BLOG VETERINARIO

Patologías del perro y del gato. Antitauromaquia y protección animal

-ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR GARRAPATAS

ENFERMEDADES TRASMITIDAS POR GARRAPATAS


ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR GARRAPATAS

ERLIQUIOSIS

Se trata de una enfermedad infecciosa causada por varias especies de Ehrlichia, aunque podemos decir que en España la que encontramos con más frecuencia es la canis. Aunque el curso de la enfermedad puede ser variable, el cuadro se caracteriza, de manera típica, por una reducción aguda de los elementos celulares sanguíneos, en especial de las plaquetas (trombocitopenia). Su agente causal, la erliquia, ha sido trasladada recientemente de la familia  Rickettsiaceae hacía la familia Anaplasmataceae.
La distribución de la enfermedad está relacionada con la distribución de las garrapatas que la contagían. La que se encuentra con más frecuencia es la garrapata marrón del perro, Rhipicephalus sanguineus, aunque es muy posible que otras especies de garrapata (Dermacentor variabilis) sean las culpables de la transmisión de la enfermedad, como ya se ha demostrado en España.
Debido a que está enfermedad se puede presentar de forma aguda, crónica o subclínica, se dan casos en que es diagnosticada en zonas en las que no es excesivamente frecuente, debido a que el perro enfermo llegó allí ya infectado. Curiosamente hay perros que presentan síntomas años después de que la garrapata le infectó.
En la forma aguda se produce diseminación de la infección desde el sitio de la mordedura hacía el bazo, hígado y ganglios linfáticos. La forma grave de la enfermedad parace presentarse con más frecuencia en el Doberman y en el Pastor alsaciano.
Otra curiosidad que empeora el pronóstico es la presencia en el mismo perro de otras enfermedades además de la erliquiosis, como son la babesiosis, la hepatozoonosis, o la bartonellosis. Podemos decir por tanto que en algunos casos, se produce la transmisión simultánea de microorganismos desde la garrapata vectora, mientras que en otros casos, la coinfección refleja la exposición frecuente a garrapatas e infecciones crónicas múltiples adquiridas de manera independiente.
Los signos clínicos durante la fase aguda de la enfermedad variarán desde depresión, anorexia, y fiebre a pérdida de peso, secreciones oculares y nasales, disnea, inflamación de ganglios linfáticos, y edema de las extremidades y escroto. Curiosamente, los signos clínicos de la fase aguda son transitorios y generalmente se resuelven en 1 o 2 semanas sin tratamiento. En estos casos, los perros pasan de la fase aguda al estado subclínco. Normalmente veremos un descenso de plaquetas (trombocitopenia) y de glóbulos blancos (leucopenia) 10 a 20 días después de la infección.
Se pueden presentar inflamaciones o hemorragias en el ojo o las meninges, lo que va a provocar signos oculares y del sistema nervioso central (SNC), respectivamente, que incluyen hiperestesia, alteraciones musculares, y déficit neurológico. Podemos decir que los hallazgos clínicos en la erloquiosis son idénticos a los de otra enfermedad trasmitida por garrapatas, conocida con el nombre de Fiebre Exantemática de las Montañas Rocosas (FEMR), es decir: fiebre, anorexia, depresión, secreción ocular mucopurulenta, hipermia de la esclerótica, taquipnea, tos, vómitos, diarreas, dolor muscular, poliartritis, ataxia, signos vestibulares, estupor, convulsiones y coma.
En la forma crónica los síntomas los podemos clasificar como moderados o asintómaticos en algunos perros a graves en otros. Una combinación de tendencia a la hemorragia, palidez debido a la anemia, pérdida intensa de peso, debilidad, dolor a la exploración abdominal, inflamación ocular, hemorragias en la retina, y signos neurológicos compatibles con meningoencefalitis. Son numerosas las manifestaciones hemorragicas que puede presentar un perro con esta enfermedad. La hemorragia nasal (epistaxis), anteriormente considerada como la marca distintiva de la enfermedad, se notifica rara vez en los casos descritos más recientemente en las publicaciones veterinarias.
Además de las alteraciones hematológicas que serían compatibles con E. canis (anemia, trombocitopenia, neutropenia, linfocitosis, monocitosis y eosinofilia), podemos ver cojeras que afectan a una o varias extremidades, rigidez muscular, renuncia del perro a levantarse, espalda arqueada e hinchazón y dolor articular.
Ultimamente parece demostrarse que los perros que desarrollan la enfermedad de forma crónica con presencia continua de erliquias en la sangre circulante podrían estar inmunodeprimidos.
Un dato importante a tener en cuenta cuando hacemos análisis de sangre en los perros, es que esta enfermedad no siempre provoca un descenso de plaquetas por debajo de los rangos normales, sino que son muchas las ocasiones en que los recuentos de estas células se encuentran justo en los límites de lo clinicamente aceptable, es decir, en la zona baja del intervalo de referencia del laboratorio. Podremos ver incluso perros con recuentos de plaquetas normales e incluso elevados que presentan hemorragias, ya que en algunos casos las erliquias provocan una función defectuosa de estas células, y por tanto, a pesar de encontrarse en número suficiente son incapaces de llevar a cabo su principal función que es la de la coagulación.
Si se presenta anemia, está será de gravedad variable entre los perros afectados, e incluso se han demostrado casos de desarrollo de anemias hemolíticas (destrucción de hematies) agudas en el transcurso de la enfermedad. Normalmente en los casos agudos nos encontraremos con anemias regenerativas y en los crónicos con anemias no regenerativas.
Las proteínas estarán aumentadas por encima de los valores esperados en, aproximadamente, un 50-75% de los perros seropositivos a E. canis. Veremos aumentos de las globulinas (beta, gamma o ambas). Observaremos también una disminución de la albúmina que se asocia en algunos casos a afectación del riñón (nefropatía por daño del glomérulo renal) que suele ser reversible.
Los análisis de médula ósea (punción) nos indicarán una inhibición de ésta en la fabricación de células hemáticas. Cuanto menor sea la respuesta de la médula ósea peor será el pronóstico de la enfermedad.
El diagnóstico se hará por detección de anticuerpos frente a E. canis (IFI, ELISA) o por amplificación del ADN de E. canis (PCR).
La infección por E. canis no confiere inmunidad protectora; por tanto, la exposición posterior a garrapatas infectadas después del tratamiento provocará recidiva de la enfermedad, generalmente de menor gravedad. Después del tratamiento con antibióticos, algunos perros pasan a ser asintomáticos, pero mantienen títulos elevados de anticuerpos frente a la E. canis durante mucho tiempo. Puede darse el caso, aunque raro, que un perro curado mantenga alguna alteración hematológica como la trombocitopenia, durante años.
¿Cómo podemos saber entonces que el perro se ha curado? : pues serán los valores de las globulinas las que nos lo indiquen. Desde el punto de vista clínico, se asume que en los perros en que han eliminado la infección los valores de la gamma y betaglobulinas se irán normalizando progresivamente. Otra manera de certificar que la infección se ha superado será la imposibilidad de amplificar el ADN de la E.canis en sangre. Es por esto, que la PCR se está convirtiendo en una importante herramienta clínica de diagnóstico para diferenciar la especie infecciosa y para determinar si el tratamiento ha eliminado de manera eficaz la infección.
Para tratar la enfermedad se recomienda el uso de tetraciclina o doxicilina durante tres semanas. En muchas ocasiones será necesaria la rehidratación por vía intravenosa e incluso las transfusiones de sangre o de plasma. Los corticoesteroides pueden estar indicados en caso de presentarse una trombocitopenia severa, así como los anabolizantes (oximetolomena o decanoato de nandrolona)
De forma experimental se ha provado la enrofloxacina que suprime la infección y puede producir mejoría clínica y hematológica, pero no elimina la infección. Otro medicamento, el dipropionato de imidocarb que se ha usado con gran frecuencia en los últimos años, ha demostrado su fracaso en algunos casos, aunque debería ser utilizado si los antibióticos indicados no son capaces de controlar la enfermedad.
Aunque la enfermedad puede afectar a la especie humana, no hay transmisión directa de perro a humano, sino que sería el mismo vector, es decir la garrapata, la que provocaría la enfermedad en el hombre.

BABEIOSIS O PIROPLASMIA

Existen numerosas especies de babesia que se trasmiten por garrapatas. En España se ha aislado la babesia canis y la Theileria annae (piroplasma canino español). Estos microorganismos penetrán en los glóbulos rojos, se reproducen, y provocan su destrucción (anemia hemolítica intravascular). La gravedad de la enfermedad depende de la especie, de la cepa de la babesia, y del estado inmunitario del hospedador. La enfermedad se puede trasmitir también por transferencia/ transfusión de sangre o por vía transplacentaria.
Si la enfermedad aparece de forma aguda e incluso hiperaguda, se presentará una importante anemia acompañada de fiebre alta. El perro presentará mucosas pálidas, taquicardia, taquipnea (aumento del ritmo respiratorio), depresión, anorexia y debilidad. Algunos animales presentarán ictericia (color amarillento de piel y mucosas), petequias (puntos hemorrágicos en algunas zonas del cuerpo), aumento del tamaño del bazo e hígado (hepatoesplecnomegalía), y enfermedad renal.
Ante un caso clínico de babesiosis activa, debemos hacer un diagnóstico lo más rápido posible dada la gravedad de los signos clínicos.
Al igual que en la enfermedad descrita en primer lugar, la erliquiasis, la babesiosis también se puede dar de forma subclínica o bien en forma crónica. En este último caso, el perro manifestará anorexia y adelgazamiento. Podemos decir por tanto que el periodo de incubación es de 2 semanas, pero algunos casos no son diagnosticados durante meses u años.
Existen también casos atípicos en los que los perros desarrollan ascitis (presencia de líquido en cavidad abdominal), vómitos y diarreas, alteración del sistema nervioso central (SNC) con debilidad, desorientación y colapso, edema e indicios clínicos de enfermedad cardiopulmonar.
En perros infectados por babesiosis es frecuente encontrar anemia regenerativa, elevación de bilirrubina en sangre (hiperbilirrubinemia), presencia de bilirrubina en orina (bilirrubinuria) que la teñirá de un amarillo intenso, hemoglobinuría (presencia de pigmento hemático, es decir hemoglobina en orina), trombocitopenia (descenso de plaquetas), elevación de urea y creatinina en sangre (marcadores de la función renal) y algunas anomalías en el sedimento de la orina, como es la presencia de cilindros renales.
En algunas ocasiones el único signo de la enfermadad a nivel de laboratorio es la elevación en sangre de las globulinas especialmente en los casos de enfermedad crónica.
Existen pruebas serológicas para hacer el diagnóstico de la enfermedad, aunque aparecen falsos negativos en casos de enfermedad hiperaguda o con inmunosupresión coexistente.
Dado que se dan casos de perros seropositivos pero sin síntomas, a veces será necesaria la identificación de la babesia en el interior de los glóbulos rojos, o utilizar la técnica de amplificación del ADN, es decir la PCR, aunque no siempre los resultados positivos se correlacionan con la enfermedad clínica.
Los tratamientos de elección son el isetianato de fenamidina, dimidamicina aceturato y el dipropionato de imidocarb. Esta medicación no está exenta de efectos adversos como salivación, lagrimeo, diarrea, disnea, y depresión. Otros fármacos que podemos utilizar son el metronidazol, la clindamicina, y la doxiciclina para reducir la enfermedad clínica, pero sin erradicar la infección.
En la actualidad y por lo que se desprende de los últimos estudios realizados, el uso de azitromicina y atavaquona sería el tratamiento de elección y el único que podría eliminar la infección por babesia.
En muchas ocasiones será necesaria la aplicación de sueros por vía intravenosa e incluso la transfusión de sangre.
La mayoría de los pacientes responden dentro de 1-2 semanas de tratamiento, pero debemos tener en cuenta la presencia de otro tipo de infecciones (erliquia, leishmania) en aquellos perros que no lo hagan.

Cómo habréis podido deducir tras la lectura del artículo, las dos enfermedades descritas son sumamente graves, y en algunas ocasiones, a pesar de las atenciones y de los tratamientos, acaban con la vida de los perros. Dado que ha llegado la época en que las garrapatas han hecho su aparición, no olvidéis proteger a vuestros compañeros contra ellas. evitando así que puedan inocularles alguno de los microorganismos descritos.

José Enrique Zaldívar Laguía


Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro

junio 2, 2009 Posted by | Artículos sobre perros y gatos, Enfermedades del perro, Veterinaria | , , | 5 comentarios

-PARÁSITOS EXTERNOS: PULGAS Y GARRAPATAS, NUEVA REVISIÓN

PARÁSITOS EXTERNOS: PULGAS Y GARRAPATAS.

Después de un invierno extremo en que la climatología ha recuperado su “status”, será interesante observar como se comportan las pulgas y las garrapatas, parásitos externos de nuestros perros, que hacen su aparición cuando el “calorcito” empieza a aparecer, y cuyo desarrollo depende en gran medida de las condiciones ambientales.

PULGAS

Podemos decir que las infestaciones por pulgas de los perros, y del ambiente en que viven son procesos frecuentes. Es sumamente importante saber que las pulgas son responsables de la producción y transmisión de varias enfermedades en el ser humano y sus mascotas. La pulga que ocasiona más problemas es Ctenocephalides felis, la pulga común en el gato. El 92% de las pulgas encontradas en el perro, son de la especie felis.
La pulga pasa por cuatro estadios en su desarrollo. Es frecuente que nos preguntéis la razón de que, a pesar de utilizar pipetas y collares en vuestros perros, algunos estén, por desgracia, parasitados. La verdad es que no es lo mismo prevenir que curar. Quiero decir que no es lo mismo instaurar un tratamiento para evitar que las pulgas parasiten a vuestro perro, que acabar con ellas cuando se han instalado sobre él, y en el hogar. No es lo mismo evitar que las pulgas se suban a vuestros perros, que hacerlas, por así decirlo, bajar.
Esto es fácil de entender si os digo que, en cualquier momento, un 57% de las pulgas son huevos, un 34% son larvas, un 8% son pupas y sólo alrededor del 1% son adultas. En función de la temperatura y de la humedad, su ciclo de huevo a adulto puede verse completado en 12 días o tardar 174 días. De ahí el planteamiento que hacía en la introducción. Podemos decir que las condiciones ambientales ideales para que la pulga desarrolle su ciclo en el menor tiempo posible son, 70% de humedad relativa y 35º C de temperatura.
La pulga deposita sus huevos (0.5 mm) sobre el perro, desde donde caen al suelo, y entre 1 y 10 días después eclosionan, provocando la salida de las larvas (2 mm). Como tienen fototactismo negativo (huyen de la luz), se desplazaran a los lugares más oscuros del hogar (debajo de los muebles o electrodomésticos, y entre las fibras de la moqueta, o alfombras). En el exterior se localizarán en las zonas de umbría, y debajo de los arbustos, árboles y hojas. Las temperaturas superiores a 35 ºC y por debajo de los 3ºC durante más de 40 horas al mes también tienen efectos negativos para su supervivencia. Las larvas se transforman posteriormente en pupas, estado en el que permanecen de 5 a 9 días. En este estadio y en el posterior, el de pulga emergente, se encuentra protegida por un capullo, que es sumamente resistente a los insecticidas. Una vez que la pulga emerge, se convierte en un parásito que se alimentará de la sangre del perro en pocos segundos. Es capaz de taladrar la piel del hospedador y succionar su sangre. Ingieren unos 14 micro litros de sangre al día. La falta de este alimento (sangre) provocará su muerte en 2 días. Podemos decir que en cuanto la pulga adulta comienza a alimentarse de sangre, comienza también su capacidad reproductiva. Los acoplamientos entre machos y hembras se producen tras las 8-24 primeras horas. La puesta de huevos se puede prolongar durante 100 días. Una hembra puede poner 2000 huevos a lo largo de su vida.
Uno de los graves problemas que la pulga puede provocar en vuestros perros, es lo que se conoce como dermatitis alérgica por picadura de pulgas (DAPP). Se trata sin lugar a dudas de la afección dermatológica veterinaria más frecuente en el mundo. Los últimos avances en la investigación de esta enfermedad, parecen indicar que la exposición intermitente favorece la aparición de DAAP, mientras que la exposición continuada tiende menos a causar hipersensibilidad. Comienza con la picadura de la pulga. La saliva de ésta, contiene determinadas sustancias que darán lugar a que vuestro perro se rasque, lama, y muerda su piel como repuesta al intenso picor que va a sentir. Un 61% de los perros alérgicos a las pulgas desarrollan signos clínicos entre el año y los 3 años de edad. Conforme el animal crece, con una exposición continuada a la pulga, la hipersensibilidad puede disminuir. La DAPP es rara en animales menores de 6 meses. Los pacientes suelen presentar pápulas, costras, coloraciones rosáceas en el pelo por el lamido constante, excoriaciones, y eritema en la región lumbosacra, cara interna de los muslos, parte próximal del rabo, abdomen ventral, y alrededor del ombligo. Las zonas de rascado crónico se quedan sin pelo, y aparecen liquenificadas e hiperpigmentadas. Serán frecuentes las infecciones secundarias por bacterias (Estafilococos) y levaduras (Malassezias).
A veces, aunque parezca que  no debería ser así, el diagnóstico de la DAPP no es fácil. La razón es sencilla: los animales sensibles requieren mínimas exposiciones y tienden a hiperacicalarse, lo que dificulta la identificación del parásito. Nos basaremos en la edad de aparición del picor, la distribución del mismo, y de los signos clínicos, y la observación de las pulgas y sus heces o de ambas. Os aseguro que encontrar una pulga en un perro, se torna, a veces, tan complicado como encontrar una aguja en un pajar. Con frecuencia resulta más sencillo encontrar unos puntos negros diminutos sobre el pelo y la piel. Se trata de las heces que la pulga deposita mientras se está alimentando de sangre.
Una vez establecido el diagnóstico es cuando nos tenemos que plantear como acabar con ellas, cosa que, en muchas ocasiones no resulta sencillo. Ya he dicho antes que una pulga puede poner 2000 huevos a lo largo de su vida, y por tanto es lógico pensar que la tarea de acabar con ellas será mucho más complicada cuanto más tiempo lleven en vuestra casa. No se trata sólo de matar a los parásitos adultos, sino que hay que acabar también con todos los estadios anteriores, es decir, el huevo, la larva y la pupa, y lo que es muy importante, evitar las reinfestaciones.
Debéis saber que la DAPP no tiene cura, y que la hiposensibilización no ofrece resultados satisfactorios, y que el 80% de los perros atópicos también son alérgicos a la picadura de la pulga. Además, en áreas de infestación moderada o pronunciada, las personas pueden ser picadas con cierta regularidad en las muñecas y los tobillos.
Los laboratorios que se dedican a la investigación veterinaria, han sido capaces de crear potentes armas químicas para el combate, pero por desgracia, a veces, nos parecen insuficientes. No existe un único producto “milagroso” frente a las pulgas que pueda utilizarse tanto para los animales como para el medio.
No debemos olvidar que también debemos aliviar ese picor tan intenso que esta sintiendo vuestro perro. Para alcanzar este fin suelen ser suficientes dosis moderadas de corticosteroides orales de acción corta, durante 5-10 días. Se hace necesario además, tratar las infecciones secundarias que se habrán producido en la mayoría de los casos con antibióticos e incluso antifúngicos.
Las moquetas, camas, sofás, y zonas de descanso del perro deben asegurarse, y si es posible lavarse. Si vive en el exterior (jardín), debe limpiarse la vegetación muerta.
Las piretrinas, los piretroides, la rotenona, y los carbamatos, son algunos de los productos que se utilizan con frecuencia en la lucha contra las pulgas.
El Nitenpiram, se comercializa como medicación oral capaz de eliminar las pulgas adultas a las 6 horas de su administración, pero tiene el inconveniente de ser incapaz de eliminar las nuevas pulgas a las 24 horas de su administración, por lo que se requerirán nuevas administraciones.
La Imidacloprida es un adulticida tópico, capaz de eliminar las pulgas en 24 horas, antes de que sean capaces de iniciar la puesta de huevos. Se utiliza como tratamiento puntual una vez al mes y es bastante seguro; sin embargo puede eliminarse cuando se baña al animal, por lo que su eficacia disminuirá.
El Fipronil y el Piriprol son otro adulticidas tópicos que se comercializan en forma de pipetas y de pulverizador. En 24 horas eliminan las pulgas adultas al 100%. Una vez utilizados, se afirma que eliminan las pulgas durante 3 meses, y que después de 48 horas de su aplicación el animal puede bañarse cuantas veces sea necesario. Existe un producto que incorpora junto al Fipronil, otra molécula efectiva contra huevos y larvas, el metopreno.
La Selamectina es una avermectina que se aplica una vez al mes. Una única aplicación elimina más del 98% de las pulgas en 24-36 horas. Los efectos de eliminación de las pulgas duran 1 mes, incluso con baños. Este producto tiene también efectos ovicidas y larvicidas.
El Poliborato sódico es un polvo utilizado en el medio interior para interrumpir el ciclo biológico de la pulga, ya que impide el paso de larva a pupa. Es bastante seguro para los mamíferos, pero presenta el inconveniente de que su acción puede tardar entre 3 y 6 semanas.
Los reguladores del desarrollo de insectos (metopreno, fenoxicarb, piriproxifeno) son análogos de la hormona juvenil que producen las larvas de pulga para su pupación. Cuando los huevos y las larvas se exponen a esta hormona, el huevo no eclosionará y las larvas no se harán pupas. Podemos decir que estás moléculas se encuentran en muchos de los productos que los veterinarios utilizamos para prevenir y para tratar las infestaciones por pulgas.
Los inhibidores del desarrollo de los insectos (lufenurón) evitan la eclosión de las larvas de pulga del huevo. Este producto se administra por vía oral una vez al mes. Se libera lentamente en los tejidos, permitiendo mantener niveles del fármaco eficaces en sangre durante semanas después del tratamiento. Estos productos no eliminan las pulgas adultas.
Existen muchas otras formulaciones para combatir las infestaciones por estos insectos, aunque algunas han quedado, como los champús, en desuso, debido al escaso efecto residual.
Los pulverizadores son escasamente útiles para utilizarlos como tratamiento sobre el perro, ya que la mayoría contienen piretrinas y, a no ser que el producto químico esté microencapsulado, la duración de su acción es de menos de 1 día. Hay comercializados polvos, espumas, soluciones concentradas, y collares que presentan diversos productos químicos.
En el interior de las casas, el mejor método de administrar los productos es la pulverización manual por un profesional o por el dueño. Esto permite que el producto sea aplicado directamente en las áreas más frecuentadas por los animales. Es muy importante que cuando sean aplicados, los muebles sean movidos para asegurarse de alcanzar las áreas de migración larvaria. Los aerosoles para uso ambiental o formadores de niebla, suponen un recurso más económico que tener que contratar un servicio profesional. Existen productos elaborados a base de sustancias inertes, como el ácido bórico, tierra de diatomeas, y sílice aerogel que si son usadas adecuadamente, son sumamente efectivas.
En el exterior las pulveraciones son muy útiles y su aplicación debe concentrarse en las zonas frecuentadas por los animales, especialmente aquellas en umbría, que tienen temperatura moderada y contienen materia orgánica. El producto con nematodos (Steinerma carpocapsae) es muy seguro y libre de agentes químicos.
Cómo comenté anteriormente, las pulgas son transmisores de algunas enfermedades tanto en el hombre como en el perro. En éste, es frecuente encontrarnos un parásito de nombre de Dipilidium caninum, y con menos frecuencia otro que se conoce con el nombre de Dipetalonema reconditum que es un pariente cercano de Dirofilaria immitis y Dirofilaria repens. De este último no debemos preocuparnos ya que no es patógeno, pero si debemos hacerlo del Dipilidium, que será combatido con los productos adecuados.

GARRAPATAS

Casi todos vosotros sabéis lo que es una garrapata, y estoy seguro de las que habréis visto. Podemos decir que el interés por ellas y las enfermedades que transmiten ha experimentado un auge en los últimos años.
Sabemos , gracias a diversos estudios, que en España el comportamiento de las garrapatas no es uniforme. Quiero decir que su presencia en nuestro territorio es diferente en el tiempo, en función de la zona geográfica en la que se encuentre vuestro perro. Mientras que en las zonas mediterráneas y del interior se mantiene el “clásico” ciclo de actividad primaveral y estival, existe una amplia franja que abarca toda la cornisa Cantábrica, Galicia, Navarra y parte del norte de Castilla, en la que se aprecia una marcada actividad invernal. Ello es debido a que las especies que intervienen en el parasitismo al perro son distintas.
Ahora sabemos que mientras Rhipicephalus sanguineus (RS), la garrapata común del perro, suele tener una actividad predominantemente estival, Dermacentor reticulatus (DR) es activa algunos meses antes y prefiere zonas húmedas para su desarrollo y supervivencia. En estas zonas húmedas, aparece en verano la (RS) que se ha adaptado perfectamente a la supervivencia en el interior de las construcciones del hombre, y que está colonizando amplios territorios del norte peninsular.
Por otro lado se ha encontrado una tercera especie de garrapata de inmensa importancia en los parasitismos del perro llamada Rhipicephalus turinacus (RT). Esta garrapata se asocia con rumiantes pero tiene una elevada tendencia a parasitar a los carnívoros domésticos y silvestres. Se ha encontrado en muchos perros que viven en zonas rurales o que pasan mucho tiempo fuera de zonas urbanas o en el campo.
El cambio de las costumbres sociales con la construcción de viviendas en las zonas periurbanas, o el mayor tiempo que dedicamos a las actividades en contacto con la naturaleza, hacen que, como ocurrió en su momento con la leishmaniosis, nuestros perros deban ser protegidos más temprano contra este peligroso parásito. Por lo tanto podemos decir que la protección contra las garrapatas debe ser puesta en marcha bastante antes de que llegue el verano, especialmente en aquellos lugares en que las condiciones climáticas se tornan favorables para la supervivencia de otras especies de garrapata como hemos explicado antes.
Es muy importante que sepáis la mayor importancia que cobran cada día enfermedades como la babesiosis, la ehrlichiosis, fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, la hepatozoonosis. o la borreliosis de Lyme, de las que hablaremos en un próximo artículo. En la actualidad se cuenta con una vacuna para prevenir la la enfermedad de Lyme.
Las garrapatas pasan por cuatro estadios evolutivos: huevo, larva, ninfa y adulto. Las hembras pueden depositar millares de huevos.
La RC o garrapata marrón del perro sobrevive en ambientes internos debido a sus bajos requerimientos de humedad y puede completar su ciclo vital en un sólo huésped. Además de en el perro, la podremos encontrar en gatos, conejos, caballos y seres humanos. Su ciclo vital requiere tres huéspedes diferentes (pero tal vez el mismo animal).
La DR tiene como huésped principal al perro, pero puede atacar al ser humano, animales domésticos y grandes mamíferos con pelaje. El huésped principal de la garrapata inmadura es el ratón de campo, pero puede infestar a otros roedores pequeños.
Las garrapatas causan irritación a través de sus mordeduras, y pueden dar lugar a reacciones de hipersensibilidad. Algunas son capaces de producir parálisis debida a una neurotoxina proteica producida por las glándulas salivares de la garrapata. Cuanto más cerca de la columna o del cuello se adhieran, más posibilidades hay de que produzcan dicha parálisis.
Los casos de parálisis serán recuperables siempre y cuando se extraiga la totalidad del arácnido. La acción local puede deteriorar la hemostasis y causar inmunosupresión. Las infestaciones masivas provocarán anemia hemorrágica
Si la infestación es pequeña, su extracción manual es sencilla. Se puede remojar al parásito en alcohol, sostener las partes de la cabeza en la superficie de la piel con suavidad utilizando una pinza y aplicar una tracción firme. Una vez extraidas, será conveniente lavar la zona con agua y jabón para prevenir la inflamación local o infección secundaria. Las garrapatas extraídas se tienen que remojar en alcohol o en una solución insecticida hasta su muerte. El alcohol puede ser sustituido por un insecticida en spray si es que lo tenéis a mano. Olvidaros de la gasolina, cuyo uso por desgracia, es demasiado frecuente. Y un consejo: mirad bien antes, ya que alguna vez las garrapatas de han confundido con verrugas e incluso con pezones.
Los perros con infestaciones importantes o recurrentes se pueden tratar con fipronil o permetrina aplicada en aerosol, en baños, o en forma tópica. El tratamiento tendrá sólo eficacia máxima si se repite con frecuencia. Los collares de amitraz o de deltametrina también son útiles para promover que las garrapatas se desprendan o para prevenir su adherencia. La selemactina, aplicada una vez al mes, también de ha mostrado eficaz.
Ante una gran infestación en el hogar o en jardines, se hará necesario en la mayoría de los casos la contratación de servicios profesionales.

Lo más recomendable es que a partir del mes de marzo, hagáis una visita a vuestro veterinario, para que decida que producto o productos son los más adecuados, que deberéis utilizar hasta por lo menos el mes de noviembre. Atención especial a los perros que habiten en zonas con mar, que deberán ser protegidos contra las pulgas durante todo el año, y a aquellos que lo hagan en las zonas mencionadas en el apartado de las garrapatas, que deberán ser protegidos contra ellas, mucho antes de que lleguen los meses de verano.

José Enrique Zaldívar Laguía

junio 2, 2009 Posted by | Artículos sobre perros y gatos, Enfermedades del perro, Veterinaria | 8 comentarios

INSUFICIENCIA CARDIACA CONGESTIVA (ICC)

INSUFICIENCIA CARDIACA CONGESTIVA (ICC)

INSUFICIENCIA CARDIACA CONGESTIVA (ICC)

“El corazón, en consecuencia, es el comienzo de la vida; el sol del microcosmos, aun cuando el sol a su vez podría considerarse el corazón del mundo; para ello, el corazón, por cuya virtud y pulso se mueve la sangre, se perfecciona y se convierte en nutriente y se evita que se corrompa y coagule; es la divinidad de cada día, al desempeñar sus funciones, alimenta, cuida y estimula el cuerpo en su totalidad y es, por tanto, el fundamento de la vida, la fuente de todas las acciones”.

William Harcey (1628)

Se dice que un 10% de los pacientes que visitan nuestras clínicas tienen algún tipo de problema cardiaco, ¿será verdad?
¿Cuántos de vuestros perros de más de ocho años tienen tos o no toleran bien el ejercicio? Yo diría que son muchos, pero sé que muchas veces no acudís a nuestras consultas cuando observáis esas manifestaciones, achacándolas al envejecimiento.

Nunca he dedicado un artículo de El Mundo del Perro a hablar del corazón, y de los problemas que por la alteración de sus funciones vuestros perros pueden padecer. El músculo cardiaco es el responsable de llevar la sangre a todos los órganos y tejidos, y de conseguir que la circulación sea el soporte de todas y cada una de las funciones que dan vida a los organismos.

Lo que debéis saber es que, cada día es más frecuente que los veterinarios nos encontremos con perros afectados por alguna enfermedad cardiaca. La razón es obvia: vuestros compañeros viven cada día más, gracias a vuestro esfuerzo y atenciones.

No será fácil explicar el por qué en un momento determinado, el corazón de vuestras mascotas empezará a requerir la atención del veterinario, pero si estáis un poco pendientes de ellas, seréis capaces de detectar cuando ha llegado ese momento.

En mi experiencia clínica, las visitas rutinarias para desparasitaciones y vacunaciones, será el momento idóneo para que nosotros, haciendo una exhaustiva revisión, podamos darnos cuenta de que el corazón de vuestros perros necesita una particular atención.

Son muchas las ocasiones en que, por desgracia, achacamos a la vejez el deterioro de la capacidad cognoscitiva y funcional de vuestros perros, y que ante preguntas que nos planteáis, obtengáis siempre la misma respuesta: “es que el perro ya es muy viejo”. ¿Hasta que punto es esto cierto?

El corazón es un órgano musculoso y cónico situado en la cavidad torácica, que funciona como una bomba, impulsando la sangre a todo el cuerpo. Un poco más grande que un puño, está dividido en cuatro cavidades: dos superiores, llamadas aurículas, y dos inferiores, llamadas ventrículos. El paso de la sangre de unas cavidades a otras se produce a través de las válvulas cardiacas. El corazón impulsa la sangre mediante los movimientos de sístole y diástole.

* Sístole es una contracción que usa el corazón para expulsar la sangre, ya sea de una aurícula o de un ventrículo.

* Diástole es una relajación que usa el corazón para relajar los ventrículos o las aurículas y recibir la sangre.

Os podrá resultar sorprendente que un veterinario, con la simple aplicación del fonendoscopio sobre el lado derecho e izquierdo del tórax de vuestro perro os pueda decir: “tú perro tiene un problema cardiaco”.

A continuación vendrán las preguntas de rigor: ¿le encuentras más cansado? ¿Se mueve menos? ¿Hace algún ruido extraño? ¿Te da la impresión de que tiene algo clavado en la garganta y que quiere expulsar? ¿Vomita flemas con frecuencia?
Muchas veces, ante estas preguntas, nos diréis que sí. Quizás os pasaron inadvertidos algunos de estos síntomas, o bien no les distéis la importancia que tenían, ya que al principio se podrán presentar sólo de forma esporádica.

La insuficiencia cardíaca es un síndrome clínico en que el bombeo de sangre se encuentra deteriorado. El corazón no puede impulsar la sangre a un ritmo adecuado para satisfacer las necesidades metabólicas de los tejidos. Se trata de una enfermedad progresiva que hará que la contracción y la relajación del miocardio no se produzcan adecuadamente, lo que derivará en una insuficiencia circulatoria.

Para mí, el signo clínico más frecuente en los perros afectados de enfermedad cardiaca es la tos, aunque previamente notaréis que está más cansado. Este signo clínico puede deberse a ICC izquierda, compresión del bronquio principal izquierdo sin ICC o enfermedades respiratorias concomitantes (colapso traqueal, bronquitis crónica). En muchas ocasiones habréis oído hablar de insuficiencia de corazón derecho o de corazón izquierdo. Llevaría mucho tiempo y espacio explicar en que se diferencian, así que, he decidido generalizar y sólo hablaré de insuficiencia cardiaca congestiva.

Existen varias clasificaciones para determinar el grado de insuficiencia cardiaca en los perros. En el presente artículo utilizaré la que se fundamenta en las limitaciones frente al esfuerzo de un paciente con esta dolencia. Los signos clínicos asociados a la insuficiencia cardiaca son básicamente síntomas de congestión y edema (edema pulmonar, ascitis, derrame pleural etc, ) y una disminución en el reparto de sangre a los tejidos y órganos, que podrá provocar crisis de debilidad, sincopes, peor tolerancia al ejercicio, fatiga, etc. A menudo, la disnea está ocasionada por edema pulmonar o derrame pleural, pero también puede aparecer antes de que los pacientes desarrollen una retención de líquidos grave. La disnea y la intolerancia al ejercicio pueden estar relacionadas con cambios en el músculo esquelético que se produce en la insuficiencia cardiaca. Los animales normales pueden estar disneicos durante el ejercicio físico de forma similar a lo que ocurre en los afectados por ICC. La principal diferencia entre un animal no entrenado adecuadamente pero normal y uno con ICC es la cantidad de ejercicio que necesita para presentar dificultad respiratoria y fatiga. La fatiga muscular es un importante factor determinante de la intolerancia al ejercicio y disnea (fatiga de los músculos respiratorios) en la ICC.

La presentación de una insuficiencia cardiaca debe ir acompañada de una enfermedad del corazón, aunque no todas las patologías cardiacas llegan a provocar una insuficiencia en este órgano.

Clase I: insuficiencia cardiaca leve

Se trata de un paciente con evidencia objetiva de una cardiopatía, pero no se observa sintomatología de una insuficiencia cardiaca. Es un estadio compensado. Por ejemplo, un perro con un problema de válvula mitral, presentará un soplo a la auscultación, pero no le notaremos ningún síntoma que nos haga pensar en una insuficiencia cardiaca congestiva. Es decir, no habrá edema pulmonar, ni ascitis, ni debilidad, ni adelgazamiento, ni cansancio, ni síncopes. El perro será capaz de tolerar cualquier tipo de ejercicio. Si hacemos una radiografía del corazón y pulmones de estos perros, lo más probable es que no veamos nada extraño. Tan sólo en casos contados podremos observar un ligero aumento de la aurícula izquierda. Si hacemos un electrocardiograma, tampoco detectaremos ninguna alteración.

Clase II: insuficiencia cardiaca moderada

Se trata de perros que llevan una vida más o menos normal pero empiezan a evidenciar signos clínicos de insuficiencia cardiaca cuando realizan un ejercicio intenso. Son animales que se encuentran en una fase previa o inicial de descompensación cardiaca. En esta fase se puede apreciar tos o disnea tras realizar un ejercicio intenso como consecuencia de un grado moderado de congestión pulmonar.
En las radiografías, veremos un aumento de tamaño del lado izquierdo del corazón que afectará tanto a la aurícula como al ventrículo de ese lado.
Los vasos sanguíneos pulmonares mostrarán un aumento de su diámetro. La tráquea mostrará un recorrido con menos ángulos.
Los electrocardiogramas mostraran alteraciones en algunas ondas y, a veces, de la frecuencia del ritmo cardiaco.

Clase III: insuficiencia cardiaca severa

Se trata de perros que ante un ejercicio leve o por la noche van a presentar signos de insuficiencia cardiaca clara. Existirá una descompensación y una clara disfunción cardiaca. Estos animales pueden estar asintomáticos en reposo.
Manifestarán tos seca, y disnea (dificultad respiratoria) por congestión pulmonar, y una mayor fatiga.
Radiograficamente el aumento del tamaño del corazón y de congestión de las vías respiratorias serán evidentes. La aurícula izquierda estará mucho más grande, y el músculo cardiaco aparecerá mucho más redondeado, debido al aumento de tamaño de los ventrículos. Veremos la imagen de un edema pulmonar, con aumento del diámetro de las venas pulmonares, y a veces, de la vena cava caudal. El hígado se verá aumentado de tamaño.
El electrocardiograma mostrará muchas irregularidades.

Clase IV: insuficiencia cardiaca grave

Se observarán signos clínicos muy relevantes, incluso cuando el perro está en reposo, como consecuencia de la grave descompensación cardiaca. Cualquier mínimo esfuerzo supondrá un agravamiento de la sintomatología y pondrá en peligro su vida. Habrá edema pulmonar con tos, disnea, ascitis, afectación de la pleura, aumento del tamaño del hígado y del bazo, junto a síncopes, debilidad, adelgazamiento, y pérdida de masa muscular.
En las radiografías, que deberán ser realizadas con máxima cautela, aparecerá un corazón muy aumentado de tamaño, con edema pulmonar, y efusiones en pleura y pericardio. El hígado y el bazo estarán muy aumentados y tamaño, y en muchas ocasiones la tráquea se verá comprimida por el corazón.
El electrocardiograma mostrará alteración de muchas ondas y complejos, y además marcará arritmias.

Lo primero que debéis saber es que a un perro con una cardiopatía no lo vamos a curar. Muchas veces, la mayoría, la enfermedad cardiaca deriva de una lesión o envejecimiento de las válvulas cardiacas, cuya “curación” pasaría por su recambio de las mismas. En otros casos, la única solución “curativa” sería el trasplante, y en otros cirugías muy complejas. ¿Conocéis en España y en el mundo muchos veterinarios capaces de llevar a cabo estas técnicas quirúrgicas?
Seamos pues realistas, y digamos que lo que vamos a tratar es una enfermedad crónica que algún día acabará con la vida de vuestro perro. Se trata por tanto de conseguir que esos amigos, vivan lo mejor posible, el mayor tiempo posible.

La gran arma química con la que contamos son los vasodilatadores, denominados IECA, que se ha demostrado que son capaces de prolongar la vida de los perros afectados de insuficiencia cardiaca congestiva. Debe quedar claro, aunque no siempre es así, que una vez que empiecen a ser utilizados, su uso será permanente. El corazón de vuestros perros lo agradecerá, aunque vosotros no seáis conscientes muchas veces de su beneficioso efecto.

En muchas ocasiones será necesario el uso de diuréticos. Será muy molesto tener al perro con excesivas ganas de orinar, tener que sacarle con mucha frecuencia a la calle, y tener que utilizar la fregona para recoger la orina del suelo de casa en algunas ocasiones. Será molesto, sí, pero asegurará un mayor tiempo de vida de vuestro perro. Los deberemos utilizar el menor tiempo posible y ajustar su administración a las horas en las que podamos facilitar la evacuación. Quiero decir que deberíamos procurar que la última toma del día no sobrepasara las ocho de la noche.

Los digitálicos serán de gran ayuda en el tratamiento, en especial cuando vuestro perro presente arritmias. Tienen el inconveniente de que pueden provocar cierta toxicidad, por lo que serán necesarios determinados análisis de sangre para evitar su presentación.

Debéis tener en cuenta que, en muchas ocasiones, y debido al problema cardiaco, se hará necesaria la utilización de broncodilatadores, mucolíticos y antibióticos, dadas las frecuentes complicaciones respiratorias que experimentarán los perros afectados de una cardiopatía.

Además, será conveniente el uso de dietas adecuadas para esta patología, a las que deberéis habituar a vuestro perro de forma paulatina. Los perros con buen apetito aceptarán sin problemas el cambio, y habrá que tener un poco de paciencia con los que son más “selectivos” a la hora de elegir su alimento.

Las pruebas a realizar para llegar a un correcto diagnóstico son varias y en ocasiones costosas. Las radiografías torácicas son muy importantes en los pacientes sospechosos de tener una ICC. Los cambios en el tamaño y forma del corazón pueden mostrar los efectos compensatorios cardíacos (cardiomegalia) y ser muy útiles para determinar la causa de ICC en los perros.

La electrocardiografía puede utilizarse para valorar el ritmo cardiaco, pero sólo aporta información indirecta sobre la función cardiovascular. Las arritmias por ejemplo pueden estar provocadas por causas no cardiacas. Por tanto, debemos decir que el electro aporta criterios no definitivos del diagnóstico, pero sigue siendo un método de diagnóstico, aunque un electrocardiograma normal no descarta la presencia de ICC o cardiopatía.

La ecocardiografía, la medición de presiones arteriales y el cateterismo cardiaco (que no se usa demasiado) pueden aportar importante información. Cada día se hace más interesante el uso de la ecocardiografía doppler en color.

Existen además marcadores bioquímicos que nos aportan importante información sobre la funcionalidad cardiaca, como son las troponinas cardiacas y los peptidos natriuréticos. Un análisis general con un hemograma completo y una bioquímica, nos proporcionará información adicional sumamente importante.

En resumen, la ICC es un estado en que el gasto cardiaco es inadecuado para mantener las necesidades de perfusión para el metabolismo tisular y la capacidad de ejercicio está limitada. Puede ser consecuencia de la incapacidad del corazón para enviar sangre correctamente (insuficiencia sistólica) o un llenado ventricular inadecuado (insuficiencia diastólica). La identificación correcta de la causa nos permitirán elegir el tratamiento más adecuado.

Sea cual sea el mecanismo, la ICC se asocia a un descenso de la presión arterial y a una activación de los mecanismos compensadores enfocados a restaurar la presión arterial normal. Estos mecanismos incluyen la activación de ciertas hormonas, y la retención renal de sodio y agua. La vasoconstricción, taquicardia, y retención de volumen son las respuestas iniciales de la circulación ante el descenso de la presión arterial. Una respuesta compensadora excesiva puede originar una compensación excesiva y los mecanismos compensatorios que en un principio son beneficiosos se tornarán en responsables de los signos clínicos.

Hasta aquí lo que os puedo contar sobre la ICC. Me he dejado en el tintero mucha información, pero creo que sería muy difícil de entender por los lectores. Tan sólo un último apunte: el tratamiento precoz de esta enfermedad, hará que vuestros perros vivan mucho más, ya que el deterioro del corazón será mucho más lento. Así pues, estad pendientes de la aparición de los síntomas que os he comentado, y aún en caso de duda, acudid al veterinario.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

marzo 26, 2009 Posted by | Artículos sobre perros y gatos, Enfermedades del perro | , , , | 2 comentarios

NEFROPATÍA CRÓNICA EN EL PERRO

VETERINARIA

Texto: José Enrique Zaldívar (Clínica Veterinaria Colores)
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro

Nefropatía crónica

La longevidad de nuestros perros ha aumentado considerablemente en los últimos años. Esto nos ha llevado a reconocer las alteraciones renales como uno de los problemas más frecuentes que nos encontramos en nuestras clínicas veterinarias. Podemos decir, por tanto, que las nefropátias crónicas son cada día más habituales en nuestros perros. Independientemente de la causa o causas de la pérdida de células renales (nefronas), las NC se van a caracterizar por la aparición de lesiones estructurales irreversibles en el riñón. Podemos decir, por tanto y por desgracia, que pese a ser capaces de corregir la enfermedad que ha dado lugar al fallo renal, no cabrá esperar una mejoría en la función renal en pacientes con NC porque ya se habrán producido los cambios compensadores y adaptivos diseñados para mantener la función renal en las mejores condiciones posibles por parte del organismo.

