mercado se pueden encontrar muchas de estas dietas que se adquieren bajo prescripción veterinaria.
Una patología del colon bastante infrecuente, pero sumamente grave es el vólvulo colónico. Se produce una obstrucción intestinal completa, con necrosis de la zona, peritonitis séptica y finalmente muerte por choque séptico. Se presentara dolor abdominal, vómito, diarrea hemorrágica similar a una compota de frambuesas y colapso agudo.
Las colitis idipáticas crónicas(enfermedad intestinal inflamatoria), pueden estar provocadas por factores genéticos, dietéticos, bacterianos, inmunológicos y permeabilidad de la mucosa. Se incluyen en este grupo la colitis eosinofílica, neutrofílica, granulomatosa y linfocítica/plasmocítica. Los pólipos y tumores colónicos suelen producir diarrea con sangre y moco y tenesmo. En caso de malignidad nos encontraremos con metástasis en los ganglios linfáticos regionales.

La gastroenterología a sufrido un importante cambio en los últimos años que ha hecho posible, que ahora el enfrentarnos a un gato con diarrea crónica no nos cause tantas frustraciones. Ahora contamos con fibroendoscopios, ecógrafos y pruebas laboratoriales más específicas que nos permiten diagnosticar con más precisión, y con medicamentos que nos permiten tratar mejor y con mayor efectividad a nuestros pacientes.

Como habéis visto, la diarrea es “algo más que un síntoma”, que la mayoría de las veces remite con tratamientos no demasiado complicados; pero en otras ocasiones puede ser la manifestación de enfermedades mucho más importantes. Os recomiendo por tanto que si vuestro gato la presenta por un lapso de tiempo mayor de 24-48 horas acudáis a vuestro veterinario. Vuestro compañero os lo agradecerá seguro.

José Enrique Zaldívar.
Clínica Veterinaria Colores.
Pso de Santa Maria de la Cabeza 68 A
Madrid-28045.Artículo publicado en El Mundo del Gato

febrero 17, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 207 comentarios

DIABETES EN EL GATO

DIABETES EN EL GATOLa diabetes es un problema común en el gato y actualmente el primer trastorno hormonal que afecta a estos animales. Suele presentarse en gatos mayores de 8 años( 10-13 años). Afecta más a gatos obesos y por lo tanto a castrados y tiene una mayor incidencia en el birmano. Se trata de un desorden caracterizado por la presencia de una hiperglucemia (exceso de azucar en sangre) persistente.
La clasificación de los gatos diabéticos como DMID(insulinodependientes) o DMNID(no insulinodependientes), puede ser confusa. Se presenta por una alteración en el metabolismo de la glucosa por una disminución en la secreción de insulina por parte de las células beta del páncreas, combinada con una reducción en la acción de la insulina(resistencia a la insulina). Lo cierto es que los datos clínicos indican que la forma más frecuente de diabetes en el gato es similar a la de tipo 2 de los seres humanos. En ambas especies la función de las células beta del páncreas es deficiente y la secreción de insulina como reacción a una sobrecarga de glucosa, es anormal. Tanto en pacientes humanos como felinos el hallazgo más frecuente es la acumulación de una sustancia llamada amieloide en los llamados islotes pancreáticos, que es en donde se fabrica la insulina, lo que provocaría su mala funcionalidad.
Debemos tener en cuenta que un 20% de gatos, desarrolla lo que llamamos “diabetes transitoria”, por lo usual dentro de las 4-6 semanas de establecer el diagnóstico e iniciar el tratamiento. En estos gatos, la hiperglucemia, glucosuria(glucosa en orina) y signos clínicos diabéticos se resuelven y la insulinoterapia puede suspenderse. Algunos no requieren más insulina luego que se disipa el acceso inicial de diabetes mellitus clínica, mientras que otros gatos experimentan insulinodependencia permanente semanas a meses después de la resolución del estado diabético previo. Los gatos que sufren la llamada “diabetes transitoria” son al parecer animales que se encuentran en un estado diabético subclínico que se vuelve clínico cuando el páncreas es forzado por la exposición a una droga o enfermedad antagónica de la insulina concurrente, como el caso de los glucocorticoides, acetato de megestrol y pancreatitis crónica.

Los signos clínicos incluyen más apetito(polifagia), más sed(polidipsia), mayores volúmenes de orina(poliuria) y pérdida de peso, aunque no necesariamente estos todos estos síntomas deben estar presentes. Es frecuente que cuando acudís a la consulta os preocupe el hecho de tener que cambiar constantemente el sustrato de la bandeja de vuestro gato. Los signos clínicos adicionales comprenden letargia, menor interacción con la familia; falta de comportamiento de acicalado y desarrollo de un pelaje seco, deslustrado, desgreñado; y menor capacidad de salto, debilidad del tren posterior o postura plantígrada(los tarsos contactan con el suelo cuando el gato camina). Estas alteraciones de la marcha están relacionadas con una complicación frecuente en el gato diabético que es la llamada polineuropatia diabética. La complicación más grave y que puede poner en peligro la vida del gato es la cetoacidosis diabética. Otra complicación que puede originar la diabetes es la lipidosis hepática que ocasionará aumento del tamaño del hígado.
El diagnóstico de esta enfermedad se basa en la identificación de una elevación permanente de los valores de glucosa en sangre. Hablo de permanente, porque una medición única de la glucosa sanguínea en ayunas tiene un valor limitado en gatos. Existe lo que llamamos “hiperglucemia por stress”, en repuesta tanto a un stress psicológico, como a una enfermedad no relacionada con la diabetes. Muchos gatos cuando son sacados de casa, para un viaje o una visita al veterinario sufren elevaciones “fisiológicas” de glucosa, por lo que nos resulta muy complicado, sacar conclusiones de una analítica en la que la glucosa se presente elevada. La sintomatología, la determinación de fructosamina y la de glucosa en orina podrán sacarnos de dudas.
La presencia de glucosa en orina(glucosuria) ocurre cuando la concentración de glucosa en sangre excede el umbral renal para la glucosa(288 mg/dl). La glucosuria en ausencia de hiperglucemia es raro, pero puede ocurrir debido a daños en el túbulo renal, que no tienen por qué asociarse necesariamente con un fallo renal crónico. Lo cierto es que la glucosuria no se suele dar en caso de hiperglucemia por stress
En caso de duda, la determinación de fructosamina en sangre nos podrá ayudar a establecer el diagnóstico definitivo. Se trata de una molécula que se forma a gran velocidad cuando los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal. Un valor de fructosamina por encima de 400 micromoles/l apoyará el diagnóstico.
El problema real es que pese a realizar muchas analíticas no podremos obtener información sobre el estado de salud de las células del páncreas encargadas de fabricar la insulina, o de la capacidad del gato para producir esta hormona, o de la magnitud y reversibilidad de la insulinorresistencia concurrente. La identificación de una concentración sérica de insulina> 15 microU/ml en un gato diabético no tratado de diagnóstico reciente, confirma la presencia de células funcionales y destrucción de páncreas parcial.
Los puntos principales a tener en cuanta en el tratamiento de un gato con diabetes son:
-Tratar los síntomas asociados frecuentemente con la diabetes.
-Evitar periodos de hipoglucemia.
-Prevenir el desarrollo de complicaciones(cetoacidosis y polineuropatía diabética).
En los gatos en los que persistan los síntomas de la diabetes o en los casos en que se produzcan complicaciones, se aconseja llevar a cabo más controles. El nivel de fructosamina en sangre puede ser útil a la hora de confirmar que la diabetes está poco controlada.
Cuando el gato no responde satisfactoriamente al tratamiento, se debe llevar a cabo un estudio de las causas. Hay múltiples razones por las cuales el tratamiento puede haber fracasado, pero es posible que el culpable sea la dosis, por lo que el primer paso a valorar es la manera en que el dueño ha dosificado la medicación. Si la dosis es la correcta, entonces habría que profundizar en los motivos de la mala respuesta al tratamiento. Los errores y las inconstancias en el suministro de la medicación son también una fuente normal de problemas. El almacenamiento y uso de la insulina debería seguir las recomendaciones del fabricante, ya que los cambios de temperatura, o el manejo brusco pueden reducir la viabilidad del producto. La insulina debería mantenerse refrigerada para evitar temperaturas extremas y los viales deberían ser agitados cuidadosamente, para evitar la desnaturalización del producto
La exploración, la medición de glucosa en sangre y una curva de glucosa son las primeras medidas a tener en cuenta para averiguar si la medicación es efectiva y los efectos de la misma los adecuados. A partir de los resultados obtenidos, se podrán hacer entonces los ajustes necesarios, en cuanto a la dosificación y las frecuencias de administración de la medicación.
El medicamento de elección para tratar esta patología hormonal felina es la insulina y en la actualidad, la que está dando los mejores resultados es la llamada Glargina(nombre comercial Lantus). Se trata de una nueva insulina sintética recombinante humana. Esta insulina fue diseñada para causar un aumento leve sostenido de la concentración sérica de insulina que controle la producción de glucosa hepática. Lo cierto es que este medicamento se había ensayado ya en gatos y los resultados publicados con anterioridad al año 2006, no indicaban mejores resultados con esta sobre otras insulinas utilizadas anteriormente, en especial las PZI( insulina protamina zinc). Si es cierto que había publicaciones que demostraban su eficacia en gatos que no se controlaban demasiado bien con otras insulinas. Este novedoso tratamiento tiene muchas ventajas con respecto a las insulinas que usábamos antes, como es que permite un mejor control de la glucemia, los riesgos de hipoglucemia se reducen de manera considerable, se producen mayores tasas de remisión diabética, y se controlan mejor los “gatos rebeldes”.
Como alternativa al tratamiento con insulina, existen los llamados hipoglucemiantes orales. Yo los he usado y desde luego pienso seguir haciéndolo. Se positivamente que en numerosas ocasiones no funcionan, pero no es menos cierto que otras sí. Para el propietario de un gato diabético es sumamente complicado hacerse a la idea de que tiene que inyectarle a diario y si la medicación por vía oral funciona le daremos una alegría. En mi experiencia personal y en mi clínica hay gatos que llevan hasta cuatro años con hipoglucemiantes orales y su calidad de vida es excelente. Se pueden utilizar en gatos obesos, gatos con cuadros leves de diabetes y no deben ser usados en gatos con cetoacidosis diabética, gatos débiles o delgados y gatos con otras patologías. Las más conocidas y usadas son las sulfonilureas. Lo que debe quedar claro, es que si en un mes el cuadro clínico no ha mejorado e incluso ha empeorado, la única alternativa válida será la insulina.
Una parte muy importante del tratamiento del gato diabético incluye la alimentación. Esta, debe ser baja en carbohidratos y rica en proteínas. Son dietas especialmente formuladas y las hay en forma de latas y de comida seca. Tienen la ventaja de reducir la elevación de glucosa postpandrial, mejoran el control clínico, reducen las necesidades de insulina y aumentan las tasas de remisión diabética. Todas estas dietas tienen un común denominador: la restricción de carbohidratros, ya sea reduciendo la ingesta o retardando la absorción con el empleo de fibras
La prioridad principal en los primeros días de tratamiento es asegurar que no se produzca hipoglucemia(algunos gatos son extremadamente sensibles a los efectos de la insulina). Sería conveniente medir los niveles de glucosa en sangre en el momento de la inyección, y hacer una curva de glucosa a las 12 horas. Lo ideal es realizar una curva de glucosa diaria durante los tres primeros días de tratamiento y luego una por semana las cuatro primeras semanas.
Una vez conseguida la estabilización inicial, se requiere un periodo largo de monitorización debido a que los requerimientos de insulina del gato pueden incrementarse o disminuir a lo largo del tiempo.
La condición clínica proporcionara una indicación adecuada del nivel de control de la glucosa; la desaparición de los signos clínicos y los cambios en el peso corporal e ingesta de agua pueden ser apreciados por el propietario. Cualquier deterioro, o no mejoría en cuanto a estos, deberán ser investigados.
El análisis de muestras de orina puede ser muy útil, siempre y cuando se nos informe de la hora de recogida con respecto a la hora en que se suministró la medicación.
Otras causas de fracaso en el tratamiento puede ser:
-Resistencia o antagonismo a la insulina. Se da en gatos con persistencia de hiperglucemia y glucosuria a pesar de recibir dosis muy altas. Se asocia a condiciones fisiológicas y patológicas. La concurrencia de enfermedades de tipo inflamatorio, infeccioso, hormonal o neoplásico puede contribuir a que el gato necesite cantidades de insulina más altas. El control de los gatos con estas complicaciones es sumamente difícil. Es importante por tanto realizar una buena inspección y una amplia analítica que permita identificar la existencia de alguna patología añadida a la diabetes. La pancreatitis crónica puede ser especialmente difícil de diagnosticar y de tratar. La enfermedad de Cushing es otra de las causas de presentación de resistencia a la insulina.
-Mala administración de la inyección(inyección intracutánea) o inyección en una zona de tejido adiposo, que da lugar a una absorción deficiente de la sustancia.
-Anticuerpos antiinsulínicos: las preparaciones de insulina se obtienen con proteínas de otras especies lo que podría dar lugar a que el organismo del gato generara anticuerpos contra este medicamento.
Si la reducción inicial de glucosa en sangre no se mantiene durante un periodo de 24 horas, esto puede deberse a:
-la efectividad de la insulina empleada es inadecuada. La metabolización de la insulina en los gatos presenta diferencias considerables, en la mayoría de los casos. Algunos, la metabolizan con mucha rapidez y los efectos de la misma pueden durar excepcionalmente más de lo previsto. En ocasiones, aunque raramente, la dosis puede ser demasiado alta, dando lugar al efecto Somogyi. Si la glucosa baja con demasiada rapidez, se producirán una serie de mecanismos fisiológicos para invertir la hipoglucemia, lo que causará un pico de hiperglucemia. Si esto se malinterpreta como una respuesta insuficiente a la dosis de insulina, el suministro de una dosis mayor contribuirá a agravar el problema.
Debemos considerar seriamente a la obesidad como un factor desencadenante de la diabetes en el gato, que proviene de la excesiva ingesta calórica, típicamente promovida por el consumo ad libitum de alimento felino seco. La obesidad provoca insulinorresistencia reversible, la cual se resuelve con el adelgazamiento. A veces, incluso, en casos leves de diabetes será suficiente reducir el peso del animal para hacer desaparecer el problema. Lo cierto es que corregir la obesidad en el gato es realmente difícil, porque es necesario restringir la ingesta calórica diaria sin el aumento correspondiente del gasto energético(actividad física).
Mi experiencia indica que cada día son más(aunque las cifras no son alarmantes) los gatos diabéticos, quizás como consecuencia de que cada día son más los gatos obesos. Por eso, mi recomendación es que no deis a vuestro gato más de lo que el fabricante de comidas indique para su peso, ni un gramo más ni un gramo menos. Vuestro gato os lo agradecerá eternamente, o casi.