Tampoco hace falta alarmarse, ya que, a menos que se produzcan otras lesiones en el riñón o la NC esté muy avanzada, tampoco es frecuente se produzca un deterioro rápido de la función renal. Podemos decir que si el proceso es adecuadamente controlado, se conseguirá una mejoría en la disfunción renal o, como mínimo, una mejoría lenta a lo largo de meses o años. Aún así, y para no hacernos ilusiones injustificadas, diremos que la NC es una enfermedad irreversible y progresiva.
Una nefropatía se define como la presencia de anomalías funcionales o estructurales en uno o en ambos riñones. Las anomalías funcionales o estructurales de los riñones pueden ser identificadas mediante biopsia renal, por visualización directa de los riñones o por los marcadores de lesión renal que se detectan mediante pruebas en sangre u orina o técnicas de diagnóstico por imagen.

¿QUÉ ES?
Podemos definir la NC como una lesión del riñón que ha existido al menos tres meses, con o sin disminución de la capacidad de filtrar del órgano o como una disminución de esta capacidad de filtrar que ha sufrido una disminución de más de 50 por 100 de lo normal y que dura más de tres meses. El uso de los términos nefropátia, fracaso renal, insuficiencia renal, azoemia y uremia como sinónimos puede producir diagnósticos erróneos y un tratamiento inadecuado o incluso contraindicado.
Nefropátia no es lo mismo que insuficiencia renal o uremia. Dependiendo de la cantidad de tejido renal afectado y de la gravedad y duración de las lesiones, las nefropátias podrán dar lugar o no a insuficiencia renal o uremia. Es de suma importancia tener en cuenta estas consideraciones, ya que los tratamientos que muchas veces usamos para corregir las alteraciones que provoca la insuficiencia renal no suelen ser adecuados para tratar nefropátias sin disfunción renal.
Es importante saber que para que un riñón desarrolle sus funciones con normalidad no es necesario que todas sus células (nefronas) sean funcionales. Por lo tanto, podemos decir que el concepto de función renal adecuada no es sinónimo de función renal normal. Por lo tanto, podrá existir nefropatía sin que exista insuficiencia renal. Los riñones realizan varias funciones excretoras, reguladoras y de síntesis que comprenden la eliminación selectiva de los productos de deshecho del metabolismo del organismo, el mantenimiento del equilibrio en cuantos iones y electrolitos y la síntesis de varias hormonas. La incapacidad para realizar estas funciones no es un fenómeno de todo o nada. Quiere esto decir que en determinados casos un riñón enfermo podrá realizar algunas de las funciones y otras no, y que, además, en las primeras fases de la enfermedad se desarrollarán mecanismos compensatorios mediante la hiperplasia e hipertrofia de las células sanas.

CÓMO APRECIARLA
En los perros, la pérdida aguda de dos tercios o más de las nefronas funcionales producirá tan sólo una disminución de la capacidad para concentrar orina de forma adecuada, pero si esta pérdida se eleva a las tres cuartas partes o más de las nefronas funcionales, aparecerá la azoemia (altas concentraciones de urea, creatinina y otras sustancias nitrogenadas no protéicas en sangre). Lo que ocurrirá en los meses posteriores es que el riñón será capaz de poner en marcha mecanismos compensatorios que harán que se recupere la capacidad de concentrar y excretar la orina, y que la azoemia desaparezca. Por tanto, la insuficiencia renal crónica implica una disminución del 75 por 100 de las nefronas funcionales. En algunas situaciones puede que la nefropatía no progrese hasta el fracaso o la insuficiencia renal.
Aún así, no debemos caer en el error de decir que la presencia de valores elevados de urea y de creatinina en sangre son siempre provocados por una insuficiencia renal, ya que también pueden derivar de un aumento de su producción en el hígado (urea) o en los músculos (creatinina). Si, una vez realizadas las indagaciones oportunas, llegamos a la conclusión de que su excesiva presencia en sangre se debe a una falta de eliminación (por la incapacidad del riñón para hacerlo) y no a un exceso de producción, podremos decir que estamos ante una nefropátia crónica.
La NC es una causa común de enfermedad y muerte en perros. La prevalencia en estos, oscila entre el 0,5 y el 7 por 100- Aunque muchas veces, como hemos dicho, se considera una enfermedad de los animales ancianos, se presenta con frecuencia variable en perros de todas las edades. Las estadísticas indican que un 15 por 100 de los perros afectados tenía menos de cuatro años; un 18 por 100, entre cuatro y siete; un 23 por 100, entre siete y diez, y un 44 por 100 tenía más de 10 años.

FASES DE NEFROPÁTIA CRÓNICA CANINA
-Fase 1 (sin azoemia): creatinina <1,4>5 mg/dl (>440 minimol/l).
Los perros que se encuentran dentro de las fases 1 y 2 no suelen tener más signos clínicos que el aumento del consumo de agua (polidipsia) y el aumento de volumen de orina (poliuria). En estos perros resulta sumamente importante tratar de identificar la causa primaria para su tratamiento específico, si es que lo hubiera.
Los perros que se encuentran en fase 3 pueden presentar signos relacionados con la pérdida de función renal; sin embargo, con un tratamiento adecuado, generalmente, no presentan signos clínicos de uremia manifiesta. En estos perros está justificada la instauración de un tratamiento diseñado para modificar los factores que hacen que progrese la nefropatía.
Los perros que se encuentran en la fase 4, podemos decir que sí padecen una insuficiencia renal crónica y con frecuencia se asocia a signos clínicos que surgen como consecuencia de la pérdida de función renal. El tratamiento en estos perros es indispensable.
Como parámetros que hay que valorar y que nos dirán el grado de afectación renal que presentan los perros se encuentran la proteinuria (cantidad de proteínas presentes en la orina) y el grado de hipertensión (elevación de la presión arterial).

TRASTORNOS QUE PUEDEN CAUSAR INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA
Familiares o congénitos:
-Amiloidosis, en los perros Shar Pei y Beagle.
-Cistoadenocarcinoma, en el Pastor Alemán.
-Displasia renal, en el Shi Tzu, Lhasa Apso, Golden Retriever, Elkhound noruego, Chow Chow…
-Glomerulopatía, en el Cocker Spaniel Inglés, Doberman, Bull Terrier, Samoyedo…
-Síndrome de Fanconi, en el Basenji.
-Poliquistosis, en el Cairn Terrier.

Adquiridos:
-Infecciosos: bacterias, virus, hongos, leptospirosis, leishmaniosis.
-Amiloidosis.
-Tumores: linfosarcoma, carcinoma de células renales, nefroblastoma.
-Secuelas de insuficiencia renal aguda.
-Hidronefrosis bilateral: granulomas de la esterilización, carcinoma de células de transición, nefrolitiasis.
-Poliquistosis.
-Hipercalcemia: maligna, Hiperparatiroidismo primario.
-Idiopáticas.
FIN DEL CUADRO

PRONÓSTICO
El pronóstico de la enfermedad dependerá de la fase en la que se encuentre el perro (consultar cuadro). Los perros que se encuentran en fase 3, suelen sobrevivir seis a doce meses. Sin embargo, muchos viven más tiempo, ya que influirán la calidad de los cuidados médicos y el grado de implicación que mostréis en la enfermedad de vuestro compañero. Siempre debéis tener en cuenta que la pérdida de función renal es irreversible en los pacientes con NC. En este contexto, la recuperación se refiere a la mejoría de las deficiencias y excesos bioquímicos y a la mejoría de los signos clínicos, más que en la recuperación de la función renal.
La gravedad de los signos urémicos suele ser un factor predictivo relativamente bueno del pronóstico a corto plazo. Aún así, no será infrecuente encontrarnos a lo largo de la evolución de la enfermedad con crisis urémicas que podrán ser salvadas con el tratamiento adecuado y que, una vez pasadas, mejorarán la calidad de vida y el pronóstico de la enfermedad.
Durante mucho tiempo hemos pensado que la valoración de parámetros como la urea y especialmente la creatinina en sangre, eran la mejor manera de predecir los periodos de supervivencia. Pues bien, en un estudio reciente en perros alimentados con dietas renales, el valor de las creatininas medias, no pareció influir en el periodo de supervivencia, y si fue un adecuado indicador en perros alimentados con dietas de mantenimiento. Podemos decir por tanto que la dieta se manifiesta como una parte fundamental en el tratamiento de la enfermedad.
En resumen, sería mucho más adecuado establecer los pronósticos en base al estado general del animal, es decir, a su estado clínico, la velocidad con la que progresa la disfunción renal, la respuesta al tratamiento, la causa de la enfermedad (si se conoce) y otros factores que la compliquen. Otro factor que cada día cobra más importancia para el establecimiento del pronóstico es el valor de la presión arterial.
Un descubrimiento reciente parece indicar que las nefropatías por causa congénita evolucionan mucho más lentamente que las que se presentan en perros ancianos. Esto es así, ya que perros jóvenes con NC adquirida parecen muy resistentes a desarrollar signos clínicos de uremia a pesar del aumento sustancial de las concentraciones séricas de urea y creatinina.

CONSECUENCIAS CLÍNICAS
Otra de las novedades que podemos constatar en esta revisión sobre las nefropátias es que, el término uremia se adoptó originalmente debido a la suposición de que todas las anomalías eran el resultado de la retención en sangre de los productos finales del metabolismo que normalmente se excretan en la orina. Hoy sabemos que son muchas las sustancias tóxicas que el riñón lesionado no puede eliminar a través de la orina además de la urea, y que contribuyen a la morbilidad y mortalidad de los perros urémicos. Me refiero a que como consecuencia de las NC, se van a acumular en sangre hormonas como la paratiroidea, insulina, gastrina, glucagón, y prolactina. Veremos además que la uremia va a provocar anemia, desnutrición, alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas, las proteínas, uso deficiente de la energía, alteraciones de la inmunidad y enfermedades óseas metabólicas.
Uno de los sistemas orgánicos en los que se manifestará de forma más rápida la presencia de NC es el aparato digestivo. La falta de apetito, se va a traducir en primer lugar en una selección de los alimentos por parte del perro enfermo. Veremos que a lo largo del día, vuestro compañero podrá mostrar una negativa absoluta a ingerir la comida, y que sin embargo en otros su apetito será normal. Posteriormente se presentarán náuseas, vómitos, y como consecuencia pérdida de peso.
La anorexia tiene un origen multifactorial. Las últimas investigaciones parecen identificar la presencia de una molécula en la sangre de los perros afectados de NC como culpable de esta falta de apetito.
El vómito se debe a la presencia de tóxinas urémicas y estará en proporción a la cantidad presente de ellas. A veces nos encontraremos con vómitos hemorrágicos debido a que las gastritis en estos casos pueden ser ulcerosas por aumento de la secreción de histamina.
En muchas ocasiones los vómitos provocarán una menor ingestión de agua por parte del perro, lo que va a empeorar la enfermedad, ya que se verá inhibida la polidipsia (aumento de la ingestión de agua) compensatoria. En todos los casos las mediciones indicarán un aumento de la acidez en el estómago. En otras ocasiones nos encontraremos con la presencia de deposiciones hemorrágicas.
La NC puede provocar estomatitis urémica que se caracteriza por ulceraciones orales (especialmente en la mucosa de la boca y lengua), coloración parduzca de la superficie dorsal de la lengua, necrosis y desprendimiento de la porción anterior de la lengua, y respiración con olor a orina.
Una de las manifestaciones más precoces de los problemas renales, y que ya he nombrado con anterioridad, es la necesidad de sienten los perros afectados por beber más como consecuencia de la pérdida de líquidos. A veces, la polidipsia (beber más) compensatoria de la poliuria (orinar más) se manifestará por nictúria (eliminación de orina por la noche). La poliuria es provocada por la incapacidad del riñón de concentrar orina debido entre otras a las alteraciones que se producen en su estructura. Si la ingestión de agua es incapaz de contrarrestar las pérdidas de líquidos de producirá la deshidratación.
La hipertensión puede ser una causa o una consecuencia de la NC. Cuando está presente, afecta negativamente al pronóstico a largo plazo de la enfermedad. La presencia de ésta en la NC de los perros, depende de los estudios consultados, ya que mientras unos hablan de una incidencia del 7 por 100, otros la cuantifican en el 30 y algunos llegan al 93 por 100.
A nivel neurológico, se habla de un 65 por 100 de perros con NC que pueden presentar este tipo de alteraciones, y más concretamente un 31 presentará alteraciones de la conciencia, mientras que un 29 por 100 convulsiones. Otros signos son debilidad de los miembros, ataxia y temblores. La gravedad y frecuencia de ellos estará en consonancia con el desarrollo de la uremia. Al parecer las alteraciones que se van a presentar en el metabolismo del calcio, la hipertensión, y ciertos desequilibrios metabólicos estarían relacionados con la presentación de la encefalopatía urémica.
La anemia es frecuente en la insuficiencia renal, cuya intensidad estará en consonancia con la gravedad de la enfermedad. Los signos clínicos que la acompañan son la debilidad, palidez de mucosas, fatiga, apatía, letargo y falta de apetito. Pese a que son varias las causas que la producen, como las hemorragias digestivas y la deficiencia de hierro, la deficiencia de una hormona llamada eritropoyetina que se fabrica en el riñón, es la principal.
Una complicación muy frecuente en la NC es lo que se conoce como hiperparatiroidismo secundario renal, que aparece asociado a la retención de fósforo, y a la falta de calcitriol (vitamina D) en sangre.
El exceso de paratohormona en perros adultos con insuficiencia renal, provocará embotamiento mental, letargo, debilidad, anorexia y aumento de la incidencia de infecciones debido a la inmunodeficiencia.
Los riñones desempeñan una función fundamental en la regulación del equilibrio del fósforo porque son su vía fundamental de excreción. Cuando este exceso de fósforo se une al calcio (fosfato-cálcico) se podrá precipitar en las arterias, articulaciones y tejidos blandos, especialmente en estómago y riñones, aunque también se pueden presentar en miocardio, hígado y pulmones. La hiperfosfatemia se relaciona claramente con un aumento de la mortalidad en perros con NC.

TRATAMIENTO DE LAS NEFROPATÍAS CRÓNICAS
Dado que las lesiones renales de la NC son irreversibles, no pueden invertirse por completo o eliminarse mediante un tratamiento específico. Lo que haremos con los tratamientos instaurados será conseguir que la el proceso progrese lo más despacio posible o se detenga.
Lo más conveniente sería establecer una terapia específica pero, por desgracia, no suele ser posible establecer la causa primaria que provocó el problema renal.
Hablaremos, por tanto, de un tratamiento médico conservador que intentará, dentro de lo posible, corregir todos los desequilibrios que se están produciendo en el perro afectado por la enfermedad, y que a su vez limite la pérdida progresiva de la función renal.
En primer lugar, se tratará de modificar la dieta. Es, sin duda, la parte del tratamiento que más se recomienda para estos pacientes. Las dietas más adecuadas son aquéllas que se modifican a partir de las dietas de mantenimiento, lo que incluye reducir el contenido de proteínas, fósforo y sodio, aumentar el contenido de vitamina B y el porcentaje de carbohidratos. Deben ser además dietas ricas en ácidos grasos poliinsaturados (omega 3 y omega 6) y con un contenido alto de fibra.
La reducción del contenido de proteínas, podría no ser adecuado en perros que están en las fases 1 y 2 de la enfermedad, y es muy recomendable en los que se encuentran en las fases 3 y 4. Aún así, y aunque resulte una contradicción, casi todos los veterinarios son partidarios de cambiar a dietas renales al menor síntoma de presencia de NC. De hecho, se ha demostrado que el uso de este tipo de dietas, reduce considerablemente la presentación de crisis urémicas, hasta en un 75 por 100. Los perros alimentados con dietas renales, sobrevivieron hasta 13 meses más que los que siguieron con dietas de mantenimiento. Otros estudios demuestran que los perros que consumieron dietas renales sobrevivieron 539 días, mientras que los alimentados con dietas de mantenimiento sólo lo hicieron 188 días.
Cuando se utilizan fármacos se debe tener en cuenta que muchos de ellos se excretan por el riñón y dado que esta función renal estará deteriorada, podrá dar lugar a una tendencia a acumularse en los perros afectados, con lo que se podrán presentar efectos adversos y nefrotoxicidad. Para evitar este tipo de problemas, se deberán aumentar los tiempos entre toma y toma y a veces reducir la dosis estándar.
Uno de los pilares de la terapia consistirá en reducir el exceso de fósforo (hiperfosfatemia), lo que se conseguirá administrando lo que se conoce como quelantes del fósforo a nivel intestinal, que se acompañará como hemos dicho de la restricción de este compuesto en la dieta. Los quelantes del fósforo son compuestos formulados a base aluminio, en forma de líquidos, comprimidos o cápsulas, y forman parte de lo que se conoce como antiácidos.
Otra alternativa sería el uso de suplementos de calcio en la dieta, que evidentemente estarían contraindicados en aquellos perros cuyos análisis hubieran rebelado un exceso de calcio en sangre (hipercalcemia). En la actualidad nos está dando buenos resultados un producto de los laboratorios Vetoquinol a base de chitosan y carbonato cálcico.
En caso de deshidratación se hará necesaria la aplicación de sueros que en muchas ocasiones podrán ser aplicados por el propietario por vía subcutánea en el mismo domicilio. La solución salina normal o lactato sódico serán las que se utilicen con más frecuencia. Un perro deshidratado mostrará estreñimiento, decaimiento y falta de apetito. Aún así, este tipo de prácticas no están exentas de riesgos en especial si los líquidos administrados sobrepasan la cantidad estrictamente necesaria.
Lo que se conoce como acidosis metabólica podría ser, en un principio, controlada con las dietas renales, pero si una vez que el perro ha comenzado a ingerirlas no se consigue, estará justificado el uso de pequeñas cantidades de bicarbonato sódico. El problema de su administración es su sabor desagradable, lo que hace que muchos perros lo rechacen.

OTRAS CONSECUENCIAS
La NC es la causa reconocida más frecuente de hipertensión arterial en perros, siendo un factor de riesgo de crisis urémica y mortalidad. Además, puede provocar retinopatía y encefalopatía hipertensiva. Los perros con presión arterial superior a 160/100 mm de Hg, deberían recibir tratamiento. Los medicamentos usados con más frecuencia en estos casos son el enalapril y benacepril, así como el amlodipino. Estos fármacos tienen además la ventaja de mejorar considerablemente la circulación sanguínea a nivel de las estructuras renales, y por lo tanto los podemos considerar como nefroprotectores.
Otra de las alteraciones que debe ser combatida en la NC es la anemia, que ya hemos comentado anteriormente a que es debida. Los complementos orales de sulfato ferroso son el tratamiento de elección para la anemia ferropénica, aunque a veces provocarán molestias digestivas y diarrea. También están indicados los suplementos con vitaminas del grupo B (B2, B6, y B12), así como de ácido fólico, y niacina.
En algunos casos, se harán necesarias las trasfusiones de sangre, aunque se deben tener en cuenta los riesgos de anafilaxia (en especial si se realizan varias), inmunosupresión y el riesgo de transferir agentes infecciosos.
El reemplazo hormonal con eritropoyetina se ha convertido en el de elección para la anemia en la NC, aunque se han observado diferentes respuestas en cuanto a su efectividad, lo que hace necesario un frecuente reajuste de las dosis estándar a utilizar. Todos los perros sometidos a este tipo de terapia, deben recibir importantes aportes de hierro. Debéis saber que, aunque no ocurre con demasiada frecuencia, se puede presentar un empeoramiento de la anemia por el rechazo del organismo a esta hormona. La solución a este problema, pasaría por la comercialización de una eritropoyetina específica canina. Lo más recomendable es no usarla en perros cuyo hematocrito se sitúa por encima del 20 por 100.
Ya hemos hablado antes de una posible complicación que se puede presentar en la NC, y que es el hiperparatiroidismo secundario renal. Si se presenta, estará justificado el uso de calcitriol (vitamina D), aunque su uso debe ser muy meditado ya que un exceso de calcio en sangre (hipercalcemia) puede ser sumamente grave. Si se usa el calcitriol, deberán ser retirados los quelantes del fósforo que contienen carbonato cálcico.

SEGUIMIENTOS NECESARIOS
Por último, tan sólo añadir lo importante que es el seguimiento de los perros enfermos una vez establecidos los tratamientos oportunos con el objeto de ir corrigiendo aquellos aspectos que sea necesario. Al principio serán necesarios controles sanguíneos mensuales, y una vez estabilizados los pacientes, bastará con un control cada entre seis y doce meses. Aquellos perros cuya enfermedad se sitúa en las fases 3 y 4, deberán ser revisados cada tres o cuatro meses, dependiendo de la estabilidad de la función renal.rinon1

enero 29, 2009 Posted by | Enfermedades del perro, Veterinaria | 28 comentarios

ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO EN EL PERRO

ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO EN EL PERRO

ALTERACIONES DEL COMPORTAMIENTO POR CAUSA ORGÁNICA

Los problemas de comportamiento en los perros son extremadamente corrientes. Según diversos estudios, la prevalencia de ellos se encuentra entre el 40% y 80%. En un estudio epidemiológico realizado en EEUU, aproximadamente el 40% de los perros había gruñido a sus propietarios y el 15% los había mordido.

Los problemas de comportamiento hacen peligrar el vínculo entre seres humanos y animales y son una causa importante de renuncia o eutanasia de perros sanos. Por consiguiente, vosotros, vuestros perros, y nosotros los veterinarios, nos beneficiaremos de la prevención y tratamiento de los problemas de comportamiento que puedan presentar vuestras mascotas.

En palabras del Dr. Luescher, la intervención conductual se refiere al reconocimiento de un problema de conducta que ocasiona un problema médico.

Las modalidades terapéuticas comprenden cambios en los cuidados (alojamiento, alimentación, ejercicio, métodos de adiestramiento), modificación de la conducta, y tratamiento farmacológico.

El término etología clínica veterinaria se utilizó por primera vez en 1969, en un artículo publicado en la revista British Veterinary Journal. El autor se refería con dicho término al estudio de los cambios de conducta que son consecuencia de enfermedades y que, por lo tanto, tienen interés diagnóstico.

Cuando nos referimos a “problemas del comportamiento” estamos abarcando un campo muy grande, que es aplicable a cualquier pauta de conducta de un animal doméstico que resulte peligrosa o simplemente molesta. En muchos casos, los problemas de comportamiento son consecuencia de pautas de conductas normales, propias de la especie en cuestión, como puede ser las la agresividad en el perro.

En otras ocasiones, sin embargo, los problemas de comportamiento son reflejo de una alteración orgánica. En consecuencia, cuando estemos ante un problema de conducta en un perro siempre deberemos tener en cuenta que ése animal puede tener una enfermedad. Podemos decir por tanto que, la solución de esos problemas debe pasar en primer lugar por las manos de un veterinario, ya que en muchas ocasiones será necesario el uso de fármacos para el adecuado tratamiento de esos trastornos. Esto no implica un menosprecio a los educadores caninos, pero debemos ser nosotros los que decidamos su intervención en los casos en que lo estimemos oportuno.

Podemos decir que el estudio del comportamiento animal es muy útil en el diagnóstico de enfermedades, ya que muchas de ellas provocan cambios de conducta en el perro. Estas alteraciones son muy aparentes y en ocasiones constituyen la primera indicación de enfermedad.

AGRESIVIDAD

En los muchos años que llevo practicando la veterinaria clínica de pequeños animales, el motivo más habitual de consulta en cuanto a trastornos de comportamiento, se produce cuando el perro se muestra agresivo hacía las personas o hacía otros perros. Este tipo de agresividad puede ser clasificada dentro de lo que se conoce como agresividad por dominancia o competitiva en la mayoría de los casos. Podemos decir que este tipo de comportamiento se encuentra influenciado por factores hormonales, por experiencias previas y por factores genéticos. Las evidencias experimentales confirman en líneas generales la idea de que los andrógenos aumentan la conducta agresiva, aunque con matices importantes. Es cierto que aumentan la agresividad de tipo ofensivo, pero no tienen ningún efecto sobre la de tipo defensivo. No existe correlación entre la concentración plasmática de andrógenos y la conducta agresiva de un individuo. Hay perros que muerden porque son dominantes o por miedo, y en muchas ocasiones porque tienen alguna enfermedad que hace que se desencadenen este tipo de reacciones.

Es por tanto de suma importancia que antes de acudir a un profesional de la educación, se realice un estudio exhaustivo del animal para descartar alguna patología que este provocando este comportamiento. Estos estudios deben incluir un análisis completo de sangre que incluirá algunas determinaciones hormonales, y una evaluación neurológica. Además, en muchas ocasiones, como en la agresividad por dominancia en caso de machos, podrá ser resuelta con la castración, aunque se dan casos en que este tipo de solución no es suficiente. Por el contrario, la castración en una hembra que se ha mostrado agresiva, podrá agravar el problema.

Hay muchos perros que se muestran agresivos con sus dueños o con otros perros porque padecen algún tipo de dolor que en ocasiones pasa desapercibido para vosotros. En la mayoría de las ocasiones serán dolores de tipo músculo esquelético, pero también podrán localizarse en la cavidad oral o en el oído. Un perro enfermo con malestar general, fiebre, problemas de vejiga, o dificultad respiratoria, también podrá mostrarse agresivo si se le molesta demasiado. En ocasiones, la pérdida de visión también puede provocar reacciones de este tipo. Se da con relativa frecuencia en perros con cataratas que tienen la visión nocturna algo disminuida.

La agresividad puede ser consecuencia de traumatismos craneales, así como de tumores o de infartos cerebrales.

Enfermedades endocrinas como el hipotiroidismo pueden provocar agresividad con patrones de comportamiento de agresión competitiva. En ocasiones, los perros afectados no muestran ningún síntoma de los que suelen acompañar a esta enfermedad (apatía, hipotermia, alopecias cutáneas, obesidad).

La hidrocefalia (acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo a nivel de encéfalo) en cachorros puede provocar este tipo de conducta atípica, que podrá pasar desapercibida si no hay una clara deformación del cráneo o estamos las primeras etapas de la enfermedad..

La agresividad puede ser consecuencia de epilepsia psicomotora, que se puede presentar con o sin convulsiones musculares. El ataque epiléptico en estos casos puede consistir en cualquier conducta extraña, incluyendo agresividad súbita. A veces esta agresión no se dirige hacía personas, sino que el perro morderá objetos.

Existe una agresividad por lo que se conoce como lapsus mental y que se manifiesta por ataques súbitos e imprevistos. La aparición del trastorno se presenta entre 1 y 2 años.

Otros problemas que pueden desencadenar conductas agresivas son enfermedades víricas que afecten al sistema nervioso central, intoxicaciones (plomo), encefalopatías metabólicas y lisencefalia (alteración en la estructura normal de la corteza cerebral). Algunos perros afectados de moquillo, muestran conductas agresivas una vez que el virus a atacado el sisteme nervioso.

PICA

En ocasiones, los perros muestran conductas anómalas, que consisten en la ingestión de materias que nada tienen que ver con los alimentos. La más frecuente es la ingestión de heces (coprofagía). En ocasiones, las menos, se deberá a un problema nutricional o a alguna enfermedad que provoque trastornos digestivos, especialmente relacionados con falta de enzimas digestivas, como ocurre en la insuficiencia pancreática exocrina. Teniendo en cuenta estas circunstancias, es importante descartar antes de iniciar cualquier tratamiento modificador de esta conducta, la presencia de algún problema relacionado con el aparato digestivo.

POLIDIPSIA

La polidipsia se caracteriza por un excesivo consumo de agua. En condiciones normales, el consumo diario de agua no debería sobrepasar los 90-100 ml/kg al día. Podemos clasificar la polidipsia en primaria o psicógena y en secundaria.

La psicógena no es muy frecuente en el perro, pero dado que se trata de un trastorno del comportamiento, me ha parecido conveniente apuntarla en el presente artículo.

Son muchas las enfermedades del perro que provocan un aumento de la sed, y todas ellas deben ser descartadas antes de tratarlo como un problema de conducta. La fiebre, los problemas digestivos, las patologías renales, los problemas hepáticos, las infecciones de matriz, la diabetes azucarada, la diabetes insípida, el síndrome de Cushing, pueden ser la causa de la presentación de este síntoma.

Cuando se presenta la poliuria psicógena nos encontraremos con un perro que bebe de 4 a 6 veces por encima de lo normal. Afecta principalmente a perros de razas grandes, y podría ser debida a situaciones de estrés. El tratamiento consistirá en restringir el consumo de agua, y en determinar y eliminar las causas del estrés.

ELIMINACIÓN INADECUADA

Los problemas de eliminación inadecuada (el perro hace sus necesidades fisiológicas en lugares no aceptables) es otra de las causas de consulta por problemas del comportamiento. El problema es que no siempre se debe a alteraciones que un adiestrador pueda resolver, sino que son provocadas por una alteración orgánica.

Entre las causas orgánicas que pueden provocar una eliminación inadecuada de orina, nos encontramos con los trastornos que provocan una mayor ingestión de agua, y por tanto una mayor eliminación de orina, y viceversa. Podemos hablar también de todas aquellas patologías que induzcan polaquiuria, o incontinencia urinaria.

Ante un perro que presente estos trastornos, se deberá proceder a un estudio exhaustivo que comprenderá una inspección, y una analítica completa de sangre y de orina. En función de los resultados obtenidos, se harán los exámenes complementarios pertinentes. En el apartado correspondiente a la polidipsia he nombrado alguna de las enfermedades que pueden causar este problema.

Además del marcaje territorial, los problemas de micción inadecuada sin una causa orgánica se podrán deber a la falta de aprendizaje, ansiedad por separación, fobias, y sumisión extrema.

La eliminación inadecuada puede hacerse patente también por la defecación en lugares inadecuados. En cualquier caso, habrá que descartar primero posibles problemas que puedan tener relación con el aparato digestivo, y si no se encuentran, deberá pensarse en los trastornos apuntados un párrafo más arriba.

En perras castradas no es infrecuente encontrarnos con incontinencia urinaria debida al déficit de estrógenos, cuya única corrección posible será mediante un diagnóstico certero y una medicación adecuada.

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO RELACIONADOS CON LA CONDUCTA SEXUAL EN EL MACHO

No es infrecuente que los veterinarios recibamos consultas por vuestra parte sobre determinados comportamientos sexuales “aberrantes” de vuestro perros, especialmente de lo que se conoce como hipersexualidad o satiriasis. Os puedo decir que muchos perros, que durante el periodo sensible de socialización han estado en contacto con personas y aislados de otros perros pueden dirigir su conducta sexual hacía personas al llegar a la madurez sexual e incluso antes.

En otro orden de cosas, los procesos patológicos que produzcan dolor en el pene o en el tercio posterior- hernias discales, displasia de cadera- pueden dificultar la monta natural o la introducción del pene, y a larga disminuir la motivación sexual del animal. Existen además alteraciones cromosómicas y síndromes de hermafroditismo que pueden ser causa de problemas en la conducta sexual.

Será importar localizar la posición de los testículos, ya que los perros con criptorquidia, suelen presentar con más frecuencia este tipo de comportamientos.

Cuando un perro se masturba con objetos inanimados, o dirige su la monta hacía otros machos, hacía individuos jóvenes o hacía personas, la castración quirúrgica suele dar muy buenos resultados. Aún así, es importante recordar que la masturbación es una conducta normal, especialmente en individuos jóvenes. Yo no soy partidario del uso de progestágenos para inhibir este tipo de comportamientos por los numerosos efectos secundarios que pueden provocar.

DERMATOSIS PSICÓGENAS

Se trata de una serie de patologías que afectan a la piel, provocadas por una conducta de grooming (pautas de conducta relacionadas con el cuidado de la superficie corporal) excesiva que, teóricamente, no pueden explicarse por lesiones pruriginosas.

En el perro, la manifestación más frecuente de este comportamiento anormal es la dermatitis acral por lamido, que se presenta con relativa frecuencia en razas grandes.

El lugar más frecuente de localización de la lesión dérmica es la zona de dorsal del carpo, metacarpo, tarso y metatarso. Los perros afectados se lamen de forma continua, llegando a provocarse importantes lesiones en algunos casos.

Muchos dermatólogos consideran que estos problemas cutáneos, no se deben a alteraciones de la conducta sino que tienen una causa orgánica. Yo estoy bastante de acuerdo en esta apreciación, por lo que me parece sumamente importante descartar problemas dermatológicos antes de establecer cualquier tipo de tratamiento.

En muchas ocasiones, problemas banales se acaban haciendo crónicos por culpa de los propietarios que, creyendo que regañando el animal solucionaran la situación, lo único que hacen es provocar un reforzamiento de la mala conducta.

En ocasiones oímos hablar del aburrimiento como causa de las dermatitis psicógenas, pero son muchos los veterinarios que se cuestionan si realmente podemos hablar en estos términos tratándose de perros. ¿Se aburren realmente? ¿Puede tener un perro ese tipo de sensaciones? ¿No será que utilizamos este tipo de explicaciones cuando no sabemos explicar las razones que desencadenan este tipo de problemas?

En algún caso, las dermatitis acrales se han relacionado con lo que se conoce como ansiedad por separación, de la que luego hablaremos. Pudiera ser así, ya que en algunos de estos casos, ha dado excelentes resultados el uso de antidepresivos. En otras ocasiones se han relacionado con trastornos obsesivo compulsivos, y en otras, el uso de antagonistas de los opiáceos ha servido para establecer un diagnóstico por exclusión.

CONDUCTAS ESTEREOTIPADAS

Los comportamientos compulsivos pueden considerarse una expresión de estrés, frustración o conflicto emocional. Las lesiones físicas o las irritaciones, como las ocasionadas por alergias, pueden desencadenar un trastorno compulsivo ya que aumentan el estrés y dirigen el comportamiento compulsivo a una parte del cuerpo.

Se trata de conductas repetitivas, que carecen de una función reconocible. Las más frecuentes en el perro son la persecución de la cola y la caza de moscas. En otras ocasiones, veremos al animal realizar desplazamientos repetidos o ladrar de forma compulsiva.

Cuando vemos a un perro realizar este tipo de acciones, deberemos descartar que se deben a una causa orgánica. Si conseguimos inhibirlas con facilidad y se manifiestan sólo esporádicamente, seguramente se tratará de un problema de comportamiento primario, y si no es así, se deberá a alguna causa orgánica. Se tratará por tanto, y en primer de descartar que exista un problema fundamentalmente de tipo neurológico.

En el caso de persecución de la cola, debemos descartar procesos que provoquen dolor, como puede ser lo que se conoce como cauda equina que deberá ser tratada adecuadamente.

La mayoría de estas conductas atípicas necesitan el uso de fármacos, por lo que difícilmente un adiestrador podrá solucionarlos.

DISFUNCIÓN COGNITIVA

Es un cambio en los comportamientos interactivos, concurrentes con el envejecimiento. Es un modelo animal potencial de los cambios cognitivos, dependientes de la edad, que se presentan en personas. Las conductas asociadas pueden acompañarse de lesiones del síndrome de Alzheimer Por desgracia, en el diagnóstico no nos podemos valer de los métodos que se aplican en medicina humana.

ANSIEDAD POR SEPARACIÓN

Es uno de los problemas más frecuentes que desde hace algunos años nos exponéis en la consulta. Antes, era frecuente que el perro pasara la mayor del día acompañado, pero en la actualidad, la mayor parte de ellos pasan muchas horas solos dentro del hogar. Esta soledad les provoca miedo y ansiedad, y les lleva a desarrollar comportamientos que son inaceptables. Resulta curioso leer en algunas revistas americanas que, la ansiedad por separación se hace cada día más frecuente en perros recogidos en refugios.

Así, nos encontramos con perros que ladran sin parar, miccionan o defecan en cualquier lugar de la casa, destruyen los muebles y enseres, o vomitan, presentan diarrea, o se lamen de forma compulsiva.

Creo que es ésta una enfermedad donde el trabajo de adiestradores y veterinarios queda perfectamente complementado, ya que no conozco ningún caso en que, sin unas adecuadas pautas de reconducción de la conducta indeseada y el uso al mismo tiempo de fármacos adecuados resuelva el problema. Aún así, existen escritos de adiestradores y de veterinarios que afirman lo contrario.

FOBIAS Y MIEDOS

Las fobias y los miedos también son capaces de provocar graves problemas de comportamiento en algunos perros. La intensidad de respuesta al miedo dependen de las experiencias previas y de factores genéticos. La heredabilidad del carácter miedo parece ser muy alta en el perro doméstico. Está por otra parte demostrado, que una buena socialización evitará estos problemas que en muchas ocasiones suponen un problema de gran impacto para muchos propietarios.

Lo cierto es que las fobias y miedos se han derivado casi siempre a los adiestradores, cuando se sabe que algunos perros podrían tener una sensibilidad auditiva superior a la normal, de modo que un sonido intenso causaría aversión por si mismo. El determinar si esto es así o no, deberá ser trabajo del veterinario.

Por otro lado, varios trabajos realizados en humanos y en animales de experimentación indican que la causa de algunos trastornos fóbicos y de naturaleza similar podría estar en una alteración del locus coeruleus (LC) y de las vías noradrenérgicas que concurren en él. El LC es una estructura del sistema nervioso central que parece tener gran importancia en la expresión de la respuesta del miedo en los animales. Podemos pensar por tanto, que las fobias en el perro, al menos en parte, podrían tener una causa orgánica.

Es habitual que los adiestradores opten, en caso de miedo a determinados ruidos, por someter al perro a una exposición gradual a esos estímulos de forma que se vaya habituando poco a poco a ellos. El problema es que, a menudo, esa exposición gradual es imposible porque no puede reproducirse el estímulo, ni menos aún modificarse su intensidad. Por ello, si la presentación natural del estímulo que desencadena la fobia es hasta cierto punto predecible, quizás sea más aconsejable controlar el problema con la administración de tranquilizantes que intentar corregirlo.

Teniendo en cuenta lo anteriormente manifestado, no vamos a negar que en muchas ocasiones la exposición gradual al estímulo que provoca el problema, empezando de forma atenuada y con bajas intensidades, puede ser positivo e incluso solucionar el problema. Podemos decir que se trata de una desensibilización.

Dado que con mucha frecuencia este proceso es demasiado lento, por la dificultad que muchas veces muestran los perros para este tipo de aprendizajes, parece conveniente en estas situaciones el uso de ansiolíticos o de antidepresivos que como no podría ser de otra manera, deben ser prescritos y dosificados por loe veterinarios.

José Enrique Zaldivar Laguía

Clínica Veterinaria Colores.

Pso de Santa María de la Cabeza 68 A

28045-Madrid

enero 20, 2009 Posted by | Artículos sobre perros y gatos, Enfermedades del perro, Veterinaria | , , , , , , , | 44 comentarios

ENFERMEDADES DE LA PRÓSTATA EN EL PERRO

LA PRÓSTATA

Se trata de una glándula sexual accesoria de los perros machos cuya función secretora depende de las hormonas sexuales. Tanto la castración quirúrgica como la farmacológica provocan su atrofia.
El líquido prostático forma la primera y la tercera fracciones del eyaculado y posiblemente ayuda al transporte del esperma. La fracción prostática supone más del 97% del volumen del eyaculado.
La mayoría de las enfermedades que afectan a la próstata implican un aumento de su tamaño (prostamegalia).
En condiciones normales, su tamaño estará en función del peso corporal y de la edad, aunque os puedo decir como curiosidad que los Scottish terriers tienen una próstata cuatro veces más grande que los perros de otras razas de peso y edad semejantes.
La hipertrofia de la glándula es muy común en perros de más de 5 años, y en muchas ocasiones, aún estando afectada, los perros permanecen asintomáticos.
Los síntomas más frecuentes son: secreción uretral, hematuria (sangre en la orina) y tenesmo (necesidad frecuente de orinar). La secreción uretral, puede ser clara, purulenta o hemorrágica. La presencia de este tipo de secreción, en especial la de tipo hemorrágico, puede exacerbarse por la excitación sexual. Aunque se ha descrito mucho como signo clínico asociado a enfermedad prostática, el tenesmo sólo está presente cuando la próstata presenta un aumento de tamaño patológico. Otros signos asociados a enfermedad prostática son fiebre, adelgazamiento, marcha anormal de miembros posteriores y dolor abdominal caudal.
Por palpación rectal y abdominal conjuntas podremos valorar su tamaño, su movilidad y si hay o no dolor.
La ecografía transabdominal es la mejor manera técnica de imagen para evaluarla y además nos permitirá visualizar otras estructuras próximas como la vejiga y la uretra. La localización, el tamaño y el contorno pueden evaluarse mediante una radiografía, aunque la presencia de estructuras óseas cercanas impiden muchas veces una valoración adecuada. La tomografía computarizda (TC) y la resonancia magnética (RM) son técnicas excelentes para visualizar la próstata, pero tienen el gran inconveniente del precio y de que habrá que inmovilizar al perro con anestesia general. Además, todavía no están bien establecidos los tamaños prostáticos normales en el uso de estas técnicas.
Ante la sospecha de una enfermedad en la glándula prostática se deberá hacer un análisis del líquido prostatico. La manera más sencilla de obtenerlo es provocando la eyaculación mediante masturbación manual. Una vez obtenido se hará una citología y un cultivo. Existe la posibilidad de realizar una biopsia, pero esta técnica cuenta con numerosas complicaciones que podrían transformar un problema de próstata benigno en algo más grave.

HIPERPLASIA PROSTÁTICA BENIGNA

La HPB es la anomalía más frecuente en los perros machos enteros, y se presenta en el 100% de los perros ancianos no castrados. Un curioso estudio realizado en beagles, demostró que el 16% tenían HPB a los dos años, y el 50% a los 5 años de edad. Después de los 4 años la presencia de quistes puede acompañar a la hiperplasia. Estos quistes pueden predisponer a la próstata a sufrir infecciones bacterianas.
Los signos clínicos que acompañan a esta enfermedad son secreción uretral hemorrágica, hematuria, hemosperma, y tenesmo. Sin embargo es importante saber que muchos perros con esta enfermedad no manifiestan síntomas.
El tratamiento para esta afección en los machos que no se dedican a la crianza es la castracción, ya que, en tan sólo 7-10 días, se consigue una importante disminución del tamaño de la glándula. Las medicaciones a base de finasterida pueden ser útiles si no se quiere someter al perro a la cirugía. El problema es que, una vez retirada la medicación, la próstata volverá a aumentar de tamaño.
Se pueden utilizar para su tratamiento una serie de hormonas y antihormonas que provocarán la disminución del tamaño de la próstata, con el inconveniente de que pueden afectar a la capacidad reproductora, por lo que no deberían ser usados en perros que estén destinados a la crianza. Los estrógenos, por ejemplo, que también han sido utilizados para tratar esta enfermedad podrían provocar mielosupresión y formación de abscesos en la glándula.
Recientemente ha aparecido un nuevo producto de prescripción veterinaria para el tratamiento de esta enfermedad. Su composición es a base de acetato de osaterona. Se administra durante 7 días, y según los estudios clínicos el efecto persiste durante 6 meses, momento en el que habrá que evaluar si debe ser administrado nuevamente. Según se indica no afecta a la capacidad reproductora de los perros.

PROSTATITIS BACTERIANA CRÓNICA

La PBC es el segundo trastorno más frecuente en la próstata de los perros no castrados. Se presenta por la extensión de las bacterias desde la uretra o a través de la sangre.
El perro afectado, presentará infecciones urinarias recurrentes, sangre en la orina, secreción uretral purulenta o hemorrágica, tenesmo y estreñimiento. Es muy típico en estos casos que tras la aplicación del tratamiento con antibióticos oportuno, y a pesar de que desaparezcan los gérmenes de la orina, al poco tiempo vuelva a presentarse la infección. Esto es debido a que las bacterias persisten en la próstata. Los perros tendrán con mucha frecuencia un goteo constante o intermitente de exudado sanguinolento o purulento del pene, independientemente de la orina.
El estreñimiento suele ser debido a que el perro intentará evitar el dolor que se presenta a la hora de defecar.
Una vez realizadas las pruebas oportunas que he comentado anteriormente, será el momento de establecer el tratamiento. Pues bien, debéis saber que la PBC es difícil de tratar, ya que la mayoría de los antimicrobianos llegan mal a la glándula.
Aún así, algunos de ellos se han mostrado muy útiles, pero es sumamente importante hacer tratamientos largos, de por lo menos 4 a 6 semanas, aunque los signos clínicos desaparezcan antes.
Es importante que sepáis que la castración facilitará la curación, y en caso de que el perro tenga un gran valor genético, se deberá administrar también finasterida para tratar la HPB que siempre estará presente en los casos de PBC.