José Enrique Zaldívar Laguia.
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68ªArtículo publicado en la revista El Mundo del Gato

febrero 17, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 97 comentarios

COMPLEJO GRANULOMA EOSINOFÍLICO

COMPLEJO GRANULOMA EOSINOFÍLICO

A pesar de los continuos avances en dermatología felina, algunos síndromes clínicos siguen siendo enigmáticos. El máximo exponente de esto es el CEE = CEF, del que se sabe poco acerca de sus causas (plural). Debéis tener claro que cuando os hablamos de que vuestro gato tiene un CGE no estamos diagnosticando nada.

El complejo granuloma eosinofílico felino lo podemos definir como un conjunto de lesiones inflamatorias crónicas que afectan a los labios, la mucosa oral y la piel del gato. Se suelen agrupar en tres síndromes.

ÚLCERA EOSINOFÍLICA = ÚLCERA INDOLENTE = ÚLCERA ÁTONA
PLACA EOSINOFÍLICA.
GRANULOMA EOSINOFÍLICO = GRANULOMA LINEAL = GRANULOMA COLAGENOLÍTICO.

El conocimiento que tenemos actualmente de estos problemas del gato no ha variado demasiado en los últimos treinta años. El CGE representa un patrón de reacción a una serie de afecciones primarias. Su causa se puede considerar un auténtico misterio por resolver. Podemos hablar de factores infecciosos (incluido el virus de la inmunodeficiencia felina), procesos autoinmunes y alergias (parásitos alimentos o inhalantes).

El agrupamiento de estas tres entidades clínicas distintas bajo el nombre de CGE ha sido arbitrario, basado en la observación clínica de algunos gatos que desarrollaron ya fuera concurrente o secuencialmente, una o varias de estas entidades clínicas.
Si realizamos una biopsia de estas lesiones, se verá que cada una guarda unas características propias, pero a veces estas se solapan dificultando la completa individualización de estos síndromes.

El eosinófilo, aunque es un leucocito (glóbulo blanco) se localiza principalmente en los tejidos. La presencia de un infiltrado o acúmulo de estas células en una muestra de piel, se interpreta como un indicio de una presumible enfermedad alérgica o parasitaria.
En el gato se reconoce la existencia de tres tipos de enfermedades cutáneas alérgicas: La alergia alimentaria, la atopía (incluye inhalantes) y la alergia a las pulgas y a la picadura de mosquitos. De esta forma podemos dividir las afecciones cutáneas del gato en formas fácilmente achacables a la alergia (placa eosinofílica) y aquellas que pueden ser alérgicas, pero que en muchos casos incluso con una evaluación cuidadosa, permanecen en el cajón de las de causa desconocida (idiopáticas) como el granuloma y la úlcera,

ÚLCERA

ÚLCERA INDOLENTE, ÚLCERA ÁTONA, ÚLCERA DE ROEDORES, ÚLCERA EOSINOFÍLICA.
Es una lesión cutánea, mucocutánea y de la mucosa oral común en gatos. La mayoría se sitúan en el labio superior en la zona de los caninos y suelen ser unilaterales. Las úlceras suelen estar bien delimitadas, son alopécicas y brillantes, con coloración pardo rojiza y bordes sobreelevados. No son dolorosas ni pruriginosas. Las lesiones pueden medir desde mm a 1 cm. Parecen lesiones precancerosas que rara vez evolucionan a carcinoma de células escamosas. En la mayor parte de los afectados, la úlcera indolente es la única lesión, aunque también puede darse conjuntamente con placas o granulomas.
La causa es desconocida, aunque hay gatos que son positivos a las pruebas alérgicas y que responden a la hiposensibilización, sugiriendo esto una causa alérgica. También se ha propuesto una predisposición genética. Para complicarlo más se ha asociado a un lamido excesivo: ¿Será la causa real de la lesión?.
Se ha diagnosticado en gatos con una edad media de 6 años y un rango de 9 meses a 9 años. No hay preferencia por ninguna raza y quizás las hembras estén más predispuestas.

PLACA

Es una lesión cutánea común en gatos. Se suele presentar en gatos jóvenes (2-3 años). No hay preferencia racial y las hembras estarían más predispuestas. El picor es intenso y suele preceder al desarrollo de las lesiones. Puede haber letargia o irritabilidad. El desarrollo de una lesión aislada o solitaria es peragudo: Parece producirse en una noche. La gravedad de la lesión puede o no correlacionarse con el tiempo transcurrido desde el estímulo inductor hasta que el gato es llevado a la clínica.
Las lesiones consisten en alopecias con marcado eritema, bien delimitadas, elevadas, redondas u ovaladas, rojas, exudativas y a menudo ulceradas, con un diámetro entre 0,5-0,7 cm. Los ganglios linfáticos pueden aparecer inflamados. Se distribuyen por la ingle, la región perineal y el lateral del muslo, aunque también pueden presentarse en la axila, ombligo, antebrazo, e incluso en conjuntiva, córnea y boca.
Se cree que es la manifestación de un proceso alérgico, cuyo causante pueden ser pulgas, alimentos o alergenos ambientales. Si descartáramos cualquier tipo de alergia, no deberíamos olvidarnos de las Cheyletiellas y de los hongos.

GRANULOMA

Se observa en gatos jóvenes de alrededor de un año, con un rango de 6 meses a 5 años. No hay predilección racial, pero afecta más a las hembras.

Las lesiones pueden aparecer en forma de pápulas, nódulos o líneas. La presentación más frecuente es como una línea sobreelevada sobre la región caudal o medial del muslo, aunque podremos verlas también en la región lateral del tronco, el cuello, el tórax y los miembros anteriores. Estas líneas están bien delimitadas, tienen una consistencia firme, coloración amarilla o rosada y no provocan picor, por lo que a veces se descubren de forma accidental. Pueden medir de 0,5 a 10 cm de largo y 2-4 mm de ancho. Si se presentan los granulomas en forma de nódulos o de pápulas se localizarán en la boca, puente nasal, pabellones auriculares, almohadillas plantares y pie, donde provocarán dolor y cojeras. Los granulomas bucales (lengua y paladar duro), provocarán anorexia, hipersalivación, dificultad para tomar alimento y halitosis. Otra localización frecuente es el labio inferior (gatos buchones = gatos haciendo pucheros) o en el mentón (gatos con mentón graso = edema mentoniano felino).
En gatos menores de un año pueden resolverse espontáneamente en un plazo de 3-5 meses.

DIAGNÓSITCO DEL COMPLEJO GRANULOMA EOSINOFÍLICO

En principio, las lesiones de estos tres síndromes son bastantes típicas. El problema como ya os he comentado se da cuando aparecen dos, o los tres síndromes juntos. Buscar la causa primaria es sumamente complicado y costoso, por lo que podemos realizar un tratamiento de ensayo y si no hay remisión o aparecen recaídas empezaremos con el protocolo diagnóstico que a continuación os expondré.
En un análisis de sangre no vamos a encontrar nada relevante, salvo en el caso de la placa en que aparecerá un aumento de eosinófilos. Raramente lo encontraremos en el caso de la úlcera y esporádicamente lo veremos en el caso de granuloma. Podemos optar por hacer una citología de las lesiones, que puede sacarnos de dudas, sobre todo si se trata de placa o granuloma.
Las biopsias serán el siguiente paso, si la citología no nos resolvió el problema. Nos dirá si es una placa o un granuloma. Para la úlcera no es muy útil la biopsia porque las lesiones dermatopatológicas no suelen ser específicas, aunque sobre esto hay controversia. Al parecer, si realizáramos una biopsia en los primeros estadios de la lesión, nos encontraríamos con unas características similares a las del granuloma, y sin embargo si se hacen tres días a tres semanas después de su aparición no nos sacarían de dudas. Por lo tanto, el estadio en que se obtiene la biopsia es crucial para las características histopatológicas.

Podemos concluir que es más o menos sencillo distinguir entre placa y granuloma, lo difícil viene después: ¿Qué lo provocó?.

Numerosos casos de CGE son secundarios a dermatitis alérgicas, por lo que deberíamos introducir un diagnóstico alergológico: Test cutáneos o pruebas serológicas para alergenos, y dietas de eliminación.

TRATAMIENTO

Podemos utilizar el mismo protocolo en los tres casos (úlcera, placa, granuloma), aunque a veces para cada uno de ellos, unos medicamentos funcionan mejor que otros.
Lo primero, independientemente de la lesión observada es realizar un tratamiento radical contra las pulgas. Cuando un veterinario os sugiere que quizás vuestro gato tenga pulgas y que la picadura de éstas puede ser la causa del problema (alergia a la picadura de pulga), nos miráis con cara rara, no por la alergia en sí, si no porque consideráis imposible que vuestra mascota tenga esos bichos. Cosas más raras se han visto. Demostraros que tienen pulgas es complicado, así que no os alarméis y confiad en vuestro veterinario.

El arsenal terapéutico para tratar estos problemas es amplio:
Empezaremos con el uso de glucocorticoides, que generalmente vuestro gato admitirá sin padecer los efectos nocivos que a veces provocan en los perros. Los podemos usar inyectados u orales. Dada la dificultad que suele entrañar introducir pastillas en la boca de un gato, yo utilizo primero los inyectables. El más usado es el Acetato de Metilprednisolona. Se administra cada dos semanas a una dosis estándar hasta un máximo de 3-4 inyecciones. Otra alternativa es la Prednisona a altas dosis en días alternos, por vía oral, o la Dexametasona cada 48 horas o la Triamcinolona cada 24 h. Y luego cada 48-72 horas.
Algunos dermatólogos indican el uso de antibióticos en todos los casos: Trimetroprim-Sulfadiazina, Cefadroxilo, Amoxicilina-Clavulánico. Hay gatos que responden perfectamente a esta monoterapia.
El Acetato de Megestrol, un progestágeno utilizado con quizás demasiada frecuencia para inhibir el celo en las gatas ha sido también utilizado. Yo no os lo recomiendo porque entre su uso y la aparición de una Diabetes Mellitus tan solo hay un paso.

Otras alternativas terapéuticas para casos complicados incluyen el uso de inmunomoduladores como el Levamisol, el Interferón gamma, el Clorambucilo, el Tiabendazol, las sales de Oro (Aurotioglucosa) y la Ciclosporina. Cuidado si administráis estos dos últimos porque además de tardar en ver el efecto (4-6 semanas), pueden provocar supresión de médula ósea, proteinuria y erupción medicamentosa.
El Palmidrol es uno de los últimos tratamientos puestos a nuestra disposición. Los ácidos grasos parece que pueden ayudar de forma beneficiosa.

Otras alternativas son la cirugía, radioterapia, crioterapia y el láser.

Habrá gatos que muestren una respuesta satisfactoria a los tratamientos de hiposensibilización, o a las dietas de eliminación comerciales, o a la comida de bebés a base de cordero o jamón, suplementadas con vitaminas, minerales y aminoácidos, si la causa era algún inhalante o algún alimento.

José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores
Paseo de Santa María de la Cabeza 68ª
Madrid-28045
Artículo publicado en la revista El Mundo del Gato.

febrero 17, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 16 comentarios

HIPERTIROIDISMO FELINO

HIPERTIROIDISMO FELINOEl hipertiroidismo es un proceso multisistémico resultante de la excesiva producción y secreción de T3 y T4 por la tiroides y casi siempre es secuela de una enfermedad intrínseca crónica en uno u ambos lóbulos tiroideos. El bocio adenomatoso multinodular es la alteración más frecuente encontrada en los gatos hipertiroideos. El 20% de los gatos tienen afectación unilateral, pero en estos casos, el lóbulo no afectado es atrófico. En éste momento se dice que es la enfermedad hormonal más frecuente en gatos, aunque para mi, lo sea, por lo menos en España, la diabetes mellitus.
Recuerdo que hace años, cuando íbamos a Congresos de Veterinaria y el ponente de turno era un “afamado” doctor americano, siempre nos nombraban el hipertiroidismo como una enfermedad felina con la que ellos convivían todos los días. A los veterinarios españoles se nos quedaba cara de tontos. La razón era simple, no habíamos diagnosticado un gato con hipertiroidismo en toda nuestra vida.
Normalmente la causa de que se produzca mayor cantidad de hormonas tiroideas en un gato es la aparición de un adenoma (hiperplasia adenomatosa tiroidea funcional) en la glándula tiroides. En casi el 70% de los gatos hipertiroideos, los dos lóbulos del tiroides están agrandados, mientras que en el resto la afectación es monolobular.
La presencia de un carcinoma como causa de la enfermedad se reduce a 1-2% de los gatos.
Podemos decir que es una enfermedad relativamente moderna, ya que los primeros casos que se diagnosticaron en el Animal Medical Center datan de 1970 y cuando en realidad se reúne una importante casuística es a partir de 1978.
Esta alteración de naturaleza hormonal se presenta en gatos de entre 4 y 22 años (rango medio de 13) y tan sólo un 5% de los gatos afectados tiene menos de 10 años. Afecta por igual a gatos de pelo largo y corto, pero los Siameses y los Himalayos tienen menos riesgo de padecerlo.

SIGNOS CLÍNICOS

-Pérdida de peso………………………………………………………88%
-Polifagia(mayor ingestión de comida)……………………..49%
-Vómito………………………………………………………………….. 44%
-Poliuria-Polidipsia…………………………………………………..36%
-Hiperactividad………………………………………………………..31%
-Reducción del apetito……………………………………………..16%
-Diarrea…………………………………………………………………..15%
-Hipoactividad…………………………………………………………12%
-Debilidad………………………………………………………………. 12%
-Disnea…………………………………………………………………… 10%
-Jadeo…………………………………………………………………….. 9%
-Volumen fecal abundante………………………………………… 8%
-Anorexia……………………………………………………………….. 7%

DATOS DEL EXAMEN CLÍNICO

-Tiromegalia( aumento del tamaño del tiroides)………. 83%
-Delgadez……………………………………………………………… 65%
-Soplo cardíaco……………………………………………………… 54%
-Taquicardia…………………………………………………………… 42%
-Ritmo de galope…………………………………………………….. 15%
-Hipercinesia………………………………………………………….. 15%
-Agresividad…………………………………………………………… 10%
-Manto desgreñado…………………………………………………… 9%
-Aumento del crecimiento de las uñas………………………… 6%
-Alopecia………………………………………………………………… 3%
-Insuficiencia cardiaca congestiva……………………………….. 2%
-Flexión cervical ventral…………………………………………….. 1%

Las manifestaciones clínicas de la enfermedad pueden ser leves o intensas y variaran fundamentalmente en función de que existan otras anormalidades concomitantes en otros sistemas orgánicos, ya que al tratarse de una enfermedad multisistémica serán varios los órganos afectados. Como los signos clínicos son tan variables (ver cuadros), la presencia o ausencia de uno no diagnostica ni excluye el hipertiroidismo.
En la mayoría de los casos el proceso progresa con lentitud. Sumado a esto, el hecho de que muchos gatos mantengan un apetito bueno y sean activos para su edad, generalmente hace creer al propietario que el animal está bien hasta que se desarrollan la pérdida de peso u otras alteraciones más obvias..
Os puedo decir que si vuestro gato es hipertioideo, con la enfermedad en pleno desarrollo, por lo general perderá peso, y mostrara un manto desgreñado, con excesiva muda y nudos. Se mostrará más inquieto y será difícil de examinar e incluso podrá morder y arañar. Esto se debe a que tienen menor tendencia a tolerar situaciones de tensión. Se han dado casos de insuficiencia cardiorrespiratoria por el sólo hecho de trasladarles a la clínica y ser examinados en ella. En el peor de los casos la presentación de arritmias y el consiguiente paro cardiaco pueden provocar un desenlace fatal.
El aumento de tamaño de uno o de los dos lóbulos tiroideos puede ser detectado por palpación. La tiroides no es palpable de ordinario en un gato sano, aunque no siempre que sean palpables podremos decir con seguridad que el gato es hipertiroideo. En algunos casos la palpación de la glándula se hace imposible ya que se puede haber desplazado hacia la entrada torácica. Alguno de estos gatos puede mantenerse con una funcionalidad del tiroides normal y desarrollar al cabo del tiempo la sintomatología clínica.
Las elevadas concentraciones de hormonas tiroideas afectaran al sistema nervioso y podrán inducir cambios conductuales, como hiperactividad, inquietud, irritabilidad o agresión. En el hogar estos gatos pueden andar desorientados y caminar en círculos. Aunque rara vez, también se pueden dar casos de convulsiones focales o generalizadas típicas de la epilepsia. Se puede dar menos facilidad para saltar manifestada por intentos fallidos y fatiga asociada con la actividad física.
El aumento del apetito y consumo de alimentos son signos relativamente comunes, como respuesta al incremento del empleo calórico. Incluso no es infrecuente encontrar gatos que alternan periodos de escaso consumo con otros de consumo normal o exagerado de alimentos.
Estos momentos de polifagia pueden ser los causantes de los vómitos que a veces se presentan. La hipermotilidad intestinal seria la responsable de las diarreas y de los mayores volúmenes de heces. Además puede haber presencia de esteatorrea (grasa en las heces), provocada por una alteración de la excreción pancreática debida al exceso de hormonas tiroideas.
El hipertiroidismo y la insuficiencia renal son enfermedades frecuentes en los gatos gerentes y a menudo son concurrentes. Desafortunadamente el hipertiroidismo puede incrementar la funcionalidad renal de tal forma que enmascare la existencia de esta enfermedad renal. Pues bien, cuando empezamos a tratar el hipertiroidismo y normalizamos los valores de hormonas tiroideas, nos podemos encontrar con la desagradable aparición de un fracaso renal.
A nivel respiratorio algunos gatos tirotóxicos presentan disnea, jadeo o hiperventilación en reposo ya que el estado hipertiroideo puede provocar múltiples alteraciones en la función respiratoria, incluidas una reducción de la capacidad pulmonar, con incremento del número de respiraciones por minuto.
En cuanto al sistema cardiovascular merece una mención especial la cardiomiopatía tirotóxica. En la auscultación nos podemos encontrar con soplos, arritmias y ruidos de galope (es un sonido similar al galope de varios caballos), al que yo me refiero para hacer un símil que el propietario entienda como, “tiene una carrera de caballos en el corazón”. En el peor de los casos se puede presentar edema de pulmón y acúmulo de líquido entre las pleuras, que podremos observar mediante radiografias. Es interesante la realización de una ecocardiografia ya que se pueden ver las alteraciones de la estructura del corazón como son la hipertrofia ventricular izquierda, espesamiento del tabique interventricular, dilatación de las cámaras izquierdas, e hipercontractilidad miocardica. Más rara, aunque a veces se presenta es la miocardiopatia dilatada. En un electrocardiograma suele aparecer taquicardia sinusal y ondas R aumentadas. Las arritmias ventriculares y los defectos de la conducción también pueden ser registrados.
La hipertensión es común en gatos hipertiroideos, aunque es clínicamente silenciosa. Las hemorragias y desprendimientos de retina son las complicaciones más comunes, pero en general, las lesiones oculares no suelen identificarse en esta clase de pacientes.