CARCINOMA DE PRÓSTATA

Es el trastorno más frecuente en los perros castrados. No se ha demostrado que la edad de castración influya en su aparición. Se observa en perros después de los 6 años. No se han descrito tumores benignos de próstata y las metástasis más frecuentes se presentarán en ganglios linfáticos sublumbares, columna vertebral y pulmones.
Los síntomas clínicos asociados al carcinoma de próstata incluyen hematuria, estranguria (micción escasa y dolorosa),  e incontinencia, tenesmo, pérdida de peso y falta de apetito.
Curiosamente, en los perros no castrados, la presencia del carcinoma no siempre se asocia a aumento del tamaño de la próstata, y sin embargo si se asocia en los castrados.
El pronóstico de estos perros es bastante malo, y el tratamiento no deja de ser paliativo y consiste en la extirpación de la glándula junto a la castración, aunque no esté demostrado que las hormonas sexuales masculinas tengan nada que ver en la presentación de este tipo de cáncer.
El uso de la radioterapia ortovoltaica intraoperatoria (radioterapia de tumores prostáticos expuestos quirúrgicamente) es el mejor tratamiento en la actualidad en perro sin metástasis que ya aumentan la supervivencia en 9 meses.
Algunos fármacos se han mostrado útiles para reducir el tamaño de los tumores e incluso en algunos casos han permitido su remisión total.

PROSTATITIS BACTERIANA AGUDA Y ABSCESO PROSTÁTICO

No son enfermedades que diagnostiquemos con demasiada frecuencia en los perros. La presencia de abscesos se asocia a veces a la hiperplasia benigna de próstata, y como dije antes a la administración de estrógenos.
Los signos clínicos que se presentarán son fiebre, depresión, vómitos, falta de apetito, anomalías en la marcha y dolor abdominal caudal.
En la prostatitis bacteriana, el tamaño de la próstata es normal, mientras que en el caso de los abscesos suele estar aumentada de tamaño.
Mientras que la prostatitis suele remitir con tratamientos antibióticos, los abscesos requerirán tratamientos quirúrgicos que muchas veces irán acompañados de serias complicaciones, o bien el drenaje del absceso a través de ecografía.
La castración en el caso de los abscesos no se ha demostrado útil.

QUISTES PARAPROSTATICOS

La causa de la aparición de este tipo de quistes es desconocida. Son de un gran tamaño y se localizan en la parte exterior del tejido de la glándula. En una radiografía aparecen como una segunda vejiga, y se suelen diagnosticar cuando por su tamaño chocan con la uretra o con el colon. Cuando producen signos de enfermedad deben ser extirpados.prostata

enero 19, 2009 Posted by | Artículos sobre perros y gatos, Enfermedades del perro | , , , , , | 183 comentarios

TRASTORNOS DE LA MICCIÓN EN EL PERRO

TRASTORNOS DE LA MICCIÓN EN EL PERRO


TRASTORNOS DE LA MICCIÓN: ¿POR QUÉ SE PRODUCEN?

La función de la vejiga y la uretra consiste en almacenar y eliminar orina. Los perros con enfermedad de las vías urinarias bajas o inferiores suelen mostrar signos de inflamación o irritación de la vejiga y la uretra. Cuando acudís con vuestros perros a la consulta es porque habéis observado alguna manifestación poco habitual en el momento en que orinan. Unas veces será que el color habitual ha cambiado (sanguinolento, amarillento, demasiado claro, verdoso…), otras porque el número de micciones aumenta de forma considerable, otras porque habéis encontrado orina en casa, siendo vuestro perro un animal que sólo se orina en la calle. En otras ocasiones podéis observar que pese a los intentos de micción, el perro expulsa tan sólo unas gotas o que incluso no hay micción. Todos estos síntomas tienen un nombre técnico que más adelante definiré y explicaré.
Podemos decir que los trastornos de la micción pueden producir una infección de vías urinarias resistente al tratamiento, que pueden dar lugar a pielonefritis (infección renal) y, en último lugar, a una enfermedad renal. Los trastornos relacionados con el sistema nervioso (neurógenos), pueden provocar incontinencia por desbordamiento, y los no neurógenos, comprenden procesos como infecciones, inflamación, cálculos y tumores.
Los veterinarios ante un problema relacionado con la micción, echaremos mano de un amplio arsenal de técnicas diagnósticas para establecer las causas de la enfermedad, y aplicar el tratamiento adecuado. Lo primero que os vamos a pedir es una muestra de orina. Nuestra solicitud es aceptada de buen grado por muchos de vosotros, aunque a veces algún cliente me ha mirado con cara de “poker” cuando le hecho esta sugerencia. Si el perro colabora no será difícil. El mejor momento será cuando salga por la mañana, ya que el volumen de orina a eliminar será grande. Habrá eso si que acertar a colocar el recipiente para orina en el lugar adecuado. En caso de que el perro se orine en casa, la recogida será mucho más fácil, ya que bastará con recogerla del suelo con una jeringuilla. Con las hembras resulta un poco más engorroso, pero también se puede conseguir. Casi nunca he tenido que echar mano del sondaje o de la cistocentesis (punción de vejiga) para obtener una muestra, salvo que sea necesaria la realización de un cultivo microbiológico, que requiere la recolección de una orina estéril o se haya producido una obstrucción que impide la evacuación de la orina.. No os podéis imaginar la cantidad de información que podemos obtener de un simple análisis de orina. Yo, si puedo evitar hacer pasar un mal rato a vuestro perro con la introducción de una sonda, desde luego, lo evito.
La segunda fase consistirá en una analítica sanguínea completa. La medición de valores como la urea y la creatinina nos servirá para saber si los riñones están afectados, y el hemograma nos dirá si estamos ante un proceso infeccioso o inflamatorio.
Una vez realizados estos análisis de rutina e interpretados los resultados, estaremos lo suficientemente informados para seguir con las pesquisas diagnósticas, que incluyen una serie de pruebas que luego comentaré.. Su realización no siempre será necesaria, por lo menos como primera opción. Me explico: Si a través de las pruebas rutinarias anteriormente nombradas podemos establecer un diagnóstico más o menos correcto, yo por lo menos, no echare mano de ecografías, radiografías e incluso cistoscopias. Otra cosa será, que si una vez establecido un tratamiento y esperado un tiempo prudencial no hemos resuelto el problema, o se resolvió y al poco tiempo volvió a aparecer tengamos que hacer uso de ellas. Digamos que esto no lo hacemos por capricho, sino por evitar que por una simple inflamación de vejiga vuestro bolsillo se vea considerablemente resentido.

CAUSAS DE LOS TRASTORNOS DE LA MICCIÓN

Los trastornos de la micción tienen numerosas etiologías, pero pueden clasificarse en neurógenas y no neurógenas. No me voy a alargar demasiado su explicación porque serían necesarios ciertos conocimientos de la funcionalidad del sistema nervioso.
-Por causas neúrogenas
Uno de los trastornos es lo que se conoce como “vejiga atónica” que se debe a lesiones que afectan a los segmentos sacros de la médula espinal (enfermedad de los discos intervertebrales, síndrome de cola de caballo, luxaciones y fracturas de vértebras y tumores). Lo que se produce es una incontinencia por rebosamiento, ya que el músculo y el esfínter de la vejiga no son capaces de impedir la salida de la orina. La vejiga, que estará muy blanda, podrá ser vaciada manualmente con facilidad
Lo que se conoce como “vejiga automática” está provocado por lesiones que se localizan en las vértebras lumbares debidas a enfermedades del disco intervertebral, tumores o traumatismos. Se presenta dificultad para orinar porque el músculo y el esfínter uretral se encuentran contraídos parcialmente. Al contrario que en el caso anterior, la vejiga se encontrará muy dura, y su presión deberá evitarse dado el riesgo de rotura. El vaciado se hará por sondaje.
Lo que se conoce como “disautonomía” es una patología más propia de gatos, pero también ha sido diagnosticada en perros. Se debe a una disfunción del sistema nervioso autónomo, de causa desconocida. La vejiga estará atónica, presentándose incontinencia por rebosamiento de la vejiga.
-Por causas no neúrogenas
La alteración se localiza en el músculo detrusor de la vejiga propiamente dicho. Se puede producir por la presencia de cálculos que se localizan en la vejiga o en la uretra, tumores, inflamaciones de la uretra, semiobstrucciones uretrales y enfermedad prostática. Como consecuencia de las obstrucciones, la orina no puede ser eliminada con normalidad, aumentando paulatinamente su contenido en la vejiga, hasta que la presión intravesical supera la resistencia uretral. Una vez superada esta resistencia se produce el rebosamiento de la orina.

INCONTINENCIA URINARIA

Es la incapacidad de controlar voluntariamente el paso de la orina a través de la uretra. La enuresis es la incontinencia urinaria que se produce durante el sueño; es un hallazgo frecuente en perros con incompetencia uretral. En otros casos se puede producir lo que conocemos por nicturia que es la presencia de micciones excesivas durante la noche, aunque esto es más frecuente en animales con poliuria (aumento del volumen de orina).
-Trastornos neurológicos

Cualquier lesión neurológica que afecte al reflejo de la micción puede provocar una micción anormal. Estas lesiones se suelen localizar en los nervios localizados en las vértebras sacras o como consecuencia de enfermedades de la columna que se localizan a nivel de la zona lumbosacra.

-Trastornos no neurológicos

La incontinencia puede asociarse a trastornos funcionales y anatómicos de la uretra o de la vejiga urinaria. Aparece ha menudo en perros castrados. A veces es debida a la incapacidad del músculo detrusor, y se caracteriza por la incapacidad de la vejiga para relajarse durante la fase de almacenamiento. Más raramente, la incontinencia puede aparecer en perros afectados por infecciones urinarias debido a una mayor necesidad de orinar, y en aquellos que tienen una obstrucción parcial de la salida de la orina (cálculos pequeños). Otra alteración que puede provocar incontinencia es la existencia de uréteres ectópicos. Se trata de un defecto embrionario que hace que los uréteres en vez de terminar en la vejiga lo hacen en la uretra o en la vagina.
Existe un tipo de incontinencia urinaria, bastante frecuente, que se da en perras castradas. Surge meses o años después de la esterilización. Se produce por una incompetencia del esfínter uretral por un déficit hormonal, y suele responder bien a los tratamientos adecuados.

ENFERMEDADES INFLAMATORIAS DE LA VEGIGA Y DE LA URETRA

La inflamación de la vejiga y de la uretra se denomina cistitis y uretritis respectivamente. Debéis saber que la mayoría de las enfermedades que producen inflamación de las vías urinarias inferiores (VUI) afectan tanto a la vejiga como a la uretra. Los signos clínicos son disuria (micción dolorosa o con dificultad), estranguria (esfuerzos de micción), polaquiuria (emisión frecuente de pequeñas cantidades de orina) y hematuria (presencia de sangre en la orina).
La enfermedad inflamatoria más frecuente en los perros es con diferencia, la infección bacteriana de vejiga y uretra, que se puede desarrollar con carácter agudo o crónico. A veces, las causa de estas infecciones no son bacterias, sino hongos o levaduras, en especial la candida albicans, que muchas veces se desarrolla de forma secundaria por el excesivo uso de antibióticos. Es importante que sepáis que los hongos no se encuentran normalmente en la orina de animales sanos, como si ocurre con las bacterias.. Además de las candidas, pueden ser provocadas por Criptococcus, Aspergillus y Blastomyces.
Otro tipo de cistitis es la llamada polipoide, que se caracteriza por el desarrollo de pólipos. Se suele presentar como consecuencia de procesos inflamatorios de la vejiga que llevan mucho tiempo provocados por infecciones o por cálculos. Es más frecuente en hembras que en machos. En ocasiones desaparecen espontáneamente pero suele ser necesaria su eliminación por cirugía ya que es sumamente difícil diferenciarlos de tumores vesicales (carcinomas). Otros tipos de cistitis son la enfisematosa, la cistitis por ciclofosfamida y las cistitis parasitarias por capillarias.
Dado que la que se presenta con más frecuencia es la cistitis bacteriana os diré que se produce cuando un número de bacterias suficiente se adhiere, crece, se replica e invade la vejiga urinaria. Son muchas las bacterias capaces de provocarlas y normalmente entran en la vejiga por vía ascendente, es decir desde la uretra. Más raramente pueden proceder de riñón, próstata o de la sangre.

UROLITIASIS

La formación de cálculos en la vejiga va precedida de la aparición de cristales microscópicos. Cuando estos cristales dan lugar a formaciones macroscópicas reciben el nombre de urolitos o cálculos. Podemos decir por tanto que los cálculos son concreciones policristalinas que contienen típicamente un 90-95% de cristaloides y menos de 5-10% de matriz orgánica. Existen muchos tipos que podéis consultar en la tabla adjunta:

-Fosfato amónico magnésico (estruvita)
-Oxalato cálcico.
-Purinas:-Urato ácido de amonio.
-Urato ácido de sodio.
-Ácido úrico.
-Urato sódico-cálcico.
-Xantina.
-Cistina
-Fosfato cálcico:-Carbonato de calcio (apatita)
-Fosfato de calcio (hidroxiapatita)
-Fosfato ácido de calcio hidratado.
-Fosfato tricálcico.
-Sílice
-Mixtos.

Podemos considerar que los cálculos más frecuentes en los perros son los de estruvita y los de oxalato. Mención aparte merecen los cálculos de ácido úrico que se presentan exclusivamente en la raza dálmata, debido a su peculiar metabolismo con respecto a este elemento químico, aunque curiosamente también ha sido descrita en algunos bulldog ingleses
Los cálculos de estruvita se suelen presentar cuando hay una excesiva alcalinización de la orina (PH de la orina por encima de 7), debido a dietas ricas en magnesio, fósforo y proteinas.
Los cálculos de oxalato se presentarán cuando existan factores metabólicos que promuevan un la presencia en exceso de calcio en la orina, como son la hiperabsorción de calcio, la acidosis metabólica y la hipercalcemia.
A nivel clínico, cualquier perro afectado por la presencia de cálculos en su vejiga va a presentar disuria y hematuria, incontinencia urinaria, micción inoportuna, estranguria e imposibilidad de orinar, eliminación con la orina de urolitos y signos intensivos de obstrucción urinaria: anorexia, letargo, vómitos y depresión. Cuando un cálculo obstruye por completo la salida de orina estaremos ante una urgencia médica. Será imprescindible la desobstrucción mediante sondaje y si con esto no es suficiente se hará necesaria la intervención quirúrgica.
Aún así conozco casos, especialmente en hembras, que pueden tener ocupada su vejiga por uno o dos, y a veces más cálculos sin manifestar síntoma alguno.
La presencia de otros de los cálculos anteriormente mencionados, es bastante más infrecuente, por lo que no voy a extenderme en el presente artículo para hablar de ellos. Las sintomatologías serán similares a las descritas y una vez extirpados si es que se hace necesario, deberán ser analizados para saber su composición química y las pautas a seguir en cuanto a alimentación y tratamientos con posterioridad.
Algunos de los cálculos nombrados podrán ser eliminados mediante tratamientos dietéticos y mediante el uso de medicamentos, pero en la mayoría de las ocasiones se hará necesaria la intervención quirúrgica. Muchos de ellos una vez extirpados, no volverán a aparecer si se establecen los tratamientos dietéticos y terapéuticos oportunos. Evidentemente conseguir este fin será más fácil si somos capaces de establecer la causa por la que se presentan en determinados perros. Quiero decir que si se deben a un problema metabólico, y no lo solucionamos, veremos como al cabo del tiempo vuelven a reaparecer.
NEOPLASIAS
La presencia de tumores en las VUI es más frecuenta en hembras que en machos, siendo el carcinoma de células de transición el más frecuente. Los tumores secundarios en la vejiga son raros, y si aparecen suelen ser metástasis de tumores de uretra o de próstata. Los síntomas en un principio serán muy similares a los que observamos cuando hay presencia de cálculos, aunque cuando llevan tiempo asentados, podremos observar otras manifestaciones de mayor gravedad. Ni que decir tiene que el tratamiento de elección será la eliminación quirúrgica. El pronóstico es bueno para los tumores benignos y para los malignos que han sido totalmente extirpados. El problema es cuando nos encontramos con vejigas totalmente invadidas. La cistectomía total (extirpación completa de la vejiga) y la desviación de la orina se han asociado con complicaciones inaceptables como acidosis metabólica, pielonefritis, insuficiencia renal y septicemia.
La quimioterapia en tipos de cáncer de vejiga muy extendidos e inoperables no tiene ninguna utilidad.
TRAUMATISMO DE VEJIGA
Las lesiones de la vejiga urinaria pueden ser causadas por traumatismos abdominales romos (automóviles, patadas o caídas) o penetrantes (cuchillos, escalpelos, agujas, balas o fragmentos de hueso fracturado)
La vejiga también puede ser lesionada por palpación o presión exagerada cuando está debilitada, por inserción excesiva de catéteres urinarios rígidos y por hiperdistensión de la luz vesical por otras maniobras diagnósticas.
En estos casos la presencia de sangre en la orina será habitual y como complicaciones serías, habrá peritonitis y/o ascitis. En los casos graves se podrá observar anorexia, depresión, dolor abdominal, y vómitos cuando se desarrolla azotemia y peritonitis. Otra complicación puede ser la presentación de una hernia extraperitoneal pudiendo palparse una vejiga distendida en el saco herninario.

Al principio del artículo me referí al análisis de orina como una importante fuente de información para los veterinarios, cuando nos encontramos con un perro que presenta trastornos de la micción. Lo cierto es que así es, pero en muchas ocasiones los datos que nos aportan son insuficientes. Es entonces cuando recurrimos a una serie de pruebas que en muchas ocasiones se hacen indispensables.
Las radiografías abdominales deben incluir todo el aparato urinario. La ecografía abdominal del aparato genitourinario es un complemento útil de las radiografías, aunque esta técnica tiene la limitación de que, a menos que también se realice una ecografía transrectal, no se visualiza la uretra. La ecografía requiere que la vejiga contenga una importante cantidad de orina en el momento de su realización, lo que no siempre es fácil tratándose de perros.
Actualmente la cistoscopia se está convirtiendo en parte integral de la evaluación diagnóstica de los perros con enfermedades persistentes o recurrentes de VUI. Aunque es mínimamente invasiva, requiere anestesia general para que el animal no se mueva. Esta técnica resulta especialmente útil para la visualización de problemas anatómicos y para la obtención de biopsias y cultivos microbiológicos. Otras técnicas que se utilizan a veces son las radiografías de contraste, y la introducción de aire a través de una sonda urinaria para hinchar la vejiga.
En resumen, como habéis leído son muchos los trastornos que afectan a las vías urinarias bajas de vuestros compañeros. Casi todos, incluso aquellos en que se produce una incontinencia urinaria, tienen tratamiento y por tanto pueden ser curados o como mínimo controlados en mayor o menor grado. En muchas ocasiones estos problemas los achacáis a la edad de vuestros perros, y pensáis que no tienen solución. Como habéis leído son muchos los problemas que derivan de lesiones o patologías de la columna vertebral a nivel de vértebras sacras y lumbares, pero muchas veces la simple aplicación de antiinflamatorios o de relajantes musculares será suficiente para evitar por ejemplo esas pérdidas de orina que muchas veces tenéis que recoger del suelo de vuestros hogares. En otras ocasiones será necesario el uso de medicamentos muy específicos, en especial en aquellos casos en que la incontinencia se presente por problemas localizados en el esfínter de la vejiga o en el músculo detrusor, pero debéis saber que en la mayoría de las ocasiones estos tratamientos dan unos excelentes resultados mejorando la calidad de vida de vuestros compañeros y por extensión de la vuestra.
José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid

enero 19, 2009 Posted by | Artículos sobre perros y gatos, Enfermedades del perro | , , , , , , | 74 comentarios

-PIÓMETRA Y METRITIS

Piómetra y metritis

En esta ocasión vamos a tratar en nuestra consulta veterinaria dos de las enfermedades más recurrentes que afectan al aparato reproductor femenino. Las describiremos, las conoceremos a fondo, sus causas, sus síntomas, sus consecuencias y todo lo que debemos saber para actuar correctamente ante ellas.

La piómetra es una de las patologías más frecuentes del aparato reproductor que los veterinarios nos encontramos en hembras de más de seis años. El término piómetra describe un útero lleno de pus en asociación con cambios ováricos y sistémicos. Si queremos afinar más en su definición, podemos decir que se trata de uno de los estadios de lo que se conoce con el nombre de complejo hiperplasia endometrial quística, en concreto el estadio III.

En la fase del ciclo sexual de la perra que se conoce como diestro (que es la que sigue al estro o celo) se producen una serie de cambios uterinos, cuando está aumentada la concentración sérica de progesterona. Si estos cambios uterinos se acompañan de una reacción inflamatoria aguda del endometrio con colonización bacteriana del mismo, se producirá una infección en el útero. Podemos decir, que el proceso que conducirá a la piómetra se inicia en el momento en el que la perra está en celo, fase durante la que se produce la apertura del cuello del útero (cérvix) que facilitará la entrada de bacterias desde la vagina. En la fase posterior al celo, es decir, en el diestro, se producirá el cierre funcional del cuello del útero y una serie de cambios en dicha estructura anatómica provocados por la descarga de progesterona. Estas circunstancias harán del útero un medio excelente para el desarrollo de las bacterias. Podemos, por tanto, afirmar que en la mayoría de los casos esta enfermedad se presentará a los dos o tres meses después del último celo.

COMPLICACIONES

La bacteria más veces aislada en este tipo de infecciones es la E. Coli. Se trata de gérmenes capaces de producir determinadas toxinas que pasarán a la sangre provocando lo que se conoce como endotoxemia. Estas toxinas pueden depositarse sobre la superficie del riñón, dando lugar a una sería complicación renal que se conoce con el nombre de glomerulonefritis, y que se presentará en el 20-25 por cien de las perras con piómetra.

Si realizamos un análisis de sangre nos vamos a encontrar con una importante elevación de leucocitos neutrofilos, por encima de 15.000 (glóbulos blancos), anemia, descenso de albúmina (hipoalbuminemia), elevación de globulinas (hiperglobulinemia) y aumento de la fosfatasa alcalina (ALKP). Si el riñón ha sido afectado, nos encontraremos también con una elevación de los parámetros que nos marcan la función renal, es decir, de la urea y de la creatinina. Estas elevaciones suelen remitir una vez que administramos suero por vía intravenosa. No debemos olvidar que casi todas las perras que presentan una piómetra se encuentran deshidratadas en mayor en menor grado. Se debe también realizar un análisis de orina, ya que el 20 por cien de las perras con piómetra presenta infecciones urinarias de vejiga.

Cuando hablamos del cuadro clínico, debemos distinguir entre lo que es una piómetra de cuello abierto y una piómetra de cuello cerrado. En el primer caso veremos salir secreciones por la vulva de vuestra perra que a veces pasan desapercibidas por el continuo lamido de la zona.

Si el cuello se ha cerrado y no permite la salida de las secreciones que se están produciendo en el útero, los síntomas clínicos que presentará vuestra perra serán más evidentes.

Los signos clínicos más frecuentes son: dolor y distensión abdominal (cinco por cien), anorexia (65-74 por cien), letárgia (75-100 por cien), vómitos y diarrea (65-75 por cien). Además, se presenta en la mayoría de los casos un aumento en la ingestión de agua (polidipsia) y un aumento en el volumen de orina (poliuria). Un síntoma bastante típico es la dificultad que tienen estas perras para saltar o para subirse a determinadas alturas (sofás, coche…). Sólo un 20 por cien de ellas presentará fiebre, a pesar de tratarse de una infección.

Si la enfermedad no es diagnosticada y, por tanto, tratada, se presentará septicemia, endotoxemia, choque, hipotermia, y muerte.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

El diagnóstico no es demasiado complicado, dado que se da en un momento muy concreto del ciclo sexual de la perra y los síntomas en la mayoría de los casos son bastante evidentes. Aún así, es conveniente la realización de radiografías abdominales y, mejor aún, una ecografía. Tanto en las imágenes radiográficas como ecográficas se verá un útero agrandado y lleno de líquido, es decir, una apariencia muy similar a la que se observa al inicio de la preñez y en el posparto inmediato. En ocasiones, aunque no se produce con poca frecuencia, algunas perras con piómetra, incluso con cuello uterino cerrado, pueden no tener una silueta uterina no visible en la radiografía abdominal.

El tratamiento debe ser rápido, ya que cualquier demora injustificada puede provocar la muerte de la perra, en especial en los casos de piómetra de cuello cerrado. Lo más inmediato, mientras se realizan los análisis, es la fluidoterapia intravenosa. De esta forma, conseguiremos mantener el flujo sanguíneo y mejoraremos la función renal. Se debe establecer de inmediato el suministro de antibióticos.

El tratamiento definitivo y de elección es y ha sido siempre la cirugía. La técnica quirúrgica a realizar es la ovariohisterectomía, es decir, la extirpación de los ovarios y la matriz.

Debemos llevarla a cabo una vez que la perra esté estabilizada de los desequilibrios metabólicos para garantizar los resultados pero, como ya he comentado antes, no se puede esperar demasiado tiempo. Una complicación a tener en cuenta es el desgarro del útero, antes o durante la operación, ya que correremos el riesgo de una peritonitis y sepsis que podría acabar con la vida del animal.

El tratamiento no quirúrgico, es decir, el que realizamos a través de fármacos, se ha utilizado en perras con un alto valor reproductivo y en aquellos casos en los que la enfermedad se presenta en animales jóvenes. Lo cierto es que hasta hace muy poco sólo se utilizaban las prostaglandinas F2alfa. Por medio de este medicamento, lo se consigue es reducir los niveles de progesterona y abrir el cuello del útero. La mejoría clínica no se observa hasta pasadas 48 horas y, en ocasiones, produce efectos secundarios, como vómitos, diarrea y salivación, que pueden agravar el estado de salud de la perra. Es por esto que este tratamiento sólo se recomienda en piómetras abiertas y el veterinario nos deberá advertir de la posibilidad de la aparición de una nueva infección después del siguiente celo.

Recientemente ha aparecido en el mercado un nuevo fármaco cuyo principio activo es la aglepristona (Alizin), cuya indicación es la inducción del aborto hasta 45 días después de la monta. Al tratarse de un antagonista de la progesterona, ha resultado sumamente eficaz en el tratamiento de la piómetra. La administración de tres, cuatro o cinco inyecciones en unos plazos determinados parece ser bastante eficaz. En el caso de piómetras cerradas, las descargas purulentas se observarán a partir de las 36-48 horas de iniciado el tratamiento, y se acompañan normalmente de una importante mejoría de la perra tratada. En la actualidad, se está utilizando asociado a las prostaglandinas F2alfa. En caso de optar por este tipo de tratamiento, es recomendable que la hembra quede gestante en el siguiente celo. Después de establecida la medicación, el control ecográfico es fundamental para asegurarnos de que el útero se va vaciando. Esto lo valoraremos midiendo el diámetro de la matriz, el cual deberá ir disminuyendo progresivamente.

La recuperación total del animal podrá confirmarse a partir del día 28 después de iniciado el tratamiento, con la desaparición de las descargas vaginales y una imagen ecográfica normal del útero. Debe quedar claro que, a pesar de la efectividad que al parecer tiene este tratamiento, no debería ser utilizado en caso de septicemia, peritonitis secundaria a rotura uterina, fallo renal, hepatitis reactiva o coagulación intravascular diseminada.

METRITIS

La metritis aguda se presenta, en general, en el periodo postparto inmediato y, por lo usual, se asocia con problemas en el parto, manipulaciones obstétricas o retención de placentas o fetos. Asimismo, la metritis aguda puede desarrollarse luego de un parto normal o una inseminación artificial contaminada.

Las manifestaciones clínicas, que comienzan a los pocos días del parto, comprenden secreción vaginal mucopurulenta fétida y signos de enfermedad sistémica, como fiebre, anorexia y vómito. El agrandamiento del útero puede palparse. El hemograma será muy similar al que aparece en el caso de la piómetra. El tratamiento de elección es la ovariohisterectomía, previa rehidratación con suero intravenoso. En ocasiones, será necesario destetar a los cachorros y darles de comer artificialmente, en especial si la metritis se ha acompañado de infección en las glándulas mamarias (mastitis).

En caso de hembras de gran valor reproductor, se puede intentar la colocación de una sonda uterina a través de la que se procederá a su limpieza y se introducirán soluciones de antibióticos. Estos antibióticos serán usados hasta conocer los resultados del cultivo y antibiograma previamente realizado. Su uso debe continuarse hasta que desaparezcan las secreciones del útero, se normalice el número de glóbulos blancos y no haya fiebre.

Si la hembra es muy valiosa y no responde al tratamiento médico se puede hacer una limpieza del útero por vía quirúrgica, siempre y cuando la matriz, una vez visualizada, presente un buen aspecto. Se hará un lavado previa incisión del útero y se colocará un catéter hasta el cuello uterino por el que serán suministrados los antibióticos en los días posteriores a la cirugía.

Podemos concluir que, para evitar las enfermedades que hemos tratado, la castración temprana de nuestras perras será una excelente elección. Una buena edad para realizar la operación es a los ocho meses, aunque en algunos países se realiza aún más tempranamente. Se puede incluso posponer hasta que la perra tenga su primer celo, pero no ir más allá. De esta forma, además de evitar la presentación de una piómetra, impediremos la presencia de tumores de mama que, en muchas ocasiones, son de carácter maligno, y que podrán provocar metástasis en órganos como pulmones, riñones, hígado o bazo.

Tan sólo añadir que el uso de sustancias para inhibir el celo de nuestras perras, usadas durante años sin ningún tipo de consideración científica por parte de los veterinarios, ha sido la causa de la aparición de las dos enfermedades a las que hemos dedicado el artículo de este mes. Afortunadamente, a día de hoy, cada vez somos menos los que hacemos uso de estas sustancias. ¡Que cunda el ejemplo! Animaos a esterilizar a vuestras perras.piometra3web

noviembre 26, 2008 Posted by | Enfermedades del perro | , , , , , | 203 comentarios

ENFERMEDADES DE VÍAS RESPIRATORIAS ALTAS: TRAQUEA

ENFERMEDADES DE VÍAS RESPIRATORIAS ALTAS

ENFERMEDADES DE VÍAS RESPIRATORIAS ALTAS: TRÁQUEA

En un número anterior de El Mundo del Perro, escribí sobre las enfermedades respiratorias que afectaban a bronquios y pulmones. En el de este mes, me referiré a aquellas que afectan a la tráquea, obviando aquellas que se asientan en las fosas nasales o a la garganta, por no hacerlo demasiado extenso.
La tráquea es un conducto en forma de tubo, semirígido y flexible, que conecta la laringe con los bronquios. Está formada por una serie de cartílagos, en número de 35 a 45 en forma de C, ya que su parte dorsal está formada por tejido no cartilaginoso.
La tráquea posee un número limitado de maneras de responder a una agresión. La respuesta inmediata de la mucosa traqueal frente a una irritación de cualquier tipo es el aumento de la secreción mucosa. Si la agresión continua se producirá algo parecido a un proceso inflamatorio.
Un perro afectado por una enfermedad que afecta a la tráquea presentará tos, ruidos al inspirar y espirar el aíre, pudiendo llegar al edema pulmonar e incluso a la cianosis.
La auscultación es de gran ayuda para detectar problemas en la tráquea, así como las radiografías. Otras pruebas que, a veces, nos sirven de gran ayuda son traqueoscopia y broncoscopia, los cultivos traqueobronquiales y las citologías.

TRAQUEITIS INFECCIOSA:
Es la inflamación del revestimiento no cartilaginoso de la tráquea. Esta respuesta inflamatoria puede ser infecciosa o no infecciosa, primaria o secundaria. Normalmente es la consecuencia de ladridos prolongados, colapso traqueal, enfermedades crónicas del corazón, y alteraciones de la boca o de la faringe.
La mayoría de los perros que presentan estos problemas, suelen ser asintomáticos, excepto por la presencia de una tos, que se caracteriza por ser resonante, discordante, paroxística, y que a menudo acaba en arcadas o naúseas secas o ligeramente productivas. La palpación de la tráquea desencadena la tos. En estos casos es sumamente importante la auscultación del corazón, ya que como hemos dicho antes, a veces, estas alteraciones traqueales derivan de cardiopatías crónicas.
El problema con el que nos encontramos en estos procesos es que, la tos puede actuar como fuente continua de irritación, perpetuando la traqueitis y provocando un círculo vicioso. Es por esto sumamente importante, saber si este síntoma se debe a un proceso que se encuentra localizado en la tráquea, o es consecuencia de otras patologías.
La tos traqueal se trata, a menudo, con antitusígenos y broncodilatadores, que muchas veces también contienen expectorantes. Ocasionalmente está justificado el tratamiento a corto plazo con corticoesteroides. En las toses crónicas pueden ser útiles, a veces, las nebulizaciones. Cuando no es posible, se puede dejar al perro en un cuarto baño lleno de vapor procedente de una ducha de agua caliente, durante 15 a 20 minutos, tres veces al día. La función de este tipo de tratamiento es ablandar el moco que se ha acumulado en la tráquea. En tiempos de sequía como el que padecemos, está práctica no se si sería muy recomendable.

TRAQUEOBRONQUITIS INFECCIOSA:
Se denomina también “Complejo respiratorio canino” o “Tos de las perreras”. No se trata de una enfermedad, sino de un síndrome clínico. Está provocado por virus, bacterias, micoplasmas, hongos y parásitos. El agente causal más frecuente es la Bordetella bronchiseptica, asociado al virus de la parainfluenza canina o el adenovirus canino. Otros microorganismos que pueden producirla son el virus herpes canino, y ocasionalmente el virus del Moquillo.
Es muy contagiosa y aparece con más frecuencia donde conviven grupos de perros de diferentes edades. Los signos clínicos aparecen normalmente tres a cinco días después de la exposición al agente causal. La tos persistente, seca y paroxística estará siempre presente, acompañada a veces de una secreción nasal purulenta.
Si el proceso no está complicado la mayoría de los veterinarios recomiendan que no se suministren antibióticos, pero lo cierto es que la tos es sumamente molesta para el perro y para vosotros, sus propietarios, así que yo, normalmente si recomiendo su uso. Se recomienda el uso de broncodilatadores y de antitusígenos. Los mucolíticos también están indicados, aunque el uso de los diversos tratamientos estará en función de las posibles complicaciones bronquiales o pulmonares.
El uso de glucocorticoides puede estar indicado en determinados casos, pero se debe tener en cuenta que son fármacos que disminuyen la capacidad defensiva del organismo. Si los usamos, deben ser acompañados siempre de antibióticos.
Cuando vacunamos a vuestros perros con la vacuna trivalente, también lo hacemos contra algunos de los virus que la provocan. Además existen en el mercado vacunas más específicas para prevenirla, cuya aplicación es sumamente recomendable en criaderos, tiendas de animales, y unos días antes de dejar a vuestros perros en una residencia.

HIPOPLASIA TRAQUEAL
Se trata de un defecto congénito causado por el desarrollo insuficiente de los anillos traqueales. Se presenta especialmente en perros jóvenes de razas braquicéfalas, en especial el bulldog inglés. Cuando aparece este problema no es extraño encontrar asociados otros como el alargamiento del paladar blando, defectos cardíacos y megaesófago.
Los perros afectados suelen manifestar los síntomas a partir de los cinco meses que, se caracterizan por disnea, estridor y tos. Una complicación importante es la aparición de bronconeumonía. La tos suele ser más frecuente durante las horas del día, y se suele agravar con la excitación.
El diagnóstico se realiza por radiografía, para medir el diámetro de la tráquea: el diámetro de la luz traqueal es inferior al doble de la anchura de la tercera costilla por donde cruza. Las radiografías es mejor realizarlas cuando el paciente esté asintomático.
Podemos decir que muchos de estos perros tendrán una vida absolutamente normal cuando sean adultos, salvo aquellos en los que se añadan otros defectos congénitos como los nombrados anteriormente, aunque si es cierto que requerirán tratamientos con broncodilatadores y antibióticos con cierta frecuencia.
Es muy importante evitar la aparición de bronconeumonías en estos perros, por lo que, deben ser mantenidos en ambientes sin corrientes de aire y evitar una exposición excesiva a la humedad y el frío. La prevención del sobrepeso también ayudará a estos animales.

COLAPSO DE TRÁQUEA
Podemos definírlo como el estrechamiento de la tráquea en un lugar determinado, pudiendo ser lateral o dorsoventral. Es muy raro que surga de manera espontánea. Suele afectar normalmente a la región cervical, pero tampoco es extraño encontrarla en la región torácica, e incluso en la zona bronquial.
La causa de este problema se desconoce, afectando a perros de edad media o avanzada, aunque se ha descrito en algunos animales jóvenes.
Se sabe que en algunos casos el problema es congénito y en otros adquirido. En estos últimos pudiera deberse a una degeneración de los cartílagos traqueales que haría que estos se aplastasen en determinados lugares dando lugar al estrechamiento de la tráquea.
Lo que se va a presentar en los perros afectados, es lo que se conoce con el nombre de “síndrome de dificultad respiratoria” que tiene una naturaleza paroxística con antecedentes prolongados de tos crónica. Cuando le preguntamos al dueño por el tipo de tos que presenta su perro, o que nos lo relacione con algún tipo de ruido conocido, muchas veces nos dicen que se asemeja al “graznido de un ganso”, que se presenta durante todo el día y, ocasionalmente por la tarde. Con raras excepciones, esta enfermedad se presenta en razas enanas y miniaturas, más a menudo en chiguaguas, pomeranias, caniche enano, Shih tzu, Lhasa apso y Yorkshire terrier. Puede presentarse simultáneamente con una cardiopatía crónica, y por lo tanto debe diferenciarse de una insuficiencia cardiaca. La tos característica está provocada por la excitación, la presión traqueal (como la causada por el tirón de la correa), y por el acto de beber y comer. A menudo el perro empieza a toser cuando se le sujeta por debajo del pecho o por una presión excesiva sobre el torax.
En la auscultación broncopulmonar algunos de estos de animales no presentan practicamente ninguna alteración, pero en otros se pueden oir estridores, estertores y silibancias. En muchos casos nos encontramos con disnea inspiratoria o espiratoria (dificultad respiratoria), ruidos respiratorios y un gruñido espiratorio (presión abdominal) causada por el esfuerzo abdominal.
Es bastante frecuente que estos perros tengan hígados grandes que pudiera deberse a la presencia de grasa en este víscera, aunque la relación entre hepatomegalia y este síndrome no está demostrada.
Algunos de los perros afectados por colapso traqueal, presentan al mismo tiempo parálisis laríngea.
El diagnóstico se realizará mediante radiografías dorsoventrales y laterales, tomando las zonas cervical y torácica de forma independiente, así como durante la inspiración y la espiración.
El tratamiento abarca tanto la fase aguda de la enfermedad como la crónica, pero el estado del perro y de su propietario durante la primera (os soléis mostrar muy nerviosos, ante el estado de vuestro perro), nos exige una atención inmediata. Suele ser necesario el uso de antitusivos por vía oral e incluso inyectable. En otras ocasiones podremos hacer uso de tranquilizantes. A menudo basta con separar al perro de su dueño para conseguir tranquilizar al perro. El aporte de oxígeno puede ser muy útil en la fase aguda, pero a veces resulta fatal, ya que cualquier manipulación física o factor de estrés pueden agravar el problema, haciendo que el remedio sea peor que la enfermedad.
El empleo de corticoesteroides a corto plazo, está justificado en estas situaciones, ya que es muy probable la presencia de edema traqueal. Los broncodilatadores también están indicados.
Una vez estabilizado el animal, no siempre es necesario el uso de fármacos de forma continuada.
Es esencial el adelgazamiento del paciente obeso, ya que a veces por si solo puede ser una medida curativa. De igual manera, la retirada de la correa y el empleo de un arnés cuando se saca al perro a pasear puede ser eficaz para reducir los signos clínicos.

MASAS TRAQUEALES OBSTRUCTIVAS
Los tumores que pueden afectar a la traquea pueden afectar su función desde el interior (intraluminales) o desde el exterior (extraluminales). Podemos decir que los tumores primarios de tráquea no son muy frecuentes.
Otras masas que pueden encontrase en el interior de la tráquea son parásitos, granulomas, abscesos y pólipos.
Los cuerpos extraños traqueales también pueden causar una obstrucción. No son muy frecuentes, pero, cuando existen, son suficientemente pequeños para atravesar la bifurcación traqueal y originar posteriormente una neumonía por aspiración. Cuando son excesivamente grandes provocaran una grave obstrucción, con un compromiso respiratorio grave.
Lo que van a provocar cualquiera de las masas descritas anteriormente es un aumento considerable a la resistencia de las vías respiratorias, que impedirá el flujo de aire, causando hipoventilación. Habrá una inspiración lenta seguida de una espiración muy rápida. En la mayoría de los casos se oirá estridor, chasquido de garganta, y a menudo tos crónica. La dificultad respiratoria y la disnea suelen ser evidentes.
Provocar un mayor estrés en estos animales puede ser fatal, así que debemos obrar con máxima cautela para realizar las pruebas diagnósticas oportunas.
En la mayoría de las ocasiones las radiografías nos permitirán la observación de la obstrucción y la visualización de las masas que la producen, aunque en algunas ocasiones pueden existir cuerpos extraños no visibles.
Además de tener un valor diagnóstico, la broncoscopia puede utilizarse como parte del tratamiento. Se pueden extraer algunos cuerpos extraños por medio del endoscopio, aunque a veces su extracción requerirá intervención quirúrgica. La endoscopia también será útil en caso de tumores o masas sospechosas de serlo, para la obtención de muestras y su posterior biopsia. Una vez obtenidos los resultados se procederá a su extirpación siempre y cuando sea posible.

TRAUMATISMO TRAQUEAL
La laceración de la pared traqueal es infrecuente en los pequeños animales, pero se puede presentar por heridas provocadas por mordedura en la zona del cuello, mal uso de endoscopios, o errores en la punción de la vena yugular. Una secuela infrecuente del traumatismo es una fístula traqueoesofágica.
En los casos de herida por mordedura que provocan desgarro en la tráquea, no será extraño encontrarnos con un enfisema secundario, ya que el aire sale por la abertura traqueal y penetra en el tejido subcutáneo del cuello. El enfisema podrá afectar sólo a la región peritraqueal o ser más extenso y afectar a todo el cuerpo. Será fácilmente identificable por la sensación de crujido en la piel del animal.
Los signos clínicos se pueden manifestar entre uno y 28 días después del traumatismo, y las radiografías nos mostrarán la separación de los anillos traqueales
Normalmente suele ser necesaria la reparación quirúrgica de la lesión, es decir de la zona traqueal desgarrada, aunque si el edema subcutáneo está remitiendo y no hay signos clínicos de dificultad respiratoria, se puede mantener al animal en el reposo en una jaula, para dejar que el enfisema remita mediante absorción lenta, sedación leve, aspiración a través de una aguja gruesa y envolvimiento del cuerpo con vendajes elásticos, teniendo cuidado de no limitar mecánicamente la respiración.

José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores.
Pso de Santa María de la Cabeza 68 A
28045 Madrid.

mayo 15, 2008 Posted by | Enfermedades del perro | , , , | 257 comentarios

PATOLOGÍAS MÁS IMPORTANTES DE LA COLUMNA VERTEBRAL

PATOLOGIAS MÁS IMPORTANTES DE LA COLUMNA VERTEBRAL

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En el presente artículo nos vamos a centrar en los problemas que nos podemos encontrar en la columna vertebral del perro, es decir, en aquellas que afectan a las vértebras cervicales, torácicas, y lumbares, y que de modo directo o indirecto provocarán alteraciones que afectarán de alguna manera a la médula espinal.