Todo esto se produce por qué el hipertiroidismo provoca un gasto cardiaco elevado, pero la mayoría de estas alteraciones del corazón remiten cuando el tratamiento establecido consigue normalizar los niveles hormonales.

DIAGNÓSTICO
Ante la sospecha de un gato hipertiroideo debemos realizar un análisis de sangre completo. En el hemograma puede aparecer un aumento le glóbulos blancos (neutrófilos), con eosinopenia (descenso de eosinofilos) y linfopenia (descenso de linfocitos). El recuento de glóbulos rojos suele ser normal o ligeramente elevado.
A nivel de alteraciones bioquímicas en el suero suele haber elevación de las enzimas hepáticas (ALT, AST, ALKP, y LDH). Tampoco es extraño encontrar elevación de los marcadores renales, como son la UREA y la CREATININA. No debemos olvidar lo comentado anteriormente de que la aplicación del tratamiento específico del hipertiroidismo puede llevar al empeoramiento de los signos relacionados con esta presumible alteración renal. Algunos gatos presentan el fósforo elevado.
El incremento de las concentraciones séricas basales de hormona tiroidea constituye la característica clínica del hipertiroidismo. Se deben valorar la T3 y la T4, aunque la segunda es de más valor, ya que un 25% de gatos hipertiroideos marcan valores normales de T3. Aún así habrá un 10% de gatos hipertiroideos que mostraran valores normales de T3 y T4. Esto se debe fundamentalmente a las amplias fluctuaciones que se producen en estos valores o a la presencia de alguna enfermedad concomitante que impediría la elevación de estas hormonas. En estos casos se debe hacer más de una medición en sangre de ambas hormonas y descartar la presencia de otros procesos extratiroideos.
Una prueba que nos puede salir de dudas es la estimulación con hormona liberadora de tirotropina(TRH). Consiste en comparar los valores de T4 antes y cuatro horas después de inyectar al gato TRH. Los gatos normales mostraran un aumento notable de T4, mientras que los que tienen la enfermedad apenas mostraran cambios en los valores anteriores y posteriores a la inyección de TRH. Esta prueba provocará unos efectos secundarios importantes pero transitorios como son salivación, vómito, taquipnea y salivación, que duran cuatro horas. Esta prueba esta cayendo en desuso y para casos dudosos se prefiere la realización de otra prueba conocida como prueba de supresión con T3, que se interpreta en función del valor que adquiere la T4 después de suministrarle T3 al gato sospechoso. La densidad urinaria varía desde 1008 hasta 1050, aunque la mayoría de los gatos hipertiroideos tienen densidades superiores a 1035. Este parámetro nos sirve para conocer si existe o no alteración renal en aquellos casos en que se encuentre elevada la urea.

TRATAMIENTO
La elección del tratamiento dependerá de una serie de factores incluidos salud general y edad del paciente; estado del funcionamiento renal; magnitud de cualquier enfermedad concurrente; existencia de adenoma o carcinoma; afección de uno o de los dos lóbulos; disponibilidad de yodo radiactivo; experiencia quirúrgica; facilidad para administrar las medicaciones orales y deseos del propietario.

La meta es conseguir el control de la hipersecreción de esta hormona. La enfermedad se puede tratar de tres maneras: tiroidectomía, yodo radiactivo o administración crónica de una droga antitiroidea. La utilización de estas drogas también está indicada antes de la cirugía, si es que nos hemos decidido por éste método de tratamiento.
De estos tres caminos, sólo los dos primeros podemos decir que curan la enfermedad ya que destruyen el tejido tiroideo adenomatoso. El uso de las drogas antitiroideas bloquea la síntesis de hormonas tiroideas; empero, como estas medicaciones no destruyen el tejido tiroideo adenomatoso, la recidiva del cuadro ocurre a las 24-72 horas de suspender la medicación.
El metimazol y el propiltiouracilo son los dos fármacos que podemos utilizar. Tienen la ventaja de que si optamos por este método nunca vamos a provocar un hipotiroidismo permanente o un hipotiroidismo postquirúrgico como ocurriria si optamos por el yodo o la cirugía. El problema de estas drogas son los efectos adversos que pueden producir y que incluyen anorexia, vómitos, letargia, anemia inmunohemolítica, y trombocitopenia, y dermatosis faciales. De los dos medicamentos nombrados el metimazol es el más seguro y por tanto se puede considerar como el de elección para tratar esta enfermedad. Obviamente durante los 3 primeros meses de tratamiento deben realizarse análisis de sangre con cierta asiduidad para ajustar la dosis convenientemente y controlar los posibles efectos adversos que se puedan presentar.
Existe una presentación del metimazol de aplicación tópica sobre el pabellón auricular, que puede ser muy útil en aquellos casos en que sea muy dificultoso dar la medicación por vía oral
Una alternativa al metimazol es el carbimazol, que se transforma en metimazol una vez que el gato lo ha ingerido, pero que tiene el inconveniente de una metabolización mucho más rápida.
Otras drogas que se pueden usar son los beta-bloqueantes como el propanolol o atenolol, que también se pueden usar en combinación con el metimazol o carbimazol.
La tiroidectomía quirúrgica es una medida de elevada eficacia para el hipertiroidismo felino, aunque puede asociarse con una mortalidad significativa, que se reducirá si se realiza un tratamiento previo a la operación con las drogas antes mencionadas. Otras complicaciones que pueden aparecer tras la operación son el hipoparatiroidismo, síndrome de Hornern y laringoplejía (con mayor frecuencia cambios de voz). La complicación más séria es la hipocalcemia a las 24-72 horas después, que podrá ser en la mayoría de las ocasiones transitoria, pero en un número determinado de casos se hará crónica.
La extirpación de la glándula tiroides puede ser unilateral o bilateral. En función de la evolución de los valores de T3 y T4, determinados por análisis posteriores al acto quirúrgico se verá hasta cuando el gato necesitará un aporte por vía oral de hormona tiroidea. La tiroidectomía es curativa para los adenomas, pero no lo es tanto para los adenocarcinomas con metástasis.
El yodo radiactivo constituye un tratamiento simple, eficaz y seguro para los gatos con hipertiroidismo, que destruirá el tejido hiperfuncional, respetando normalmente el tejido glandular normal. El radioisótopo empleado con mayor frecuencia es el I. El objetivo ideal de esta terapia es restaurar el eutiroidismo con una sola dosis de radiación. El problema es que en España, que yo sepa no existe un servicio de Medicina Nuclear para gatos.
Añadiré que los gatos con signos de insuficiencia cardiaca deben ser tratados con diuréticos y reposo en jaula y que en muchos casos será necesario el uso de digoxina, captoprilo y taurina para mejorar la funcionalidad del corazón.

CONCLUSIÓN
La causa de los cambios que se producen en la tiroides y que llevan a un gato a ser hipertiroideo no son bien conocidos. Se pensó en factores inmunológicos, infecciosos, nutricionales, ambientales o genéticos. Diversos estudios identificaron el consumo de alimentos felinos enlatados comerciales como factor de riesgo, sugiriendo que un compuesto bociógeno (yodo en exceso, isoflavonas de soja) podrían estar presentes en esas dietas. Los factores ambientales, como el uso de baños sanitarios, también podrían intervenir. El incremento de gatos alojados en interiores y el correspondiente cambio en la calidad de los cuidados y en los tipos de alimento a principios de los años 70, seguido por el repentino descubrimiento de esta enfermedad a finales de esta década, respaldan el papel de la dieta o el ambiente en la patogenia del hipertiroidismo. Últimamente se ha postulado que la mutación de un oncogen podría ser el causante en algunos casos de la enfermedad.

José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Pso. Santa María de la Cabeza 68ª
28045-Madrid.Artículo publicado por José Enrique Zaldívar en la revista El Mundo del Gato

febrero 17, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 10 comentarios

EL GATO CON PULGAS

EL GATO CON PULGAS
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 1/02/07La presencia de pulgas en el gato doméstico será más o menos frecuente según el habitat donde se mueva y de la época del año en que nos encontremos. Raramente las veremos en gatos que viven y han nacido en pisos o apartamentos, pero no será extraño verlas en gatos que habitan en chalets o en casas bajas o en gatos recogidos de la calle o de refugios.
Las pulgas son insectos pequeños, de color marrón. Tienen seis patas y su estructura corporal se adapta para dar saltos potentes, lo que las permite trasladarse entre sus huéspedes. Como dependen de ellos para obtener su protección y sangre, las pulgas pasan su vida adulta completa en su superficie..
Existen muchas especies de pulgas, y aunque los gatos podrían ser huéspedes transitorios de casi todas, sólo C. Felis, C. Canis, especies de pulex y E. gallinacea producen problemas médicos en ellos.La C. Felis es la especie más común, con cifras de prevalencia superiores al 97% en los gatos. No es infrecuente tampoco la presencia en el gato de pulgas de aves de corral (E.gallinacea), sobre todo en climas cálidos y en aquellos animales que se mueven en ambientes que están o estuvieron ocupados por aves.
Las pulgas de desarrollan mediante metamorfosis desde el huevo a la forma adulta, a través de tres estadios de larva y uno de pupa. Las hembras ponen los huevos sobre el gato, mientras éste descansa o duerme. A continuación estos huevos caen al medio ambiente donde terminan su desarrollo. Las larvas se desplazan a lugares cálidos y tranquilos como las alfombras (una larva puede desplazarse 40 cm ), las grietas de los suelos de madera, debajo de la superficie del suelo o los desechos orgánicos del exterior. Las condiciones ideales para su desarrollo son temperaturas de 20-30 grados con una humedad relativa interior del 70%, siendo este último factor el más importante para su desarrollo. Podemos decir que en la mayoría de los hogares una pulga completa su ciclo vital en 3-4 semanas. Las pulgas adultas que han nacido, se alimentarán de sangre y comenzaran de nuevo el ciclo con la puesta de huevos (40-50 huevos por día). En ausencia de un gato del que alimentarse morirán en el plazo de 12 días.
La mayor parte de las pulgas se desplazan sin dificultad alrededor del cuerpo del huésped, y se pueden hallar casi en cualquier parte. El gran problema de la pulga es su saliva, que contiene una gran variedad de sustancias que pueden ser irritantes o alergénicas. Los signos clínicos asociados con la alimentación de las pulgas son variables y dependen del número de parásitos presentes, la tolerancia del huésped a la irritación cutánea, y lo más importante, a la presencia o ausencia de hipersensibilidad a la saliva de la pulga. Los gatos que no son alérgicos a la picadura de la pulga (saliva) pueden albergar números variables de pulgas exhibiendo poca o ninguna repuesta clínica ante ellas. En casos de una alta parasitación existirá el riesgo de una importante anemia. Se sabe que 72 pulgas pueden consumir 1 ml de sangre por día. Dado que el gato es un animal con una importante capacidad de limpieza, gracias a su lengua, la misma irritación que producen las pulgas hace que el gato elimine gran cantidad de ellas. La intensificación de la conducta de acicalamiento, y rascado del animal las hará caer al medio ambiente e impedirá que un gran número de ellas se alimenten al mismo tiempo.
Aparte de la pérdida de sangre, de la irritación cutánea, y de los posibles fenómenos de hipersensibilidad (alergia) que puedan producir, las pulgas son transmisoras de la tenia Dipylidium caninum y pueden ser vectores de algunos agentes infecciosos.
Si bien, las pulgas tienen un determinado periodo de vida (poco más de 100 días), suelen desprenderse después del acicalamiento, e incluso pueden ser deglutidas por los gatos. Además se sabe que tienen menor eficiencia reproductora cuando se alimentan de un animal alérgico.
El problema cuando nos encontramos con un gato con pulgas es, que el tratamiento incorrecto de cualquier área, en especial la casa, puede anular la eficacia de cualquier programa de control. En general, deberemos utilizar pesticidas en los animales y en su medio ambiente, dado que la mayor parte de ellos tienen un efecto residual. Es importante que sepáis que el uso del mismo producto para tratar al gato y al medio ambiente puede producir intoxicación debido a la absorción desde ambos sitios.
Los gatos más difíciles de tratar son aquellos que viven en semilibertad y que se dedican por tanto a pasear por jardines, o zonas próximas a contenedores de basura (zonas frecuentemente visitadas por gatos asilvestrados). Explicarle a nuestro gato que no debe visitar estas zonas es una utopía, así que en estos casos nos limitaremos como tratamiento exterior a la aplicación de alguno de los muchos productos existentes en nuestro jardín (polvos, líquidos o granulos), así como a eliminar la mayor cantidad de detritus orgánicos que podamos. Si vuestro gato viaja con frecuencia en el coche, acordaros de pasar la aspiradora de vez en cuando y de hacer uso de un pesticida de acción corta y baja toxicidad como son las piretrinas.
En cuanto al interior de la casa, la dificultad aumentara cuanto mayor sea el número de animales que allí habitan. Todo sector que éstos atraviesen o visiten deberá recibir tratamiento, aunque como es lógico, las zonas con mayor número de pulgas serán aquellas en que las que descansan los animales. Dado que el gato es un animal que duerme donde le parece, la dificultad se verá aumentada por esta circunstancia. Se deben aspirar todas las áreas, pero en especial el mobiliario, el suelo debajo de los muebles, los zócalos y todas las alfombras. La aspiradora debe ser vaciada después de su uso. Un buen electrodoméstico para usar en estos casos son las vaporetas, aunque la mayoría de ellas no producen vapor verdadero y elevan la temperatura de las alfombras a valores demasiado bajos para eliminar las larvas. Aún así, conseguiremos eliminar los detritus orgánicos y las heces de pulga, que las larvas utilizan como alimento. Una vez tratadas las alfombras se deberá aplicar sobre ellas un pesticida. Estos productos podrán ser aplicados por vosotros o bien por alguna empresa contratada para tal fin. Si optáis por esta última debéis informaros de los productos que van a usar, para que no sean los mismos que habéis utilizado sobre vuestros gatos. Si decidís aplicarlos vosotros mismos, los más recomendados son los piretroides , a los que se debe añadir un regulador del crecimiento de insectos, como son el metopreno, fenoxicarb y, el piriproxifeno.
En cuanto al tratamiento del gato, debéis saber que ningún pulguicida tiene una eficacia del 100%, durante el intervalo completo hasta la siguiente aplicación. Es importante saber que en una casa con varios animales, deben ser tratados todos. La clave de los tratamientos está en su uso regular. El gato deberá ser cepillado cada semana y si se observan heces de pulga se deberá comentar al veterinario, para que haga los ajustes oportunos en los tratamientos. Un peinado continuo de 10 minutos puede eliminar el 81% de las pulgas del manto.
El arsenal terapéutico para tratar las pulgas es enorme, y cada año se ve incrementado con la aparición de nuevos productos. No me extenderé más de la cuenta en este apartado, ya que será vuestro veterinario el que decida cuales son los más efectivos, según su experiencia y vuestro caso concreto.
Podemos decir que en la actualidad los más utilizados son los llamados “productos de aplicación local (spot)”, que se venden en forma de pipetas. El producto se aplica en uno o dos lugares sobre el dorso del gato, a partir de los cuales se difunden por toda la superficie del cuerpo. Los productos que se encuentran en el mercado contienen imidacloprid (Advantage de Bayer), imidacloprid + moxidectina (Advocate de Bayer), fipronil (Frontline de Merial), Fipronil + methopreno (Frontline Combo de Merial),y selamectina (Stroghold de Pfizer). Para mi, en el momento actual son los productos de elección cuando estamos ante un animal parasitado por pulgas, así como para prevenir una infestación. Cada uno de los nombrados tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así que, insisto, será el veterinario quien deba recomendaros uno u otro.
Los BUENOS collares antiparasitarios son útiles para reducir la carga de pulgas entre un 50-90% pero no las erradican, por tanto diremos que vienen bien para gatos que vagabundean y cuyos propietarios no utilizan otros métodos de control sistématico. Los más eficaces son los que contienen piriproxifeno y metopreno.
Los champús son muy válidos si se utilizan adecuadamente. Se ha demostrado que un buen champú antiparasitario es capaz de eliminar al 100% las pulgas que se encuentren en ese momento en el cuerpo del animal, dejando una relativamente buena acción residual. Su eficacia ante una parasitación es cuestionable, ya que después del baño se deberán aplicar otros insecticidas, lo que unido al precio alto de estos productos, no hace muy aconsejable su uso.
Los polvos insecticidas están cada día más en desuso.
Como producto pulguicida sistémico tan sólo existe uno, que es el lufenuron (Program de Novartis). Se administra una vez al mes por vía oral o en inyección cada 6 meses. A medida que la pulga se alimenta de sangre va ingiriendo el producto, que luego elimina con sus heces. Dado que las larvas se alimentan de estas heces durante su desarrollo, morirán. Las pulgas adultas también mueren tras una semana de ingestión de la sangre del gato al que se le ha suministrado este medicamento.
Podemos por tanto decir que el Program ocupa un lugar importante en los programas de control de pulgas como prevención de infestaciones ambientales en el interior y en el exterior. Si el gato tiene algunas pulgas que han puesto pocos huevos, el lufenuron solo podría ser suficiente para controlar la situación después de 30 días o más.
Ante una situación de infestación por pulgas, el uso de un producto de aplicación local (spot), unido al lufenuron será suficiente en la mayoría de los casos para controlar este parásito en el gato. Y el uso del lufenuron y una buena desinfección ambiental, será lo adecuado para un buen control externo de las pulgas.
Si pensaís, después de leer este artículo, que vuestro gato es un firme candidato a ser visitado por este desagradable “amigo”, es el momento dada la época del año en que nos encontramos, de consultar con vuestro veterinario.
“El que avisa no es traidor”.
José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María dela Cabeza 68 A.
28045-Madrid
Artículo publicado por J.E.Zaldívar en la revista El Mundo del Gato

febrero 17, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 19 comentarios

ENFERMEDAD RENAL POLIQUÍSTICA EN EL GATO

ENFERMEDAD RENAL POLIQUÍSTICA EN EL GATO
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 1/02/07

La PKD (Polycystic Kidney Disease), es una enfermedad de carácter hereditario que afecta fundamentalmente a los riñones, que ha sido diagnosticada en gatos de raza Persa y Exótico (persa de pelo corto) y esporádicamente en otras razas con alto contenido de sangre persa. Estas razas son en las que se ha practicado el “outcrossing”: el selkirk rex, scottish Fol., birmano, ragdoll, american rex devon y maine coon. En el pasado los persas también se cruzaron con el bosque de Noruega, sphynx, cornisa rex, abisinio, somalí, por lo que estas razas también podrían padecer el PKD.
Consiste en la aparición de pequeños quistes en la corteza renal, que van aumentando de tamaño con la edad, a medida que se rellenan de orina y que provocan la aparición de insuficiencia renal de carácter irreversible.
En principio estos quistes están presentes desde el nacimiento y van aumentando de tamaño a medida que el gato crece. En los gatitos estas cavidades son muy pequeñas, más o menos de 1 o 2 milímetros que con el tiempo pueden alcanzar más de 2 centímetros. Su número es muy variable, oscilando en un gato adulto entre 20 y 200. Afectan siempre a los dos riñones.
Como ya he comentado se transmite genéticamente, es irreversible y de desarrollo lento. Es una de las enfermedades más graves con las que puede enfrentarse un criador.
Un gato tiene 38 cromosomas distribuidos en 19 pares. Cada pareja de cromosomas está formada por uno que proviene de la madre y otro del padre. Estos cromosomas contienen genes. Un gen es responsable de una determinada característica, como el color del pelo, o el desarrollo de un riñón con una estructura normal, y a su vez ese gen tiene un duplicado. En un momento determinado se puede producir algo dentro de un gen que implique un desarrollo anormal, como por ejemplo el desarrollo de una estructura renal anómala. A esto lo llamamos mutación. Esta mutación se puede transmitir a la descendencia.
El PDK se transmite de forma dominante autonómica. “Autonómica” significa que el defecto no está ligado al cromosoma que determina el sexo. Por tanto el sexo del gato no tiene importancia y ambos sexos pueden verse afectados por igual. “Dominante” quiere decir que si un gatito ha heredado el gen de uno sólo de sus padres, desarrollará la enfermedad con seguridad. Cuando se trata de una enfermedad hereditaria recesiva, tienen que ser ambos padres los que pasen el gen defectuoso al gatito para que contraiga la enfermedad.
La herencia de el PKD también depende de que los padres sean homocigotos, heterocigotos, o estén libres de PKD. Como ya he dicho cada gen está presente por duplicado. Un gen proviene del padre y otro de la madre.
Homocigoto significa que el gatito recibe dos genes defectuosos, uno del padre y otro de la madre. Hay muchas dudas de si estos gatitos existen. Lo más probable es que mueran antes de nacer o al poco tiempo de vida (seis semanas). En este caso estaríamos hablando de una poliquistosis renal similar a la descrita en la especie humana y que afecta a los niños, siendo su evolución mortal.
Heterocigoto significa que el gatito recibe un gen normal y otro con PDK. Estos animales podrán traspasar a su descendencia, en unos casos el gen normal y en otros el gen con PDK.
Las primeras referencias de la presencia de esta enfermedad son de hace más de 30 años, pero los estudios específicos no se empezaron a desarrollar hasta 1990. En un Hospital de pequeños animales de EEUU se detectó una gata afectada de PKD cuya descendencia sirvió para el estudio profundo de la enfermedad. Gracias a estas investigaciones se descubrió que es hereditaria y codificada por un gen autosómico dominante, lo que quiere decir que se transmite de padres a hijos a través de cromosomas no sexuales (no está ligada al sexo), siguiendo unas normas sencillas e invariables.
Gato libre: xx Gato heterocigótico Xx Gato homocigótico XX
Cruce de Gato heterocigoto Xx con Gato libre xx : 50% enfermos.
Xx Xx
xx xx
Cruce de Gato homocigoto XX con Gato libre : 100% enfermos.
Xx Xx