-Alteraciones atlantoaxiales y síndrome de tambaleo-

Se presenta cuando la articulación del atlas con el axis, que son las dos primeras vertebras cervicales, se ven afectadas en su movilidad. Debemos recordar que la articulación de estas dos estructuras óseas permite movimientos rotacionales de la cabeza sobre la columna.
Cuando la cabeza es forzada hacia abajo, es decir ventralmente, se pueden producir diversas lesiones, como la ruptura de ligamentos, fractura de una parte de las vértebras llamadas apófisis o del cuerpo del axis, o una mezcla de todas estas lesiones. Este tipo de lesiones suelen provocadas por traumatismos que se pueden presentar a cualquier edad, como resultado de una fuerza de flexión sobre la cabeza. Se requiere una fuerza considerable para precipitar tal traumatismo en perros normales.
La inestabilidad de esta articulación puede deberse también a un problema congénito que se verá agravado por un traumatismo mínimo que conducirá a la inestabilidad. Esto es relativamente frecuente en las razas miniatura, por alteraciones de la osificación. La fusión ósea temprana, la fusión parcial o la no fusión de las placas de crecimiento puede provocar esta patología, que se traduce en una inestabilidad de la articulación con exposición de la médula espinal al trauma. Los signos clínicos varían según el grado de trauma. El dolor en el cuello es, por lo general, el signo más temprano y el más leve. Los traumas medulares más graves causan un grado variable de déficit propioceptivo, y posteriormente, motor en los cuatro miembros. Estos pacientes siempre están en riesgo de padecer una parálisis motora, y por tanto de sufrir una parada respiratoria que conduzca a la muerte.
El diagnóstico de la enfermedad lo debemos basar sobre los signos de presentación y neurológicos, y los estudios radiográficos, que es preferible que sean realizados con el perro anestesiado.
La forma traumática se puede presentar a cualquier edad y en perros de cualquier tamaño y raza. La forma congénita afecta casi exclusivamente a las razas caninas toy (Chiguagua, Pomerania, Pequinés, Yorkshire, o Caniche toy). También se ha descrito en algún Doberman y en algún Rottweiler. Los perros afectados suelen presentar menos de un año, aunque también se puede aparecer bastante tiempo después.
El trauma es parte de la historia en la mayoría de los casos. La magnitud del trauma suele ser mucho menor en la forma congénita, y a menudo está dentro de los límites de la actividad normal (por ejemplo saltar de una silla puede precipitar la presentación de los signos clínicos en casos congénitos)
La presentación y los signos neurológicos suelen incluir dolor cervical y un grado variable de déficit propioceptivo o motor sólo en los miembros posteriores o, con mayor frecuencia en los cuatro miembros. Los perros afectados, a veces, mantienen la cabeza caída para evitar levantarla, y a veces tiran la comida al suelo para facilitar su ingestión. Si hay parálisis de las cuatro extremidades (tetraplejía), se puede presentar hipoventilación y muerte por asfixia.
Las radiografías laterales confirmarán el diagnóstico, aunque no siempre con capaces de mostrar las lesiones. Además se deben tener en cuenta otros diagnósticos como enfermedad discal cervical, discoespondilitis, meningomielitis o trauma en otros sitios.
El pronóstico dependerá del grado de trauma provocado en la médula.
El pronóstico depende del grado de trauma provocado en la médula. La mayoría de los pacientes tienen un compromiso motor leve a moderado, y un pronóstico favorable a reservado con el tratamiento adecuado.
El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico. En el primer caso utilizaremos collarines inmovilizadores para restringir los movimientos de la cabeza y del cuello, acompañado del uso de corticoesteroides de acción corta, analgésicos y reposo (a ser posible en jaula de contención) durante 1 a 3 semanas. Ni que decir tiene que el perro deberá estar protegido de traumatismos el resto de su vida.
El tratamiento quirúrgico puede ser efectuado para descomprimir la médula o para estabilizar la articulación atlantoaxial. Las técnicas a utilizar son complejas, y su explicación no tiene cabida en el presente artículo.

-Espondilopatía cervical-

Es una alteración neurológica que se identifica con mayor frecuencia en la raza Doberman, Gran Danés y otras razas de gran tamaño. La excepción en cuanto a tamaños es el Basset Hound. Lo que se va a presentar es una compresión de la médula como consecuencia de una estenosis del canal vertebral, inestabilidad vertebral o, con mayor frecuencia, el desarrollo de anormalidades en los tejidos blandos como es la protusión de los discos intervertebrales. Los signos clínicos variaran desde una leve ataxia en los miembros posteriores hasta una tetraplejía; el dolor cervical puede ser una característica. El diagnóstico se suele hacer por mielografía.
Aunque la causa está por determinar, se apunta el origen congénito y se piensa que la inestabilidad vertebral es un factor muy importante. Los signos clínicos varían desde una leve ataxia de los miembros posteriores hasta una tatraplejía; el dolor cervical puede estar presente.
Es probable que los factores nutricionales también puedan ejercer influencia sobre el desarrollo de la columna vertebral; ¡la sobresuplementación con calcio puede reducir la resorción ósea y contribuir con la estenosis del canal vertebral! Este dato me parece sumamente importante, porque seguimos viendo perros a los que les suministran este tipo de suplementos, y no precisamente por prescripción veterinaria.
El desarrollo anormal de algunas vértebras cervicales o una mala articulación entre estás puede causar una compresión directa sobre la médula. Con mayor frecuencia, estas características producen una compresión medular debido a determinados cambios que se producen en los tejidos blandos, como son los discos intervertebrales y los ligamentos.
Las estenosis óseas del canal medular suelen ser mucho más graves en perros inmaduros y jóvenes, ya que el grado de malformación vertebral suele ser importante, provocando compresiones en múltiples lugares. Concretamente en el Doberman se suelen presentar entre las vértebras cervicales 6 y 7, y con menos frecuencia entre la 5 y la 6. En esta raza la patología se denomina discopatía de Hansen, que consiste en una protusión discal asociada con espondilopatía cervical o síndrome de tambaleo asociado con los discos.
Lo que soléis observar en vuestros perros, si es que están afectados por esta enfermedad, es una incoordinación en los movimientos pélvicos de signo gradual y progresivo, que se acompaña de cierta debilidad. A veces la presentación es súbita. El grado de ataxia y paresia es variable. A veces los perros arrastran los dedos y los miembros torácicos presentan una marcha envarada y pasos cortos. No es nada extraño encontrar que el perro levanta la cabeza de forma exagerada. Por lo general el déficit de los miembros anteriores se presenta de forma más tardía que el de los miembros posteriores, y la mayoría de las veces es menos grave.
Algunos perros tienen tanto dolor en el cuello, que se resisten a la manipulación de este, especialmente cuando intentamos extenderlo.
El pronóstico está en función del grado de las lesiones que el perro ha desarrollado.
El diagnóstico se podrá hacer mediante radiografías simples o introduciendo un medio de contraste (mielografía), en función del grado de las lesiones.
Las técnicas de imagen avanzadas como la tomografía computarizada y la resonancia magnética nuclear pueden proveer información adicional acerca de la deformación vertebral, así como de la compresión medular.
La obtención de líquido cefalorraquídeo y su análisis posterior servirá para descartar enfermedades inflamatorias de la médula y meninges.
En la mayoría de los casos y dada la naturaleza progresiva de la enfermedad, se harán necesarios los tratamientos quirúrgicos, que engloban una amplia variedad de técnicas, en función de las lesiones.

-Discopatías-

La degeneración de los discos intervertebrales y la protusión o extrusión del material discal dentro del canal vertebral causan los síndromes neurológicos más frecuentes en los perros.
Los signos clínicos en los casos leves pueden incluir dolor asociado con la columna vertebral, ataxia y paresia. En los casos graves, la parálisis con o sin pérdida de la función sensitiva caudal o posterior a la lesión es típica.
La degeneración discal es especialmente prevalente en razas condrodistróficas (Dachshund, Pequinés, Beagle), que se suele presentar entre los 3 y los 6 años.
Para entender la enfermedad, os diré que los discos intervertebrales se encuentran interpuestos en cada espacio intervebral, excepto entre las cervicales 1 y 2. De esta forma unen los cuerpos de las vértebras. Se encuentran rodeados de numerosos ligamentos que les proporcionan soporte. Su función es actuar como almohadillas entre las vértebras para permitir los movimientos, minimizar y absorver las fuerzas de choque y unir segmentos de la columna vertebral.
Estas estructuras no están exentas de sufrir procesos degenerativos a lo largo de los años que se traducen en pérdida de elasticidad. No es raro que a consecuencia de ellos se produzca su calcificación. En las razas condrodistróficas estos procesos son sumamente rápidos, con un pico de incidencia entre los 3 y 5 años. En las otras razas, los procesos degenerativos son más lentos, y los cambios clínicos significativos no se suelen presentar antes de los 8 o 10 años.
Las lesiones cervicales representan el 14 al 16% de las discopatías intervertebrales en los perros, siendo el Beagle, el Pequinés y el Teckel las que representan a más 80% de los casos. Las más frecuentes se localizan entre la cervical 2 y 3, disminuyendo desde la 3 y 4, y con menor frecuencia entre la cervical 7 y la primera torácica. No hay una aparente predisposición por sexo.
El dolor cervical grave es el signo más observado. La marcha envarada, la cabeza gacha, y los espasmos en determinados grupos musculares, en especial del cuello y de los hombros son manifestaciones típicas de dolor. Es muy habitual el dolor radicular que se manifiesta en los miembros anteriores. La paresia o la parálisis es menos común pero cuando se presenta es, a menudo, más grave sobre un lado que sobre otro, y algo más marcada en los miembros pélvicos que en los pectorales.
Ante una discopatía no debemos descuidar el diagnóstico diferencial, es decir la exclusión de otras enfermedades que presentan síntomas muy parecidos como son: espondilomiopatías cervicales, quistes sinoviales, osteoartritis, neoplasias óseas, enfermedades inflamatorias y traumas.
El diagnóstico, una vez más se hará mediante radiografías simples y con contraste, RM y TAC.
El tratamiento conservador incluye el uso de antiinflamatorios y relajantes musculares, junto a un reposo absoluto durante un mínimo de 14 días. En los perros sometidos a este tipo de tratamientos deben vigilarse los posibles efectos secundarios de la medicación como los vómitos, el dolor abdominal y las heces con sangre.
El tratamiento quirúrgico se impondrá cuando la solución conservadora demuestre que no es suficiente.
Las discopatías que se localizan en las vértebras torácicas y lumbares, representan el 84-86%. Las razas más afectadas son las nombradas anteriormente a las que hay que sumar el Shih tzu, Lhasa apso, y Corgi. Se puede decir que son más frecuentes en los machos que en las hembras castradas y en éstas más que en las enteras. Aunque no está demostrado, podría deberse a la acción protectora de los estrógenos contra la degeneración discal. Las lesiones se localizan con más frecuencia entre las vértebras torácicas 11 y 12 y entre la lumbar 1 y 2.
Los síntomas consisten en dolor en el dorso, y las ataxias y paresias en los miembros posteriores. Aunque los signos en los miembros pélvicos suelen ser bilaterales y simétricos, la lateralización hacía la izquierda o la derecha puede ocurrir. La función sensitiva para los miembros posteriores está abolida en un 20% de los casos.
El impedimento de la función vesical es común en los perros con paraparesia o con paraplejía. El daño sobre las neuronas que influyen la función vesical da lugar, en un primer momento, a una vejiga llena y tensa, difícil de comprimir y que, eventualmente rebosa. Después de una semana o más de que el perro muestre incontinencia, y se puede conseguir un vaciamiento reflejo de la vejiga. Cuando se alcanza la capacidad umbral se inicia la micción involuntaria. Se dan casos en función de la afectación neuronal de vejigas en que tienen disminuida la capacidad y la micción es interrumpida, involuntaria e incompleta.
En otros casos se produce la atonía del músculo que controla la micción (detrusor). Se presenta de esta manera una vejiga flácida que es vaciada con facilidad por compresión manual. Las infecciones urinarias en todos los casos serán muy frecuentes.
A diferencia de las discopatías cervicales, en las toracolumbares las radiografías simples, normalmente no permiten ver las lesiones, siendo indispensables las mielografías, el TAC o la RM.
Los perros que no presentan déficit neurológico suelen responder bien al tratamiento con medicamentos, aunque se dan numerosos casos de recurrencias, que en caso de darse, serán más graves. En estos últimos casos la cirugía debe ser considerada.
En el resto de los casos, es decir, en aquellos en que el perro presenta trastornos de la locomoción la cirugía debe ser realizada, salvo en aquellos en que la paresia sea leve, o para aquellos casos en que hay pérdida crónica de la sensibilidad profunda en los miembros pélvicos.
El aspecto más importante del tratamiento conservador, es el reposo estricto en jaula durante varias semanas. El uso de analgésicos y antiinflamatorios en estos perros es sumamente controvertido. Autores de importantes tratados sobre traumatología y neurología dicen que estos medicamentos pueden arruinar los intentos de reducir la actividad física. El empeoramiento de los signos clínicos debido a la excesiva actividad es algo frecuente cuando estos pacientes son medicados.

-Alteraciones lumbosacras-

Son muchos los nombres utilizados para describir las patologías que afectan a esta zona del esqueleto, que incluyen síndrome de la cola de caballo, estenosis lumbosacra, estenosis lumbosacra degenerativa, enfermedad lumbosacra…Podemos pensar por tanto, que tantos nombres engloban a varias enfermedades que incluyen malformación, alteraciones del crecimiento, degeneración, compresión, inflamación, infección, desplazamiento y circulación reducida.
Es importante que sepáis que la médula termina, en la mayoría de los perros, en las vértebras torácicas 5 y 6, aunque en algunos perros pequeños se prolonga hasta la 7 o la primera vértebra sacra. La cola de caballo es la parte terminal de la médula y las raíces nerviosas adyacentes.
La discopatía degenerativa crónica se traduce en la degeneración del disco vertebral con cambios secundarios en el hueso y los tejidos blandos y recibe el nombre de espondilosis. No se sabe porque estas alteraciones se asocian a signos clínicos en algunos perros y en otros no.
Es importante saber que en el perro la mayor parte de la fuerza muscular generada para correr y saltar se origina en los miembros posteriores y es transmitida al resto del cuerpo, repercutiendo especialmente en la zona lumbosacra.
Los signos clínicos de esta enfermedad se reconocen con más frecuencia en perros de razas medianas y grandes, entre las que el Pastor Alemán ocupa el primer puesto, presentándose el doble de casos en machos que en hembras. El primer signo clínico es el dolor en el dorso, mostrando los perros reticencia a desarrollar ejercicios físicos. Más tarde observaremos que los perros manifiestan dolor al saltar, subir escaleras, o al levantarse desde una posición postrada o echada. La falta de deseo para saltar al coche es un signo típico. También puede haber dolor cuando se levanta su cola.
La claudicación de los miembros pélvicos puede ser referida, ya que no es nada raro que se produzca un intenso dolor por compresión del nervio ciático. A menudo la claudicación es unilateral y puede ser intermitente o continua.
La cola puede presentarse flácida o ser llevada baja. Cuando la enfermedad avanza disminuye la propiocepción hecho que se ve manifestado porque el perro arrastra los dedos de las garras del miembro pélvico y hay ataxia. Puede presentarse incontinencia urinaria y fecal.
El diagnóstico lo basaremos en el examen neurológico, radiografías simples y con contraste y si están disponibles con RM y TAC. Otras técnicas a utilizar pueden ser la discografía y la epidurografía, que consisten en inyectar medios de contraste mediante una jeringuilla con aguja localmente.
Los tratamientos pueden ser conservadores mediante reposo y antiinflamatorios que darán buenos resultados en casos leves, o bien quirúrgico.
Otro tipo de patologías que afectan a la columna son las fracturas y luxaciones vertebrales, que suelen ser provocadas por traumas directos, así como los traumatismos medulares. Dado el espacio reducido del artículo dejaremos para otra ocasión su descripción en cuanto a síntomas, diagnóstico y tratamiento.

Hasta aquí la exposición del presente artículo. Existen otras muchas enfermedades que afectan a la médula y a los nervios periféricos que por falta de espacio no puedo desarrollar, pero que quedan recogidas en un cuadro adjunto.

OTRAS ALTERACIONES ESPINALES:

-Alteraciones espinales degenerativas: -Mielopatía degenerativa
-Quistes sinoviales extradurales
-Leucodistrofias

-Anomalías y alteraciones espinales del desarrollo: -Malformaciones vertebrales congénitas
-Osteocondroma u osteocondromatosis.
-Meningocele y mielomeningocele.
-Disrafismo espinal
-Hidromielia y siringomielia.
-Seno dermoideo
-Quistes aracnoideos espinales
-Quistes epidermoides

-Alteraciones espinales idiopáticas: -Calcinosis tumoral
-Hiperostosis esquelética idiomática diseminada

-Alteraciones espinales inflamatorias e infecciosas: -Discoespondilitis
-Empiema epidural espinal
-Meningitis y meningomielitis

-Alteraciones espinales isquémicas: -Mielopatía por embolia cartilaginosa

José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A
28045-Madrid
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

marzo 25, 2008 Posted by | Enfermedades del perro | , , , | 742 comentarios

LA LEISHMANIOSIS EN LA ACTUALIDAD

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LA LEISHMANIOSIS EN LA ACTUALIDAD

Ya escribí hace un par de años un artículo para esta misma revista sobre la enfermedad que ahora nos ocupa. Lo titulé “carta abierta de un flebotomo”. Este mes, y a través del presente escrito, os pondré al corriente de las últimas novedades sobre tan preocupante enfermedad. Espero que os guste.

EL AGENTE TRANSMISOR: MOSQUITO FLEBOTOMO

Ya han pasado los meses de verano, en que gracias a las vacaciones, muchos de vosotros habéis cambiado de residencia con vuestros perros. Habréis estado en lugares en donde la prevalencia de la enfermedad es alta y en otros donde no lo es tanto. También supongo que, bien asesorados por vuestros veterinarios, habréis protegido al perro, con alguno de los productos que existen en el mercado para tal fin.
Podemos decir que salvo en toda la Cornisa Cantábrica, la presencia del flebotomo (mosquito transmisor de la enfermedad) se encuentra presente en el resto de la geografía peninsular, en mayor o menor medida. Las regiones más afectadas son Aragón, Cataluña, Madrid, Baleares, Murcia, Levante, Anadalucia, Castilla La Mancha, Castilla León y Extremadura.
Los flebotomos son insectos de pequeño tamaño, de entre 2-4 mm de longitud. En España se conocen con el nombre de “viuditas” o “beatillas”. Son diferenciables del resto de los mosquitos a simple vista, ya que tienen unas patas muy largas; sus alas son casi igual de largas que el cuerpo, y cuando están en reposo, las dejan abiertas sobre el torax haciendo una “V”; tienen un cuerpo de color marrón o beige y cubierto de finas sedas. Existen muchas especies de flebotomo, pero en España las que están más presentes son: Ph perniciosus, Ph longicuspis, Ph ariasi, y Ph langeroni. Tan sólo las hembras necesitan ingerir sangre para el desarrollo de los huevos, por lo que son las únicas capaces de transmitir la enfermedad. En plena naturaleza estos mosquitos crían en aquellas zonas donde se acumula materia orgánica y conservan una humedad relativamente alta. En ambientes naturales, los flebotomos se reproducen en madrigueras de animales (conejos y ratas) y al pie de árboles y arbustos. Por otra parte el hombre le está ofreciendo una gran cantidad de hábitats en ambientes humanizados o antrófilos como sótanos, leñeras, jardines, alcantarillas, basureros, granjas etc, en los que se ha adaptado a vivir de manera óptima.
Las hembras se alimentan de sangre de mamíferos salvajes y de aves. Son oportunistas, en buscar un hospedador y suelen picar al que tienen más cerca, aunque se ha demostrado que si pueden elegir prefieren al perro, sobre otros, como por ejemplo el hombre.
Las hembras realizan una puesta de huevos después de cada picadura. A lo largo de su vida (30 días) una hembra puede picar entre 3 y 5 veces, aunque la mayoría de ellas muere después de haberlo hecho una sola vez.. El ciclo biológico de este mosquito está muy influido por las temperaturas. Se sabe que las temperaturas ideales para ellos se situan entre 17 y 30 grados centígrados. Esta dependencia de la temperatura hace que el cambio climático este influyendo igualmente en el mismo. Debido a este aumento paulatino de las temperaturas medias, y a los inviernos menos rigurosos, estamos encontrando cómo la enfermedad está apareciendo en zonas donde si bien había flebotomos su periodo de actividad era tan corto que no tenían oportunidad de desarrollar más que un ciclo. Ahora y gracias a estas temperaturas más benignas existen muchas más posibilidades de transmisión. A lo largo del día, el mosquito pica cuando la temperatura ambiente se encuentra entre 15 y 28 grados y la humedad entre el 60-100%, que coincide con el atardecer (20-22 horas), periodos nocturnos (hasta las 24 horas) y el amanecer. Son insectos de vuelos cortos, ya que apenas se desplazan 100-200 metros de sus madrigueras, aunque en algunos casos se han comprobado vuelos de 3 km. Sus picaduras se producen tanto en el interior como el exterior de las viviendas, aunque prefieren hacerlo fuera de ellas. Las atrae la luz, aunque la rehuyen directamente.
Dado lo escondidos que se encuentran los lugares donde habitan, el uso de insecticidas para acabar con ellos es poco útil, aunque si pueden ser utilizados alrededor de las viviendas y en las zonas donde habita el perro. En Israel se está usando la plantación de buganvilla y de ricino, que son tóxicas para el flebotomo cuando se alimenta de su sabia.
La colocación de mosquiteras, del diámetro más pequeño posible (0,3-0,4 mm cuadrados), impregnadas de repelentes anti-mosquitos pueden ser útiles, especialmente si el perro vive en el exterior y tiene habilitada una caseta para estar. Rociar con insecticidas de efecto residual los cercos tanto interiores como exteriores de puertas y ventanas. Eliminar de la cercanía de nuestras casas cualquier acumulo de escombros, restos vegetales, basura etc.
La mejor protección que existe a día de hoy contra la enfermedad son los collares de deltametrina (Scalibur de laboratorios Intervet), cuya eficacia se apunta que es superior a seis meses. Su eficacia ha sido ampliamente contrastada en estudios clínicos realizados en Brasil y en una zona endémica en las proximidades del Vesubio, donde la colocación de estos collares a los perros ha hecho disminuir enormemente la presencia de la enfermedad. Otros productos que se publicitan como útiles para prevenir la picadura del flebotomo son Advantix (laboratorios Bayer) y Exspot (laboratorios Schering), ambos en forma de pipetas de aplicación mensual.
La eutanasia de los animales infectados choca con la oposición de muchos propietarios y de muchos clínicos, y su validez ha sido cuestionada en algunos estudios llevados a cabo en condiciones socioeconómicas radicalmente distintas a las españolas. En España se trata de una práctica de escasa relevancia y aplicación

-EL PARÁSITO EN EL PERRO-

Una vez inoculada la leishmania tras la picadura del flebotomo , estos parásitos, son capturados (fagocitados) por unas células llamadas macrófagos, que son destruidas por el propio parásito, que pasa a la sangre y se distribuye por todo el organismo vía hemática o linfática, señalándose como localizaciones más importantes el bazo, la médula ósea, los ganglios linfáticos, el hígado, los riñones y la piel. La mayoría de los perros infectados no desarrollan una respuesta protectora frente a la infección, por lo que se consideran animales susceptibles, en los que, en un periodo más o menos largo, se acabará desarrollando la enfermedad. Cómo leeréis más adelante, el sistema inmune de cada animal determinará lo que sucederá. Tampoco podemos olvidar como factores importantes la coexistencia de otras enfermedades y el estado nutricional.
En el periodo inicial los síntomas pueden pasar inadvertidos (ligera pérdida de peso, astenia, apatía, y en ocasiones anorexia y fiebre). Además pueden aparecer alopecias alrededor de los ojos y en las orejas, con dermatitis en algunas zonas del cuerpo, úlceras cutáneas, inflamación de ganglios, querato-conjuntivitis, y hemorragia nasal uni o bilateral. Conforme avanza la enfermedad podrán aparecer, además un crecimiento importante de las uñas, rinitis sero-mucopurulenta, paresia de extremidades posteriores, signos de disfunción renal como dolor a la palpación y encorvamiento dorsolumbar permanente. Además tampoco son infrecuentes los trastornos gastrointestinales.
En los casos más graves y si no se instaura una terapia adecuada, al cabo de 3-8 meses, el cuadro clínico se agravará siendo muy destacada la emaciación, incluso el estado caquéctico. Se puede instaurar una insuficiencia renal grave, que en muchas ocasiones puede ser causa de muerte. También es frecuente la disfunción hepática y la aparición de complicaciones por infecciones secundarias, originando bronconeumonias y gastroenteritis.

DIAGNÓSTICO

La enfermedad en España según los datos afecta entre el 1-3% de nuestros perros, alcanzando un 15% e incluso más en zonas endémicas. Los afectados ya están infectados a la edad de 2-3 años, siendo escaso el número de perros enfermos con edades superiores a los 7 años.
En la especie humana, según datos de la OMS la leishmaniosis aparece en 88 países, con una prevalencia de 12 a 14 millones de enfermos y una incidencia de unos dos millones de casos nuevos, siendo frecuente diagnosticarla en personas inmunodeprimidas, en especial en portadores del virus del SIDA. Lo que debéis saber en que cualquier persona con un sistema inmune normal, será muy difícil que desarrolle la enfermedad a pesar de haber sido picado por una hembra de flebotomo y que el contagio perro-humano es imposibe.
El periodo de incubación de le enfermedad en el perro oscila entre 2 y 12 meses, aunque se ha comprobado la existencia de una forma subclínica con una duración de 25 meses, pero se trata de un estudio experimental.
Algunos datos serológicos indican que entre el 50 y 60% de todos los perros son positivos aunque sin síntomas (datos para mi muy exagerados), un 20% de todos los infectados presentan parásitos en la piel y el 20% de todos los infectados son capaces de recuperarse y eliminar los parásitos espontáneamente. Estos datos hay que interpretarlos con suma cautela, ya que no es lo mismo hacer un muestreo en zonas urbanas en que la enfermedad es sumamente rara, que en zonas periurbanas, donde abundan los lugares en donde estos mosquitos pueden vivir, y por lo tanto reproducirse y picar a nuestros perros.
Hablamos de una enfermedad en donde el número de animales asintomáticos, es mayor que el de aquellos que muestran síntomas.
Evidentemente la mejor manera de diagnosticar la enfermedad es demostrar la presencia del parásito, pero son técnicas diagnósticas con muy baja sensibilidad y alto coste, lo que las convierte en poco prácticas (biopsias, xenodiagnóstoco…). Se pueden realizar biopsias de ganglios linfáticos o de médula. Es importante saber que la seroconversión, es decir la presencia de anticuerpos en un perro infectado, no se presenta hasta tres meses después de la infección (picadura de flebotomo), por lo que la época adecuada para hacer las pruebas diagnósticas es en los meses de noviembre-diciembre, que será cuando aquellos perros que fueron picados durante el verano, puedan dar títulos positivos en su sangre. Tampoco debemos olvidar que la seroconversión se presenta a veces 6 a 9 meses después de la picadura del flebotomo, por lo que si un animal es negativo ahora, eso no significa que no lo pueda ser unos meses después.
Del amplio arsenal de pruebas diagnósticas con las que contamos, actualmente se sabe que la denominada aglutinación directa es la mejor, aunque no hay muchos laboratorios que la tengan disponible. Tiene una especificidad entre el 94 y el 100% y la sensibilidad oscila entre el 85 y el 100%. Algunos autores elevan ambos parámetros al 100%.
Las otras pruebas con las que contamos para detectar perros enfermos y que usamos con más frecuencia que la anteriormente nombrada son la Inmunofluorescencia indirecta (IFI), inmunocromatografía (ELISA), PCR, y visualización del parásito en un frotis. La técnica que se presenta con más futuro en la actualidad es la PCR, que se está perfeccionando para poder realizarse con un simple coágulo de sangre. La IFI es quizás la más usada, pero se dan casos de falsos positivos y por desgracia también de falsos negativos. El otro gran problema es que a veces nos encontramos con perros aparentemente curados, es decir sin síntomas clínicos, que siguen mostrando en los análisis títulos muy altos frente a la enfermedad. La gran virtud de estas técnicas es que podemos descubrir la enfermedad en perros que no tienen síntomas, es decir que aparentemente están sanos, aunque lo cierto es que un resultado de este tipo solo puede interpretarse como evidencia de un contacto previo con el agente infeccioso, por lo tanto el resultado debe correlacionarse siempre con los signos clínicos y laboratoriales antes de realizar el diagnóstico definitivo. Se sabe que un 33-55% de perros positivos, es decir infectados, no tienen síntomas. Esto sugiere que los perros pueden tener un periodo muy extenso en el que permanecen infectados y son portadores asintomáticos.
El seguimiento serológico de estos animales muestra tres evoluciones diferentes:
1.Una parte importante de estos perros se encuentran en un periodo prepatente de infección o pueden desarrollar síntomas clínicos y mostrar aumento de anticuerpos en un futuro.
2. Otros perros, se mantienen con niveles bajos de anticuerpos sin llegar a manifestar la enfermedad en años.
3. Otra parte de animales entra en una forma regresiva del proceso con “autocura” y los niveles de anticuerpos disminuyen con los meses o los años.
Desgraciadamente no es posible predecir cual de las tres posibilidades tomará cada organismo. El dilema que se presenta entonces es si tratar o no a un perro seropositivo pero asintomático. Mi opinión es que cualquier perro que de positivo debe ser tratado y cuanto antes mejor.
Existe un porcentaje de perros, en torno al 35% que pasan de tener títulos positivos a hacerse negativos en meses, lo que indica la remisión de la infección.
Debéis saber que el diagnóstico de esta enfermedad no es siempre una tarea fácil,
debido a la gran variedad de síntomas con que se puede presentar. Se trata de una patología crónica con un largo periodo de incubación (semanas-años) durante el cual, el perro es portador del parásito y es infeccioso para los mosquitos (actúan como fuente potencial a humanos y a otros perros). No existe relación entre los síntomas del animal y su potencial de transmisión.
Esta enfermedad se puede presentar de tres formas: generalizada, localizada y mixta.
Podemos decir que la generalizada engloba lo que se conoce como forma visceral y lo que conocemos como forma cutánea. Esta última es la más común, aunque la mayoría de los perros con signos dermatológicos presentan también afectación visceral ya que las leishmanias se diseminan también a otros órganos como bazo, médula ósea y ganglios.
La presentación localizada se observa en un menor número de ocasiones y puede cursar únicamente con lesiones localizadas en diversos órganos con o sin manifestación de nódulos cutáneos. Durante el periodo de incubación es posible observar, a veces, lo que se conoce como chancro de inoculación, que es una lesión que queda en el lugar en que el mosquito picó al perro. La leishmaniosis mucosa es una enfermedad atípica producida por la diseminación de los macrófagos infectados por el parásito a través de todas las membranas mucosas. Las lesiones se pueden encontrar en cualquier mucosa (labios, lengua, pene, nariz, pezón…)
Las pruebas sanguíneas de rutina a las que debe someterse cualquier sospechoso de padecer leishmaniosis, pueden aportar datos de sumo interés. En el hemograma nos encontraremos con una anemia no regenerativa en el 60% de los casos, trombocitopenia (plaquetas bajas) en un 25% de los casos y neutrofilia (aumento de esta fracción de glóbulos blancos) en un 17% de los perros, o todo lo contrario, es decir, neutropenia en un 9% de los casos.
El aumento de proteínas en sangre está presente en 88-90% de los casos y suele coincidir con la elevación de la tasa de anticuerpos. El aumento de globulinas (hiperglobulinemia) aparece en el 90-94% de los casos.
Suelen existir elevaciones medias moderadas de ciertos enzimas hepáticos (AST en el 22-35% de los casos) y ALT (en el 8-19%). Los marcadores de la función renal, como son la urea y la creatinina se encuentran elevados en el 6-12% y 8-20% , respectivamente. Es decir que podríamos decir que aproximadamente un 15% de los perros presentaran insuficiencia renal, en forma de glomerulonefritis. La excreción urinaria de inmunoglobulinas está presente en el 55-65% de los perros enfermos por leishmania. Esto último era hasta hace muy poco un serio handicap para el tratamiento de la enfermedad, ya que uno de los medicamentos que usamos para su tratamiento es potencialmente nefrotoxico. La buena noticia es la aparición reciente en el mercado de un novedoso medicamento que carece de efectos secundarios para la función renal, y del que hablaré en el apartado destinado al tratamiento.
El desarrollo de la enfermedad está ligado a la falta de inmunidad celular, y a una notable pero inefectiva respuesta humoral que permite la diseminación del parásito a través del organismo y la aparición de lesiones inflamatorias generalizadas. En resumen, que un perro con un sistema inmune potente es difícil que a pesar de ser picado por el flebotomo desarrolle la enfermedad, mientras que perros con un su sistema de defensas orgánicas que no estén en plenitud es un serio candidato a desarrollar la enfermedad.

INMUNIZACIÓN:

Se han probado diversas formas de inmunización contra la leishmaniosis, sin que hasta el momento se hayan conseguido resultados altamente esperanzadores. Aún así los investigadores no cejan en su empeño. Las dificultades son muchas al tratarse de un parásito, pero esperemos que en un futuro no muy lejano el trabajo que se está realizando en este campo de los resultados apetecidos.

TRATAMIENTO:

Debo decir que los tratamientos convencionales utilizados hasta ahora siguen siendo igual de válidos ahora que antes, a pesar de que la OMS ha recomendado el sacrificio de los perros enfermos. La razón que esgrimen es tan sencilla como que estos animales son reservorio de los parásitos, y suponen por lo tanto una amenaza para el hombre y para otros perros. Lo cierto es que no conozco ninguna persona con un perro positivo a leishmania que haya contraído la enfermedad. Digamos, que si es más que posible que perros enfermos perpetúen la enfermedad en determinadas zonas. Digamos en honor a la verdad que los tratamientos no suelen ser curativos, y que a pesar de conseguir una excelente mejora en los perros afectados, se pueden presentar recaídas entre los 6 meses y los dos años de establecidos los tratamientos. Esto es debido a que las leishmanias se acantonan en determinados lugares donde los fármacos no pueden llegar, y a que en muchas ocasiones la respuesta inmunitaria no acompaña a la acción de los medicamentos. Los productos habitualmente utilizados son el antimoniato de meglumine (glucantime) inyectado y el alopurinol (Zyloric) por vía oral. El problema, es que el primero de ellos es de discutida utilización cuando estamos ante un perro con leishmaniosis y que tiene la función renal deteriorada, cosa que como habéis visto no es infrecuente. Afortunadamente para el tratamiento de estos perros, ha salido al mercado un nuevo fármaco que puede ser utilizado en estos perros sin ningún problema. Tampoco hay contraindicaciones para su utilización en perros con problemas hepáticos. Su principio activo es mitefosina y su nombre comercial Milteforan. Se ha presentado en solución oral para mezclar con la comida. Como efectos secundarios se describen los vómitos (16% de casos) y las diarreas (12% de los casos), pero según informa el laboratorio que lo comercializa (Virbac), no es necesaria la retirada de la medicación, ni el tratamiento de estos efectos transitorios, que no influyen en la absorción del medicamento. El tratamiento se debe administrar durante 28 días a razón de 2mg/ kg de peso. En cuanto a su eficacia el 83% de los veterinarios que lo han utilizado ha declarado que su eficacia es igual a de los tratamientos habituales. A pesar de que no mejora los resultados clínicos con respecto a los tratamientos clásicos, presenta la ventaja de su administración, y de que puede ser utilizado como he comentado anteriormente en perros con insuficiencia renal y hepática. Existen, además de las mencionadas otras alternativas para el tratamiento de la enfermedad con otros fármacos, pero no voy a nombrarlas porque creo que los medicamentos anteriormente mencionados son los eficaces hoy en día, aunque sé que se están desarrollando nuevas líneas de investigación para conseguir productos más eficaces.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro

José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores
Pso de Santa María de la Cabeza 68 A 28045-Madrid.

febrero 28, 2008 Posted by | Enfermedades del perro | , | 25 comentarios

ENFERMEDADES DE VIAS RESPIRATORIAS BAJAS EN EL PERRO

ENFERMEDADES RESPIRATORIAS: BRONQUIOS Y PULMONESLas enfermedades del aparato respiratorio y en particular las que afectan a bronquios y pulmones son numerosas y en muchas ocasiones muy difíciles de diagnosticar. A veces se trata de procesos agudos que tienen una rápida remisión, pero en otras nos encontramos con enfermedades de curso crónico que acompañaran a vuestro perro durante una gran parte de su vida y que necesitarán por tanto una gran atención.
Lo cierto es que la mayoría de ellas provocarán en vuestros perros síntomas muy similares, y será a través de diversas pruebas la única manera de que los veterinarios establezcamos un diagnóstico acertado y como consecuencia instauremos un tratamiento adecuado.
Me referiré primero al arsenal de pruebas de las que podemos echar mano para su diagnóstico, y luego haré una breve exposición de las enfermedades que a mi me parecen más interesantes que conozcáis. Dejaré muchas en el tintero (en especial las que afectan a la cavidad pleural, al mediastino y a la pared torácica), pero el tema es tan extenso que no hay cabida para todas en el presente artículo.
Entre las pruebas que debemos realizar ante un problema cuyo origen suponemos que se localiza en bronquios o pulmones se encuentran los análisis rutinarios de sangre que deben incluir un hemograma y una bioquímica completa. Las radiografías de torax son en muchas ocasiones indispensables, aunque a veces su realización será muy laboriosa, en especial si la dificultad respiratoria que presenta el perro nos impide una manipulación adecuada. A veces, será necesario establecer un tratamiento para intentar mejorar la ventilación y hacer después las radiografías. Lo ideal será realizar tres, dos laterales, y una dorso ventral. La auscultación es para mi esencial. Una buena auscultación nos permite muchas veces acercarnos al problema. Es imposible, y además no tiene sentido que me extienda en lo que se oye o se deja de oír ya que explicarlo sería una pérdida de tiempo.
Una prueba que se realizaba en el pasado como la broncografía ha quedado en desuso por la aparición de la broncoscopia. Otra técnica que resulta útil para detectar anomalías vasculares y tromboembolia pulmonar es la angiografía pulmonar. La broncoscopia es de suma utilidad en enfermedades que cursan con tos crónica, sangrado, y sospechas de tumor o cuerpo extraño. Permite la inspección visual de las vías respiratorias y la obtención de muestras. Además tiene una utilidad terapéutica para la eliminación de cuerpos extraños, la resolución de tapones de moco y la extracción de secreciones abundantes o de sangre. Desde el punto de vista diagnóstico nos permite visualizar, lavar, raspar u obtener muestras para biopsia. Debe ser realizada bajo anestesia general para evitar la tos y el laringoespasmo.
A pesar de todo existen perros que por su compromiso respiratorio no pueden ser anestesiados o que presentan alteraciones de la coagulación. En estos perros lo que se utiliza es la toracotomia que permite la toma de una muestra a cielo abierto. Evidentemente no está exenta de riesgos para la vida del perro.
La ecografía puede resultar útil para diagnosticar tumores, anomalías pleurales y mediastínicas, así cómo la obtención de aspirados o muestras para biopsias con guia ecográfica, utilizando la visualización en tiempo real de la penetración de la aguja en el tejido o lesión líquida. Tiene eso si el inconveniente que no permite la visualización de lesiones dentro de un pulmón con aire, pues esto impide la transmisión del sonido.La tomografía computerizada (TC) y la resonancia magnética (RM) son útiles para evaluar las estructuras circundantes y determinar las relaciones anatómicas. Requieren anestesia general, pero pueden aportar interesantes datos sobre la enfermedad.
BRONQUITIS AGUDA

Se define como una tos pasajera atribuible a inflamación de las vías aéreas inferiores y no se asocia con un daño irreversible de la vía aérea.
Puede estar causada por infecciones bacterianas o víricas, parásitos u hongos. A veces, un cuerpo extraño inhalado puede desencadenarlas. El mismo humo o el polvo pueden contribuir a la aparición del problema. Un tumor pulmonar, un aumento de los ganglios linfáticos o un aumento del tamaño del corazón que provoquen una compresión de las vías respiratorias pueden desencadenarla. El colapso traqueal (estrechamiento de la traquea), o una alergia también pueden ser las causantes de bronquitis.
La consecuencia es la estimulación de los receptores de la tos, lo que provocará su presencia y el aumento de la producción de moco en las vías aéreas.
La bronquitis aguda se asocia con tos, productiva o no, de duración normalmente inferior a 2 meses. La tos productiva suele estar relacionada con infecciones bacterianas, mientras que la tos seca se asocia a infecciones víricas. Si oís a vuestro perro emitir un sonido similar al graznido de un ganso, seguramente estaremos ante una bronquitis producida por un colapso traqueal.
A veces, la bronquitis aguda se resuelve espontáneamente una vez que la causa que produce la tos ha sido eliminada. Si se trata de un proceso bacteriano el uso de antibióticos será suficiente, aunque a veces será necesaria la realización de un cultivo y de un antibiograma. La presencia de cuerpos extraños debe ser solucionada mediante una broncoscopio y si no es posible a través de una toracotomia.
El síntoma más molesto para vosotros será la tos, pero el uso de medicamentos para hacerla desaparecer debe ser muy bien valorado. Los antitusigenos no deben ser usados si la tos es productiva, es decir, permite la eliminación de secreciones o se sospecha que el problema es infeccioso. Lo único que conseguiremos es aumentar la tos. El uso de broncodilatadores y corticoesteroides en estos casos si que está indicado.

BRONQUITIS CRÓNICA

En estos casos la tos estará presente por un periodo superior a dos meses, ya que se habrán producido lesiones irreversibles de las vías aéreas. Normalmente establecer la causa es sumamente complicado, aunque se asocia con infecciones crónicas, alergias o la inhalación de agentes irritantes. Lo que se produce en estos casos es una excesiva acumulación de moco que contribuye a la obstrucción y colapso de las pequeñas vías aéreas. Estos cambios crónicos predisponen un mayor riesgo de infecciones.
Los perros afectados muestran intolerancia al ejercicio, accesos de tos incontrolables y dificultad respiratoria. En un momento determinado los perros afectados pueden presentar exacerbaciones del problema, cuando hay complicaciones infecciosas, exposición a agentes irritantes inhalados o situaciones de excitación o estrés excesivo.
Junto a los tratamientos tradicionales (antibióticos, broncodilatadores y a veces antitusigenos) son útiles los nebulizadores para humidificar la vía aérea. Si el perro esta obeso, será indispensable hacerle bajar de peso.

BRONQUITIS ALÉRGICA

Se produce como respuesta de las vías aéreas a un alérgeno inhalado o transportado a través de la sangre. Entre estas sustancias capaces de producir bronquitis se encuentran polvo y mohos, humo del tabaco y rociados con aerosoles. Otros agentes capaces de producirla son la dirofilarias y los Aspergilus (hongos). Habrá edema e inflamación, broncoconstricción y aumento de la producción de moco.
Suele afectar a perros jóvenes o de mediana edad y puede conducir a una bronquitis crónica.
Suele ser característico que la tos sea improductiva, aumente con el ejercicio, el aire frío y la compresión del pecho o la traquea.

EDEMA PULMONAR

Es una acumulación de líquido en el intersticio pulmonar. Se presenta con frecuencia como complicación de la insuficiencia cardiaca congestiva izquierda. Las causas, además de la nombrada son muy variadas y las he resumido en un cuadro adjunto. Lo que ocurre en estos casos es que los sistemas que el organismo pone en marcha a través de su sistema linfático para la eliminación de líquidos no pueden contrarrestar la velocidad de entrada del líquido.
La mayoría de los perros afectados, presentan un aumento del ritmo respiratorio (taquipnea), tos o dificultad respiratoria por falta de oxigenación (hipoxia). El esfuerzo de inspiración y espiración se ven aumentados y en los casos graves, la tos irá acompañada de la eliminación de sangre.
El tratamiento debe ir dirigido a mejorar la oxigenación (mediante sonda nasal, mascarilla o jaula de oxigenación), pero el estrés durante el manejo de estos perros debe ser mínimo. Si es posible, y no siempre lo es, será de gran utilidad la intubación y ventilación positiva.
Los medicamentos de elección en estos casos son los diuréticos, aunque deben usarse con precaución en perros con poco volumen sanguíneo circulante (hipovolemicos)
Los broncodilatadores son de gran utilidad, y evidentemente si la causa del edema está en el corazón, habrá que aplicar la medicación oportuna.

NEUMONIA BACTERIANA

La neumonía se refiere a la inflamación del pulmón, y evidentemente será bacteriana si se identifican bacterias como causa del problema o como parte del proceso inflamatorio. Según el lugar donde asiente la infección podremos hablar de bronquitis bacteriana, bronconeumonía, neumonía intersticial o neumonía lobar.
Las neumonías bacterianas primarias en el perro son infrecuentes, existiendo casi siempre un problema predisponente como bronquitis crónica, discinesia ciliar, enfermedades víricas y fúngicas, enfermedades asociadas con aspiración, regurgitación, tratamientos con fármacos inmunosupresores, diabetes mellitus, síndrome de Cushing, traumatismos y tumores.
A veces, las bacterias pueden llegar a los pulmones a través de la sangre y entonces la neumonía será consecuencia de una septicemia provocada por cualquier otra causa o bien llegar directamente.
Los perros que presentan este tipo de neumonías no es raro que con anterioridad hayan padecido otros procesos respiratorios o que hallan padecido vómitos o que hayan sido anestesiados recientemente.
Habrá tos por lo general productiva, anorexia, descarga nasal mucopurulenta, intolerancia al ejercicio, taquipnea, dificultad respiratoria, fiebre, y a veces pérdida de peso.
El tratamiento se basará en antibióterapia, hidratación de las vías aéreas y humificación del aire.
Existen y por ello deben ser nombradas enfermedades pulmonares víricas, fúngicas (por hongos) y por protozoos.
Para no extenderme demasiado en su descripción os diré que hongos como los coccidiodes, blastomyces, histoplasmas, criptococcus y aspergillus son capaces de provocar graves cuadros respiratorios que cursan con cuadros similares a los de una neumonía.
En cuanto a los parásitos nombraré la toxoplasmosis, aunque es más frecuente en el gato, y las capillarias.
Entre los virus capaces de provocar una neumonía severa, nombraré el del Moquillo canino.

NEUMONIA POR ASPIRACIÓN

La inhalación de líquidos, partículas de alimento o bacterias procedentes de la orofaringe provoca una alteración pulmonar inflamatoria profunda. Puede presentarse como una enfermedad aguda fulminante o como un proceso crónico.
Los contenidos aspirados suelen ser contenidos ácidos del estómago y alimento. Por lo general una función laríngea o faríngea normal previenen este tipo de accidentes por lo que tendrá que producirse algún trastorno que produzca una anormal funcionamiento de estas estructuras, como pueden ser alteraciones neuromusculares, irritación o inflamación de la orofaringe a causa de reflujo crónico o regurgitación (megaesofago, obstrucción esofágica, esofagitis, o vómito crónico)
Un sondaje mal hecho cuando se administran alimentos o medicamentos o la falta de cooperación del paciente también puede provocarlas. Un accidente frecuente es la entrada de medios de contraste (bario) en las vías respiratorias cuando se los tenemos que hacer tragar a un perro para la realización de una placa de contraste. Es éste un accidente que en principio no tiene la más mínima importancia.
La entrada en los pulmones de estos elementos puede llegar a provocar hemorragias o edemas de pulmón junto a broncoconstricción.
Veremos al perro toser y presentar dificultad respiratoria, junto a inapetencia, letargo y a veces incluso shock.
En la mayoría de los casos será necesaria la aplicación de oxígeno, broncodilatadores y antibióticos, aunque estos últimos es conveniente utilizarlos después de haber realizado un cultivo bacteriano.
Nombraré de pasada lo que conocemos como “Síndrome de dificultad respiratoria aguda” (SDRA) que provoca una insuficiencia respiratoria como consecuencia de una septicemia, transfusiones de sangre múltiples, shock, pancreatitis, neumonías, reacciones a fármacos o sobredosificación de algunos de ellos, traumatismos importantes o cirugías. Los perros afectados presentan una seria dificultad respiratoria, taquicardia, ansiedad, agitación. Habrá edema de pulmón e hipertensión pulmonar.

ALTERACIONES INMUNITARIAS: HIPERSENSIBILIDAD

Se trata de procesos inflamatorios que afectan a los bronquios y pulmones, normalmente como respuesta del organismo a un agente externo como pueden ser parásitos pulmonares, alergenos inhalados (pólenes por ejemplo) o fármacos. Podemos decir que se trata de una reacción alérgica del organismo que se manifiesta a nivel del sistema respiratorio.
Es bastante típico que si hacemos un análisis de sangre en los perros afectados por este proceso nos encontremos con una gran cantidad de eosinófilos ( es un tipo de glóbulo blanco que aumenta en cuadros alérgicos y parasitarios).
La tos es el síntoma más frecuente. El tratamiento consistirá en intentar eliminar la fuente que produce el problema, lo que no siempre es posible, y el uso de corticoesteroides. Si la respuesta a estos medicamentos no es suficiente, habrá que echar mano de drogas inmunosupresoras. Podemos añadir al cóctel, antibióticos y broncodilatadores. Muchos perros afectados por esta enfermedad necesitan medicación de por vida, ya que no siempre será posible eliminar el agente causal
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TUMORES:

Los tumores de pulmón pueden ser de origen primario, metastático o multicéntrico, siendo las dos últimas las más frecuentes. Evidentemente son más frecuentes en perros de edad avanzada.
Los tumores primarios suelen ser malignos, y dentro de ellos las más frecuentes son los adenocarcinomas y los carcinomas. Los que aparecen como metastásis pueden presentarse a partir de osteosarcomas, fibrosarcomas, hemangiosarcomas, melanomas y carcinomas mamarios principalmente.
Los perros afectados suelen mostrar dificultad respiratoria, tos, pérdida de peso, anorexia, letargo, fiebre y cojeras por que se denomina osteopatía pulmonar hipertrófica.
Si queremos llegar al diagnóstico exacto y saber a que tipo de tumor nos enfrentamos, se deberá obtener una muestra de la masa para ser analizada. Esto se puede conseguir a través de una citología, lavado broncoalveolar o por toracotomía.
La intervención quirúrgica si es que merece la pena es el tratamiento de elección, para los tumores pulmonares solitarios, mientras que la quimioterapia se usará en casos en que la cirugía no pueda resolver el problema. En cualquier caso no debemos esperar una supervivencia superior a un año, aún tratándose de una masa que ha sido extirpada en su totalidad.

CONTUSIONES PULMONARES

Un impacto fuerte sobre el área torácica provocará en la mayoría de las ocasiones una hemorragia pulmonar, aún sin que se aprecie un daño torácico externo.
En los casos graves habrá dificultad respiratoria y disnea aguda. No será raro encontrar dolor, neumotorax o shock cardiovascular, habituales en el traumatismo pulmonar agudo, y tampoco será extraño encontrar fracturas de costillas.
Si la hemorragia ha sido leve las manifestaciones clínicas también lo serán.

INHALACIÓN DE HUMO

La inhalación de humo causa una lesión directa en las vías respiratorias y el tejido pulmonar debido al calor, las partículas y los gases en combustión. Los incendios domiciliarios son la causa más frecuente. Las partículas de carbono pueden adherirse a la superficie de las vías respiratorias provocando broncoespasmo. Los compuestos que derivan de la combustión de productos gaseosos, cuando se inhalan, provocan lesiones químicas, a las que habrá que sumar las lesiones térmicas.
Cuando los animales afectados nos llegan a la clínica, además de las quemaduras, suelen presentar síncope, dificultad respiratoria grave e incluso parada respiratoria. El problema es que cuando no presentan estos síntomas tan alarmantes, la atención debe ser máxima porque pueden desarrollar una afección respiratoria grave a las 24-36 horas, por la presentación de un edema laríngeo o por la aparición de una SDRA de la que ya he hablado anteriormente. Por tanto, cualquier perro rescatado de un incendio deberá mantenerse en observación 24-48 horas.
Se les debe administrar oxígeno, broncodiltadores y corticoesteroides solo si existe shock cardiovascular agudo. No estará de menos, si es necesario la administración de soluciones para la rehidratación, pero con sumo cuidado ya que la alteración de la permeabilidad vascular puede llevar a un edema de pulmón.

CUADROS: POSIBLES CAUSAS DE EDEMA PULMONAR
-Enfermedades renales
-Enfermedades hepáticas
-Sobrehidratación
-Inanición
-Tumores
-Inhalación de toxinas
-Aspiración de ácido gástrico
-Inhalación de humo
-Electrocución
-Traumatismo
-Septicemia
-Pancreatitis
-Uremia
-Inflamación infecciosa o no infecciosa
-Tromboembolia
-Obstrucción grave de las vías respiratorias superiores
-Ahogamiento
-Edema neurogénico por convulsiones o por traumatismo craneoencefálico
-Insuficiencia cardiaca izquierda
-Sobrehidratación

diciembre 19, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 521 comentarios

PARÁSITOS INTERNOS-TOXACARAS

TEMAS DE ACTUALIDAD: PARÁSITOS INTERNOS-TOXACARASMe he decidido a escribir sobre éste tema, por la amplia difusión que está teniendo en las revistas científicas, que todos los veterinarios leemos con frecuencia. ¿Ha cambiado algo últimamente? ¿Será fruto de la gran cantidad de productos existentes en el mercado que los laboratorios deben vender? ¿Será cierto que su incidencia, al parecer, cada día más alta, ha hecho que se enciendan las luces de alarma? Sin querer asustar a nadie, lo que me he propuesto es que vosotros, lectores de esta magnífica revista, seáis conscientes de que la salud de vuestras mascotas en cuanto a estos parásitos es sumamente importante para ellos, para vosotros y para los que les rodean, tanto perros como humanos.
Uno de los aspectos más importantes en cualquier planteamiento de medicina preventiva veterinaria es la adecuada desparasitación de los animales tanto por su propio estado sanitario, como por el riesgo zoonotico que entrañan en muchas ocasiones.
Entiendo que vuestros veterinarios os orientan y os aconsejan sobre los productos y la frecuencia con que debéis desparasitar a vuestros perros, pero : ¿sabéis en que consiste esta prevención y por qué se os recomienda? En nuestra clínica tenemos por costumbre informar a nuestros clientes, mediante una carta, de los momentos en que es necesaria la revacunación, y desde hace tiempo, también les avisamos cuando es necesaria la desparasitación. Esto último lo hacemos a través de un sms a su móvil o bien aprovechando alguna visita circunstancial. El problema es que, en muchas ocasiones, adquirís el producto antiparasitario en otro sitio y a veces ni tan siquiera os acordáis de cuando lo distéis y del nombre del medicamento. Tal problema no existiría si todos los productos cubrieran todo el espectro de los parásitos, y las dosis a utilizar, independientemente del peso del perro, fueran igual para todos. Evidentemente “cada maestrillo tiene su librillo”, cómo cada veterinario tiene el suyo, pero esto no es suficiente. El peso del perro varía frecuentemente, lo que implica que la dosis de antiparasitario a suministrar también lo hace. ¿Lo sabíais? Se dan casos, muy frecuentemente, de perros en fase de crecimiento que son desparasitados con la misma dosis cuando tienen tres meses, que cuando tienen seis o han cumplido los nueve. El problema de esto, es que es cómo si no los hubierais desparasitado. En otras ocasiones, ya con el perro en edad adulta, se producen ganancias de peso que implican un cambio en las posologías de éstos medicamentos que no siempre son llevadas a cabo. Menos importancia tendrá la pérdida de peso, salvo que esta sea muy acusada, más que nada por evitar posibles sobredosificaciones, con los efectos secundarios indeseables que se pudieran presentar. Afortunadamente, todos los fármacos que utilizamos tienen un margen de seguridad muy amplio. ¿Cuántos de vosotros sabéis con exactitud cuando pesa vuestro perro? Sería interesante aprovechar las visitas al veterinario para el control del peso, si es que vuestra clínica habitual está equipada con una báscula adecuada. Todas estas situaciones anómalas implican un riesgo para la salud del perro y en muchas ocasiones para vosotros, propietarios, ya que muchos de los parásitos pueden atentar contra vuestra salud.
Observo con cierto asombro, que prestáis más atención a las vacunaciones y revacunaciones de vuestros perros que a sus desparasitaciones. Lo del verbo “asombrar”, no es peyorativo, no, ya que me parece estupendo que cumpláis a rajatabla el programa vacunal. Lo digo porque esto me hace suponer que os preocupa más la salud de vuestro perro que la vuestra propia. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que de todas las enfermedades de las que vacunamos y revacunamos a vuestros perros, tan sólo la leptospirosis os puede afectar. Obviaré la rabia, ya que esta enfermedad está erradicada de España, desde principios de los años setenta.
No os confundáis ya que la revacunación contra esta zoonosis (enfermedad contagiosa al hombre) ha sido la culpable de dicha erradicación. Sigamos pues vacunando a nuestros perros para que las cosas se mantengan como están. Lo mismo que he comentado es aplicable al moquillo, la hepatitis y la parvovirosis, enfermedades que cada día vemos con menos frecuencia, gracias a vuestra y nuestra preocupación por cumplir a rajatabla los programas vacunales. Ya habrá momento de hablar de las últimas tendencias en inmunología que dicen qué, quizás, ese exceso de vacunas y por tanto de vacunaciones, provocan a la larga en nuestros perros, un problema de inmunosupresión, es decir de bajada de defensas. Dejo el tema en el “alero” para próximos artículos.
Centrándonos en el tema de los parásitos, os diré, cómo todos sabéis, que la pauta normal de desparasitaciones es cada tres meses, es decir que soléis desparasitar a vuestros perros cuatro veces al año. Normalmente, durante la fase de crecimiento más importante, es decir entre los 30 días y los seis meses, estas despasitaciones se hacen con mucha más frecuencia. En nuestra clínica recomendamos que se hagan por lo menos una vez al mes. El problema estriba normalmente en la elección del producto. Aquí volvemos al eslogan o frase hecha de que “cada maestrillo tiene su librillo”. Digo esto porque en veinticinco años que llevo trabajando como clínico he cambiado de productos un montón de veces. Es lógico, ya que los laboratorios trabajan, y muy bien, para hacernos llegar productos cada vez más eficaces. Lo que me asombra aún, es que pese a esta evolución en el campo de la farmacología, me encuentro casos de perros que aún se desparasitan con productos de hace veinticinco años. Es cierto que algunos de ellos siguen siendo muy útiles, sin duda, pero algunos que en su momento dejaron de serlo, aún siguen siendo utilizados. Entiendo que no es culpa vuestra, que evidentemente le dais a vuestro perro lo que el veterinario os prescribe con toda su buena fe. Lo cierto es que la experiencia es un grado, y los que en su dilatada carrera han probado un sin fin de ellos sabemos de lo que estoy hablando. Los libros y actualizaciones científicas están también ahí para ser leídos. Además, el fenómeno de las resistencias frente a antiparasitarios no es un hecho nuevo, sobre todo en ganadería. La fabricación y empleo descontrolado de antihelmínticos en décadas pasadas ha provocado el desarrollo de cepas de parásitos resistentes. La resistencia a estos productos no se ha constatado en la clínica de pequeños animales de forma concluyente, pero no es descabellado pensar que, al igual que ha sucedido con los antibióticos por el uso indiscriminado, la situación podría darse también con estos fármacos.
Los parásitos intestinales son por lo tanto un asunto muy importante en la clínica diaria y es sumamente importante su prevención y tratamiento en vuestros perros.
A mi, en principio, el parásito que más me preocupa y del que con demasiada frecuencia nos olvidamos son los toxacara spp. Digo que nos olvidamos con frecuencia, porque nos preocupa mucho su existencia en las cachorros, ya que son capaces de provocar diarreas, vómitos, deshidratación, alteraciones del crecimiento, obstrucciones intestinales, e incluso la muerte cuando la infestación es grande. La cuestión es que dejan de preocuparnos cuando el perro alcanza determinada edad (normalmente los seis meses) ya que a partir de ese momento no suelen darnos grandes quebraderos de cabeza.
He revisado una entrevista publicada hace unos meses en una revista veterinaria en que una profesora de la facultad de Madrid decía lo siguiente:
“La prevalencia de Toxacara en Europa se cifra en 4-20% y España no es una excepción, por lo que considero muy importante la implantación de unos protocolos adecuados de desparasitación”. “El papel en la información y educación del propietario es primordial, ya que hablamos de parasitosis que en ocasiones pueden generar graves enfermedades en el ser humano”
Según cuenta esta conocida veterinaria, “los casos en personas adultas no son muy frecuentes, aunque siempre hay que tener en cuenta que se produce una subdeclaración de esta parasitosis, pues a veces cursa de forma subclínica o con síntomas inespecíficos”. “Lo más importante es la población infantil, que por sus hábitos (geofagia, pica, no se lavan las manos etc) y por frecuentar areneros de los parques públicos son más proclives a contraer las parasitosis”.
Los datos que se aportan por los últimos estudios son de una prevalencia del 7.8% en perreras durante el año 2004. La contaminación de arena de los parques públicos de la Comunidad de Madrid realizado durante el año 2006, indica que en un 20% de los análisis se detecto la presencia de estos parásitos. En un determinado distrito de Madrid la contaminación ascendió al 60%.
Lo cierto es que dado el amplio arsenal terapéutico con el que contamos para combatir este parásito, las cifras deben llegarnos a pensar, si realmente los veterinarios lo estamos haciendo mal. ¿Pero en que lo estamos haciendo mal? Pues los estudios revelan que las pautas son inacuadas y los productos a veces también. Debe quedar claro que debemos utilizar productos que sean adulticidas (es decir que maten al parásito en su última fase) y larvicidas. Este punto es sumamente importante, ya que muchos de los productos que se usan no matan más que los adultos. Si dejamos los huevos o larvas en el aparato digestivo de vuestros perros, cada vez que el parásito completa su ciclo, volveremos a tener toxocaras adultos y lo que es más grave, el suelo se contaminará con larvas potencialmente infecciosas. Actualmente se está empezando a recomendar una desparasitación mensual con el producto adecuado.
Yo iría más lejos: el veterinario, además de prescribir o suministrar el producto, debería explicar e informar de cómo prevenir de forma efectiva la enfermedad. Ni que decir tiene que dentro de estas medidas están la recogida de heces por parte del dueño del perro, y el evitar que éste se mueva en zonas acotadas para el juego de niños. Así de claro y conciso. Evidentemente, en manos de las autoridades quedará que dichas zonas estén o no acotadas, y en las vuestras respetarlas.
En otro orden de cosas, creo que las campañas de vacunación oficial no ayudan mucho a la solución de éste problema. En dichas campañas, en Madrid por lo menos, que es donde yo ejerzo mi profesión, además de la identificación y la vacuna de rabia, se le da al propietario el antiparasitario interno para todo el año, según el peso de su perro. El problema es que estas pastillas, por su composición, no tienen ninguna acción sobre los parásitos redondos, dentro de los que se encuentran los toxacara., y además nadie informa al propietario de ello. Conclusión, él que acude con su perro a las campañas oficiales de vacunación y de identificación cree que con las pastillas que le dan, tiene a su perro libre de parásitos todo el año. Es aquí donde la labor de educación sanitaria de los clínicos entra en juego. Aprovechando las visitas que hacéis a la clínica para otras vacunas u otros asuntos, debemos informaros de estas cuestiones, que evidentemente vosotros no tenéis por qué conocer.
De los asacaridos o toxocaras está casi todo contado, aunque no siempre se ha hecho adecuadamente.. El perro puede contagiarse por el toxascaris leonina y el toxacara canis. Los parásitos adultos viven en el intestino delgado del perro. Las hembras adultas de los ascáridos ponen huevos en la luz intestinal, que salen con las heces de los animales parasitados. Los huevos adquieren la capacidad infectante en el medio ambiente cuando se desarrolla la larva que llevan en su interior, aproximadamente en 3-7 días para el T. Leonina y 3-4 semanas para el T. Canis. En este tiempo en que los huevos están en el medio ambiente, algunos pequeños roedores pueden ingerir huevos infectantes quedando libres las larvas que se enquistan en los tejidos y se denominan “hospedadores de transporte”. Los perros ingieren los huevos infectados que están en el suelo o los roedores (predación). Tras la ingestión de los huevos del parásito, las larvas salen de él dentro del intestino quedando liberadas; a partir de aquí pasan a circulación general y migran por todo el organismo. En los animales jóvenes (infestación primaria), y través de la linfa y la sangre, llegan al pulmón, en donde el parásito cumple parte de su periodo larvario pasando después al esófago y de ahí al intestino para convertirse en adulto.
Las larvas de T. Canis pueden pasar a los fetos a través de la circulación de la placenta y los cachorros nacen infectados. Así mismo, pasan en concentraciones importantes a través de la leche. Este tipo de infestación se produce porque muchas larvas quedan atrapadas en los músculos de las hembras caninas en forma de quistes. Si estas hembras entran en gestación, las hormonas que se descargan durante este periodo, activarán los quistes, liberándose las larvas que migrarán a través de la placenta a los hígados de los fetos. Desde aquí, una vez que se produce el nacimiento, irán del hígado a los pulmones, y de ahí al intestino, en donde se desarrollarán los parásitos adultos. Es por esto sumamente importante proceder a la desparasitación de las hembras gestantes a partir del día 40 de gestación y 10 días después del parto, lo que ayudara a reducir considerablemente la carga de parásitos del cachorro, si es que la madre estaba infectada.
Los cachorros de perro pueden morir, cuando las infestaciones por estos parásitos son demasiado importantes. Los síntomas típicos son tos, flujo nasal, abdomen duro y caído (cachorros “panzones”), pelo pobre y retraso en el crecimiento. Los cachorros pueden presentar anemia y adelgazamiento y diarrea mucosa y sanguinolenta. En ocasiones los parásitos ingresan en el estómago, en cuyo caso pueden ser vomitados. Esto último suele ocurrir cuando la cantidad de Toxacaras es muy alta, y también pueden provocar obstrucción del intestino y del conducto biliar.
Los perros adultos muestran síntomas muy raramente y en caso de existir inmunización las larvas morirán al atravesar la pared intestinal, pero no debemos olvidar, y eso es lo importante que pueden eliminar huevos al medio ambiente, a partir de los cuales se producirá la infestación de otros perros y en determinadas circunstancias de las personas, provocando lo que se conoce por larva migrans visceral y larva ocular.
Hasta aquí mi exposición en lo que afecta a nuestros perros, pero me voy a permitir la licencia de contaros algunas cosas sobre como pueden afectar a la especie humana.
El problema se puede presentar cuando accidentalmente, las personas, en particular los niños ingieren los huevos del parasito. Pese a que generalmente su presencia no ocasiona signos clínicos evidentes, el parásito puede causar enfermedades graves que dependerán de donde se aloje la larva en el cuerpo humano. Pueden dañar el hígado, pulmones o cerebro (Síndrome de Larva Migrans Visceral), y el ojo (Síndrome de Larva Migrans Ocular). Esto sucede porque el Toxacara en nuestro organismo hace un recorrido anómalo. Si las larvas llegan al hígado, el niño podrá manifestar dolor de estómago, intolerancia a los alimentos, nauseas y fiebre. Si llegan a los pulmones podrá haber tos y gran dolor en el torax, y si se alojan en el ojo, puede producirse pérdida de visión o ver doble o borroso. Otra posibilidad es que se alojen en el cerebro, pudiendo provocar encefalitis, epilepsia y alteraciones vasculares en cerebro y cerebelo.
Lo cierto es que afortunadamente estas infecciones no suelen ser graves, pero dado el gran número de larvas de Toxacara que se están encontrando en los parques, la desparasitación regular de vuestros perros, cobra en este momento más que nunca, especial atención e importancia.
La solución es sencilla, ya que todo esto puede ser evitado tomando las medidas higiénicas adecuadas especialmente en los lugares públicos y asumiendo una actitud responsable en el cuidado de vuestras mascotas. Debéis saber que un gramo de excementos de un perro infectado puede contener 10000 huevos de Toxacara, mientras que una hembra canina puede lanzar al ambiente hasta 200000 huevos diarios. Una vez que estos, se convierten en infectantes (desarrollan la larva en su interior) pueden sobrevivir 10 años en el medio ambiente. Además en un estudio que se hizo en Inglaterra e Irlanda, recolectando pelo de 60 perros, se determinó la presencia del parásito en el 25% de ellos.
No os recomiendo ningún producto en particular, ya que entiendo que vuestros veterinarios tienen los suficientes conocimientos para suministrar a vuestros perros el más adecuado, pero dejo abierta la puerta a dos cuestiones que creo que son sumamente importantes. En primer lugar, entiendo que los periodos entre desparasitaciones deben hacerse más cortos, y en segundo lugar, ya que las autoridades sanitarias no realizan campañas de información sobre algo tan importante, deberemos ser los veterinarios clínicos, los encargados de hacérosla llegar.
Artículo publicado en el Mundo del Perro.
José Enrique Zaldívar.
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid.

noviembre 2, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 20 comentarios

DIARREAS EN EL PERRO: GIARDIAS Y ENFERMEDAD INTESTINAL CRÓNICA

DIARREAS EN EL PERRO: GIARDIAS Y ENFERMEDAD INTESTINAL CRÓNICA.Entre los problemas clínicos que con más frecuencia nos encontramos en nuestro trabajo diario, aparecen las diarreas. Debe quedar claro, que esta alteración digestiva, es un síntoma de que algo no funciona bien en el tracto intestinal de vuestro perro. Es decir no se trata de una enfermedad en si. Las patologías que las producen son numerosas, y el problema se nos plantea a los veterinarios, cuando estas se perpetúan en el tiempo, es decir, pasan a convertirse en un síntoma crónico. Normalmente son procesos de curso que con el tratamiento adecuado, ceden en 24-48 horas.
Cuando los síntomas duran entre 2 y 4 semanas podemos decir que estamos ante una diarrea de carácter crónico. Normalmente pueden ser resueltas, pero para ello, los veterinarios debemos realizar una investigación detallada, ya que si no son tratadas adecuadamente pueden conducir a una enfermedad malaabsortiva grave y a la muerte del perro..
Debéis saber que la función primaria del intestino delgado en los perros es asimilar los nutrientes mediante los procesos de digestión y absorción. Además, en el intestino se producen funciones motoras que incluyen la segmentación rítmica para la propulsión de alimentos, y el peristaltismo para moverlos en forma continua. La unión de estos dos mecanismos hacen posible el movimiento de los contenidos a través del intestino delgado.
Los signos clínicos más corrientes asociados a enfermedad crónica del intestino delgado son la diarrea y la pérdida de peso. El vómito es frecuente si se trata de procesos infamatorios y también son síntomas importantes la presencia intermitente de inapetencia, indiferencia, borborigmos, flatulencia, temblores y signos de dolor abdominal. Estos últimos pueden muy sutiles y pasar inadvertidos para vosotros.
Las alteraciones del colon (intestino grueso), también son causa común de diarrea. La diarrea originada en el intestino grueso debe diferenciarse clínicamente de la surgida del intestino delgado porque los tratamientos a veces son diferentes. En el presente artículo me centraré especialmente en las del intestino delgado..
Lo que nos vamos a encontrar como consecuencia de la mala funcionalidad intestinal es lo que conocemos como síndrome de malaabsorción. Las causas de esta “anómala asimilación” de los alimentos y que nos vamos a encontrar con frecuencia son la enfermedad intestinal inflamatoria, que reciben diferentes nombres, demasiado técnicos para ser nombrados aquí; la malaabsorción también puede ser provocada o secundaria a lo que conocemos como hipermultiplicación bacteriana o a infecciones parasitarias como las giardiasis.
Estas enfermedades nombradas anteriormente van a provocar lo que se llamamos enteropatía con pérdida de proteínas, que se caracterizan por la pérdida de proteínas del suero dentro de la luz intestinal.
No debemos olvidar, que a veces estos procesos vienen derivados de la presencia de tumores en el tracto digestivo, como son los linfosarcomas.
La presencia de giardias es actualmente una de las causas más frecuentes de diarreas crónicas o intermitentes en los perros. A veces su presencia va acompañada de vómitos, que incluso puede ser el síntoma predominante. Se trata de un problema difícil de diagnosticar y de tratar, en especial cuando da lugar a procesos inflamatorios que provocan que la flora bacteriana normal del intestino sufra una gran multiplicación. Para hacer frente a este tipo de infección se requiere un sistema inmune sumamente competente. La diarrea puede aparecer 5 días después de la exposición a la infección. Para su diagnóstico utilizamos diferentes métodos, como es la observación microscópica de una muestra de heces. Dado que este parásito no se elimina de forma continua en las deposiciones, será necesario el análisis de cómo mínimo tres muestras. Existen actualmente otras técnicas de laboratorio, que identifican el antígeno del parásito en las heces.
Durante muchos años el tratamiento de elección para las giardias ha sido el metronidazol. Actualmente sabemos que el albendazol es muy efectivo, pero tiene un grave inconveniente, y es que puede provocar una importante bajada de glóbulos blancos (leucopenia) y letargia. Es por esto que la mayoría de los veterinarios, si no conseguimos parar la infección con metronidazol, con una eficacia del 70% (que además tiene efectos antiinflamatorios y antibacterianos), utilizamos el fenbendazol. Podemos decir también que un producto sumamente conocido de Bayer, utilizado con frecuencia para las desparasitaciones rutinarias es muy útil para tratar este tipo de infecciones. No debemos olvidarnos durante el tratamiento, del control ambiental, en especial en criaderos y en tiendas de animales. Los quistes de giardia pueden mantenerse mucho tiempo en el medio ambiente de las jaulas y en el pelo de los animales. El mejor desinfectante ambiental para casos como estos es el amonio cuaternario, que puede ser usado también en forma tópica en las regiones perianal y perineal, que deben ser luego enjuagadas con un champú, después de 3-5 minutos. En casa, un buen baño en la bañera será lo adecuado para eliminar los parásitos del pelo del animal.
Un problema añadido de las giardias es su potencial zoonótico. Los niños, de manera especial, están en riesgo debido a su tendencia a jugar en áreas verdes y en el suelo donde pueden estar los quistes o el hecho de introducir los dedos en la boca del perro parasitado. A menudo se duda si los pacientes portadores asintomáticos de Giardia deben ser tratados o no. Lo cierto es que los quistes de este parásito han sido asilados de heces normales, y que existen perros que son capaces de permanecer asintomáticos. Pero eliminándolos al medio ambiente.
Mi recomendación por tanto para todos aquellos que sois criadores o que os dediquéis a la venta de cachorros, es que cualquier cachorro nuevo, sea tratado contra las giardias y desinfectado convenientemente antes de juntarlo con los que estén sanos. Se trata simplemente de una medida de salud pública. Lo recomendable sería testar a todos los perros y que todos los que den positivo, tengan síntomas o no, sean tratados adecuadamente.
El futuro está en una vacuna que hizo su aparición en el año 1999, y que está en vías de perfeccionamiento.
La ENFERMEDAD INTESTINAL INFLAMATORIA (EII), está bien reconocida como una de las causas más comunes de diarrea crónica en el perro. El reconocimiento real de la existencia de esta antiquísima enfermedad se ha producido gracias a la utilización de la endoscopia, para investigar con mayor profundidad a los animales con signos clínicos como vómito, diarrea, pérdida de peso y cambios en el apetito. Está nueva técnica de diagnóstico se ha unido a las que siempre hemos utilizado, como son los análisis fecales, los análisis de sangre, las radiografías, y los tratamientos farmacológicos empíricos. Debo decir, y esto es una anotación personal, que se abusa actualmente en demasía de esta técnica y que no siempre el personal que las realiza está lo suficientemente preparado para realizarlas. Sé que no será un comentario muy bien acogido, pero es la perspectiva que tengo desde mi experiencia personal y desde luego no voy a dejar pasar esta oportunidad para comentarla.
Lo cierto es que la única manera de diagnosticar una EII es por endoscopia, a través de la cual se tomará una muestra de tejido intestinal para su posterior biopsia. Y también es cierto que muchos animales con vómito y/o diarrea, sin tratamiento específico, con posterior enfermedad consuntiva eran sacrificados o morían prematuramente como resultado de causas desconocidas.
Podemos decir por tanto que la obtención de biopsias gástricas e intestinales es una firme recomendación en todo paciente con signos crónicos (con una duración mínima de 4 semanas) inexplicables. Sin duda, cuanto más buscamos, más encontramos. El problema es que quién busca no siempre lo hace adecuadamente. ¡Aún nos queda mucho por aprender! Una alternativa al fibroendoscopio en manos inexpertas es la laparatomia exploratoria: abrimos la cavidad abdominal, tomamos las muestras oportunas y cerramos. A pesar de todo, el problema puede venir después. Me refiero a que los histopatólogos, es decir los que teñirán y mirarán las muestras que les hemos remitido, nos darán su opinión subjetiva, que no será necesariamente la misma que la de otro “colega” que analice la misma muestra. ¡Son los insondables misterios de la ciencia! Aún así, ante un perro con diarreas frecuentes en que los tratamiento farmacológicos y dietéticos convencionales han fracasado, el estudio histológico de muestras de tejido intestinal son necesarias.
El término “enfermedad intestinal inflamatoria” describe un grupo de enteropatías crónicas que se caracteriza por una infiltración dentro de la pared intestinal de una serie de células inflamatorias, que incluyen linfocitos, células plasmáticas, eosinófilos, neutrófilos y macrofagos. Podemos decir que en los perros los tipos más frecuentes de EII son la enteritis linfocítica/plasmocítica y la colitis linfocítica/plasmocítica. La enteritis linfocítica pura raras veces se da y la eosinofílica no es tan común como hace tiempo se pensaba.
Lo cierto es que, por desgracia, cada vez que en una biopsia de intestino aparecían un número elevado de cualquier tipo de las células anteriormente citadas, esto valía para hacer el diagnóstico. Y lo cierto es que este tipo de células se pueden presentar simplemente como una respuesta normal a otro tipo de factores. Podemos citar por ejemplo, diversos agentes infecciosos como virus, bacterias y parásitos (por ejemplo las giardias); antígenos alimentarios, presencia de un cuerpo extraño; y tumores intestinales. Por lo tanto, es indispensable antes de meterlo todo en el saco de las EII, investigar más a fondo y nos quedarnos en el resultado obtenido por la biopsia. La verdad es que la causa de la EII a pesar de años de investigación profunda tanto en personas como en animales todavía no se ha descubierto. Se supone que es la respuesta inmunológica del organismo a un desafío antigénico crónico. En medicina humana cada día que pasa, parece demostrarse que se trata de una respuesta autoinmune, ante algo que los mecanismos normales de defensa no pueden controlar.
El síntoma que predomina en los perros jóvenes es el vómito, y no existe predisposición racial o sexual. Según progresa la enfermedad, el vómito se hace mucho más frecuente. Los vómitos suelen ir acompañados de arcadas, y pueden contener líquido transparente, bilis o espuma. En algunas ocasiones también se puede observar la presencia de alimento, incluso horas después de haberlo ingerido. La sangre rara vez hace acto de presencia. No es raro observar que el perro alterna épocas de vómitos cuantiosos con otras en que estos no aparecen, es decir aparecen remisiones y exacerbaciones.
Aún así, la diarrea puede ser el signo más frecuente en el perro, sola o asociada a vómitos intermitentes. Se trata de diarreas con pobre respuesta a los tratamientos convencionales. La pregunta que nos hacemos entonces los veterinarios es: ¿estará afectado el intestino delgado o será el intestino grueso? Ante esta importante “elucubración” debemos estar atentos a las características de las diarreas.
Las diarreas de intestino delgado a menudo se caracterizan por grandes cantidades de deposiciones acuosas, voluminosas, formadas o blandas. La esteatorrea (grasa en las heces) puede ser evidente y en casos crónicos se acompaña de pérdida de peso. En contraste la diarrea de intestino grueso suele tener una consistencia blanda debido al mayor contenido de moco y puede haber hebras intermitentes de sangre roja. Otros signos comprenden mayor frecuencia de intentos defecatorios y defecación en lugares no habituales. Existe urgencia por defecar y el perro no puede contenerse. Los perros que tan sólo tienen afectado el intestino grueso, permanecen contentos, con buen apetito y no pierden peso.
En caso de afectación del intestino delgado, el perro se mostrara apático, en especial en las fases en que haya vómitos, y perderá peso.

Los análisis de sangre normalmente no nos van a dar mucha información, pero deben ser realizados. Puede aparecer anemia, aumento de glóbulos blancos (leucocitosis), aumento de eosinófilos e hipoproteinemia (descenso en los valores de las proteínas). Una prueba bastante específica que podemos realizar en el perro es la determinación de la proteasa alfa-1 fecal, que en estos casos se podrá encontrar muy elevada. Otro parámetro que debe ser medido en perros con diarrea crónica es la concentración de cobalamina (vitamina del grupo B), ya que su deficiencia puede ser la causante de la diarrea. Otras patologías que deben ser descartadas es la presencia de Giardias, Crystosporidium y enterotoxicosis por Clostridium perfringens, así como la hipermultiplicación bacteriana. Los últimos avances demuestran que la realización de placas de bario, es decir de tránsitos intestinales no son útiles, salvo que se sospeche obstrucción intestinal.
En cuanto al tratamiento os diré que los corticosteroides son la primera elección para la enteritis linfocítica/plasmocítica y eosinofílica, especialmente en los casos leves y moderados. En algunas ocasiones, tras algunos reajustes de dosis, la medicación podrá ser retirada en 3 o 6 meses.
En casos más graves las dosis a utilizar de estos mismos medicamentos serán mucho más altas, y puede ser recomendable el uso combinado con metronidazol, lo que permitirá la reducción de la dosis de corticoides.
Todos conocéis los efectos secundarios de estas medicaciones, que en muchas ocasiones pueden ser graves. En estos casos, existe actualmente un nuevo tratamiento con un nuevo corticoide llamado budesonida. Otra alternativa terapéutica si los corticoides y el metronidazol no son capaces de controlar el problema es la azatioprina, sola o combinada con los anteriores, que normalmente deberá ser utilizada entre 3 y 9 meses. Los efectos secundarios a este medicamento no son muy frecuentes, pero si se presentan pueden ser graves, en especial la supresión de médula ósea.
No es raro encontrarse casos en que la medicación debe ser usada de por vida.
Otro parámetro importante que debemos introducir en el tratamiento es la dietoterapìa, que en ocasiones puede conducir a la resolución parcial o completa de los signos clínicos. La dieta a utilizar debe contener una cantidad mínima de aditivos, ser altamente digestibles, y dejar escasos residuos. Es interesante el uso de aquellas comidas que contengan una única fuente de proteínas que “nunca” haya probado el perro (cordero, conejo, venado, pescado, queso blanco descremado). Como fuente de carbohidratos lo recomendable es el arroz, y si la dieta contiene importantes cantidades de ácidos omega-6 y omega-3, será mejor, ya que se ha demostrado su utilidad como antitinflamatorios a nivel intestinal. Estas comidas deberán ser repartidas en dos o tres veces a lo largo del día.
Hasta aquí mi exposición sobre las diarreas crónicas. Hay muchas más causas que las producen, pero sería alargar demasiado el artículo, y debéis comprender que el espacio en la revista es limitado. Se trata sin duda de un problema grave, serio y de muy difícil resolución, y que en muchas ocasiones, a pesar de todos los intentos, acabará con la vida de vuestro compañero.
José Enrique Zaldívar Laguía.
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

septiembre 18, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 454 comentarios

ENFERMEDADES DEL PANCREAS EN EL PERRO-PANCREATITIS

ENFERMEDADES DEL PÁNCREASEl páncreas es una glándula muy pequeña, lobulada, adyacente al duodeno (intestino delgado) y estómago. Su estructura recuerda a un racimo de uvas, y es uno de los tejidos con mayor actividad metabólica en el organismo En una parte de esta glándula se sintetizan y segregan enzimas digestivas, y se conoce con el nombre de páncreas exocrino. La otra parte se dedica a la síntesis y producción de hormonas (glucagón e insulina), y se conoce con el nombre de páncreas endocrino.
En el presente artículo y en uno próximo nos centraremos en el páncreas exocrino, cuyas patologías más conocidas y frecuentes son la pancreatitis y la insuficiencia pancreática.

-PANCREATITIS

La causa de esta enfermedad, de aparición espontánea apenas se comprende. La nutrición desempeñaría un papel importante ya que se da con más frecuencia en perros obesos, siendo muy poco habitual en perros subalimentados. Su aparición se relaciona con frecuencia con comidas grasosas, aunque en muchas ocasiones viene provocada por problemas extrapancreáticos (tumores, problemas renales, hepatopatías, enfermedades cardiovasculares, infecciones…).
Lo que parece definitivamente claro es que la pancreatitis se origina por una hiperestimulación pancreática que dará lugar a una gran activación de la descarga enzimática. Podemos decir que es un trastorno agudo del páncreas que se produce cuando se rebasan los mecanismos fisiológicos de protección debido a la secreción de enzimas pancreáticas activadas.
Hasta hace muy poco se consideraba a los corticoesteroides como posibles causantes de esta enfermedad, pero lo cierto es que actualmente está descartado que su uso la provoque, salvo en los casos en que son usados a altas dosis tras un traumatismo medular. En medicina humana son muchos los fármacos relacionados con la aparición de pancreatitis, y en los perros ha sido identificada en intoxicaciones por determinados insecticidas, cinc, e hipercalcemia (aumento de calcio en sangre) espontánea. Otros medicamentos capaces de provocar una pancreatitis son los diuréticos tiazidicos
La furosemida (seguril), paracetamol, tetraciclinas y metronidazol. Algún perro epileptico tratado con bromuro potásico y fenobarbital en combinación también desarrollo pancreatitis (0.3% de ellos).
Algunas infecciones bacterianas o víricas pueden ser también causa de la inflamación del páncreas e incluso en algunos casos de babesias (parásito hemático transmitido por garrapatas).
En algunas ocasiones aparece tras una situación de estrés o de una cirugía.
Se reconocen en el perro tres tipos de pancreatitis, la aguda, la recurrente y la crónica. La aguda se refiere a la inflamación del páncreas qué, después de eliminar su causa, si es que puede ser identificada, es completamente reversible. Por otro lado, la crónica es de larga duración y se asocia a cambios en las estructuras del páncreas que son irreversibles (fibrosis e inflamación) y puede ser una secuela de la pancreatitis aguda recurrente o de un proceso morboso subclínico que puede presentarse como diabetes mellitus o insuficiencia pancreática exocrina. Estos dos tipos no se pueden diferenciar clínicamente, y ambas pueden ser leves y graves. Es importante que sepáis que existe una forma de pancreatitis, que es fulminante y por lo tanto mortal.
La enfermedad se complicará con la aparición de necrosis infectada, seudoquistes pancreáticos y abscesos pancreáticos. Se suele decir que una pancreatitis es leve cuando el daño pancreático se limita a un edema y que es grave cuando se presenta muerte de células (necrosis) del páncreas.
Los perros que reciben una dieta balanceada con la cantidad adecuada de calorías y hacen ejercicio con regularidad rara vez sufren una pancreatitis y si el problema ocurre, es menos pronunciado.
Los desequilibrios nutricionales provocaran una pancreopatía mediante la alteración de la síntesis, almacenamiento y secreción de las enzimas pancreáticas o causando cambios en las estructuras de las células del páncreas, especialmente a nivel de la membrana celular..
Además de las dietas con un exceso de grasa, las comidas con un alto porcentaje en proteínas también pueden causar el problema, ya que estimulan un aumento de la secreción de enzimas por parte del páncreas. Una causa frecuente de pancreatitis en la especie humana es el exceso en la ingestión de alcohol, pero afortunadamente, nuestros perros no beben.
En resumen, la nutrición cumple una función en la patogenia de la pancreatitis porque determina la cantidad de enzimas sintetizadas, almacenadas y secretadas, y la estabilidad de las estructuras celulares del páncreas.
La enfermedad puede presentarse a cualquier edad, pero es más habitual en perros de mediana edad o viejos. La sintomatología suele caracterizarse por vómitos con o sin sangre, anorexia, pérdida de peso, dolor abdominal, depresión y diarrea con o sin sangre .En algunas ocasiones podremos ver el abdomen agrandado y la frecuencia respiratoria aumentada. En la forma aguda grave puede haber shock y colapso. Algunos perros adoptan la postura de “rezo”, con los miembros delanteros estirados, el esternón pegado al suelo y los miembros traseros levantados. Los signos de dolor son frecuentes cuando se hace una palpación abdominal (59% de los casos). Los perros con enfermedad grave suelen estar deshidratados y muestran fiebre aunque esto no está siempre presente.
La pancreatitis ocurre porque se bloquea la secreción compensada de enzimas, y los conductos pancreáticos se obstruyen por el edema y la inflamación. Luego se produce el reflujo de los contenidos del duodeno dentro de los conductos pancreáticos, lo que va a provocar una seria alteración en su funcionalidad.
Una presentación grave es la pancreatitis hemorrágica aguda que aparece dentro de las 24 primeras horas y se caracteriza por edema, necrosis y hemorragia pancreática, necrosis de la grasa intraabdominal y formación de ascitis. Algunas enfermedades endocrinas como la diabetes mellitus, hipotiroidismo e hiperadrenocorticismo o Cushing, pueden en determinados casos predisponer a padecer una pancreatitis.
Los hallazgos físicos en perros con pancreatitis aguda son muy variables y van desde la depresión, deshidratación leve con signos de dolor abdominal, a la crisis abdominal aguda con choque (taquicardia, tiempo de llenado capilar prolongado, membranas mucosas pegajosas, hipotermia), petequias, ictericia, y ascitis. En algunos perros podremos palpar una masa abdominal.
Dado que los vómitos son un síntoma de muchas enfermedades, serán muchas las pruebas a realizar para establecer el diagnóstico de pancreatitis. Serán necesarios análisis de sangre, de orina, radiología abdominal, y ecografía. Debo decir que esta última quizás sea la técnica que permite el diagnóstico de esta enfermedad con el más alto grado de fiabilidad (80% de los casos). Las pruebas bioquímicas deberán incluir algunas pruebas muy específicas cómo la lipasa inmunoreactiva pancreática (PLI) y la TLI, que consiste en medir el tripsinógeno circulante, teniendo en cuenta que hay perros con pancreatitis que pueden tener valores normales e incluso por debajo de los esperados, de este parámetro.
Los resultados de la hematología pueden ser muy variables, desde un aumento leve de los glóbulos blancos, hasta un aumento importante de estas células (leucocitosis), con disminución de plaquetas (trombocitopenia), y anemia. En otras ocasiones los glóbulos blancos se encontrarán por debajo de sus valores normales (leucopenia).
A nivel bioquímico podremos observar aumentos de la urea en sangre (uremia prerenal), incremento de los valores de enzimas hepáticas (ALT, AST, ALKP), aumento de la bilirrubina, hiperglucemia, hipoproteinemia, hipocalcemia, y alteraciones del cloro, sodio y potasio. Durante muchos años se utilizó la valoración de la lipasa y la amilasa en sangre para determinar que estábamos ante un caso de pancreatitis, pero actualmente se sabe que hay muchos perros que muestran elevaciones de estas enzimas del páncreas, sin tener ninguna afectación de esta glándula. Por ejemplo se pueden elevar en caso de obstrucción. Esto se explica porque estas enzimas no son fabricadas de forma exclusiva por la glándula pancreática, sino que pueden aparecer elevadas en presencia de otras patologías, cómo inflamación intestinal (amilasa), en caso de administración de corticoesteroides (lipasa) o en caso de insuficiencia renal (ambas enzimas).
La pancreatitis grave requiere un tratamiento muy agresivo y conlleva un pronóstico reservado, mientras que la leve suele responder a la terapia sintomática a corto plazo y tiene un pronóstico bueno.
Aparte de la sintomatología y el estado del perro, existe un factor que se puede utilizar como medidor del pronóstico que es el TAP (peptido de activación del tripsinógeno) y que de hecho se utiliza en medicina humana. Creemos que en breve estará disponible para su uso en medicina veterinaria.
En cuanto al tratamiento diremos que se fundamenta en el mantenimiento o restauración de la perfusión tisular adecuada, mediante fluidoterapia intravenosa. En ocasiones se necesitarán suplementos de glucosa y de potasio. Si existe hipoproteinemia serán útiles los coloides o el plasma. Si hay diabetes habrá que suministrar insulina. Ante los vómitos es fundamental suspender la ingesta de alimentos y de agua, utilizando medicamentos contra ellos y protectores de la mucosa gástrica. Los antibióticos de amplio espectro también deberán formar parte de la terapia.
La analgesia es un punto muy importante del tratamiento de la pancreatitis, ya que el dolor en esta enfermedad es muy acentuado. Utilizamos opioides inyectables, y veces es necesario el uso de tranquilizantes en aquellos pacientes que manifiestan disforia con el empleo de opioides. Actualmente se están utilizando parches transdermicos de fentanilo para combatir el dolor, aunque tienen el problema de la tardanza en anular el dolor.
Los analgésicos no esteroides en general no están indicados por la posibilidad de provocar úlceras a nivel digestivo, fallo renal o hepatotoxicidad.
El ayuno durante 48 horas como mínimo es sumamente importante, aún sin vómitos para provocar un descanso del páncreas, reduciendo su estimulación. Cuando se inicia la alimentación deben ser restringidas al máximo las proteinas y las grasas, es decir que deberemos empezar con dietas altas en carbohidratos, durante dos semanas. Existen en el mercado excelentes dietas preparadas para cumplir estos objetivos dietéticos.
Una complicación muy grave de esta patología es la presentación de alteraciones de la coagulación, que obligaran al uso coagulantes (vitamina K) o de anticoagulantes (heparina) según los casos, así como plasma y coloides, ya nombrados anteriormente.
El uso de extractos enzimaticos pancreáticos orales se ha destacado para reducir el dolor en pacientes humanos con pancreatitis crónica, pero en los perros su eficacia no parece ser tan importante.
No debemos olvidar que en ocasiones será necesario el tratamiento quirúrgico, para restaurar la salida biliar, remover el tejido pancreático necrótico infectado o eliminar las secuelas cómo son los pseudoquistes. La extracción o drenaje de los abscesos es otra indicación para la cirugía. Las pancreatitis recurrentes o insensibles a los tratamientos también pueden requerir la cirugía para confirmar el diagnóstico y excluir el cáncer de páncreas. Dado que algunos de estos pacientes pueden presentar alteraciones concomitantes en otros órganos como hígado e intestino, la cirugía servirá para tomar muestras de estos órganos y posibilitar el estudio de sus tejidos.
El pronóstico, diremos que los perros con pancreatitis aguda leve es bueno. La pancreatitis grave o recurrente tiene un pronóstico reservado.
En resumen, si habéis leído con atención el artículo, la conclusión es clara. Una dieta equilibrada y sana, específica para perros, reduce al máximo la posibilidad de que vuestro perro llegue a padecer alguna vez esta gravísima enfermedad. Así que como le comente el otro día a una clienta cuyo caniche mediano se ha salvado de milagro, se acabaron los churros y las porras con Cola-Cao en el desayuno. Se me olvidaba, el caniche enano y de nombre “Guas” pesaba 8 kilos. Tenía la mala costumbre de haberse pasado ocho años comiendo lo que no a él, sino a su propietario le daba la gana darle. Lo de los churros y las porras con Cola-Cao no es una broma, lo prometo.