Xx Xx
Cruce de Gato heterocigoto Xx con gato heterocigoto Xx: 75% enfermos.
XX Xx
xX xx
Cruce de Gato homocigoto XX con gato homocigoto XX: 100% enfermos.
XX XX
XX XX
Cruce de Gato libre xx con gato libre xx : 100% libres.
xx xx
xx xx
Al tratarse de un gen dominante, si uno de los padres es portador del gen, al menos el 50% de la descendencia será portadora y, por tanto, susceptible de padecer la enfermedad.
Estás reglas genéticas no descartan que en un momento determinado pueda aparecer una mutación y que de dos padres sanos( xx-xx), aparezca un hijo positivo, pero la probabilidad es baja
Los datos de la incidencia de la enfermedad en España no están muy documentados, pero enla Facultad de Veterinaria de León se hizo un estudio bastante completo, que habla de una afectación de un 36% de animales examinados positivos. Estos datos son similares a los publicados en EEUU y en otros países europeos como Noruega y Suecia.
Con estos números queda claro que estamos hablando de una enfermedad con una amplia implantación, y a la que los veterinarios y criadores deben estar muy atentos.
En este momento el desafío consiste en un diagnóstico precoz de la enfermedad y la esterilización de los animales positivos.
En la forma de presentación habitual, los síntomas pueden empezar a aparecer a los 7 años de edad, pero hay gatos que comienzan a desarrollar la insuficiencia renal con 4 o 5 años, y otros que nunca la desarrollan, y mueren por otras causas relacionadas con la edad. Esto quiere decir que si en un gato se detecta la presencia de quistes no necesariamente ese gato desarrollara la enfermedad y morirá de una insuficiencia renal.
Al ser una enfermedad hereditaria, los quistes están presentes desde el mismo momento del nacimiento, aunque su tamaño puede ser inferior a 1 milímetro. A medida que el gato crece, estos quistes se van desarrollando, hasta alcanzar varios centímetros. Cuando ocupan una superficie de las estructuras renales suficientemente amplia para impedir la funcionalidad de los órganos renales se presentará la enfermedad. Quiere esto decir, que en función del número y tamaño de los quistes, los gatos desarrollarán o no la insuficiencia renal, cuyos síntomas he resumido en un cuadro.
En general habrá polidipsia, poliuria, depresión generalizada, disminución del apetito, pérdida de peso, palpación de unos riñones alargados e irregulares, y en los casos más graves, deshidratación, anemia con mucosas pálidas y adelgazamiento extremo. También se pueden presentar vómitos, orina con sangre y olor a urinoso por la boca, como consecuencia de la uremia
CUADRO DE SÍNTOMAS DELA INSUFICIENCIA RENAL: (Este cuadro es orientativo ya que la aparición e intensidad de los síntomas estará en función de la evolución del deterioro renal.
-Poliuria: Excesivo consumo de agua.
-Polidipsia: Aumento de la eliminación urinaria.
-Nicturia: Incontinencia nocturna.
-Hipertensión arterial.
-Embotamiento.
-Letargia.
-Desequilibrio en la marcha.
-Trastornos oculares: uveitis, glaucoma, úlceras corneales, desprendimiento de retina etc.
-Anorexia.
-Vómito.
-Úlceras orales.
-Pérdida de peso.
-Deshidratación.
-Diarrea, a veces sanguinolenta.
-Olor urinoso por la boca.
-Anemia.
-Uremia.
-Creatinemia.
-Hiperfosfatemia.
-Hipopotasemia.
-Proteinuria.
-Hematuria.
Como comprenderéis las opciones de tratamiento son muy limitadas y no diferentes a los que empleamos para tratar alteraciones de la función renal:
Rehidratación con sueros intravenosos, restricción de la proteína en la dieta (dietas especialmente formuladas parala I.R), disminución de los niveles de urea y creatinina, restricción del fosforo, utilización de vasodilatadores, hipotensores en caso de encontrarse alterada la presión arterial y nefroprotectores.
La mejor opción será el trasplante renal, pero en España de momento no se ha realizado.
El diagnóstico se puede realizar de dos maneras. Hasta hace no mucho tiempo se consideraba la ecografia como el único método que ofrecía fiabilidad. Actualmente se está manejando un tipo de análisis del ADN, a partir de saliva o sangre del gato, gracias al descubrimiento en EEUU del gen responsable de la enfermedad. También está a punto de ponerse en marcha otra técnica que consiste en la identificación del ADN mediante lo que se denomina PCR (Reacción dela Polimerasa).. Estas pruebas tienen cierta ventaja con respecto a la ecográfia. Permiten un diagnostico muy precoz para gatos muy pequeños y es útil en gatos con un solo quiste renal.
Lo cierto es que tampoco es imprescindible un diagnóstico tan precoz en gatos que se van a utilizar para la reproducción. Ningún gato se va a dedicar a la cría antes de los 12 meses, que es cuando se puede concluir que la ecográfia es infalible. Puede valer, para que el criador venda sus cachorros con la seguridad de que no tienen la enfermedad, pero desconozco si está practica es habitual entre la mayoría de éste colectivo. Yo en mi clínica, puedo contar con los dedos de una mano, los gatitos que he reconocido que presentarán un certificado de estar exentos del gen productor de el PKD.
Ante un animal enfermo con sospecha de padecer una insuficiencia renal, será imprescindible la realización de una analítica completa de sangre y orina. Veremos elevación en las enzimas que marcan la función renal como son la urea y la creatinina. Además nos solemos encontrar con elevaciones del fosforo y proteinuria.
.
Lo cierto es que el diagnóstico por imagen permite identificar la enfermedad en su etapas iniciales. Un ecografista experto será capaz de detectar la presencia de pequeños quistes en gatitos de 8 semanas, aunque es preferible hacerlo a las 12 semanas para mayor seguridad. La fiabilidad de una ecográfia en un gato de 10 meses es del 99%, y no requiere normalmente ningún tipo de sedación o anestesia. Se deben utilizar sondas ecográficas de 7,5 Mhz a 10 Mhz. En las imágenes va a observar la presencia de áreas redondas u ovoides situadas sobre la corteza renal y si el tamaño de los quistes es suficientemente grande veremos una superficie renal muy irregular.
CONSEJOS PARA CRIADORES
Dada la naturaleza genética de la enfermedad es relativamente fácil detectarla y eliminar de la cría los ejemplares afectados. Lo más racional es proceder a su esterilización, utilizando sólo los ejemplares que se sepa que son negativos y que salvo mutación nunca transmitirán la enfermedad.
En caso de que un ejemplar excepcional esté afectado por la enfermedad, se podría conseguir que sus hijos no tuvieran la enfermedad. Para ello será necesario que uno de los progenitores sea negativo y que el positivo sea heterocigoto para ese gen. En este caso, el criador tras realizar el cruce deberá esperar a que toda la camada cumpla 12 meses y testarla mediante ecografia, eliminando de la reproducción los positivos con lo que en una generación habrá mantenido los caracteres morfológicos interesantes y habrá eliminado la enfermedad.
Aquellos gatos que vayan a ser utilizados para la cría intensiva deberían ser controlados mediante ecográfia de nuevo a los dos años de edad para mayor seguridad. Una vez que sepamos que todos los gatos del criadero están exentos de PDK se pueden realizar pruebas aleatorias entre los gatitos de vez en cuando, con lo que se podrá eliminarla PDK de nuestra cría con relativa facilidad.
En caso de gatos importados es recomendable que estos gatos vayan acompañados de un certificado que demuestre que han sido testados y que son negativos a la presencia de la enfermedad. Si el gato importado es menor de 10 meses deberá ir acompañado de los certificados sanitarios que certifiquen que sus padres están exentos de PDK. Otra opción es incluir en el contrato de compra venta una cláusula por la que se declara la transacción nula y el importe de ésta será devuelto si el animal da positivo en un momento determinado a la prueba de PDK.
El propietario de un gato positivo, debe saber que con el paso de los años podrá sufrir una insuficiencia renal crónica, por lo que a partir de una determinada edad tendrá que ser sometido a frecuentes controles veterinarios, así como estar sometido a dietas y medicaciones que limiten en lo posible el desarrollo rápido de la enfermedad una vez que ésta se ha desarrollado. De nada vale, que ante un gato asintomático, con una funcionalidad renal adecuada, utilicemos todo el arsenal terapéutico para evitar el desarrollo de la enfermedad. No valdrá de nada. Sólo está justificado instaurar tratamientos cuando el proceso de insuficiencia renal se haya instaurado.
José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores.
Pso Santa María dela Cabeza 68 A.
Madrid-28045
Artículo publicado por J.E.Zaldívar en la revista El Mundo del Gato.

febrero 17, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 16 comentarios

ENFERMEDAD RENAL POLIQUÍSTICA EN EL GATO

 


La PKD (Polycystic Kidney Disease), es una enfermedad de carácter hereditario que afecta fundamentalmente a los riñones, que ha sido diagnosticada en gatos de raza Persa y Exótico (persa de pelo corto) y esporádicamente en otras razas con alto contenido de sangre persa. Estas razas son en las que se ha practicado el “outcrossing”: el selkirk rex, scottish Fol., birmano, ragdoll, american rex devon y maine coon. En el pasado los persas también se cruzaron con el bosque de Noruega, sphynx, cornisa rex, abisinio, somalí, por lo que estas razas también podrían padecer el PKD.

Consiste en la aparición de pequeños quistes en la corteza renal, que van aumentando de tamaño con la edad, a medida que se rellenan de orina y que provocan la aparición de insuficiencia renal de carácter irreversible.

En principio estos quistes están presentes desde el nacimiento y van aumentando de tamaño a medida que el gato crece. En los gatitos estas cavidades son muy pequeñas, más o menos de 1 o 2 milímetros que con el tiempo pueden alcanzar más de 2 centímetros. Su número es muy variable, oscilando en un gato adulto entre 20 y 200. Afectan siempre a los dos riñones.