FACTORES DE RIESGO DE LA PANCREATITIS AGUDA EN PERROS

-Hembras y machos castrados de más de 7 años.
-Sobrepeso corporal (obesidad)
-Razas con predisposición:
1. Razas de pequeño tamaño.
2 Terriers: Yorkshire, airedale, cairn.
3. Razas no muy activas: Schnauzer miniatura, caniche enano, caniche toy, lhasa apso.
-Enfermedades asociadas:
1. Enfermedades digestivas previas.
2. Diabetes mellitus
3. Hiperadrenocorticismo
4. Hipotiroidismo
5. Insuficiencia renal crónica
6. Insuficiencia cardiaca congestiva
7. Enfermedades autoinmunes.
-Tratamientos farmacológicos repetidos
1. Antibioticos
2. Corticoesteroides
3. Agentes quimioterápeuticos
4. Insecticidas organofosforados.

-Anestesia
-Operaciones quirúrgicas.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro

agosto 26, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 76 comentarios

LAS VACACIONES DE VUESTRO PERRO: "Para que no vuelva con lo que no llevaba"

LAS VACACIONES DE VUESTRO PERRO:
“PARA QUE NO VUELVA CON LO QUE NO LLEVABA”.Estamos en el mes de julio. Algunos estaréis ya de vacaciones, y otros esperando ansiosamente que llegue el mes de agosto. También los habrá que hayáis decidido posponerlas o simplemente no podáis disfrutar de ellas.
Lo que es seguro, tanto en unos casos como en otros, es que vuestros perros van a disfrutar de un mayor número de salidas al campo, a la montaña, a las zonas costeras, o simplemente a los parques de vuestras respectivas ciudades. Todo esto significa mayor diversión, pero también mayores riesgos de contraer enfermedades, de tener accidentes o de volver a casa con algo que al salir no llevaba vuestro perro.
Podemos empezar hablando del viaje. Hace tiempo publiqué en esta misma revista un artículo sobre el golpe de calor. En él, hacía un repaso de las causas por las que se produce, y de las maneras de evitarlo. Es muy importante que vuestro perro no se vea sometido durante el transporte a temperaturas de calor extremas. Afortunadamente hoy en día casi todos los coches gozan de estupendos sistemas de climatización, por lo que este tipo de amenaza para la salud se ve con mucha menos frecuencia. Aún así, sigo viendo con espanto a perros encerrados en el coches, mientras los propietarios “estiran las piernas” o paran en la carretera para comer o tomar un café. Creen que por dejar el coche a la sombra, el asunto está solucionado. No es así, y por eso os ruego que nunca dejéis a vuestra mascota en el interior del vehículo. Llevar siempre una botella de agua a mano y ofrecerla al perro cada vez que hagáis una parada. Tampoco valdrá de nada dejar la ventana “un poquito bajada”. El estrés que sufre el perro al quedarse solo en el coche, también puede desencadenar un golpe de calor, si las condiciones ambientales son las esperadas en esta época del año.
Si vuestro perro es excesivamente nervioso o se marea con los viajes, lo recomendable es llevarle tranquilizado o sedado. Vuestro veterinario sabrá en función del peso, del problema o del tiempo del viaje, qué debéis darle, cuando y en que cantidad.

Es bastante frecuente, debido a los cambios de agua, de temperatura, de humedad e incluso del mismo estrés del viaje, que vuestro perro presente en los primeros días, deposiciones demasiado blandas e incluso líquidas. Lo recomendable en estos casos es dejar pasar unas cuantas horas para empezar a alimentarle. En principio no será necesario suministrar ningún tipo de medicación, ni acudir a ningún veterinario. Sí es importante que el alimento sea el mismo que come habitualmente. Pensad que en muchas ocasiones no podréis encontrarlo en vuestro lugar de veraneo, así que lo recomendable es calcular la cantidad que vais a necesitar y llevarlo desde vuestro lugar de origen. Los cambios bruscos de alimentación, aunque tan solo sea de marca de pienso pueden dar lugar a problemas digestivos. Si no queréis cargar con un saco de pienso, en especial si el perro es de raza mediana o grande, llevad una pequeña cantidad para irla mezclando con el nuevo pienso (el que tengan en vuestro lugar de veraneo), durante los cuatro o cinco primeros días.
Cuidado con el agua del mar. Si habéis tenido la suerte de veranear en un sitio donde vuestro perro podrá disfrutar de la playa, evitar en lo posible que beba agua salada. Los “novatos” suelen caer en la trampa. Verán un “plato” enorme lleno de agua, y la darán unos cuantos “chupetones” o la tragarán si es su primera experiencia natatoria. Los que ya han probado alguna vez este maravilloso laxante que es el agua del mar, raramente caerán o tropezaran dos veces en la misma piedra. No pasa nada casi nunca, un poquito de dieta y asunto solucionado. Digo casi nunca, porque a veces la diarrea osmótica que se va a producir necesitará la ayuda de algún tratamiento veterinario, e incluso un poco de rehidratación. A veces, la diarrea irá acompañada de vómitos, ya que el agua salada es otro excelente emético. Cuidado con esta complicación porque si persiste demasiado tiempo, vuestro perro puede sufrir una deshidratación.

Otro inseparable acompañante del verano son las espigas. Entiendo que vuestro perro debe disfrutar del campo, pero atención a este incómodo “cuerpo extraño”. Los lugares donde se alojan con más frecuencia son los oídos, los espacios interdigitales, y en menos ocasiones en el prepucio de los machos, la zona perineal y la vagina de las hembras. Prevenir su entrada en los oídos es muy complicado, en especial en los perros de orejas caídas. Cuando la espiga entra, lo normal es que el perro chille y sacuda vigorosamente la orejas e incluso incline la cabeza hacia el lado afectado. Lo recomendable es no esperar “acontecimientos”, y acudir al veterinario para que proceda a su extracción. Cuanto más tiempo pase, será peor. He visto algunos perros, la mayoría de raza cocker, con otitis crónicas provocadas por las dichosas espigas. Las que se localizan a nivel interdigital son más fáciles de evitar. Si habéis paseado con vuestro perro por alguna zona donde las había, al llegar a casa revisar uno por uno todos los espacios entre los dedos, abriéndolos bien, mirad entre los pelos de la zona, y por debajo, es decir en el lugar donde se asientan las almohadillas. Un síntoma claro de que hay espigas será el lamido constante de la zona, en donde si miráis podréis ver una pequeña vesícula con un “agujerito”, que es por donde entró. No debemos esperar a que el perro a base de lamidos se haga un “boquete”. Lo aconsejado es que visitéis al veterinario, que tendrá que abrir el absceso y extraer la espiga. Normalmente será suficiente con una pequeña infiltración de anestesia local, aunque a veces, el “carácter” del perro, nos obligará a una tranquilización.

Pasemos ahora a los incómodos visitantes que desde abril a octubre se empeñan en comer encima y a costa de vuestros perros. En primer lugar os contaré algo sobre los “bichitos” que no tienen alas y luego os hablaré de los que si las tienen, es decir de los voladores.
Las pulgas son uno de los parásitos externos más molestos que podemos ver. No son en si especialmente peligrosas para la salud de vuestro perro, pero si las damos la opción de reproducirse en un hogar, las consecuencias pueden ser nefastas. En muchas ocasiones será necesaria la visita de un equipo de fumigación para acabar con ellas, aunque actualmente existen en el mercado algunos buenos productos que nosotros mismos podremos aplicar en el entorno que rodea a nuestro perro. No debemos olvidar, sin embargo, que la pulga es transmisora de una tenia llamada dypilidium, por lo que además de establecer un tratamiento contra este parásito externo, habrá que suministrar un tenicida, es decir un antiparasitario interno. Existen muchos excelentes productos para aplicar en estos casos, pero es importante saber que habrá que actuar contra las pulgas adultas, sus larvas y sus huevos. Más adelante nombraré algunos de ellos.

La garrapata es el parásito del verano, sin lugar a dudas. Su peligro no está casi nunca (excepto en el caso de grandes parasitaciones) en lo que ellas mismas pueden provocar en la salud del perro, sino en las graves enfermedades que pueden transmitir cuando se alimentan. Hablo de la Ehrlichiosis, las Babesiosis y la Fiebre Maculosa . Cualquiera de estas tres podrá provocar graves síntomas e incluso llegar a provocar la muerte. No debemos olvidar que también es un parásito que en determinadas circunstancias puede parasitaros a vosotros y provocar una enfermedad que se conoce como Fiebre Q. Es por tanto sumamente importante establecer una buena protección contra ellas, ya que será imposible mantener alejado a vuestro perro de los lugares en donde se encuentran. Si en algún momento dais con una garrapata que enganchada en vuestro perro, un método eficaz es remojarla en alcohol, sujetarla con una pinza por la zona de cabeza y realizar una tracción firme. Mucho más útil será aplicar un insecticida en spray sobre ella, esperar que muera y extraerla con las pinzas.

Muchas veces, cuando los veterinarios os ofrecemos un buen producto para prevenir su presencia en el perro, oímos la misma “cantinela”: “nunca le he puesto nada, y nunca me ha cogido garrapatas” o “sólo le he visto una garrapata en toda su vida”. Pues bien, siempre hay una primera vez, y a veces, por desgracia puede ser la única y la última. La efectividad de un buen producto para evitar a las garrapatas, está en que evite que el parásito “muerda” a vuestro perro. Difícil será evitar que alguna se de un paseo por su cuerpo, pero no llegará a alimentarse, que es de lo que se trata.

En cuanto a los “bichos” alados, todos habéis oído hablar de la Leishmaniosis y de la Filariosis, también conocida como enfermedad del gusano del corazón. Se trata de dos graves enfermedades que se transmiten por picadura de mosquitos. La primera, por la hembra del flebotomo, y la segunda por el Aedes. Cómo no podía ser de otra manera, existen en el mercado excelentes productos para prevenirlas. Digamos para no engañar a nadie que la segunda es más fácil de prevenir que la primera, pero aún así creo que merece la pena intentarlo cómo podréis leer más adelante.
Otro “bicho” alado que puede dejar un mal recuerdo en vuestro perro son las moscas y provocar lo que se conoce con el nombre de miasis. Las moscas aprovecharan la presencia de heridas infectadas para colocar sus huevos, de los que en escaso tiempo saldrán las larvas. Cuidado con ellas porque son capaces de abrir orificios y localizarse debajo de la piel. Un sitio frecuente de localización es la región perineal. Si en algún momento estos “repugnantes” animalillos deciden quedarse a vivir una temporada en vuestra perro, acudid con urgencia a vuestro veterinario, que sabrá que hacer para expulsar a los okupas.

Una de las cosas en que más énfasis ponemos los veterinarios es en haceros entender que nuestros consejos sobre la prevención de estos parásitos y enfermedades son las ÚNICOS válidos, es decir las únicos que debéis escuchar y aplicar. Estoy un poco cansado de explicarlo, pero es lo que toca. Los supermercados se encuentran llenos de productos que no valen absolutamente para nada, pero que vosotros con toda vuestra buena voluntad compráis y aplicáis sobre vuestras mascotas. La estantería del supermercado no os preguntará a que zona de España vais a viajar, y no sabe lo que en cada sitio os vais a encontrar. Lo digo porque en función del lugar geográfico en que paséis el verano, vuestro perro necesitará ir protegido contra una serie de cosas, que en otro lugar no necesitará. No se trata de “inflar” de productos a vuestro compañero, sino simplemente de ponerle lo más adecuado a cada situación. Él os lo va a agradecer y vuestro bolsillo también, aunque no podemos olvidar, cómo siempre pasa, que lo bueno es caro.
A lo largo de mi vida como veterinario he probado una gran cantidad de productos, y he asistido asombrado a la evolución que han experimentado en 25 años. Casi todos los que estaban siguen estando, aunque a veces me pregunto para qué, pero cada año aparecen nuevos medicamentos, con más y mejores prestaciones. No es un capricho de los laboratorios, es que los parásitos se van haciendo insensibles a determinados principios químicos, cómo lo hacen los gérmenes frente a los antibióticos.
No es mi intención poner en este artículo todo lo que hay, pero os nombraré los que considero más interesantes. Vuestro veterinario habitual, sabrá aconsejaros mejor que yo en función de la zona donde residáis, y os proveerá del producto más adecuado para el lugar a donde os vais a desplazar.
Una cosa debe quedar clara: no existe un producto, por desgracia, que valga para todo, y en muchas ocasiones, vuestro perro deberá (en función cómo he dicho de donde vaya) ir protegido contra todo lo habido y por haber. Pero no os quepa la menor duda de que merece la pena.
En éste artículo encontraréis un cuadro con las comunidades autónomas y lo que en cada una de ellas os encontraréis.
En cuanto a los numerosos productos que existen en el mercado, nombraré los que a modo de ver son más interesantes. Evidentemente en nuestra clínica no los he probado todos, pero he leído estudios clínicos de todos ellos.

COLLARES (CUADRO)

-Preventic de Laboratorios Virbac. Su principio activo es el amitraz. Excelente para las garrapatas. No tiene acción contra las pulgas. Efecto 4 meses.
-Scalibur de Laboratorios Intervet. Su principio activo es la deltametrina. Excelente para la prevención de Leishmaniosis y de la parasitación por pulgas. No está registrado contra las garrapatas, pero en mi opinión también funciona.
-Kiltix de Laboratorios Bayer: Sus principios activos son el Propoxur y la Flumetrina. Acción frente a garrapatas.

PIPETAS
-Advocate: Laboratorios Bayer: Imidacropid y Moxidectina. Indicado contra pulgas y filarias. Tiene algunas aplicaciones más, que no comentaré.
-Stronghold: Laboratorios Pfizer: Selemactina. Indicado contra pulgas y filarias. Tiene algunas aplicaciones más, que no comentaré.
-Frontline Combo: Laboratorios Merial: Fipronil y Methopreno. Indicado contra pulgas y garrapatas.
-ProMeris Duo:Laboratorios Fort Dodge.Metaflumizona y Amitraz. Indicado contra pulgas y garrapatas.
-Advantix. Laboratorios Bayer. Imidacloprid y Permetrina: Indicado contra pulgas, garrapatas y flebotomos.
-Prac-tic: Laboratorios Novartis: Piriprol. Indicado contra pulgas y garrapatas.
-Exspot: Laboratorios Schering-Plough. Permetrina. Indicado contra pulgas, garrapatas y Leihsmania.

OTROS:

Comprimidos:
-Program plus: Laboratorios Novartis: Milbemicina oxima y Lufenuron. Indicado para pulgas y filarias. Tiene algunas aplicaciones más que no comentaré.
-Cardotek Plus: Laboratorios Merial: Ivermectina y Pirantel. Indicado contra filarias. Tiene otras aplicaciones que no comentaré.
-Milbemax: Laboratorios Novartis: Milbemicina oxima y Praziquantel. Indicado contra filarias. Tiene otras aplicaciones que no comentaré.

Inyectables:
-Guardian: Laboratorios Fort Dodge: Moxidectina. Indicado para la prevención de filarias.

Evidentemente no están todos los que son, pero para mi si son todos los que están. Vuestro veterinario os recomendará los que crea más adecuados para el momento y el lugar donde vais a pasar vuestro tiempo de descanso.
Yo en mí clínica utilizo como collares el Preventic (garrapatas), y el Scalibur (pulgas y leishmania…¿garrapatas?), como pipetas el Frontline Combo (pulgas y garrapatas), y el Strongold (pulgas y filarias) y como comprimidos el Milbemax (Filarias). A lo largo de mis años como veterinario he usado casi todos los nombrados y doy fe de que todos son unos excelentes, si se usan para los fines para los que están indicados y con las frecuencias que recomienda su fabricante. Los collares no duran un año y las pipetas, y comprimidos tampoco. Como veréis no hay un producto que cubra todos los riesgos del verano en cuanto a los parásitos que he nombrado, ni en cuanto a las enfermedades que he mencionado, así que en muchas ocasiones serán hasta dos e incluso tres productos los que tendréis que usar.
A modo orientativo os diré lo que en cada zona de España se da con más frecuencia. Tenedlo en cuenta a la hora de elegir unos u otros productos; pero insisto, haced caso de vuestro veterinario y no de la estantería del supermercado o del empleado de vuestra tienda habitual donde compréis los alimentos, que evidentemente pondrá todo su interés en asesoraros adecuadamente, pero cuyos conocimientos no serán los suficientes.
Con respecto a las filarias, os diré que algunos productos para su prevención pueden ser usados sin realizar un análisis de sangre previo y en otros no. En vuestra clínica habitual os informarán adecuadamente al respecto.
Una cosa que no debéis olvidar es desparasitar internamente a vuestro perro a la vuelta de las vacaciones, independientemente de que le corresponda o no, con el producto que utilicéis el resto del año.

MAPA ORIENTATIVO: DE QUÉ DEBEMOS PROTEGERLOS.(CUADRO)

Madrid: Garrapatas, pulgas y fuera del centro urbano, Leishmania. En Aranjuez se ha dado algún caso de Filariosis.
Castilla La Mancha: Pulgas, Garrapatas y Leishmania. Cuidado con las Filarias en Guadalajara.
Extremadura: Pulgas, Garrapatas y Leishmania.
Navarra: Pulgas, Garrapatas y Leishmania.
Castilla y León: Garrapatas y Pulgas. Cuidado con las filarias en Salamanca, en especial en la zona del río Tormes..
Andalucía: Garrapatas, Pulgas, Filarias y Leishmania
Murcia: Garrapatas, Pulgas, Filarias y Leishmania.
Valencia: Garrapatas, Pulgas, Filarias y Leishmania.
Aragón: Garrapatas, Pulgas, Filarias y Leishmania.
Cataluña: Garrapatas, Pulgas, Filarias y Leishmania.
Galicia: Garrapatas y Pulgas.
Asturias: Garrapatas y Pulgas.
País vasco: Garrapatas y Pulgas.
Baleares: Garrapatas, Pulgas. Leishmania, y Filarias.
Canarias: Garrapatas, Pulgas, Leishmania y Filarias. La Rioja: Garrapatas y Pulgas

julio 20, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 3 comentarios

CANCIÓN ANTITAURINA

Hoy, un amigo internauta me ha mandado un e.mail con un enlace. Se trata de la página de un grupo de música llamado JOSU-R. KOMALÍRICO, en la que se puede oír una canción titulada: “Sangre en la Arena”. Su estilo musical se encuadra dentro del llamado Hip Hop. Suena bien, y estoy de acuerdo en el fondo de su letra, aunque no demasiado en las formas. Aún así, os dejo aquí el enlace para que la escuche el que quiera.
Aviso que es un poco fuerte.
“Reír por no llorar”

junio 3, 2007 Posted by | Enfermedades del perro, Toros | | 1 Comentario

TUMORES MAMARIOS EN LA PERRA

TUMORES MAMARIOS EN LA PERRALos perros tienen 5 glándulas mamarias en cada lado, que denominamos torácica craneal, torácica caudal, abdominal craneal, abdominal caudal e inguinal. Todas ellas tienen un drenaje linfático hacia los ganglios más próximos. Además debéis saber que están muy vascularizadas.
No es infrecuente que a determinadas edades, normalmente a partir de los 10-11 años vuestras perras desarrollen tumores en sus glándulas mamarias. Podemos decir, y mi experiencia así me lo confirma, que son las neoplasias más frecuentes. También sabemos que cuanta más edad tiene la perra más posibilidades hay de que sus nódulos sean malignos, mientras que los que aparecen en perras más jóvenes suelen ser de naturaleza benigna.
Los factores dietéticos pueden influir en el riesgo de tumores mamarios. La obesidad al año de vida, la obesidad un año antes del diagnóstico de la neoplasia mamaria, y la ingesta de alimentos caseros aumentan el riesgo de formación de tumores mamarios.
Son más habituales en hembras enteras, o bien en aquellas que han sido castradas habiendo pasado antes por varios celos. Su desarrollo está ligado a la producción de hormonas femeninas relacionadas con el aparato genital, es decir a estrógenos y progesterona.
Esta demostrado que hembras castradas antes de su primer celo, tendrían un riesgo del 0,05% en desarrollar este tipo de tumores. Si son operadas después del primer celo, el riesgo se elevaría al 8%, y se hace después del segundo hablaríamos de un 26%. Si la ovariohisterectomia se practica después del tercer celo, no hay beneficios protectores para la formación de tumores mamarios.
Las anormalidades genéticas son importantes en el desarrollo y la progresión de los tumores. Por ejemplo se ha descubierto una mutación genética que ha sido identificada como la pérdida o inactivación de un gen supresor tumoral, lo cual puede acrecentar la formación de la neoplasia. Obviaré hablar de los prooncogenes y de los oncogenes para no complicar la lectura del artículo.
El 50% de los tumores son benignos. Se trata normalmente de fibroadenomas, adenomas simples, tumores mesenquimatosos, y tumores mixtos.
Entre el otro 50%, los malignos, los más frecuentes son los carcinomas, como el carcinoma sólido, adenocarcinoma tubular, adenocarcinoma papilar y carcinoma anaplásico. En el momento del diagnóstico el 50% de estos tumores malignos ya han desarrollado metástasis. Mención espacial merecen los sarcomas que constituyen el 5% de los tumores mamarios (10% de malignidad). Se han descrito el osteosarcoma, el fibrosarcoma y el osteocondrosarcoma. La glándula mamaria es asiento habitual para el osteosarcoma extraesquéletico. La tasa de metástasis para el osteosarcoma es del 62,5%, con una sobrevida media de 60 días.
No es raro, aunque cada día lo es menos, que acudáis a nuestras clínicas buscando una solución química al celo de vuestras perras. Cuando yo empecé mi carrera profesional, no era raro el uso indiscriminado de productos hormonales, que administrados en forma de inyecciones o de pastillas eran utilizados para tal fin. Desde hace mucho se sabe que estas sustancias, además de hacer su efecto, es decir inhibir o suprimir el celo, provocaban a la larga numerosos problemas, entre los que se encuentra el cáncer de mama.
No es infrecuente que cuando detectáis alguna masa en las mamas de vuestras perras ya lleven algún tiempo ahí. Sucede incluso que cuando realizamos un examen rutinario en las consultas para una vacunación o para diagnosticar alguna otra patología nos encontremos con ellos.
Pues bien, en un principio tampoco hay motivo para la alarma. Sabemos que estos tumores al igual que sucede en otras especies, incluso en la humana, pueden ser malignos o benignos.
Los benignos no invaden localmente los tejidos ni producen metástasis, pero cuando aparecen suelen hacerlo de forma múltiple.
Los malignos, pueden presentar un comportamiento “benigno” o ser muy agresivos. En este último caso, solemos notar que evidencian invasión local, pero pueden afectar a los ganglios linfáticos locales: inguinales superficiales en caso de estar afectadas las glándulas caudales, y axilares o esternales craneales en caso de estar asentados en las mamas anteriores. Pueden incluso hacer metástasis en los pulmones y a veces, aunque es raro en el hígado.
Podemos decir que las glándulas mamarias más afectadas suelen ser las posteriores o caudales, debido a que son las que más tejido mamario tienen. Los tumores a menudo se pueden palpar con facilidad como nódulos discretos o masas dentro de las glándulas mamarias. Pueden presentarse de forma localizada o múltiple y pueden estar adheridos a la piel o al músculo. Podemos decir que el 75% de los tumores mamarios aparecen de forma aislada . En algunas ocasiones pueden presentar ulceraciones.
Si realizamos un análisis de sangre en estas perras, lo normal es que no encontremos importantes cambios, salvo quizás en algunas ocasiones elevaciones proteicas. No está de menos si sospechamos de malignidad en el tumor localizado la realización de un estudio radiológico del torax, que puede ser complementado con una radiografía de abdomen para visualizar posibles ganglios afectados e incluso la visualización de huesos. Una ecografía tampoco estará de menos.
Todas estas pruebas deberán ser realizadas si la masa encontrada nos hace sospechar de malignidad. La presencia de claudicación y edema en los miembros posteriores, o dificultad respiratoria, pueden ser signos de mal pronóstico ya que nos pueden indicar infiltración de vías linfáticas o metástasis a nivel óseo o pulmonar.
No tendrán ningún sentido, las pruebas diagnósticas anteriormente referidas por lo menos para mí, si lo que hemos localizado es un pequeño nódulo suelto que no tiene un tamaño mayor de un garbanzo.
El diagnostico definitivo se establecerá en base a la extirpación y posterior biopsia de la masa. Se podría previamente proceder a la realización de una citología con aguja fina, aunque no siempre nos dirá la característica del tumor. Podríamos incluso optar por hacer una biopsia incisional, es decir tomar una muestra pequeña del tumor que nos dirá con seguridad cual es su naturaleza, y nos permitirá diferenciar las masas de otras que pudieran no ser tumores. Lo cierto es que con un poco de experiencia es difícil que un veterinario no distinga un tumor de mama de algo que no lo es.
A veces nos encontramos con que dentro de la misma mama existen tumores de distinto tipo. Es decir nos podemos encontrar una maligno, junto a otro benigno e incluso con componentes mixtos, es decir con células de los dos tipos.
Podemos también encontrarnos con tumores que aún siendo malignos se pueden presentar muy bien delimitados y en otras ocasiones con clara apariencia de ser muy invasivos e infiltrativos. Estos últimos serán los de peor pronóstico.
El tratamiento de la mayoría de los tumores es el quirúrgico. Según la apariencia y situación del tumor, el cirujano puede optar por varias técnicas.
Se puede quitar sólo el nódulo (tumorectomia). Está recomendado para masas pequeñas, firmes, y no adheridas. Se puede quitar la glándula mamaria (mamectomia) donde asienta el nódulo. Esta técnica está recomendada en tumores que se localizan en el centro glandular, mayores de 1cm de diámetro, o con evidencia de adherencia a la piel superpuesta o al tejido subcutáneo subyacente. La mastectomia regional es la extirpación de tres glándulas y está indicada cuando glándulas consecutivas tienen tumores añadiendo en la extirpación los ganglios linfáticos a los que drenan estas glándulas.
En caso de tumores múltiples o de gran tamaño se requiere una mastectomia local radical. Se extirparán los ganglios inguinales como parte de la quinta glándula mamaria.
No es recomendable extirpar las dos cadenas mamarias en el mismo acto quirúrgico, ya que el cierre de la herida provocada puede ser sumamente difícil y la posibilidad de dehiscencia postoperatoria es alta, debido a la tensión de la piel.
Hay quién se empeña en acompañar el acto quirúrgico de la castración en base a no se sabe muy bien que razonamiento científico. Es inútil y no vale absolutamente para nada, salvo para “hinchar” la factura del cliente. Esta practica carente de toda ética no tiene efecto alguno sobre el desarrollo de nuevos tumores benignos, la progresión de tumores malignos, el tiempo de metástasis o la supervivencia general. Aún así, que es mi manera de pensar, hay literatura veterinaria que defiende parcialmente la realización de esta práctica. Lo justifican diciendo que prevendría una posible piómetra (infección de matriz) en el futuro, en especial si se piensa en el uso de quimioterapia posterior a la cirugía. Si se decide realizarla se deberá hacer antes de extirpar los tumores teniendo cuidado posteriormente para no sembrar la cavidad abdominal de células exfoliadas.
En cuanto a la quimioterapia, son numerosos los protocolos terapéuticos que se han ensayado, aunque ninguno ha resultado ser muy eficaz a la hora de aumentar el intervalo libre de enfermedad o la supervivencia en relación con los resultados obtenidos sólo con cirugía. Se han usado productos como el tamoxifeno, doxorrubicina sola o en combinación con ciclofosfamida. La quimioterapia inhalatoria en perras con metástasis pulmonares utilizando paclitaxel, reduce en un 40% las masas tumorales en algunos casos. En cuanto a la terapia radiante todavía no hay experiencias en España como para llegar a conclusiones.
En las perras, el pronóstico para los tumores benignos que han sido extirpados mediante cirugía es muy bueno. En caso de que el histopatólogo nos haya comunicado que se trata de un tumor maligno, lo recomendable es realizar controles clínicos cada cuatro meses, es decir, cuatro veces al año, con palpación de las mamas, auscultación pulmonar y radiología y ecografia en caso de que se sospeche de metástasis.
Para los carcinomas bien diferenciados es razonable pensar en tiempos de supervivencia superiores a los 2 años para ciertos tipos histológicos.
En el caso de los carcinomas invasivos, el pronóstico es grave, ya que la mayoría metastatizan rapidamente a pesar de su extirpación quirúrgica.
Para carcinomas sólidos: 36 semanas.
Para los carcinomas anaplásicos: 11 semanas.
Para los sarcomas: 6 semanas
Una vez expuesto el tema de las neoplasias mamarias, que muchos de los que tenéis perra habéis padecido o padeceréis, os aconsejaría que a partir de los 8 años le digáis a vuestro veterinario que revise las glándulas mamarias cuando vayáis a la clínica por cualquier motivo. Si en un momento determinado estos nódulos aparecen, dejaros asesorar por él, que será quién establezca la urgencia o no de su extirpación. Y si es en casa, acariciando a la perra cuando los descubrís, las demoras a veces juegan malas pasadas. De todas formas os diré, en base a mi experiencia, que todos esos porcentajes que he puesto en el artículo no siempre se ajustan a la realidad, en especial los últimos que hablan de tiempos de vida para determinados tumores. Yo, en mis 25 años como veterinario que he visto muchos canceres de mama, que han sido operados en nuestra clínica, no he visto porcentajes muy altos en metástasis que supongan la muerte o la eutanasia urgente de las perras afectadas.
Eso sí, recordaros como habéis leído que la castración precoz de vuestra perra, una adecuada alimentación y el evitar la obesidad, la salvarán con seguridad de tener algún día alguno de los problemas de los que este mes os he hablado.
José Enrique Zaldívar Laguia

mayo 23, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 141 comentarios

ACTUALIZACIONES VETERINARIAS EN PATOLOGÍA CANINA

ESTAMOS AL DÍA.-La celulitis juvenil, también conocida como piodermia juvenil (El Mundo del Perro Nº 325) es un proceso que afecta a la cara, a los pabellones auriculares y a los nódulos linfáticos submaxilares de los cachorros (entre las 3 semanas y los 4 meses). Los últimos estudios parecen revelar que se trata de un proceso inmunológico, ya que no se suelen aislar microorganismos y responden bien a la administración de corticoesteroides.
-El carprofeno (Rimadyl) se muestra cada día como un analgésico- antiinflamatorio con un amplio margen de seguridad. Ha sido utilizado en perros con fracturas, susceptibles de sufrir insuficiencia renal y problemas hemáticos, tanto antes como después de la cirugía sin que se hayan observado efectos clínicos adversos después de cinco días de utilización. Recientemente ha sido aceptado su registro por el Ministerio de Sanidad como condroprotector. Por otra parte se ha abierto una nueva vía de investigación sobre este medicamento para su uso en determinados tumores malignos de la glándula mamaria.
-Nuevo tratamiento para la anemia hemolítica inmunomediada. El micofenolato mofetilo parece ser un buen agente inmunosupresor para el tratamiento de esta grave enfermedad de naturaleza inmunológica. Recientes estudios demuestran que es un fármaco muy bien tolerado.
-El uso de albúmina humana por vía intravenosa en perros afectados por hipoalbuminemia, debido a diversas enfermedades se ha demostrado como de gran utilidad, sin que se hayan observado reacciones adversas.
-La desparasitación con milbemicina oxima y praziquantel (Milbemax) es perfectamente tolerada durante la gestación y lactación en la perra y sus cachorros, ya que no han sido observadas alteraciones de ningún tipo, en un grupo de 19 perras tratadas.
-La enfermedad inflamatoria crónica del aparato digestivo resulta en muchas ocasiones muy difícil de tratar, conduciendo al deterioro y muerte de los perros afectados. El habitual uso de corticoesteroides para tratarle se muestra en muchos casos insuficiente. Recientes estudios demuestran que el uso de ciclosporina reduce los signos clínicos. Aún así algunos perros mostraron efectos secundarios, pero otros respondieron perfectamente al tratamiento desapareciendo la sintomatología al cabo de un mes.
-¿Por qué sangran los galgos? En los galgos, el hematocrito, la concentración de hemoglobina, el recuento de glóbulos rojos y la viscosidad de la sangre son más altos. Por el contrario el recuento de glóbulos blancos, neutrófilos y plaquetas es menor que en otras razas. En la comunidad de galgos, se utiliza el término “galgo sangrador”, para nombrar a aquellos que sangran espontáneamente o después de un traumatismo o cirugía leve. El galgo por ejemplo es una de las pocas razas que presenta el síndrome urémico hemolítico o púrpura trombocitopénica, descrita en galgos de carreras alimentados con dietas a base de carne cruda.
Otro estudio revela que el 67% de los galgos retirados de las carreras presentan soplos cardiacos..
-El azucar se ha mostrado como excelente medio de tratar heridas abiertas contaminadas, tales como quemaduras o heridas quirúrgicas contaminadas. Es importante primero lavar y limpiar la herida y después cubrirla con una capa de azucar de 1cm de espesor, cambiando el vendaje una o dos veces al día, aunque en heridas grandes y muy exudativas puede ser necesario cambiar el vendaje más veces. En cada cambio de vendas se debe lavar la herida.
-Un 83% de perros diabéticos presentan alteraciones analíticas que confirman la presencia de pancreatitis o de insuficiencia pancreática exocrina, sin mostrar signos clínicos compatibles ni cambios ecográficos en el páncreas.
-Los parches de lidocaína que se usan en las personas para tratar determinados tipos de dolor, cómo los producidos por osteoartritis, neuropatía diabética y neuralgia postherpética, se ha demostrado que producen una buena analgesia en perros con cojeras, erosiones graves e incisiones quirúrgicas, sin efectos tóxicos aparentes.
-Los ácidos grasos parecen mostrarse útiles para inhibir el crecimiento de células tumorales. Los ácidos grasos eicosapentaenoico, linolénico y gamma linolénico inhiben el crecimiento de células tumorales en humanos y en perros. Las células tumorales de la vejiga parecen ser las más susceptibles a este tipo de medicamentos.
-La gravedad de los signos clínicos a que dará lugar la Leishmaniosis dependerá de la respuesta inmunológica del animal. Los signos más comunes son aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, lesiones cutáneas, pérdida de peso, anemia, lesiones oculares e insuficiencia renal. Habrá anemia, alteraciones de los valores de las proteínas y alteraciones de los valores renales. Los resultados obtenidos tras punciones de médula ósea en perros afectados revelan que las alteraciones observadas en ésta podrían servir para establecer la progresión que tendrá la enfermedad. Son necesarios nuevos estudios para saber si los análisis de médula ósea servirán también para identificar animales sin signos clínicos que podrían desarrollar la enfermedad.
-El riesgo de infección por el virus de la influenza parece aumentar. Se han observado dos síndromes clínicos en los perros infectados por este virus, una forma leve y otra más severa que se complica con neumonía. Los afectados por la forma leve desarrollan una tos blanda y húmeda que persiste entre 10 y 13 días a pesar de la terapia con antibióticos y antitusígenos Algunos perros mostrarán una tos seca similar a la de la tos de las perreras. Pueden tener además una secreción nasal. El problema aparece cuando algunos de estos perros desarrollan una neumonía caracterizada por fiebre alta, que causara la muerte en un 5-8% de los perros. La incubación dura 2 a 5 días y el perro eliminará el virus durante 4 a 7 días. La transmisión entre perros es muy frecuente, y sólo el 20% de los perros que son portadores del virus no manifestarán síntomas pero si podrán trasmitir la enfermedad.
-Los laboratorios Pfizer han lanzado un nuevo y novedoso medicamento, con el nombre de Convenia. Los estudios han demostrado que un gran número de tratamientos antibióticos orales fracasan por fallos en su administración. Éste nuevo medicamento (cefovecina sódica) se presenta en forma inyectable, y debe ser administrado con una única inyección cada 14 días. A veces una sola aplicación será suficiente para controlar el proceso. Se ha mostrado muy útil para el tratamiento de infecciones de piel, vías urinarias y procesos respiratorios, aunque su espectro de acción se verá aumentado en un corto plazo de tiempo.
-El número de tumores en caso de los mastocitomas cutáneos no influye en el pronóstico del animal. Esto significa que la esperanza de vida de un perro afectado por este tipo de neoplasia no dependerá del número de tumores que presente. Lo que si se es cierto es que la presencia de metástasis en los ganglios linfáticos es un mal pronóstico.
-Se está desarrollando un nuevo fármaco para tratar perros epilépticos. Se llama, de momento, ELB 138. Su administración crónica es bien tolerada y se han observado pocos efectos secundarios. El estudio se ha realizado con 29 perros y parece demostrarse que la frecuencia de ataques se reduce en un 50%. Habrá que estar atentos a la evolución de las investigaciones con este nuevo medicamento.
-Los laboratorios veterinaria Esteve han puesto en el mercado un fármaco. Se trata de antiobesitario canino, que se llama Yarvitan. El principio activo es la Mitratapida. Este medicamento unido a las dietas que prescribimos en los perros obesos nos permitirá tratar con mayor éxito el gran problema que supone tener un perro con sobrepeso. Su mecanismo de acción reduce la absorción y el metabolismo de los lípidos de la dieta. Estos lípidos permanecen en el interior de los enterocitos (células del intestino) eliminándose posteriormente durante el proceso de renovación de estas células intestinales.
-En breve, los laboratorios Pfizer pondrán en el mercado un nuevo fármaco específico para tratar los vómitos en el perro. Al parecer en los ensayos clínicos efectuados se ha demostrado sumamente eficaz. Sin duda será estupendo contar con el, ya que hasta ahora los veterinarios hemos tenido que hacer uso de medicamentos de uso humano que no siempre son capaces de controlar este grave síntoma de numerosas enfermedades. Su nombre comercial será Serenia y su principio activo es maropitant citrato.
-Los perros que padecen colapso traqueal son al parecer más propensos a padecer hepatopatías. La mayoría de estos perros presentan elevación de las transaminasas y de los ácidos biliares. Será por tanto conveniente estar pendientes de la funcionalidad hepática en los animales que sufran este tipo de patología.
-Un estudio realizado en los perros que tiran de trineos (musher) demuestra que el 48% de estos perros desarrollan alteraciones de la funcionalidad y apariencia de la mucosa gastrointestinal después de un ejercicio extremo. Estos cambios aparecen a las 24 horas de el ejercicio, y al parecer están en relación con el tiempo de duración del esfuerzo. Las lesiones digestivas consisten en erosiones y ulceraciones.
-Un interesante estudio ha demostrado que diprionato de imidocarb, que muchas veces utilizamos para el tratamiento de la ehrlichiosis canina, no es eficaz a la dosis de 6,6 mg/ Kg intramuscular. El tratamiento de elección para esta grave enfermedad sigue siendo la doxicicilina. Este estudio entra en contradicción con los con muchos artículos que afirman que el medicamento es plenamente eficaz contra la ehrlichia.
-Recientes estudios relacionan la otitis externa con la queratoconjuntivitis seca (ojo seco). Los resultados sugieren que en aquellos perros de razas con predisposición a esta patología ocular, cuando padecen una otitis externa, la producción de lágrimas se reduce. En otros perros la asociación entre ambos trastornos no es significativa.
-Un estudio realizado sobre hembras de pastor alemán castradas, entre los 5 y 10 meses (que debería ser extrapolable al resto de las razas) demuestra que estas perras manifiestan un incremento en la capacidad de reacción frente a estímulos como el acercamiento de personas desconocidas con perros desconocidos. En las observaciones realizadas se ha visto que estas perras, en comparación con las sexualmente intactas, levantan más veces la cabeza, desplazan las orejas hacia delante más a menudo y elevan la comisura de los labios, saltan, y ladran más, ante estímulos como los nombrados anteriormente.
Noticias extraídas de las revistas Argos y Consulta Veterinaria.
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.José Enrique Zaldívar.

mayo 23, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 27 comentarios

LEISHMANIOSIS: CARTA ABIERTA DE UN FLEBOTOMO

Hola lectores:
Soy un mosquito que desde mayo hasta octubre zumbará cerca de los oídos de vuestros perros. Soy “la” transmisora de la leishmaniosis. Digo “la” porque soy la hembra del flebotomo. Los machos de mi especie no transmiten la enfermedad. Soy diminuta, no mido más de 2-3 mm y me podéis reconocer a simple vista porque soy de color ocre amarillento y mis patas y cuerpo están cubiertos de pelo. Desde hace años me alimento mejor porque vuestro empeño de ir a vivir al campo ha hecho que construyáis vuestras viviendas muy cerca de donde siempre he habitado, es decir, en entornos periurbanos. Además tenéis la sana costumbre de ir acompañados de uno o más perros. Me alimento de sangre y de materia orgánica, de donde obtengo los azúcares necesarios necesarios para vivir. La sangre que más me gusta es la del perro, aunque también pico a otros animales domésticos (hámster, gato), de abasto, salvajes (zorro, jineta, ratón), e incluso puedo picar al ser humano.
Pongo mis nidos en madrigueras, grietas de muros, huecos de árboles, alrededores de césped húmedo y piscinas, establos, corrales, sótanos, alcantarillas, leñeras, vertederos. Me gustan sobre todo las zonas poco iluminadas y con una humedad alta y constante. Vivo en altitudes entre 800 y 1000 metros y mi actividad la desarrollo a temperaturas superiores a 18 grados centígrados.
No me veréis volar en los días lluviosos o de excesivo viento, no sé nadar y mis alas son frágiles.
Salgo a comer al atardecer y en las primeras horas de la noche, aunque si el amanecer no es muy frío también me animo a dar una vuelta. Mi ciclo vital suele comenzar en mayo (en marzo si las temperaturas son las adecuadas) y termina en noviembre; cuando más me alimento es en julio y septiembre.
En cada ciclo vital pico tres o cuatro veces, ya que lo necesito para hacer mi puesta de huevos y perpetuar mi especie. Pongo entre 50 y 100 huevos y vivo unos 35 días; mis hijos nacen a los 7-10 días, después de la puesta y mis larvas son capaces de hibernar hasta el año siguiente.
En mis vuelos no recorro grandes distancias, no más de un kilómetro, por eso, tendréis amigos con perros afectados por la leishmaniosis en una zona cercana, mientras que los vuestros estarán sanos o viceversa. Soy un poco “vaga”, me gusta volar bajo y contra el viento, si éste es flojito. Puedo picar tanto dentro como fuera de las viviendas, aunque me gusta mucho más hacerlo en el exterior, y tengo un gran defecto, y es que se me puede atrapar con trampas de luz.
Sé que os preocupa mucho la enfermedad que transmito, sobre todo porque teméis que os pueda contagiar a vosotros, además de a vuestros perros. Debéis estár tranquilos. Hace años se hizo un estudio en Ebora (Portugal). Se analizaron todos los perros de esa población y el 6,9% estaba infectado por leishmania. Pues bien, ningún habitante de Ebora contrajo la enfermedad. Además, la leishmaniosis humana se cura en no más de cuatro meses.
Somos un poco sibaritas y nos gusta más la sangre de perro, lo que explicaría lo que acabo de contar.
Durante nuestra época de actividad 30 de cada 1000 perros sufrirán nuestros picotazos y se infectarán de leishmania, pero, ¡atención!, no todos desarrollarán la enfermedad. Me explico, de cada 100 perros infectados, el 50% enfermará, el 40% permanecerá asintomático y el 10% se curara de forma natural. Del 50% de los enfermos, tan sólo un 10% morirá o tendrá que ser eutanasiado por complicaciones graves de hígado o riñón. Como veréis no es “tan fiero el león como lo pintan”.
Transmito una enfermedad que no se manifiesta de inmediato. Vuestros perros pueden tardar meses (entre dos y doce), e incluso años en manifestar algún síntoma.
Una de cada tres de nosotras es portadora del parásito, leishmania. Una vez que extraemos la sangre inoculamos las leishmanias, y según funcione el sistema inmunitario de vuestro perro, éste desarrollará o no la enfermedad. Una vez que la leishmania ha traspasado la piel, penetrará en los glóbulos blancos, se reproducirá y los destruirá. Luego pasará al torrente sanguíneo y se dirigirá hacia la médula, el bazo y ganglios linfáticos. Los síntomas que veréis serán muy variados, y los veterinarios hablan de una forma cutánea y otra visceral, pero en numerosos casos ambas se presentarán simultaneamente.
La leishmania se localizará después en piel, hígado, riñón, aparato digestivo, ojos, articulaciones y producirá procesos inflamatorios responsables de los síntomas. Veréis lesiones cutáneas en forma de descamación de color blanco plateado, similar al amianto, más pronunciada en la cabeza, pabellones auriculares y miembros, para encontrar luego lesiones ulcerativas, sobre todo en los puntos de presión. También veréis afectadas las almohadillas, y los espacios interdigitales. Aparecerán fiebres intermitentes, somnolencia, falta de apetito, cojeras, inflamación ganglionar, crecimiento exagerado de las uñas, hemorragias principalmente nasales, adelgazamiento, consunción muscular y, debido a la inmunosupresión, complicaciones como demodicosis generalizada y foliculitis bacterianas. En otros casos más graves se desarrollará una irreversible insuficiencia hepatorenal.
En un análisis de sangre, vuestro veterinario encontrará alteraciones en las proteínas y normalmente anemia. Por los síntomas y los análisis podrá indicaros el pronostico y tratamiento más adecuado en cada caso. A lo mejor necesita hacer una punción de médula o de ganglios, e incluso una biopsia de piel. Existen pruebas de laboratorio específicas para diagnosticar esta enfermedad que no siempre serán definitivas, pero la familiaridad de vuestro veterinario con la leishmaniosis bastará para solucionar el rompecabezas que a veces supone enfrentarse a ella.
Llevan años trabajando en esta patología y os aseguro que en un 90% de los casos conseguirán la curación clínica de vuestros perros, si les ayudáis en el tratamiento y seguimiento de la enfermedad. De vuestra implicación positiva dependerá mucho el éxito y la salvación de vuestros perros. Preguntar nunca está de menos.
De la terapia a seguir no os contaré nada porque es en las clínicas donde deben enfocarlo, en función del estado de vuestro perro y del momento en que se diagnostique la enfermedad. Tan sólo un consejo: cuanto antes se detecte, mejor será, por lo que os recomiendo que chequeéis al perro dos veces al año, una en marzo y otra en diciembre.
Os dado pistas sobre mi vida, mis apetencias y mis costumbres, así que haciendo uso de vuestro ingenio podréis sacar importantes conclusiones para combatirme. Como no soy masoquista le cedo la palabra al veterinario, que os dará unos sanos consejos para que evitéis mi picadura sobre vuestros perros, y el modo de hacerme la vida imposible. Tengo el cerebro de un mosquito, pero no soy tonta aunque lo parezca.
COMO PREVENIR LA ENFERMEDAD
Como habéis leído el flebotomo es el transmisor de la leishmaniosis, y por eso casí todas las medidas preventivas deben ir encaminadas a evitar su picadura, y a ser posible a acabar con él.
-Debemos aplicar insecticidas sobre el perro. En el mercado existen numerosos productos que en “teoría” lo repelen, pero lo cierto es que tan sólo dos se encuentran registrados para tal uso y presentan pruebas clínicas concluyentes sobre su efectividad. Para mi el más efectivo es un collar antiparasitario cuyo principio activo es la deltametrina. Debéis cambiarlo cada cuatro meses.
-Podemos aplicar otros insecticidas de efecto residual (indicados contra mosquitos) en la cercanía de la caseta del perro, alrededores de la vivienda, leñeras y muros.
-Eliminar de la cercanía de vuestras casas restos vegetales, escombros y basuras, alejando al perro lo más que podáis del césped húmedo y las piscinas.
-Evitar que vuestro perro permanezca en el exterior desde el atardecer hasta las primeras horas de la noche (o de la mañana preferentemente). Si esto no es posible podéis colocar una tela mosquitera en su caseta e intentar que permanezca en su interior en las horas comentadas. Las mosquiteras convencionales no valen, debido al pequeño tamaño de este mosquito. Sus medidas deben ser de 0,4-0,5 milímetros cuadrados de malla.
-Rociar con insecticidas residuales cercos de puertas y ventanas.
-Las trampas de luz pueden ser útiles, pero no debéis colocarlas en zonas próximas a donde se encuentra el perro.
-Este mosquito puede picar en el interior de las casas, pero lo hace raramente. Un sistema eléctrico de pastillas antimosquitos os evitará esa posibilidad.Debo comentaros la existencia de un nuevo mecanismo de contagio humano en el que este mosquito no actúa como vector. Cada día son más los casos de drogadictos positivos al VIH que son portadores de leismania. Dada su costumbre de inyectarse en zonas periurbanas, como poblados chavolistas próximos a vertederos o edificios en ruinas, algunos se infectarían de forma primaria por la picadura del flebotomo, y a continuación de unos a otros a través de las jeringuillas “prestadas”. Cuidado por tanto con las jeringuillas, que desgraciadamente pueblan cada día con más frecuencia los suelos de nuestros parques. Hay estudios que certifican que hasta un 9% de las personas infectadas por VIH también lo están por leishmania, que encuentran un excelente caldo de cultivo en los cuerpos de los drogadictos inmunodeprimidos.
Para concluir y pensando en aquellos que, a pesar de vivir en zonas urbanas (con muy baja incidencia de esta enfermedad) vayáis a pasar las vacaciones a otros lugares, os indico según los datos estadísticos y en porcentajes, las zonas de España donde esta enfermedad apàrece en menor o mayor medida:
-Andalucia: 8,8
-Aragón: 7-10
-Baleares (excepto Menorca): 14
-Castilla-La Mancha: 7
-Cataluña (según zonas): 9,3-18
-Extremadura: 12
-Madrid: 38% en perros de guarda
-Murcia: 9
-Navarra: 4,4
-Valencia: 10

Buen verano sin flebotomos y por tanto sin Leishmania.

Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro. José Enrique Zaldívar

abril 3, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 91 comentarios

INFECCIONES DE PIEL: PIODERMA EN EL PERRO

INFECCIONES DE PIEL-PIODERMAS

He elegido estas fechas para publicar este artículo, porque con el buen tiempo vuestros perros estarán más tiempo en la calle, pasarán más tiempo en jardines y parques, irán más al campo, se bañaran en aguas no excesivamente limpias, y entrarán en contacto con los “dichosos” pólenes, y con los incómodos “bichitos”. Quiere esto decir que su piel entrara en contacto con un “montón” de cosas que en un muchas ocasiones, como veréis con la lectura del artículo, son las culpables de la aparición de los problemas de piel que describo.
Las infecciones bacterianas son uno de los principales procesos dermatológicos que afectan al perro. Esto es así, en parte, porque la piel del perro normal está colonizada por numerosos microorganismos, algunos de ellos potencialmente patógenos, por lo que, cuando los mecanismos defensivos de la piel no funcionan adecuadamente, se producirá rápidamente una infección. El problema, es que muchas veces, cuando nos encontramos con este tipo de enfermedades sean superficiales o profundas, las causas no somos capaces de establecerlas.
Para comprender este artículo debéis saber que en la piel de vuestro perro se encuentran una gran cantidad de bacterias, que se conocen con el nombre de residentes. Estos inquilinos habituales los adquiere el perro a través de su madre tras el nacimiento. Os citaré unos cuantos nombres raros que son los que vuestro compañero tiene habitualmente en su piel: Staphylococcus epidermis, S xylosus, Micrococus sp., estreptococos y Propionibacterium acnes. Lo curioso es que el agente causal de casi todas las infecciones cutáneas, el Staphylococcus intermedius, es considerado por unos dermatólogos como residente habitual de la piel y por otros como residente transitorio. Tampoco nos importa mucho este dato, pero creo que es algo importante que debéis conocer, sobre todo porque vuestro veterinario, cuando vuestro perro padezca alguno de estos procesos os dirá: “tiene un estafilococo”.Existen otros gérmenes conocidos como transeúntes que aunque no se encuentran habitualmente en la piel, si están por ejemplo en la zona anal o en otras mucosas. Cuando vuestro perro se lame en alguna zona donde estas bacterias se asientan y luego con su lengua se lame en otro sitio, lo que hará será colocarlas en otro lugar que no es el suyo natural, pudiendo dar lugar a infecciones. Entre estas bacterias se encuentran los Escherichia coli, Proteus, pseudomonas, y algún tipo de Staphylococcus. Es por tanto lógico y creo conveniente que lo sepáis que siempre que se haga un cultivo bacteriano de la piel de un perro, vamos a obtener bacterias, salvo que hallamos desinfectado previamente la zona. Y como es lógico no siempre estos gérmenes aislados serán los responsables de la infección.
Me parece importante que conozcáis que la piel en los carnívoros es el mayor órgano animal y el más evidente. Su espesor oscila en el perro entre 1 y 5 mm según las zonas. Casi toda su superficie está cubierta por pelos. Su capa más externa se llama epidermis y la más interna es la dermis que descansa sobre el tejido graso subcutáneo. En los carnívoros (perro) existen cuatro zonas con diferente estructura cutánea: la piel con pelo, la piel escrotal, la piel de los cojinetes plantares y la piel del plano nasal.
La practica totalidad de las piodermas del perro se producen por una alteración en los mecanismos normales de defensa de la piel y por una colonización-proliferación de un microorganismo patógeno, procedente de zonas de la propia piel, de las mucosas o del exterior. A mi este dato me parece muy importante a la hora de tratar esta enfermedad, ya que no sólo deberemos atacar a la bacteria para curar la infección, sino que tendremos que tratar el problema que hizo que los mecanismos de defensa de la piel se vieran alterados.
Las infecciones bacterianas suelen inducir lesiones inflamatorias de tipo exudativo y frecuentemente supurativo. La presencia de pústulas, collaretes, fístulas supurativas, ulceraciones y costras con supuración son muy sugestivas de que estamos ante una infección de piel.
Ante un caso de infección cutánea los exámenes diagnósticos de mayor valor son las citologías y los cultivos. Si no existen lesiones clásicas purulentas lo indicado será la realización de una biopsia. Lo cierto es que estas últimas, muchas veces no nos sacan de dudas. Como curiosidad os comentaré que los estafilococos raramente aparecen en los estudios histológicos y si aparecen, no es posible saber si son o no los responsables de las lesiones. No obstante su realización si nos servirá para establecer el tipo de lesiones a las que nos enfrentamos y para dar un pronóstico a corto o medio plazo.
Las infecciones de piel las podemos clasificar en superficiales y profundas, en función de que las capas cutáneas que se vean afectadas y lo que es más importante, de la zona en que se presenten.
Entre las superficiales haré una descripción de las más importantes que son: impétigo, foliculitis bacteriana, pioderma superficial recidivante y pioderma mucocutanea. Entre las profundas debéis conocer la foliculitis-forunculosis generalizada, la foliculitis-forunculosis piotraumática, la pododermatitis bacteriana, la pioderma de los puntos de presión, la del mentón y del hocico, la nasal, y la anal.
Llamamos INFECCIONES SUPERFICIALES a las que se localizan en la epidermis y en el interior de los folículos pilosos, es decir que no se extienden a la dermis. Son cuadros exclusivamente dermatológicos que se controlan bien en general y que tienen buen pronóstico.
El IMPÉTIGO es una infección superficial de la piel de los cachorros y no es contagioso. Entre las causas que provocan su aparición están aquellos procesos que producen una bajada de defensas, como son los virus (moquillo), los parásitos, suciedad medioambiental y la desnutrición o malnutrición.
Es una enfermedad propia de perros prepúberes de cualquier raza o sexo. Veréis la aparición de unas pústulas grandes, acompañadas de lo que llamamos collarettes, que es como si la piel se hubiera levantado en algunas zonas. Estas lesiones se suelen distribuir por la zona abdominal, inguinal y más raramente por las axilas. Puede haber costras y material purulento adherido al pelo. No suele haber picor y el estado general del perro es bueno, salvo que sea consecuencia de alguna de las enfermedades nombradas anteriormente. De todas formas ante un impétigo deberemos revisar las vacunaciones, desparasitaciones y alimentación. El tratamiento varía desde el uso de champús antimicrobianos y pomadas o ungüentos con antibióticos al uso de estos por vía oral durante 10 o 12 días.
Existe una variedad llamada impétigo ampollar que se relaciona con el Síndrome de Cushing, la diabetes, el hipotiroidismo y otras enfermedades debilitantes, que es propio de perros de mayor edad
FOLICULITIS BACTERIANA SUPERFIAL
Se trata de una infección por estafilococos de los folículos pilosos del perro. Esta estructura es el lugar donde se forman los pelos. Las bacterias se introducen en los folículos debido a traumatismos locales, heridas, rascados, o contaminación debida a pelaje sucio, higiene deficiente, seborrea, parásitos (demodex), factores hormonales, irritantes locales, alergias… Quizás podamos decir que se da más en perros de pelo corto y duro. Es importante que sepáis que un proceso tan superficial como este puede progresar a otro más serio como la foliculitis profunda, furunculosis y celulitis.
Las lesiones características consisten en pápulas, pústulas foliculares (es decir, de las cuales surge un pelo), collarettes, alopecias focales, zonas de hiperpigmentación y costras. En algunas ocasiones aparece como zonas de la piel desprovistas de pelo que dan un aspecto “apolillado” a la piel. Donde las lesiones aparecen con más claridad es en el tronco y el abdomen y pueden iniciarse en un lugar muy determinado para extenderse posteriormente por todo el cuerpo. El picor puede variar de nulo a intenso, aunque en este último caso debemos sospechar de un proceso alérgico como el causante del problema. En estos casos lo normal es que antes de aparecer las lesiones, hallamos observado que el perro se rascaba y cuando instauramos el tratamiento con antibióticos veremos que las lesiones se curan, pero que el perro se sigue rascando.

PIODERMA SUPERFICIAL RECIDIVANTE
Se trata de infecciones de piel, que tratadas correctamente recidivan cuando se detiene el tratamiento. No debemos confundirla con una pioderma que se ha tratado correctamente o cuya causa predisponente no se ha eliminado. Por ejemplo, un pioderma superficial secundario a una alergia, volverá a aparecer después de que se detenga la administración de antibióticos, debido a que la piel inflamada por la reacción alérgica es más susceptible de volverse a colonizar. Sin embargo, este caso no se trata de un pioderma superficial recidivante.
Aquí veremos un perro con pústulas que se rasca moderadamente y que tras la administración de antibióticos se verá exento de lesiones y de picor. Pero a las pocas semanas o meses el problema volverá a aparecer.
En estos casos una vez establecido que no hay alergias y que realmente se trata de una infección de piel, debemos establecer un protocolo de tratamiento a largo plazo. En primer lugar se aplica un tratamiento tópico y se administra un antibiótico que sea efectivo según el antibiograma que hemos realizado previamente, manteniéndolo hasta 10 días después de que desaparezcan los síntomas. Luego, lo que debemos hacer, es bañar al perro una vez a la semana con un buen champú antibacteriano (los mejores, contienen clorhexidina o peroxido de benzoilo). A veces, es suficiente hacer esto para controlar el proceso. Si no fuera así, se hará necesario el uso de inmunoestimulantes (existen dos o tres productos adecuados, aunque el que según los dermatólogos es más útil, no está comercializado en España).. Otra alternativa es dar antibióticos una semana sí y otra no, y si vamos controlando el proceso, pasar a darlos sólo los siete primeros días de cada mes.

PIODERMA MUCOCUTANEA
Se caracteriza por la aparición de tumefacción y eritema en la comisura de los labios, que dará lugar a costras, fisuras y erosiones. Son lesiones bastantes dolorosas que provocan incomodidad en el perro durante la inspección. Es un problema que suele remitir con la aplicación de champús antibacterianos y ungüentos de mupirocina durante dos semanas seguidas, para continuar con una o dos veces en las semanas posteriores. Las recurrencias son comunes, por lo que a veces es necesario seguir con estas pautas de tratamiento semanalmente.

Llamamos INFECCIONES PROFUNDAS a aquellas infecciones bacterianas que se extienden más allá de la epidermis y del interior de los folículos pilosos, alcanzando la dermis y en ocasiones el tejido adiposo subcutáneo (celulitis). Son mucho más graves que las descritas anteriormente y casi siempre se acompañan de otros síntomas como fiebre, decaimiento, anorexia e inflamación de ganglios.

FOLICULITIS-FURUNCULOSIS GENERALIZADA (pioderma profundo generalizado).

Se trata de una infección bacteriana generalizada que arranca de los folículos pilosos y se extiende a la dermis. Casi siempre es causada por un Stafilococcus intermedius.
Como en otras infecciones bacterianas de la piel existe una doble causa de este proceso: una causa predisponente (parásitos, hongos, inmunodeficiencia, enfermedades hormonales…) y una infección bacteriana por estafilococos. El problema es que en muchas ocasiones habrá otras bacterias que de forma secundaria compliquen el proceso. La causa más frecuente de esta enfermedad es la sarna demodécica. En otros casos, cuando no se encuentran demodex en las lesiones, el problema se achaca a un proceso de inmunodeficiencia, que le hace especialmente sensible a este tipo de infecciones.
Este proceso se puede presentar a cualquier edad. El comienzo es la aparición de pústulas que se ulceran y se cubren de costras. Las ulceras, poco a poco, se hacen más grandes y se extienden apareciendo fístulas. El cuadro se complica cuando las zonas de piel afectadas se van muriendo (necrosis). El traumatismo del área infectada (por presión o prurito) acelera la progresión y empeoramiento de la lesión que puede llegar a comprometer la piel sana que se encuentra alrededor. Las zonas más afectadas suelen ser los puntos de presión como codos, tarsos, y el tronco. En esta enfermedad, el color y el tamaño de las lesiones nos puede servir para hacer una valoración de su gravedad. Las grandes y de color rojo oscuro o violeta indican compromiso más grave que las pequeñas, más superficiales o más rosadas.
Ante un cuadro de este tipo se deben realizar raspados para detectar demodex, pruebas de leishmaniosis, cultivos de bacterias y hongos, test de función de tiroides y biopsias.
El tratamiento estará en función de la causa que lo produce, pero es inevitable el uso de antibióticos durante por lo menos seis semanas e incluso algunos dermatólogos continúan el tratamiento hasta 21 después de haber desaparecido las lesiones..

FOLICULITIS-FURUNCULOSIS PIOTRAUMÁTICA también llamada dermatitis húmeda aguda o foco caliente. Lo cierto es que aquí podemos hablar de dos presentaciones que no tienen nada que ver entre si. En una de ellas, en la lesión no existe un componente bacteriano importante, tratándose de un proceso superficial, ulcerado e inflamatorio de naturaleza desconocida que remite con limpieza y corticoides. En la otra presentación, además de ulceración superficial, aparece una foliculitis profunda, supurada y necrotizante con furunculosis ocasional, que asienta normalmente en el mentón y en el cuello. Se presenta con relativa frecuencia en perros jóvenes. En este caso es necesario el uso de antibióticos, junto con el rasurado y limpieza de la zona. Se hará necesario el uso de un collar isabelino, y esta contraindicado el uso de corticoesteroides.
En ambos casos la causa sería un fenómeno primario que provocó autotraumatismo en forma de rascado o lamido de la zona afectada.

PODODERMITIS BACTERIANA (piodermia interdigital)

Se trata de un proceso inflamatorio que afecta a manos y pies. Las causas son muy numerosas, como cuerpos extraños, irritantes, fertilizantes, quemaduras por máquinas de peluqueria, parásitos, hongos, bacterias, reacciones alérgicas, procesos autoinmunes, factores psicogenos, tumores…La presencia de bacterias es a veces circunstancial, es decir secundaria al proceso que realmente causa la enfermedad. Es una enfermedad muy pruriginosa que provocará el lamido y como consecuencia el empeoramiento del proceso. Los ganglios de la zona afectada suelen estar inflamados y a veces el dolor produce cojera. El protocolo diagnóstico es el mismo que el apuntado anteriormente. Es imprescindible, además de atacar la causa prescribir antibióticos durante 8-12 semanas y hasta 10 días después de desaparecidos los síntomas. Son muy útiles los lavados sulfato de magnesio. La verdad es que muchas veces su tratamiento resulta frustante.
Existe una variedad que además afecta a las almohadillas y que suele deberse a un problema inmunitario o ser la manifestación de una reacción adversa a algún medicamento. Yo he observado esta presentación en algunos perros afectados de Leishmaniosis.

PIODERMA DE LOS PUNTOS DE PRESIÓN
Se denomina también pioderma de los callos. Es frecuente en perros de razas grandes y gigantes. El callo es una respuesta de la piel a los traumatismos continuados, y son frecuentes en codos, tarsos y esternón. Los simples golpes que reciben estas zonas cuando el perro se deja caer para tumbarse en un suelo duro, son causa suficiente para su aparición. Son más frecuentes en épocas ce calor, que es cuando el perro busca los suelos frios. Debido a estos golpes, la piel sufrirá un aumento de elasticidad y aparecerán heridas y fisuras que sufrirán una contaminación bacteriana, con aparición de fístulas y úlceras.
El tratamiento consistirá en la administración de antibióticos durante 14 días y en proteger la zona con algún vendaje acolchado. A veces será necesaria la extirpación quirúrgica de la zona afectada.

PIODERMA NASAL
Es una infección bacteriana profunda de la región nasal del perro. La causa primaria es desconocida, pero la infección puede comenzar debido a la acción de hocicar o a otro traumatismo local que permitiría la colonización de la zona por bacterias. Los perros dolicocéfalos (Collie, Pastor Alemán, Pointer o Bull Terrier) presentan mayor predisposición a padecerla. Aparecerán primero pápulas y pústulas que evolucionan a fístulas, úlceras y costras. Son lesiones dolorosas, que se hacen pruriginosas. El rascado las empeora. Dado que algunas enfermedades alérgicas e inmunológicas pueden dar lugar a lesiones parecidas, es recomendable la realización de citologías, cultivos e incluso biopsias en caso de que el proceso no remita a la antibioterapia durante dos semanas. El tratamiento tópico con champús antibacterianos suele dar muy buenos resultados, dejando actuar el producto durante diez minutos. Si hay picor intenso, estará justificado colocar un collar isabelino. Debemos tener en cuenta que en este caso la infección es secundaria a algún otro proceso que debemos intentar diagnosticar.

PIODERMA DEL MENTON Y DEL HOCICO (ACNÉ CANINO)
Se trata de un proceso inflamatorio debido al menos parcialmente, a una infección bacteriana de los folículos pilosos y de la dermis de la región mentoniana y del hocico del perro. La causa no se conoce. En un principio se pensó que era debido a una alteración hormonal como ocurre en la especie humana, pero parece ser que no tiene nada que ver. De hecho se presenta tanto en machos como hembras y casi en exclusiva en razas de pelo corto. Esto ha llevado a pensar que la causa serían pequeños microtraumatismos en la zona que darían lugar a rupturas de los folículos con infección bacteriana posterior. Parece estar claro que existe una predisposición de tipo genético.
El tratamiento no está claro, pero en principio de deben evitar los traumatismos (juegos, pelotas, huesos), y administrar antibióticos durante 4 semanas, que desgraciadamente no resultan curativos. Es necesario el uso de un champú antibacteriano. Si con estas medidas no hay mejora, podemos hacer uso de pomadas de mupirocina. Cuando esto también falla será necesaria la administración de un potente antiinflamatorio esteorideo de manera tópica dos veces al día, por ejemplo la clobetasona o la fluocinolona.

PIODERMA ANAL (Fístulas perianales).

Es una inflamación ulcerativa y fistulizante de la región perianal de perros de raza Pastor Alemán y sus cruces de causa desconocida. Parece ser que en principio se presenta una inflamación de los sacos anales que debido a una contaminación con flora fecal dará lugar a la fistulización. Probablemente la estructura de la cola del Pastor Alemán (muy caída y que permite muy poca ventilación de la zona), tenga mucho que ver en la presentación de esta enfermedad. Ocasionalmente se ha descrito en otras razas como el Pastor Belga y el Setter. La edad de aparición suele ser entre los 3-5 años, aunque se han descrito casos en perros de cualquier edad. Las lesiones son dolorosas y el perro intenta lamerse la zona constantemente. No es raro apreciar cambios en la defecación que alternara las diarreas con el estreñimiento. Además también pueden aparecer cambios en el carácter que harán a estos perros más ariscos y agresivos.
El tratamiento es sumamente complicado ya que los antibióticos resultan casi siempre ineficaces. La cirugía de los sacos anales tampoco es siempre determinante, ya que puede dejar secuelas como la estenosis y la incontinencia. Un tratamiento que suele ser efectivo es la extirpación de la cola y de las zonas afectadas.

Hasta aquí la exposición de este artículo. Tan sólo una aclaración: muchos de vosotros sabréis lo que es un demodex, que he nombrado numerosas veces, pero para el que no esté familiarizado con ellos, sólo decir que se trata de un ácaro que forma parte de la fauna normal de la piel canina y está presente en pequeño número en la mayor parte de los perros sanos. Debido a cambios en las condiciones ideales de la piel, éste ácaro se multiplica a gran velocidad, colonizando los folículos pilosos y la piel en cantidades masivas. Como consecuencia de esta proliferación el perro sufrirá lo que conocemos como sarna demodéctica.
Y para terminar, una gran noticia. Recientemente los Laboratorios Esteve han comercializado en España el Trilostano, medicamento de elección para el tratamiento de el Síndrome de Cushing que teníamos que importar del extranjero con las dificultades que ello conllevaba. Su nombre comercial es Vetoryl.

José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa Maria de la Cabeza 68 A. Madrid 28045. Artículo publicado en El Mundo del Perro

marzo 10, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 136 comentarios

ENFERMEDADES DEL APARATO REPRODUCTOR EN EL PERRO

ENFERMADES DEL APARATO REPRODUCTOR MASCULINO.En el artículo de este mes, voy a contaros algunas cosas interesantes sobre las patologías que afectan al aparato genital de los machos, es decir, aquellas que aparecen en pene, prepucio, uretra peneana, epidídimo y testículos. Dejaremos para otra ocasión la próstata dado que sus patologías merecen ser tratadas .

La pubertad se presenta entre los 8 o 9 meses, aunque en las razas grandes y gigantes es más tardía. Aparecerán comportamientos sexuales antes ausentes, como montar a los miembros menos dominantes y marcar el territorio

PENE Y PREPUCIO:

-Traumatismos del pene : se presentan como consecuencia de peleas, atropellos, cuerpos extraños, saltos de barreras u obstáculos y traumatismos durante la cópula. Estas lesiones pueden ir desde un simple hematoma a laceraciones y fracturas del hueso peneano.
Las pruebas diagnósticas se harán en función de la gravedad del problema. Si consideramos que hubo un traumatismo importante se deberá evaluar la función uretral por ultrasonografia. Las fracturas peneanas serán visibles en una radiografia

Las heridas no necesitaran ningún tratamiento especial, pero durante su curación deberá evitarse la erección ya que podrá provocar hemorragias y dehiscencias de suturas si es que hubo que aplicarlas.

La rotura del hueso peneano puede ir acompañada de obstrucción urinaria o de desgarro uretral, lo que dará lugar a serios trastornos de la micción. Si el caso lo requiere y la introducción de una sonda uretral es imposible, deberemos vaciar la vejiga por medio de una aguja acoplada a una jeringuilla. Una vez vaciada esta nos resultara más fácil sondar, dejando el cateter uretral hasta que se produzca la cicatrización.

Las fracturas peneanas con desplazamiento de alguna parte del hueso se pueden solucionar con alambres ortopédicos, y si no hubo desplazamientos no será necesario inmovilizar la zona. Debemos tener cuidado de cualquier manera ya que la cicatrización de la fractura puede provocar una obstrucción de la uretra.

En casos muy graves puede ser necesaria la amputación del pene.

-Priapismo:

Se denomina así al presencia de una erección persistente anormal no relacionada con la excitación sexual. Se produce por una alteración en los músculos implicados en la erección y en la relajación del pene. Puede tener relación con lesiones de la médula espinal lo que implicaría una valoración radiográfica de la médula y análisis del líquido cefaloraquideo. En algunos perros se resuelve espontáneamente. Recientemente se ha descubierto que determinadas anestesias y ciertos medicamentos pueden provocar priapismo.

Se trata de una urgencia ya que de no solucionar el problema de forma rápida se presentara necrosis- muerte de las células- del pene.

Las alternativas terapéuticas a este grave problema son limitadas. En medicina humana se han utilizado antihistamínicos y su resultado dependerá del tiempo transcurrido entre su aparición y la instauración del tratamiento.

No debemos considerar priapismo ciertas erecciones transitorias que presentan algunos perros nerviosos. Si estas se hacen cada vez más frecuentes la castración resolverá el problema.

Tampoco es priapismo la erección persistente que presentan algunas perros después de la cópula o de la recolección de semen. Si persiste mucho tiempo debéis retirar a la hembra y sacar al perro del lugar donde se produjo la cópula o la masturbación. Si aún así persiste la erección la aplicación de compresas frías y de un tranquilizante debería ser suficiente.

-Frenillo peneano persistente:

Por lo general esta alteración se identifica mientras se examina al cachorro durante la consulta para las primeras vacunas. A veces es asintomático pero normalmente observareis que vuestro cachorro se orina en las patas traseras o en otra dirección inesperada, lo que puede producir dermatitis secundaria en alguna de las extremidades. En otras ocasiones veréis un lamido excesivo y la presencia de una secreción que sale del prepucio. Será prácticamente imposible empujar el pene hacia afuera del prepucio, habrá malestar o dolor en la erección. Esto provocará que vuestro perro relacione dolor con excitación sexual desarrollando de manera secundaria reducción de la libido y de la disposición al apareamiento.

El tratamiento es una sencilla operación quirúrgica que consiste en la escisión de esta banda de tejido anormal. No suele ser necesaria anestesia general.

-Hipoplasia del pene:

Es infrecuente pero se ha descrito en el Cocker Spaniel, Collie, Doberman y Gran Danes. Suele se asintomática, aunque se podrá presentar acumulación de orina e infección en el interior del prepucio si el perro también tiene una abertura hipoplásica prepucial. Si se presenta alguno de los problemas nombrados será necesario el agrandamiento de la abertura prepucial y el acortamiento quirúrgico del prepucio.

-Deformidad congénita del hueso peneano:

Si el hueso peneano presenta alguna deformidad será normal que no podamos retraer el pene dentro de la túnica del prepucio, y que en ocasiones se presente obstrucción de la uretra. Si la anormalidad es muy importante nos encontraremos con una parte del glande que sobresale constantemente del prepucio. Esta zona estará expuesta a desecación, traumatismo y necrosis.
El tratamiento dependerá de la gravedad de la deformidad y del uso al que se destine el perro. Si la desviación es grave deberemos fracturar el hueso, recolocarlo y conseguir una osificación adecuada. Estos perros tendrán grandes problemas para copular, por lo que si se trata de un ejemplar de gran valor deberemos recurrir a la inseminación artificial.

-Hipospadias:

Se trata de la terminación anormal de la uretra que se localizara en una zona inferior y posterior a la abertura normal del extremo del glande. Esta alteración dará lugar a infecciones urinarias, incontinencia y dermatitis provocadas por la orina que no puede salir al exterior. Si el defecto es grave necesitara tratamiento quirúrgico. La técnica a utilizar dependerá de que la hipospadia vaya o no acompañada de un pene corto o desviado, hueso peneano con malformación, defectos del desarrollo del escroto y otras anomalías urogenitales.

-Fimosis:

Se trata de una apertura prepucial anormalmente pequeña que provoca que el pene se encuentre atrapado en la cavidad prepucial. Se puede presentar al nacer o como consecuencia de una inflamación, edema, tumor o formación de un tejido cicatrizial después de traumatismo, irritación química o infección.

La oclusión congénita completa es causa de muerte en neonatos ya que este defecto impedirá la salida de orina. Las aberturas pequeñas pueden interferir en la micción y provocar el acumulo de orina en la cavidad prepucial. Veréis un goteo constante de orina, flujo anormal durante la micción, inflamación constante del prepucio y en la clínica diagnosticaremos infecciones bacterianas secundarias y balanopostitis- de la que os contaré algo más adelante-. Vuestro perro será incapaz de exteriorizar el pene durante la cópula y no solo eso, sentirá dolor al intentarlo y como consecuencia su libido se verá seriamente mermada.

El tratamiento, como en las anteriores patologías descritas, dependerá de la gravedad de los síntomas y del uso que queráis dar a vuestro perro. Si hay que operar, la técnica consistirá en agrandar el orificio prepucial.

-Parafimosis:

Es este un problema muy grave. El pene será incapaz de retraerse a la cavidad prepucial después de la erección. El prepucio provocará una gran presión sobre el órgano reproductor que se verá así afectado por un problema en la circulación de la sangre.
Al poco rato de presentarse el problema veréis un pene edematoso que irá secándose lo que dará lugar a la aparición de fisuras, necrosis, desarrollo de obstrucción uretral y gangrena.
La causa de parafimosis puede ser una fimosis leve, cuerpos extraños, fracturas del hueso peneano, priapismo crónico ( es decir congestión del pene que no se acompaña de excitación sexual), traumatismos y balanopostitis crónica.

La demora en el tiempo de actuación puede llevar a la amputación del pene si la parafimosis ha estado presente más de 24 horas. Se trata de intentar liberar al pene de la presión a la que esta siendo sometido. Debemos intentar retornarlo a su lugar. Al principio intentaremos hacer salir la mayor cantidad de glande posible estirando el prepucio hacia atrás, lo que mejorara la circulación peneana y disminuirá la tumefacción. Una vez conseguido esto devolveremos el prepucio a su lugar natural, previa limpieza y desinfección del pene. La recolocación del prepucio se puede conseguir con lubricante hidrosoluble. Si el edema nos impide realizar esta maniobra usaremos compresas frías de agua o de dextrosa hipertónica. El agrandamiento quirúrgico del orificio prepucial puede ser necesario si el tratamiento médico no funcionó. Seguramente será necesario mantener una sonda durante 14 días, exteriorizar el pene a diario y aplicar pomadas antibióticas.

Si por desgracia hubo necrosis o gangrena nos veremos obligados a la amputación del pene.

Existe una manera de intentar prevenir la aparición de este grave problema. Debéis recortar los pelos que se encuentran alrededor del orificio prepucial antes del apareamiento y observar el pene y el prepucio varias veces después del coito hasta que el pene se haya retraído por completo.

-Incapacidad de lograr una erección:

Las causas de esta alteración pueden ser varias: estimulación sexual inadecuada, temor al dolor experimentado en apareamientos previos, deficiencia de andrógenos, dolor relacionado con el desarrollo de la erección o derivaciones vasculares en el interior del pene que impiden la congestión normal de este..

La deficiencia de andrógenos puede ser debida a hipoplasia testicular, anormalidades cromosómicas, enfermedades hormonales que afecten a la descarga de determinadas hormonas ( hipotiroidismo ) y medicamentos ( corticoides ).

Tampoco es nada infrecuente encontrar este problema en perros con enfermedades articulares, en especial, artritis de cadera.

Como entenderéis serán numerosas las pruebas a realizar sobre vuestro perro en el caso que presente este problema. Análisis de sangre que incluyan pruebas hormonales, radiografías e incluso un cariotipo. El pronóstico será malo si llegamos a la conclusión de que el problema es debido a una hipoplasia testicular, un problema cromosómico ( XXY) o tasas de testosterona bajas.

Si las pruebas diagnósticas no nos permiten dar con la causa podemos intentar un tratamiento con metilparahidrobenzonato para inducir la excitación sexual y al mismo tiempo presentarle al perro diferentes hembras en celo.

-Balanopostitis:
La balanitis denota la inflamación del glande del pene y la postitis es la inflamación del prepucio. Puesto que la inflamación afecta a ambas estructuras, se utiliza el término balanopostitis. Si veis que vuestro perro va dejando unas gotitas de color verdoso por el suelo de casa, seguramente este padeciendo esta enfermedad. Este tipo de inflamaciones de carácter infeccioso suelen estar producidas por las mismas bacterias que se encuentran normalmente en la zona, pero también pueden estar producidas por otras más patógenas como brucellas ( la causante de la famosa Fiebre de Malta ), por hongos como el blastomyces o por virus ( Herpesvirus ).

La infección puede ser leve y remitirá con lavados locales con antisépticos y pomadas de antibióticos, pero a veces puede requerir diagnósticos más complicados. Sí además de la secreción purulenta observáis edema, dolor en la zona, presencia de abscesos, con letargo, inapetencia y fiebre, estaremos ante una infección importante.

Habrá que descartar la presencia de cuerpos extraños ( en especial las espigas en verano ), tumores, úlceras y laceraciones.

-Tumores del pene y del prepucio.

La neoplasia más frecuente en los genitales externos del perro macho es el tumor venéreo transmisible ( TVT ). Se trata de un tumor contagioso cuya transmisión más frecuente se produce a través de coito, aunque también se puede contagiar por lamido y por contacto directo con el tumor.

Estos tumores se presentan al principio como zonas hiperémicas ligeramente elevadas que luego adquieren aspecto de coliflor pudiendo alcanzar 5 cm de tamaño. Se localizan con más frecuencia en el glande, pero pueden encontrarse en cualquier punto del pene o del prepucio. Evidentemente las hembras también pueden padecerlo en la pared vaginal, y diseminarse después a la vulva y útero. Puede presentarse también en otras localizaciones como piel, cara, vías nasales, boca, e interior y contorno de los ojos ya que el macho suele lamer y olfatear los genitales externos de las perras. Es un tumor frecuente en perras callejeras jóvenes..

En este caso veréis que vuestro perro gotea sangre y en la clínica podremos observar la presencia del tumor.

Afortunadamente tiene tratamiento curativo ha base de quimioterápia. Aplicamos una vez por semana un producto llamado vincristina por vía intravenosa una vez por semana durante 4-6 semanas.

Otros tumores que pueden afectar al pene y prepucio son los mastocitomas, carcinomas de células escamosas, fibromas y papilomas que suelen afectar a perros viejos. Si se presentan observareis inflamación en la región del prepucio, secreciones anormales, lamido excesivo, dificultad al orinar, sangre en la orina…El tratamiento dependerá del tumor de que se trate.

TESTÍCULOS Y EPIDÍDIMO:

Criptorquidia:

En los perros el descenso testicular ocurre a los 10 días de vida, aunque pueden existir variaciones raciales. Si no son palpables a las 8 semanas de edad podemos considerar que el perro es criptorquido, aunque algunos veterinarios prefieren esperar a que cumpla las 16 semanas.

La unilateral es más frecuente que la bilateral. Los testículos que no han descendido se pueden encontrar en la cavidad abdominal o en el tejido subcutáneo de la zona inguinal. Lo que se conoce como monorquidismo verdadero (ausencia congénita de testículos ) es raro. La criptorquidia SIN LUGAR A DUDAS ES HEREDITARIA porque:
1) Se presenta con más frecuencia en ciertas razas ( Caniche toy y miniatura, Yorkshire, Chigaugua, Boxer, Pomerania, Schnauzer miniatura, Pekinés, Maltés, Pastor de Shetland, y Cairn Terrier ).
2) Es más frecuente en una familias que en otras.
3) La presencia del rasgo puede incrementarse o reducirse seleccionando los animales afectados a favor o en contra respectivamente. No se conoce el mecanismo por el que se hereda, pero se sabe que el gen transmisor lo portan tanto los machos como las hembras ( por lo tanto esta ligado al cromosoma X ) y pueden transmitirlo a su descendencia.

El testículo sin descender no es normal ya que serán incapaces de producir espermatozoides en especial los localizados en la cavidad abdominal debido a la elevada temperatura a la que están sometidos. La libido suele ser normal. La Criptorquidia bilateral produce esterilidad. El testículo que se encuentra en la bolsa escrotal es normal, es decir, estos perros son fértiles, pero su número de espermatozoides en el eyaculado es menor. Transmitirán este defecto por lo que no deben ser cruzados.

No hay un tratamiento médico que realmente promueva el descenso testicular, aunque a veces el uso de una hormona llamada Gonadotropina Coriónica se ha mostrado eficaz. Los últimos estudios en reproducción rebelan que se debería más a una casualidad. Esto quiere decir que en los perros en que al parecer funcionó el tratamiento, los testículos hubieran bajado igual sin aplicación de hormonas.

-Torsión testicular:

Es más frecuente en testículos intraabdominales que en escrotales. Se presenta de forma súbita y su único tratamiento es la extirpación del testículo afectado. El dolor es la principal manifestación clínica. El perro se negará a caminar o a ponerse en pie. Se puede presentar letargo, inapetencia, vómito, fiebre e incluso ascitis ( presencia de líquido en cavidad abdominal). Se produce por la rotación del testículo sobre su eje horizontal ocasionando la torsión del cordón espermático, que impedirá la irrigación normal y la necrosis de la glándula. La mayoría de las veces en que se produce este problema en un testículo abdominal es porque este estaba ya tumorado. Si se produce en un testículo normal, cosa bastante infrecuente, podría deberse a la rotura del ligamento escrotal consecutivo a un traumatismo o a una actividad física excesiva

-Orquitis / epididimitis aguda:

Normalmente es provocada por bacterias que penetran en los testículos y epidídimos a través de un traumatismo directo ( lesiones por punción, heridas penetrantes ), paso retrógrado de orina o secreciones prostáticas infectadas, infecciones de otros órganos que provocan el traslado de bacterias a estas zonas por los vasos sanguíneos o presencia de infecciones en ganglios linfáticos próximos.

Son muchas las bacterias culpables de estas infecciones. Se ha informado que el virus del Moquillo origina inflamación no supurativa y fibrosis de los testículos y el epidídimo. También enfermedades como ehrlichiosis, fiebre exantemática de las montañas rocosas ( ambas transmitidas por garrapatas ) y algunas micosis sistémicas pueden provocar esta patología.

Los síntomas son muy parecidos a los de la torsión testicular y debido al dolor en las clínicas nos vemos a veces obligados a tranquilizar al perro para poder realizar el examen oportuno. Suele darse en uno solo de los testículos que aparecerá inflamado, caliente y con severas dermatitis si el perro llegó a lamerse. Algunas veces habrá un exudado mucopurulento por el escroto si se ha producido algún absceso en el interior.