Como ya he comentado se transmite genéticamente, es irreversible y de desarrollo lento. Es una de las enfermedades más graves con las que puede enfrentarse un criador.

Un gato tiene 38 cromosomas distribuidos en 19 pares. Cada pareja de cromosomas está formada por uno que proviene de la madre y otro del padre. Estos cromosomas contienen genes. Un gen es responsable de una determinada característica, como el color del pelo, o el desarrollo de un riñón con una estructura normal, y a su vez ese gen tiene un duplicado. En un momento determinado se puede producir algo dentro de un gen que implique un desarrollo anormal, como por ejemplo el desarrollo de una estructura renal anómala. A esto lo llamamos mutación. Esta mutación se puede transmitir a la descendencia.

El PDK se transmite de forma dominante autonómica. “Autonómica” significa que el defecto no está ligado al cromosoma que determina el sexo. Por tanto el sexo del gato no tiene importancia y ambos sexos pueden verse afectados por igual. “Dominante” quiere decir que si un gatito ha heredado el gen de uno sólo de sus padres, desarrollará la enfermedad con seguridad. Cuando se trata de una enfermedad hereditaria recesiva, tienen que ser ambos padres los que pasen el gen defectuoso al gatito para que contraiga la enfermedad.

La herencia de el PKD también depende de que los padres sean homocigotos, heterocigotos, o estén libres de PKD. Como ya he dicho cada gen está presente por duplicado. Un gen proviene del padre y otro de la madre.

Homocigoto significa que el gatito recibe dos genes defectuosos, uno del padre y otro de la madre. Hay muchas dudas de si estos gatitos existen. Lo más probable es que mueran antes de nacer o al poco tiempo de vida (seis semanas). En este caso estaríamos hablando de una poliquistosis renal similar a la descrita en la especie humana y que afecta a los niños, siendo su evolución mortal.

Heterocigoto significa que el gatito recibe un gen normal y otro con PDK. Estos animales podrán traspasar a su descendencia, en unos casos el gen normal y en otros el gen con PDK.

Las primeras referencias de la presencia de esta enfermedad son de hace más de 30 años, pero los estudios específicos no se empezaron a desarrollar hasta 1990. En un Hospital de pequeños animales de EEUU se detectó una gata afectada de PKD cuya descendencia sirvió para el estudio profundo de la enfermedad. Gracias a estas investigaciones se descubrió que es hereditaria y codificada por un gen autosómico dominante, lo que quiere decir que se transmite de padres a hijos a través de cromosomas no sexuales (no está ligada al sexo), siguiendo unas normas sencillas e invariables.

Gato libre: xx Gato heterocigótico Xx Gato homocigótico XX

Cruce de Gato heterocigoto Xx con Gato libre xx : 50% enfermos.

Xx Xx

xx xx

Cruce de Gato homocigoto XX con Gato libre : 100% enfermos.

Xx Xx

Xx Xx

Cruce de Gato heterocigoto Xx con gato heterocigoto Xx: 75% enfermos.

XX Xx

xX xx

Cruce de Gato homocigoto XX con gato homocigoto XX: 100% enfermos.

XX XX

XX XX

Cruce de Gato libre xx con gato libre xx : 100% libres.

xx xx

xx xx

Al tratarse de un gen dominante, si uno de los padres es portador del gen, al menos el 50% de la descendencia será portadora y, por tanto, susceptible de padecer la enfermedad.

Estás reglas genéticas no descartan que en un momento determinado pueda aparecer una mutación y que de dos padres sanos( xx-xx), aparezca un hijo positivo, pero la probabilidad es baja

Los datos de la incidencia de la enfermedad en España no están muy documentados, pero en
la Facultad de Veterinaria de León se hizo un estudio bastante completo, que habla de una afectación de un 36% de animales examinados positivos. Estos datos son similares a los publicados en EEUU y en otros países europeos como Noruega y Suecia.

Con estos números queda claro que estamos hablando de una enfermedad con una amplia implantación, y a la que los veterinarios y criadores deben estar muy atentos.

En este momento el desafío consiste en un diagnóstico precoz de la enfermedad y la esterilización de los animales positivos.

En la forma de presentación habitual, los síntomas pueden empezar a aparecer a los 7 años de edad, pero hay gatos que comienzan a desarrollar la insuficiencia renal con 4 o 5 años, y otros que nunca la desarrollan, y mueren por otras causas relacionadas con la edad. Esto quiere decir que si en un gato se detecta la presencia de quistes no necesariamente ese gato desarrollara la enfermedad y morirá de una insuficiencia renal.

Al ser una enfermedad hereditaria, los quistes están presentes desde el mismo momento del nacimiento, aunque su tamaño puede ser inferior a 1 milímetro. A medida que el gato crece, estos quistes se van desarrollando, hasta alcanzar varios centímetros. Cuando ocupan una superficie de las estructuras renales suficientemente amplia para impedir la funcionalidad de los órganos renales se presentará la enfermedad. Quiere esto decir, que en función del número y tamaño de los quistes, los gatos desarrollarán o no la insuficiencia renal, cuyos síntomas he resumido en un cuadro.

En general habrá polidipsia, poliuria, depresión generalizada, disminución del apetito, pérdida de peso, palpación de unos riñones alargados e irregulares, y en los casos más graves, deshidratación, anemia con mucosas pálidas y adelgazamiento extremo. También se pueden presentar vómitos, orina con sangre y olor a urinoso por la boca, como consecuencia de la uremia

CUADRO DE SÍNTOMAS DELA INSUFICIENCIA RENAL: (Este cuadro es orientativo ya que la aparición e intensidad de los síntomas estará en función de la evolución del deterioro renal.

-Poliuria: Excesivo consumo de agua.

-Polidipsia: Aumento de la eliminación urinaria.

-Nicturia: Incontinencia nocturna.

-Hipertensión arterial.

-Embotamiento.

-Letargia.

-Desequilibrio en la marcha.

-Trastornos oculares: uveitis, glaucoma, úlceras corneales, desprendimiento de retina etc.

-Anorexia.

-Vómito.

-Úlceras orales.

-Pérdida de peso.

-Deshidratación.

-Diarrea, a veces sanguinolenta.

-Olor urinoso por la boca.

-Anemia.

-Uremia.

-Creatinemia.

-Hiperfosfatemia.

-Hipopotasemia.

-Proteinuria.

-Hematuria.

Como comprenderéis las opciones de tratamiento son muy limitadas y no diferentes a los que empleamos para tratar alteraciones de la función renal:

Rehidratación con sueros intravenosos, restricción de la proteína en la dieta (dietas especialmente formuladas para
la I.R), disminución de los niveles de urea y creatinina, restricción del fosforo, utilización de vasodilatadores, hipotensores en caso de encontrarse alterada la presión arterial y nefroprotectores.

La mejor opción será el trasplante renal, pero en España de momento no se ha realizado.

El diagnóstico se puede realizar de dos maneras. Hasta hace no mucho tiempo se consideraba la ecografia como el único método que ofrecía fiabilidad. Actualmente se está manejando un tipo de análisis del ADN, a partir de saliva o sangre del gato, gracias al descubrimiento en EEUU del gen responsable de la enfermedad. También está a punto de ponerse en marcha otra técnica que consiste en la identificación del ADN mediante lo que se denomina PCR (Reacción de
la Polimerasa).. Estas pruebas tienen cierta ventaja con respecto a la ecográfia. Permiten un diagnostico muy precoz para gatos muy pequeños y es útil en gatos con un solo quiste renal.

Lo cierto es que tampoco es imprescindible un diagnóstico tan precoz en gatos que se van a utilizar para la reproducción. Ningún gato se va a dedicar a la cría antes de los 12 meses, que es cuando se puede concluir que la ecográfia es infalible. Puede valer, para que el criador venda sus cachorros con la seguridad de que no tienen la enfermedad, pero desconozco si está practica es habitual entre la mayoría de éste colectivo. Yo en mi clínica, puedo contar con los dedos de una mano, los gatitos que he reconocido que presentarán un certificado de estar exentos del gen productor de el PKD.

Ante un animal enfermo con sospecha de padecer una insuficiencia renal, será imprescindible la realización de una analítica completa de sangre y orina. Veremos elevación en las enzimas que marcan la función renal como son la urea y la creatinina. Además nos solemos encontrar con elevaciones del fosforo y proteinuria.

.

Lo cierto es que el diagnóstico por imagen permite identificar la enfermedad en su etapas iniciales. Un ecografista experto será capaz de detectar la presencia de pequeños quistes en gatitos de 8 semanas, aunque es preferible hacerlo a las 12 semanas para mayor seguridad. La fiabilidad de una ecográfia en un gato de 10 meses es del 99%, y no requiere normalmente ningún tipo de sedación o anestesia. Se deben utilizar sondas ecográficas de 7,5 Mhz a 10 Mhz. En las imágenes va a observar la presencia de áreas redondas u ovoides situadas sobre la corteza renal y si el tamaño de los quistes es suficientemente grande veremos una superficie renal muy irregular.

CONSEJOS PARA CRIADORES

Dada la naturaleza genética de la enfermedad es relativamente fácil detectarla y eliminar de la cría los ejemplares afectados. Lo más racional es proceder a su esterilización, utilizando sólo los ejemplares que se sepa que son negativos y que salvo mutación nunca transmitirán la enfermedad.

En caso de que un ejemplar excepcional esté afectado por la enfermedad, se podría conseguir que sus hijos no tuvieran la enfermedad. Para ello será necesario que uno de los progenitores sea negativo y que el positivo sea heterocigoto para ese gen. En este caso, el criador tras realizar el cruce deberá esperar a que toda la camada cumpla 12 meses y testarla mediante ecografia, eliminando de la reproducción los positivos con lo que en una generación habrá mantenido los caracteres morfológicos interesantes y habrá eliminado la enfermedad.

Aquellos gatos que vayan a ser utilizados para la cría intensiva deberían ser controlados mediante ecográfia de nuevo a los dos años de edad para mayor seguridad. Una vez que sepamos que todos los gatos del criadero están exentos de PDK se pueden realizar pruebas aleatorias entre los gatitos de vez en cuando, con lo que se podrá eliminar
la PDK de nuestra cría con relativa facilidad.

En caso de gatos importados es recomendable que estos gatos vayan acompañados de un certificado que demuestre que han sido testados y que son negativos a la presencia de la enfermedad. Si el gato importado es menor de 10 meses deberá ir acompañado de los certificados sanitarios que certifiquen que sus padres están exentos de PDK. Otra opción es incluir en el contrato de compra venta una cláusula por la que se declara la transacción nula y el importe de ésta será devuelto si el animal da positivo en un momento determinado a la prueba de PDK.

El propietario de un gato positivo, debe saber que con el paso de los años podrá sufrir una insuficiencia renal crónica, por lo que a partir de una determinada edad tendrá que ser sometido a frecuentes controles veterinarios, así como estar sometido a dietas y medicaciones que limiten en lo posible el desarrollo rápido de la enfermedad una vez que ésta se ha desarrollado. De nada vale, que ante un gato asintomático, con una funcionalidad renal adecuada, utilicemos todo el arsenal terapéutico para evitar el desarrollo de la enfermedad. No valdrá de nada. Sólo está justificado instaurar tratamientos cuando el proceso de insuficiencia renal se haya instaurado.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Clínica Veterinaria Colores.

Pso Santa María de
la Cabeza 68 A.

Madrid-28045

Artículo publicado por J.E.Zaldívar en la revista El Mundo del Gato.

febrero 1, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 131 comentarios

EL GATO CON PULGAS

 

La presencia de pulgas en el gato doméstico será más o menos frecuente según el habitat donde se mueva y de la época del año en que nos encontremos. Raramente las veremos en gatos que viven y han nacido en pisos o apartamentos, pero no será extraño verlas en gatos que habitan en chalets o en casas bajas o en gatos recogidos de la calle o de refugios.

Las pulgas son insectos pequeños, de color marrón. Tienen seis patas y su estructura corporal se adapta para dar saltos potentes, lo que las permite trasladarse entre sus huéspedes. Como dependen de ellos para obtener su protección y sangre, las pulgas pasan su vida adulta completa en su superficie..

Existen muchas especies de pulgas, y aunque los gatos podrían ser huéspedes transitorios de casi todas, sólo C. Felis, C. Canis, especies de pulex y E. gallinacea producen problemas médicos en ellos.La C. Felis es la especie más común, con cifras de prevalencia superiores al 97% en los gatos. No es infrecuente tampoco la presencia en el gato de pulgas de aves de corral (E.gallinacea), sobre todo en climas cálidos y en aquellos animales que se mueven en ambientes que están o estuvieron ocupados por aves.

Las pulgas de desarrollan mediante metamorfosis desde el huevo a la forma adulta, a través de tres estadios de larva y uno de pupa. Las hembras ponen los huevos sobre el gato, mientras éste descansa o duerme. A continuación estos huevos caen al medio ambiente donde terminan su desarrollo. Las larvas se desplazan a lugares cálidos y tranquilos como las alfombras (una larva puede desplazarse 40 cm ), las grietas de los suelos de madera, debajo de la superficie del suelo o los desechos orgánicos del exterior. Las condiciones ideales para su desarrollo son temperaturas de 20-30 grados con una humedad relativa interior del 70%, siendo este último factor el más importante para su desarrollo. Podemos decir que en la mayoría de los hogares una pulga completa su ciclo vital en 3-4 semanas. Las pulgas adultas que han nacido, se alimentarán de sangre y comenzaran de nuevo el ciclo con la puesta de huevos (40-50 huevos por día). En ausencia de un gato del que alimentarse morirán en el plazo de 12 días.

La mayor parte de las pulgas se desplazan sin dificultad alrededor del cuerpo del huésped, y se pueden hallar casi en cualquier parte. El gran problema de la pulga es su saliva, que contiene una gran variedad de sustancias que pueden ser irritantes o alergénicas. Los signos clínicos asociados con la alimentación de las pulgas son variables y dependen del número de parásitos presentes, la tolerancia del huésped a la irritación cutánea, y lo más importante, a la presencia o ausencia de hipersensibilidad a la saliva de la pulga. Los gatos que no son alérgicos a la picadura de la pulga (saliva) pueden albergar números variables de pulgas exhibiendo poca o ninguna repuesta clínica ante ellas. En casos de una alta parasitación existirá el riesgo de una importante anemia. Se sabe que 72 pulgas pueden consumir 1 ml de sangre por día. Dado que el gato es un animal con una importante capacidad de limpieza, gracias a su lengua, la misma irritación que producen las pulgas hace que el gato elimine gran cantidad de ellas. La intensificación de la conducta de acicalamiento, y rascado del animal las hará caer al medio ambiente e impedirá que un gran número de ellas se alimenten al mismo tiempo.

Aparte de la pérdida de sangre, de la irritación cutánea, y de los posibles fenómenos de hipersensibilidad (alergia) que puedan producir, las pulgas son transmisoras de la tenia Dipylidium caninum y pueden ser vectores de algunos agentes infecciosos.

Si bien, las pulgas tienen un determinado periodo de vida (poco más de 100 días), suelen desprenderse después del acicalamiento, e incluso pueden ser deglutidas por los gatos. Además se sabe que tienen menor eficiencia reproductora cuando se alimentan de un animal alérgico.

El problema cuando nos encontramos con un gato con pulgas es, que el tratamiento incorrecto de cualquier área, en especial la casa, puede anular la eficacia de cualquier programa de control. En general, deberemos utilizar pesticidas en los animales y en su medio ambiente, dado que la mayor parte de ellos tienen un efecto residual. Es importante que sepáis que el uso del mismo producto para tratar al gato y al medio ambiente puede producir intoxicación debido a la absorción desde ambos sitios.

Los gatos más difíciles de tratar son aquellos que viven en semilibertad y que se dedican por tanto a pasear por jardines, o zonas próximas a contenedores de basura (zonas frecuentemente visitadas por gatos asilvestrados). Explicarle a nuestro gato que no debe visitar estas zonas es una utopía, así que en estos casos nos limitaremos como tratamiento exterior a la aplicación de alguno de los muchos productos existentes en nuestro jardín (polvos, líquidos o granulos), así como a eliminar la mayor cantidad de detritus orgánicos que podamos. Si vuestro gato viaja con frecuencia en el coche, acordaros de pasar la aspiradora de vez en cuando y de hacer uso de un pesticida de acción corta y baja toxicidad como son las piretrinas.

En cuanto al interior de la casa, la dificultad aumentara cuanto mayor sea el número de animales que allí habitan. Todo sector que éstos atraviesen o visiten deberá recibir tratamiento, aunque como es lógico, las zonas con mayor número de pulgas serán aquellas en que las que descansan los animales. Dado que el gato es un animal que duerme donde le parece, la dificultad se verá aumentada por esta circunstancia. Se deben aspirar todas las áreas, pero en especial el mobiliario, el suelo debajo de los muebles, los zócalos y todas las alfombras. La aspiradora debe ser vaciada después de su uso. Un buen electrodoméstico para usar en estos casos son las vaporetas, aunque la mayoría de ellas no producen vapor verdadero y elevan la temperatura de las alfombras a valores demasiado bajos para eliminar las larvas. Aún así, conseguiremos eliminar los detritus orgánicos y las heces de pulga, que las larvas utilizan como alimento. Una vez tratadas las alfombras se deberá aplicar sobre ellas un pesticida. Estos productos podrán ser aplicados por vosotros o bien por alguna empresa contratada para tal fin. Si optáis por esta última debéis informaros de los productos que van a usar, para que no sean los mismos que habéis utilizado sobre vuestros gatos. Si decidís aplicarlos vosotros mismos, los más recomendados son los piretroides , a los que se debe añadir un regulador del crecimiento de insectos, como son el metopreno, fenoxicarb y, el piriproxifeno.

En cuanto al tratamiento del gato, debéis saber que ningún pulguicida tiene una eficacia del 100%, durante el intervalo completo hasta la siguiente aplicación. Es importante saber que en una casa con varios animales, deben ser tratados todos. La clave de los tratamientos está en su uso regular. El gato deberá ser cepillado cada semana y si se observan heces de pulga se deberá comentar al veterinario, para que haga los ajustes oportunos en los tratamientos. Un peinado continuo de 10 minutos puede eliminar el 81% de las pulgas del manto.

El arsenal terapéutico para tratar las pulgas es enorme, y cada año se ve incrementado con la aparición de nuevos productos. No me extenderé más de la cuenta en este apartado, ya que será vuestro veterinario el que decida cuales son los más efectivos, según su experiencia y vuestro caso concreto.

Podemos decir que en la actualidad los más utilizados son los llamados “productos de aplicación local (spot)”, que se venden en forma de pipetas. El producto se aplica en uno o dos lugares sobre el dorso del gato, a partir de los cuales se difunden por toda la superficie del cuerpo. Los productos que se encuentran en el mercado contienen imidacloprid (Advantage de Bayer), imidacloprid + moxidectina (Advocate de Bayer), fipronil (Frontline de Merial), Fipronil + methopreno (Frontline Combo de Merial),y selamectina (Stroghold de Pfizer). Para mi, en el momento actual son los productos de elección cuando estamos ante un animal parasitado por pulgas, así como para prevenir una infestación. Cada uno de los nombrados tiene sus ventajas y sus inconvenientes, así que, insisto, será el veterinario quien deba recomendaros uno u otro.

Los BUENOS collares antiparasitarios son útiles para reducir la carga de pulgas entre un 50-90% pero no las erradican, por tanto diremos que vienen bien para gatos que vagabundean y cuyos propietarios no utilizan otros métodos de control sistématico. Los más eficaces son los que contienen piriproxifeno y metopreno.

Los champús son muy válidos si se utilizan adecuadamente. Se ha demostrado que un buen champú antiparasitario es capaz de eliminar al 100% las pulgas que se encuentren en ese momento en el cuerpo del animal, dejando una relativamente buena acción residual. Su eficacia ante una parasitación es cuestionable, ya que después del baño se deberán aplicar otros insecticidas, lo que unido al precio alto de estos productos, no hace muy aconsejable su uso.

Los polvos insecticidas están cada día más en desuso.

Como producto pulguicida sistémico tan sólo existe uno, que es el lufenuron (Program de Novartis). Se administra una vez al mes por vía oral o en inyección cada 6 meses. A medida que la pulga se alimenta de sangre va ingiriendo el producto, que luego elimina con sus heces. Dado que las larvas se alimentan de estas heces durante su desarrollo, morirán. Las pulgas adultas también mueren tras una semana de ingestión de la sangre del gato al que se le ha suministrado este medicamento.

Podemos por tanto decir que el Program ocupa un lugar importante en los programas de control de pulgas como prevención de infestaciones ambientales en el interior y en el exterior. Si el gato tiene algunas pulgas que han puesto pocos huevos, el lufenuron solo podría ser suficiente para controlar la situación después de 30 días o más.

Ante una situación de infestación por pulgas, el uso de un producto de aplicación local (spot), unido al lufenuron será suficiente en la mayoría de los casos para controlar este parásito en el gato. Y el uso del lufenuron y una buena desinfección ambiental, será lo adecuado para un buen control externo de las pulgas.

Si pensaís, después de leer este artículo, que vuestro gato es un firme candidato a ser visitado por este desagradable “amigo”, es el momento dada la época del año en que nos encontramos, de consultar con vuestro veterinario.

“El que avisa no es traidor”.

José Enrique Zaldívar Laguía

Clínica Veterinaria Colores.

Paseo de Santa María de
la Cabeza 68 A.

28045-Madrid

Artículo publicado por J.E.Zaldívar en la revista El Mundo del Gato.

febrero 1, 2007 Publicado por | Enfermedades del gato | , | 78 comentarios

   

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