Deberemos entonces saber si hay o no torsión, ya que en función de ello realizaremos uno u otro tratamiento. Para ello nos ayudaremos de la ecografia. . Optaremos por el uso de antibióticos de amplio espectro en espera de los resultados del cultivo que ya habremos mandado al laboratorio. Debemos hacer descender la temperatura testicular ya que este exceso de temperatura puede causar daños irreparables en las células que producen espermatozoides. Utilizaremos compresas frías, antipiréticos y antiinflamatorios. Debéis saber que la orquitis unilateral puede afectar al otro testículo debido al calor que libera el proceso inflamatorio o a las mismas bacterias que pueden pasar de una glándula a otra. Por este motivo la castración unilateral debe considerarse solo en un semental para salvar el testículo normal.

El pronóstico si no realizamos la castración es reservado ya que el daño producido en las células puede traducirse en lesiones irreversibles que a veces tardan meses en manifestarse y que llevaran a la infecundidad. No es recomendable pronosticar la fertilidad de un perro hasta 6 meses después del momento en que se inicio el problema. Incluso entonces hay que revisar de manera periódica al perro para determinar su estado en relación con la producción de espermatozoides.

-Tumores testiculares:

Los tumores testiculares son frecuentes en perros mayores. Podemos nombrar los de células de Sertoli, células de Leydig y los seminomas. La edad de aparición suele ser a los 10 años. Hasta un 35% de los perros con neoplasia testicular tienen dos o tres tipos de tumor al mismo tiempo. La edad de presentación suele ser los 10 años. La incidencia es mayor en perros testículos criptorquídicos, y dentro de estos más en los intraabdominales que en los inguinales.

Los tumores de células de Sertoli pueden medir entre 1mm y 5cm, aunque si asientan en un testículo intraabdominal pueden llegar a medir 20 cm. Entre un 10-20% son malignos y hacen metástasis en ganglios linfáticos, pulmones, hígado, bazo, riñones y páncreas. Existe un síndrome ( del que hablaré en un próximo artículo ) llamado síndrome de feminización del macho que a menudo se origina por estos tumores.
Algunos perros con este tipo de cáncer presentan un fracaso de su médula ósea que provocará anemia, destrucción de plaquetas y descenso alarmante de glóbulos blancos.

Los seminomas ase producen en las células encargadas de producir espermatozoides y su tamaño varía desde 1 a 10 cm. Tan solo el 5% son malignos y si hacen metástasis, estas se localizaran en los mismos lugares en que lo hacen los de Sertoli.

Los de células de Leydig suelen ser muy pequeños y no llegan a medir más de 2 cm, no suelen producir signos clínicos y son en su mayoría benignos.

El diagnostico lo realizaremos por palpación y nos ayudaremos de la ecografia. La aspiración con aguja para realizar una citología nos permitirá diferenciar tumores de abscesos o de granulomas.

Las manifestaciones clínicas que veremos dependerán en gran medida de la actividad hormonal del tumor (secreción de andrógenos o de estrógenos ). Observareis un agrandamiento de escrotal o testicular y una diferencia de tamaños entre los dos testículos o signos que os hagan sospechar de que se esta produciendo una torsión testicular. Si el tumor produce estrógenos dará lugar al ya nombrado síndrome de feminización y si produce andrógenos veremos problemas relacionados con la actividad prostática, y la presencia en ocasiones de tumores perineales. Como consecuencia de la descarga de andrógenos por los tumores testiculares nos podemos encontrar con quistes, hiperplasia, abscesos e inflamación de la próstata. Veréis entonces que vuestro perro gotea sangre a través del pene, orinara con sangre, tendrá estreñimiento, debilidad en las patas traseras, anormalidades en la manera de caminar, fiebre, inapetencia, pérdida de peso. La presencia de hernias perineales ( es decir, las que aparecen a los lados del ano ) también se relacionan con tumores testiculares productores de andrógenos.

El diagnóstico, además de por los datos clínicos lo realizaremos mediante ecografía. Esto nos permitirá localizar tumores intratesticulares y si es necesario obtener biopsias.

El tratamiento implica la extirpación del testículo afectado y es conveniente buscar antes posibles metástasis mediante radiografía y ecografía. Si hay criptorquidia la extirpación debe ser bilateral. El uso de quimioterapia posterior a la cirugía puede ser útil si hay metastásis para que el perro viva unos meses más. La curación no es posible.

En un próximo artículo os hablaré sobre las Dermatosis asociadas con hormonas sexuales como son el Hiperestrogenismo en hembras, Hipogonadismo en hembras enteras, Dermatosis sensibles a la testosterona en los machos, Neoplasias testiculares que producen cambios en la piel, Hipogonadismo en los machos enteros, trastornos de las hormonas sexuales adrenales, síndrome de tipo hiperplasia adrenal y del síndrome de feminización.

He dejado también intencionadamente las patologías de la próstata para un próximo artículo.

Añado un pequeño diccionario para definir términos que aunque todos conocéis pueden ayudaros a la mejor comprensión del artículo:

PREPUCIO: Es la piel que recubre el glande del pene. El prepucio y el glande están unidos entre si por un repliegue que se llama FRENILLO. Entre el glande y el prepucio existe una cavidad que es la cavidad del prepucio en la que se deposita una sustancia llamada ESMEGMA.

ESMEGMA: Es un producto que se acumula en el espacio entra el prepucio y el glande.
Sirve para proteger y lubricar es espacio prepucial.

EPIDÍDIMO: Es un cordón o cuerpo alargado situado en la parte posterosuperior del testículo, tiene aproximadamente 5 cm de longitud y 12mm de anchura.

URETRA: Es un conducto por el que discurre la orina desde la vejiga urinaria hasta el exterior del cuerpo durante la micción. Cumple también una función reproductiva al permitir el paso del semen. Se abre al exterior en
el glande. La parte que discurre por el pene se llama uretra peniana o esponjosa y tiene una longitud de 15-16 cm.

FIMOSIS: Es un estrechamiento del orificio prepucial que impide la salida del glande activamente durante la flacidez del pene o pasivamente durante la erección.

CARIOTIPO: Es un examen que se hace para identificar anomalías cromosomicas como causa de una malformación o de una enfermedad. El examen puede realizarse con una muestra de sangre, médula ósea, líquido amniótico o tejido de la placenta fetal.

HIPOPLASIA: Alteración que impide que un órgano, o un tejido, llegue a su completa formación.

ANDRÓGENOS: Son hormonas sexuales masculinas. La más importante es la testosterona que es segregada por los testículos.

CUADRO

TRASTORNOS DEL PENE Y DEL PREPUCIO

-Trastornos congénitos………………….
Frenillo persistente del pene.
Hipoplasia del pene.
Hipospadias.
Deformidad congénita del hueso peneano.

-Trastornos adquiridos…………………….
Fimosis.
Parafimosis.
Priapismo.
Incapacidad para lograr una erección.
Balonopostitis.
Traumatismo del pene.
Tumores del pene y del prepucio.

TRASTORNOS DE LOS TESTÍCULOS Y EL EPIDÍDIMO.

-Trastornos congénitos…………………..
Criptorquidía.
Hipoplasia testicular.

-Trastornos adquiridos………………………
Tumores testiculares.
Orquitis y Epididímitis.

José Enrique Zaldívar Laguia.
Clínica Veterinaria Colores.
Pso de Santa Maria de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid..Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 345 comentarios

PULGAS, GARRAPATAS Y FLEBOTOMOS

PULGA-GARRAPATA-FLEBOTOMOPULGA

Son insectos pequeños, de color marrón y sin alas. Los machos son más pequeños que las hembras. Se alimentan a través de unas piezas bucales con las que succionan la sangre. Como dependen del huésped para obtener protección y sangre, las pulgas pasan su vida adulta completa sobre él u otros animales.
Existen unas 2000 especies, pero solo la C. Felis, la C. Canis, la Pulex irritans(pulga humana) y la E. Gallinacea producen problemas médicos en la mayoría de las mascotas. La que más frecuente, con diferencia a perros y gatos es la C. Felis( 92% en los primeros, 97% en los segundos).
Las pulgas se desarrollan mediante metamorfosis completa desde el huevo hasta la forma adulta, a través de tres estadios de larva y uno de pupa. La hembra desova sobre el huésped canino o felino, por lo general mientras este descansa o duerme. Los huevos caen al medio ambiente donde completan su ciclo vital.
La temperatura ambiente y la humedad relativa son aspectos críticos para la secuencia del desarrollo de las pulgas. Las larvas se movilizan hacia la profundidad de las alfombras, las grietas de los pisos de madera y debajo de la superficie del suelo.
Las pulgas en todos sus estadios son sensibles a las condiciones ambientales. Los parámetros ideales para su desarrollo son temperaturas entre 20 y 30 grados con una humedad relativa inferior al 70%. Los huevos de pulga suelen eclosionar al cabo de 1.5-10 días de la puesta. Estas larvas son capaces de desplazarse hasta 40 cm en una alfombra. Esta fase de larva se completa en 5-10 días sí el alimento disponible es suficiente y las condiciones climáticas son ideales. Humedades relativas inferiores a 33%, el calor(> 35º) y el frío extremo, son letales para la pulga.

GARRAPATA
Las garrapatas se diferencian de los ácaros porque son más grandes. Por lo general no tienen huéspedes específicos. Las que solemos encontrar con más frecuencia son las de la familia Ixodidae o garrapatas duras (Rhipicephalus y Dermacentor).
Los huevos puestos por las hembras eclosionan en un lapso de 2-7 semanas. Las larvas se alimentan durante 3-12 días y luego se desprenden del huésped durante 6-90 días antes de la muda. Las ninfas también se alimentan durante un período breve (3-10 días) antes de un periodo extenso fuera del huésped(17-100 días). Los adultos resisten mucho(viven hasta 19 meses) y ponen de 2.000 a 8.000 huevos. Por lo general, la terminación del ciclo vital requiere tres huéspedes, de preferencia animales de diferentes tamaños para cumplir los estadios de larva, ninfa y adulto, aunque algunas especies atraviesan todos los estadios en el mismo mamífero. Si este ciclo vital complicado de interrumpe, la garrapata puede sobrevivir durante periodos prolongados o hibernar durante la época de fríos.
Mientras se encuentran fuera del huésped, estas garrapatas infestan el suelo cubierto por pequeños arbustos y matorrales. Resisten el frío, pero son susceptibles a la luz solar fuerte, la desecación y las lluvias excesivas. Requieren un ambiente húmedo.
Las garrapatas causan irritación a través de sus mordeduras, provocan reacciones de hipersensibilidad; sirven como vectores de enfermedades bacterianas, virales o causadas por rickettsias. Estos agentes son culpables de enfermedades como la Ehrlichiasis y la babesiosis, que algunos casos pueden resultar mortales. En la especie humana son las responsables de la trasmisión de la llamada Fiebre Q.
Debido a una toxina, son capaces de producir parálisis en numerosos huéspedes incluidos el perro y el gato. En estos casos el problema se soluciona con la extracción mecánica de la(s) garrapata(s) completa(s). Su extracción manual debe realizarse con la garrapata muerta, para lo cual haremos uso del alcohol o mejor de un insecticida.
Prevención: Es similar a la de las pulgas, aunque debemos añadir un principio activo, el Amitraz, que se encuentra presente en un excelente collar antiparasitario. Este collar limita su aspecto preventivo a las garrapatas.FLEBOTOMO

Es un mosquito, vector natural de la Leishmaniosis. Se reconocen más de 600 especies distribuidas por todo el mundo. Las más importantes en Europa son P. Perniciosus y el P. Arasis. Son dipteros de 2-4 mm de longitud, peludos y con solo un par de alas funcionales. Su ciclo biológico incluye las fases de huevo, larva, pupa y adulto. Las condiciones ambientales para el desarrollo de su ciclo son: temperaturas medias de 15-20 ºC, protección de la luz solar directa, humedad moderada y abundantes detritus orgánicos. Los mosquitos adultos muestran actividad de forma estacional, en los meses de primavera y verano, permaneciendo las fases larvarias en reposo durante la estación fría. Su distribución es muy amplia, encontrándose en zonas muy diversas, desde zonas húmedas a zonas áridas y desde el nivel del mar hasta 2000 metros de altitud, adaptándose a numerosos medios, tanto naturales como domésticos.
Durante el día permanecen en lugares protegidos de la luz solar, mientras que en horas crepusculares y nocturnas muestran actividad. La capacidad de vuelo de los adultos está limitada a 400-500 metros. Tan solo las hembras son hematófagas- se alimentan de sangre- y, por tanto, las únicas implicadas en la transmisión de la leishmaniosis. Las hembras sobreviven 30 días y, una vez infectadas son capaces de inocular leishmanias durante toda su vida.
El flebotomo se infecta al ingerir sangre de un perro infectado, en donde la leishmania completa su ciclo vital en 6-14 días haciéndose infectiva para el perro, una vez que el mosquito las inocula en el perro a través de su picadura.
Prevención: Mucho se ha escrito y especulado sobre los sistemas de protección en el perro contra este mosquito. Lo cierto es que los estudios llevados a cabo por los laboratorios, rebelan resultados un tanto contradictorios. Desde mi punto de vista, el único producto que por los datos presentados os puedo recomendar es un collar cuyo principio activo es la deltametrina. Existen además dos productos en forma de pipetas que en su prospecto aseguran que protegen frente al flebotomo.

José Enrique Zaldívar.
Clínica Veterinaria Colores.
Pso. De Santa Maria de la Cabeza 68 A.Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 19 comentarios

EL DOLOR EN EL PERRO, ¿POR QUÉ TRATARLO?

Dice Pablo Otero en su libro sobre el dolor: “Si analizamos la pregunta(con la que he titulado éste artículo) desde un punto de vista ético la repuesta sería: tratamos al dolor para honrar nuestra práctica médica, porque evitar el sufrimiento es tal vez el principal objetivo de la medicina desde los inicios de su práctica y seguramente también porque abordar con el debido respeto esta problemática, de la que participan no sólo el animal sino también el entorno familiar al que pertenece, nos hace mejores a nosotros y la sociedad en la que vivimos”.

“El único dolor fácil de soportar es el ajeno”.

La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, definió el dolor como “ experiencia sensorial y /o emocional desagradable, asociada o no a daño potencial de los tejidos”. Además lo dividió en agudo y crónico, fundamentalmente en función de su duración. El crónico se asocia a patologías duraderas, intermitentes o repetitivas en un término de 3 a 6 semanas o inclusive meses. El dolor es un mecanismo de protección del organismo, una sensación estresante que origina manifestaciones clínicas típicas pero inespecíficas:

En los últimos cuatro años han llegado a mis manos tres libros sobre el dolor en los pequeños animales y seguro que hay muchos más.. Lo cierto es que hasta hace muy poco los veterinarios nos teníamos que “apañar” con analgésicos, antiinflamatorios y anestésicos de la medicina humana. El problema de estos medicamentos era y es que potencialmente sus efectos secundarios sobre los perros podían ser devastadores. También es cierto que algún laboratorio contaba con un antiinflamatorio específico para animales, pero tenía, a veces, los mismos efectos secundarios que los de medicina humana.
En la actualidad y gracias a la excelente labor de los laboratorios contamos con excelentes analgésicos, antiinflamatorios y anestésicos para tratar a nuestros pequeños animales.

Hace años en pacientes traumatizados no se administraban analgésicos porque “el dolor nos decía dónde está el problema”. En la década de los 80, según cuenta el profesor Aldrete el reconocimiento y el tratamiento del dolor postquirúrgico eran inadecuados ya que los analgésicos se administraban a dosis insuficientes y a intervalos muy largos. Aún hoy, conozco a personas que tras una cirugía en un hospital tienen que pedir que les suministren un Nolotil u otro analgésico y se encuentran con que la enfermera les comunica que el Dr. no lo ha dejado escrito en el protocolo postquirúrgico.
Los tiempos han cambiado para bien. Los veterinarios, ahora, no solo queremos controlar el dolor después de una cirugía, sino que queremos prevenirlo De la misma forma que se suministran antibióticos de forma rutinaria antes de un acto quirúrgico, presumiendo que van a ser eficaces, se debe administrar analgesia para eliminar el dolor. Se sabe que los individuos que no reciben un tratamiento analgésico adecuado después de sufrir una intervención quirúrgica, por ejemplo, retrasan su recuperación de manera significativa cuando se los compara con aquellos que sí son tratados. Los perros doloridos tardan en comenzar a alimentarse correctamente y son propensos a la automutilación. Siempre debemos pensar que todo aquello que pudiera provocar dolor en un ser humano, también lo puede provocar en el perro.

Me gustaria generalizar, pero sé que las estadísticas demuestran que no todos los perros que deberían recibir analgésicos en el curso de determinadas enfermedades los reciben. En la mayoria de los casos no por culpa de los veterinarios, sino, y no me duelen prendas al decirlo, por decisión de sus propietarios. Es cierto que algunos veterinarios relacionan la analgesia con el aumento de movilidad del paciente y justifican de este modo la no utilización de la misma para garantizar el reposo y evitar las lesiones. La teoría es razonable, pero sólo se precisaría mantener la tranquilización sin evitar o retirar la analgesia.

Partimos de la base científicamente demostrada de que los animales son capaces de sentir dolor. Parece obvio, pero aún hoy, oigo a algún aficionado a los toros que se queda tan ancho cuando dice que el umbral de dolor en los toros es mínimo. Los animales no son más tolerantes al dolor, sólo se diferencian de nosotros, los seres humanos, en la forma de expresarlo. Los animales presentan las mismas respuestas motoras y comportamientos que los humanos ante el dolor, ya que las rutas metabólicas y de percepción del dolor son similares. Por lo tanto sería lógico imaginar que lo que nos produce dolor a nosotros también le dolerá al animal.
La teoría antropomórfica no es absolutamente fiable, pero en la actualidad y desde el punto de vista práctico, se considera aceptable.
El tratamiento analgésico debe durar tanto como dure el dolor, pero en la práctica se plantean problemas de valoración.
En la mayoría de los casos se considera que la terapia analgésica debe mantenerse durante 48-72 horas en situaciones agudas y prolongarse tanto tiempo como sea necesario en procesos dolorosos crónicos. Las patologías o lesiones que originan mayor trauma tisular son los más susceptibles de producir dolor durante más tiempo. Actualmente se tiende a la analgesia polimodal, utilizando asociaciones de fármacos para obtener un efecto adecuado con los mínimos efectos secundarios.

Siendo el dolor un fenómeno complejo, sin duda su manifestación dependerá no solo de aspectos biológicos y respuestas fisiológicas, sino de variables como la raza, el tamaño, el rol del individuo en su contexto social, el entorno en el cual se encuentre y las experiencias previas de dolor por las que haya pasado. Todo esto, sumado a la imposibilidad de nuestros pacientes de comunicarse, hacen sumamente complejo un diagnóstico precoz y acertado del problema. Lo cierto es, que en la consulta hay perros que soportan “estoicamente” el dolor cuando les tocas en las zonas afectadas, y otros que con solo mirarles ya están aullando. Su umbral de dolor es el mismo, así que en estos casos, debemos pensar que es el miedo el que les hace comportarse de una u otra manera.

El padecimiento de un dolor crónico puede ser el resultado de traumas o procedimientos quirúrgicos en los que se dañaron tejidos involucrados en la transmisión nerviosa. Se han descrito casos de dolor crónico después de cirugías de rutina. La osteoartrítis, cáncer, heridas que promueven cicatrices exuberantes y otitis son las causas más frecuentes de dolor crónico. El dolor neuropático, como aquel que se presenta en el síndrome de la cauda equina o la enfermedad vertebral interdiscal, es también frecuente.

Los cambios que se producen en el organismo como consecuencia del dolor son en gran medida el principal obstáculo para un tratamiento eficaz. Durante el transcurso de algias crónicas, el sistema nervioso se ve envuelto en una serie de transformaciones y hasta es posible que éstas varíen con el tipo de enfermedad subyacente que las origina, imprimiendo características particulares tanto al dolor como a su abordaje terapéutico.

COMPORTAMIENTOS INDICATIVOS DE DOLOR

-TEMPERAMENTO: -Cambio de temperamento de agresivo a tímido.
-Agresión ante la manipulación de la zona dolorosa.
-Los animales muy sociables tratan de apartarse para evitar la
manipulación y por consiguiente la agresión.
-VOCALIZACIÓN: -Como respuesta a la manipulación de la zona dolorosa.
– El tipo de vocalización en el perro consistirá en ladridos,
gemidos o aullidos.
-POSTURA : -Posición de protección de la zona dolorosa.
-Cola entre las extremidades posteriores, dorso arqueado,
cuerpo protegiendo la zona afectada, cabeza baja.
-Resistencia al movimiento.
-EXPRESIÓN FACIAL :-Mirada vidriosa y fija, orejas bajas.
-Al aproximarse, miedo: midriasis y orejas hacia atrás.
-PALIDEZ -A consecuencia de la vasoconstricción, por aumento del
tono simpático.
-HABITOS HIGIÉNICOS:-Por la negativa a moverse, se puede manchar de heces y
orina.
-ACTIVIDAD :-Intranquilidad y ausencia de descanso o inactividad.
Alteración del patrón de sueño.
-Temblores, inquietud.
-ALIMENTACIÓN :-Disminución del consumo de agua y comida.

VALORACIÓN DEL DOLOR

La valoración del dolor en el perro es un poco complicada, ya que él no nos puede expresar “cuanto le duele”. Por eso es importante saber en función de cada patología o de la cirugía que llevemos a cabo, que grado de dolor va a sufrir para paliarlo de la mejor manera posible. A mi me parece importante que vosotros conozcáis estos valores, para saber en cada momento si estas manifestaciones de dolor son proporcionadas al proceso que padece vuestro compañero. Existen situaciones en que diagnosticar el dolor es sencillo, pero al mismo tiempo existe una lista, aún mayor, de afecciones que cursan con signos de dolor vagos y frecuentemente “mal expresados por el perro”.

-Dolor intenso a insoportable:

Cirugía: dolor post-quirúrgico con trauma o inflamación tisular muy intensa.
Patologías: Inflamación muy extensa(peritonitis), cáncer óseo, meningitis.
Traumas: neuropatías(hernia discal cervical, neuritis), fracturas.

-Moderado a intenso:

Cirugía: ortopédica, intraarticular, de oído, amputación, toracotomía, laparotomía, desungulación, reparación de hernia diafragmática asociada a lesión tisular extensa.
Patologías: osteodistrofia hipertrófica, panosteítis, glaucoma, uveítis, mamitis, trombosis e isquemia, torsión gástrica, intestinal o testicular, distensión de cápsula renal, hepática o de bazo, obstrucción uretral o biliar, peritonitis.
Trauma: extenso de cabeza, extremidades o tejidos blandos, hernia discal toraco lumbar, quemaduras por frío-calor, cáncer, trauma corneal.

-Moderado:
Cirugía: minimamente invasiva(colocación de fijadores externos, corte de cola), laparotomía exploratoria, hernia inguinal o diafragmática sin lesión en otros tejidos, ovariohisterctomia(OVH), castración, enucleación, cirugía dental.
Traumas: de tejidos blandos excepto los citados anteriormente. Pancreatitis en fase inicial o de curación.

-Leve o moderado:
Cirugía: OVH en pacientes jóvenes, castración en algunos casos, ciertas intervenciones en anejos oculares o procedimientos dentales, drenaje torácico.
Patologías: cistitis, otitis.
Traumas: heridas.

-Leve o ausente:
Cateterización venosa, sondaje, limpieza de oídos, distensión vesical.

Son numerosas las drogas que utilizamos para combatir el dolor y según los mecanismos mediante los cuales ejercen su efecto analgésico las podemos clasificar de la siguiente manera:

1-Opioides: morifina, fentanilo, buprenorfina, butorfanol, nalbufina y naloxona.
2-Agonistas presinápticos: xilacina, medetomidina, romefidina, dexmedetomidina.
3-Fenciclidinas: ketamina y tiletamina.
4-Anestésicos locales: lidocaina y bupivacaína
5-Antiinflamatorios no esteroideos: aspirina, indometacina, piroxicam, ketoprofeno,
carprofeno, vedaprofeno, flumixin, fenilbutazona, etodolac, nimesulide, meloxicam,
deracoxib, rofecoxib, valdecoxib y celecoxib.
6-Anestésicos generales: óxido nitroso, halotano, isofluorano, sevofluorano, desflurano.

Todos estos medicamentos nos permiten controlar en mayor o menor medida el dolor de nuestros perros y someterlos a intervenciones quirúrgicas con un riesgo anestésico mínimo. Lo importante es adecuar las dosis de cada medicamento a la edad y estado fisiológico del perro que vayamos a medicar.

Además de este gran arsenal de anestésicos, analgésicos y antiinflamatorios, tenemos otros medios para combatir el dolor como son: radiación infrarroja, fototerapia, laser, magnetoterapia, acupuntura y la electroanalgesia transcutánea.

Todas estas técnicas han experimentado un gran auge en los últimos años, junto con otros medios terapéuticos, como por ejemplo distintas técnicas de movimiento, masoterapia, hidroterapia, rehabilitación y todo lo relacionado con la terapia física (kinesiologia).

La lista de enfermedades y patologías capaces de provocar dolor más o menos intenso sería interminable, pero os voy a citar las que para mí son más frecuentes e importantes:
-Fracturas y luxaciones.
-Tumores.
-Glaucoma: Enfermedad degenerativa del nervio óptico, asociada niveles demasiado elevados de presión intraocular.
-Úlceras corneales.
-Uveitis: Proceso inflamatorio de iris o de coroides.
-Otitis y otohematomas.
-Enfermedades buco dentales.
-Derrame pleural.
-Neumotorax.
-Fracturas costales y contusiones en pared costal.
-Cuerpos extraños gástricos.
-Erosiones y úlceras gástricas.
-Torsión-dilatación gástrica.
-Cirrosis.
-Pancreatitis aguda.
-Esplenomegalia: aumento del tamaño del bazo. Así como su rotura y su torsión.
-Peritonitis.
-Nefrolitiasis: Piedras en el riñon.
-Pielonefritis: Infección microbiana de vías urinarias altas.
-Urolitiasis: Cálculos de vejiga.
-Distocia: Parto anómalo y laborioso.
-Torsión de útero.
-Mastitis: Infección bacteriana de las glándulas mamarias.
-Torsión testicular.
-Orquitis: Inflamación aguda o crónica del testículo unilateral o bilateral.
-Fractura del hueso peneano.
-Parafimosis: El pene se exterioriza por el orificio prepucial pero no puede volver a su posición natural.
-Priapismo: Erección permanente sin excitación sexual.
-Osteodistrofia hipertrófica: Patologia ósea en la que se produce afección inflamatoria de las cuatro extremidades a nivel distal, con desarrollo de hueso subperióstico.
-Artritis.
-Artrosis.
-Cauda equina: Cambios degenerativos múltiples que afectan a la articulación lumbosacra.
-Discoespondilitis: Afección de los discos intervertebrales y cuerpos vertebrales adyacentes debido a infecciones bacterianas o fúngicas.
-Hernia discal: Compresión medular por penetración del disco de una o varias vértebras en el canal medular.
-Espondilosis deformante: Deformación ósea vertebral, con formación de puentes intervertebrales.

Existen muchas más patologías capaces de producir dolor más o menos intenso, pero en esta lista, están las más comunes e importantes desde el punto de vista clínico.

He oído demasiadas veces expresiones “es que cojea porque está viejo”, “le duelen las articulaciones, pobrecito”, “está acostumbrado al dolor”, demasiadas. Actualmente nos podemos permitir el lujo, de mantener a un perro con analgésicos-antinflamatorios, durante meses, e incluso años, sin que su organismo sufra el mínimo contratiempo. Es un lujo que nadie debe dejar pasar, ni vosotros como propietarios, ni nosotros como veterinarios.

José Enrique Zaldívar
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo Santa María de la Cabeza 68ª.
28045-Madrid.Artículo publicado en las revistas El Mundo del Perro y Trofeo

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 162 comentarios

ENFERMEDAD DENTAL CANINA

ENFERMEDAD DENTAL CANINASon bastantes las enfermedades que pueden afectar la boca de vuestros perros, pero yo voy a centrar el presente artículo en las que vemos con más frecuencia y que son las infecciones bucodentales , que como veréis se dividen en gingivitis que afecta a la encía y periodontitis, que involucra el hueso de soporte.

Los veterinarios ofrecemos vacunas para proteger a nuestros pacientes de diversas afecciones bacterianas y virales y puesto que la enfermedad periodontal es el problema que más afecta a perros y gatos, los programas para prevenirla deberían considerarse entre los servicios profilácticos que podemos ofrecer.
La periodontitis o destrucción de los tejidos que sostienen el diente, es un mecanismo protector. En un entorno natural, un diente con un absceso podría ser mortal para un perro o un gato sino hubiera manera de rechazarlo; destruyendo los tejidos de sostén óseo y conectivo, el diente se puede caer y los tejidos se pueden curar. Por lo tanto, el síntoma final- caída del diente – cura la enfermedad.
El proceso natural de rechazo de un diente enfermo mediante enfermedad peridontal, aparte de poder provocar dolor en el animal, se ha asociado a efectos sistémicos, como alteraciones renales, lesiones cardiovasculares, inflamación hepática, bacterias en el aparato respiratorio, recién nacidos de bajo peso y muertes prematuras.
Se ha comprobado que al mejorar la salud periodontal se mejora además la actitud y la calidad de vida. A un nivel más superficial, la halitosis es a menudo el problema que mueve al propietario a llevar al perro al veterinario. El mal aliento de vuestro perro supone para vosotros una gran preocupación. Este mal olor en la boca se produce como consecuencia de la presencia de compuestos volátiles de azufre provenientes de la degradación de aminoácidos por bacterias de la placa dental. Los programas preventivos que eliminan la placa y evitan la degeneración de los tejidos que rodean a la pieza dental, en general evitan el mal aliento. Esto también se consigue con el uso de antibióticos.

La dentición primaria canina(la decidua) está compuesta por 28 dientes: a cada lado del maxilar y de la mandíbula existen tres incisivos, un canino y tres premolares. La mayor parte de los problemas ocasionados por estas piezas dentales se debe a la incapacidad de éstos de desprenderse; la regla que se acepta generalmente es la de “no permitir más de un diente en el mismo sitio al mismo tiempo”. En general, el diente de leche se extraerá tan pronto como empiece a salir el definitivo; el no hacerlo podría ocasionar desviaciones y éstas, en el futuro problemas ortodóncicos o periodontales. También las fracturas de los dientes de leche pueden ocasionar enfermedades, por lo que se extirparan lo más pronto posible tras producirse la rotura.
La dentición del perro adulto posee 42 dientes secundarios, 20 en el maxilar y 22 en la mandíbula. Tanto los incisivos como los caninos poseen solo una raíz. Los premolares y los molares según su situación pueden tener dos o tres raíces.
Algunas personas erróneamente creen que los dientes están “en las encías”. No es así. Los dientes están en el hueso. Las encías son una cubierta protectora sobre este hueso. En una boca sana, las encías abrazan los dientes como collares ajustados para prevenir que las bacterias y residuos de comida invadan el hueso. Simplemente las encías protegen al hueso, y el hueso sostiene los dientes. El diente queda además sujeto a la encía por las llamadas fibras periodontales.
Los dientes están recubiertos por una capa de esmalte, formado por cristales de diversos iones. Normalmente es blanco translúcido, pero puede teñirse o cambiar de color. Este esmalte puede desgastarse, lo que se conoce como atrición cuando se debe al frote entre los dientes, o abrasión cuando se debe a una sustancia externa, como cuando se masca pelo o piel; incluso el mordisqueo de pelotas de tenis o de “frisbis” de trapo puede provocar desgaste, creando una superficie plana(esto podría deberse a la suciedad captada por la tela, que potenciaría su capacidad de abrasión). Este desgaste puede acabar afectando a capas más profundas del diente.
La dentina es la siguiente capa del diente. En el adulto constituye el grueso del diente y se halla recubierta por esmalte supragingivalmente y por cemento subgingivalmente. Aunque parece sólida, es en realidad porosa.
El conducto pulpar es la capa interior del diente, compuesta por vasos sanguíneos, nervios y células. Un traumatismo en este conducto provocará la aparición de un color rosaceo en el diente y posteriormente, como consecuencia de la degradación de los componentes sanguíneos, un tinte morado. Las roturas de dientes, si no se tratan adecuadamente acabarán provocando enfermedades.
Rodeando la porción subgingival del diente existe cemento, que es la estructura dental a la cual se inserta el ligamento periodontal; el otro extremo de éste se inserta al hueso alveolar que rodea al diente. El ligamento periodontal suspende el diente en el interior del alvéolo, actuando como amortiguador de choques. Rodeando directamente el diente y recubriendo el hueso se encuentra la encía. Resumiendo, el periodontio se compone de cemento, ligamento periodontal , hueso alveolar y encía.

ENFERMEDAD PERIODONTAL EN PERROS

Es probable que la enfermedad periodontal sea la afección más corriente en perros; sin embargo, la enfermedad periodontal clínica parece ser una causa rara de enfermedad grave. ¿Por qué debiéramos entonces preocuparnos de algo, que, aparentemente, es compatible con la vida la mayor parte del tiempo, aunque sea tan común?.
El problema, es que el término “enfermedad periodontal” es como un pozo sin fondo en el que incluimos varias patologias, a saber:
-Gingivitis:
Es la inflamación de la encía y se debe a la acumulación de placa dentaria. Podemos definirla como una infección superficial limitada al tejido de las encías sin afectar todavía el hueso subyacente. La inflamación lesiona las fibras periodontales, lo que permite que la placa penetré más profundamente dentro del surco de la encía donde puede ocasionar aún daños mayores. Se puede observar, enrojecimiento o hinchazon, sangrado al cepillar o mal aliento. La placa es un material de color amarillo a marrón, pegajoso que se forma a las 3-24 horas de limpiar el diente. Este material, en contacto constante con la encía produce su inflamación. La prevención final de la enfermedad periodontal es directamente proporcional al grado de éxito en la eliminación de la placa dentaria. Se ha demostrado que cepillando los dientes tres veces a la semana, se previene la gingivitis en el perro. A pesar de esto, en las periodontitis destructivas intensas existen a menudo otros trastornos que predisponen a su presentación, como por ejemplo un sistema inmunitario deficiente. En la especie humana se ha demostrado un componente genético de la enfermedad. Es muy común, e indicadora de una higiene dental deficiente. Se considera reversible: desaparece si se elimina la placa. Algunos trastornos locales o sistémicos pueden convertir la gingivitis en un problema clínico grave( gingivitis ulcerosa necrosante aguda, estomatitis ulcerosa, insuficiencia renal, estrés acentuado). Puesto que no siempre una gingivitis desencadena una periodontitis, el asignar una gran importancia clínica a una inflamación de la encía conlleva un riesgo de exagerar el problema.
-Periodontitis:
Es la verdadera “enfermedad” en la enfermedad periodontal. Se presenta
cuando la infección de la encía se extiende al hueso subyacente. Recibe el nombre vulgar de “piorrea”. Lo primero que se suele observar es la aparición de espacios entre los dientes. Es la destrucción de tejido conectivo y de hueso. Solo cuando hay una pérdida de hueso hablamos de periodontitis, ya que es fácil evaluar la pérdida de éste. Normalmente un área de la boca puede estar más afectada que otras, por lo que es más exacto afirmar que un diente en particular sufre(o no sufre) enfermedad periodontal que afirmar que es el perro el que la padece o no. Tanto la enfermedad intensa en una sola área, como el efecto acumulativo de una enfermedad menos intensa pero que afecte a múltiples sitios, puede inducir signos clínicos.
La causa de la enfermedad periodontal es la placa dentaria: si se permite su acumulación se producirá la enfermedad. Como comprenderéis la prevención de esta enfermedad en el perro es un tanto complicada.
La placa dentaria consiste en gran medida en bacterias, que forman una película a la que se adhieren luego diversas sustancias. La placa se desarrolla sobre los dientes y se deposita abajo dentro del surco entre la encía y el diente. Cuando el hueso subyacente se pierde, este surco profundiza y se denomina bolsa. Si la placa no es retirada mediante el cepillado, conduce a la formación de cálculos (“sarro”), que solo podrán ser eliminados mediante una limpieza mecánica de la boca. Un milímetro cúbico de placa dental pesa cerca de 1mg y contiene más de 300 millones de bacterias. En los perros libres de gérmenes no se desarrolla esta enfermedad, por lo que podemos considerarla una infección. Existe una cantidad considerable de información sobre las bacterias asociadas a la periodontitis. La conclusión general es que no se desarrolla destrucción tisular hasta que existe un gran número de bacterias anaerobias- no necesitan oxigeno para reproducirse- , entre las que destacan las espiroquetas.
Con una higiene oral buena, una alineación apropiada de los dientes, que favorezca las fuerzas normales de oclusión, la autolimpieza de dientes y encías, una buena salud sistémica, una dieta apropiada que proporcione una nutrición adecuada, y con comidas abrasivas, que contribuyan a la limpieza mecánica de los dientes y a que se ejercite el ligamento periodontal y la encía, los tejidos periodontales permaneceran sanos toda la vida; sin embargo, cuando uno o más de estas condiciones se altera, la placa se acumularà o se producirá una reacción deficiente o exagerada del tejido local, con la consiguiente enfermedad. El que un perro se vea más o menos afectado por esta patología, dependerá de cómo esté su sistema inmunológico. La periodontitis se puede considerar como una” enfermedad de la civilización”. Aunque no está ausente en las especies salvajes, sí es menos intensa que en muchos animales domésticos.
En general los estudios sugieren que una dieta u otra actividad masticatoria que resulte abrasiva para los dientes retarda la acumulación de placa y sarro y la inflamación gingival. Los perros que tienen acceso a diversos materiales para mordisquear( cuero crudo, galletas y juguetes…) tienen menos problemas bucodentales. Además los perros que mastican con mayor lentitud, tienen unas bocas más sanas. En algunos perros, los granulados secos o dietas fibrosas ayudan a lentificar la acumulación de placa más que las comidas blandas o enlatadas. Los grandes fabricantes de piensos han puesto en el mercado desde hace tiempo, piensos especiales para prevenir y tratar las enfermedades periodontales. Estos piensos llevan formulaciones específicas y además el tamaño, forma y consistencia de la bola es especial.
Otra factor que predispone a los problemas dentales es la malaoclusión, que da lugar a áreas donde es más fácil la acumulación de placa y provoca presiones anómalas sobre los dientes, que reducen el flujo sanguíneo en el ligamento periodontal y en los tejidos duros adyacentes.

PROGRESIÓN CLÍNICA DE LA ENFERMEDAD

La enfermedad periodontal progresa en determinados sitios de gingivitis a periodontitis y, por último, a la pérdida del diente y resolución de la inflamación.

-Gingivitis:
Inicialmente, la encía, que en condiciones normales es de color rosa se hincha, se vuelve edematosa y en algunos casos friable. A medida que el proceso evoluciona pueden presentarse hemorragias gingivales espontáneas o ser provocadas fácilmente por nosotros cuando exploramos con una sonda periodontal.
En algunos casos los tejidos gingivales se hacen hiperplásicos, que es un trastorno hereditario en el boxer y bastante habitual en perros mayores. Este tipo de patología no necesita tratamiento a menos que haya retención de placa subgingival, o que la proliferación de tejido blando está siendo traumatizada en la oclusión. Esta hiperplasia también puede ser la respuesta al uso de determinados medicamentos. Las encías en estos casos pueden llegar a tapar totalmente las piezas dentales, en especial los incisivos.
Los tumores benignos pueden simular la hiperplasia gingival, como por ejemplo los épulis. En caso de duda esta indicada la realización de una biopsia.
-Periodontitis:
El paso de la gingivitis a periodontitis temprana es difícil de delimitar clínicamente. Se va perdiendo la adherencia del tejido de la encía y del ligamento periodontal al esmalte y al cemento. Se forman bolsas y, el hueso próximo a estas se va perdiendo. Estas bolsas pueden llegar a medir 7 mm o más de profundidad. Al irse perdiendo más hueso entre la raíces de los dientes se pueden acumular restos de alimento en lugares que normalmente no son visibles y que por lo tanto será casi imposible eliminar aún con una limpieza de cepillo concienzuda. Podréis observar que la encía se va retrayendo dejando a la vista parte de la pieza dental que en condiciones normales no es visible, al estar cubierta precisamente por la encía. Si dividimos el diente en corona y raíz, la primera sería la parte visible y la segunda la parte cubierta por la encía. Pues bien en esta enfermedad las raíces dentales irán quedando poco a poco a la vista. Algunas veces se producen infecciones cerradas muy profundas que darán lugar a la formación de abscesos con la consiguiente aparición de fístulas dentales.
Los dientes de una sola raíz, serán los primeros en empezar a moverse. A veces estos dientes no llegan a caerse porque están sujetos por el propio sarro. En estos estadios puede ser que la raíz quizá ya no esté adherida y por lo tanto carezca de aporte sanguíneo, lo que provocará enfermedad endodóntica. El proceso concluirá con la caída de la pieza dental.
La mayor parte de los perros de más de 5 años padecen esta enfermedad. Por tanto podemos decir que la enfermedad paradontal aumenta con la edad, pero curiosamente disminuye al aumentar el peso corporal. Las diferencias entre grupos de pesos corporales son particularmente obvias cuando se comparan perros toy y pequeños con perros medianos y grandes. Esto es debido a que las razas pequeñas y las braquicéfalas tienen los dientes más amontonados, menor protección salival por respiración con la boca abierta(jadeo), malaoclusión, dientes de leche retenidos, dientes supernumerarios, surco gingival más pequeño.

Es importante saber que los perros de compañía pueden arreglárselas sin dientes; de hecho los perros con enfermedad periodontal muy acentuada están mejor sin dientes porque la pérdida de dientes enfermos es la forma más fiable de eliminar esta fuente de infección crónica. Sin embargo, en igualdad de condiciones, los dientes se retendrán siempre que ello sea factible, debido a razones funcionales y estéticas. Aunque los perros a menudo siguen comiendo y mantienen su peso durante el proceso de pérdida del tejido periodontal, se ha comprobado que estos animales pueden tener cierto grado de dolor como consecuencia de la infección períodontal crónica intensa. Los abscesos periodontales provocan pérdida de apetito, letargo, fiebre y comportamientos imprevisibles.

-Higiene oral en casa.

Es vital para cualquier programa preventivo. El cepillado sigue siendo el medio comprobado más eficaz para eliminar la placa subgingival hasta cerca de 1mm del borde de la encía. Debéis enfocar el adiestramiento relativo al cepillado dental como otro entretenimiento cualquiera, con paciencia y elogios, empezando tempranamente, como una parte más del cuidado y alimentación del nuevo cachorro. Podéis empezar con una gasa enrollada en el dedo o con un “cepillo de dedo”. Al final se utilizara un cepillo dental de cerdas suaves. Al principio impregnar el cepillo con algo sabroso y dejar que el perro lo chupe( líquido de lata de atún o mejor una pasta dental para perros), durante una semana. A la semana siguiente frotar esta sustancia sabrosa sobre los dientes delanteros, elogiando siempre al animal después. Lentamente se introducirá una rutina de cepillado circular en los dientes posteriores y vertical en los incisivos.
Las cerdas del cepillo deben ser suaves, con extremos redondeados, rectas y dispuestas en múltiples grupos. El tamaño de la cabeza del cepillo estará acorde el tamaño del perro. Los cepillos eléctricos también pueden ser utilizados. No usar pastas dentales humanas que provocaran problemas digestivos( por el exceso de flúor), ni sal, ni bicarbonato. Será suficiente con una frecuencia de tres veces por semana.
Existen otros muchos productos para controlar la placa. La mayoría de ellos atacan la placa vía masticación abrasiva, actividad antimicrobiana o ambas. Las tiras de cuero crudo son útiles para algunos perros. Los huesos y juguetes de plástico duro pueden romper los dientes y no se deben ofrecer. Y por supuesto no dejar nunca que nuestro perro juegue con piedras.

La sintomatología es muy variada con síntomas inespecíficos: halitosis o cambios de comportamiento referibles a dolor oral crónico como acicalamiento inadecuado, rechinido de dientes, vacilación para abrir o cerrar la boca por completo, menor masticación de juguetes, manoseo bucal, fricción facial, renuncia a realizar conductas de mordedura aprendidas, cambios de personalidad( más pacífico o más agresivo), dificultades en la prensión, temor en la manipulación de la cabeza o boca, o preferencia por alimentos blandos. El estornudo, secreción nasal unilateral e incesante lamido nasal, se aprecian a menudo en casos de enfermedad periodontal avanzada con fistulización oronasal.
Los signos clínicos serán la consecuencia lógica de lo que hasta ahora habéis leido:
Movilidad dental, tumefacción facial asimétrica, recesión gingival, hemorragia gingival leve o moderada y secreción nasal.
El examen oral definitivo(exploración con sonda periodontal y evaluación radiográfica) puede revelar abscesos periodontales o periapicales, bolsas periodontales y fístulas oronasales. La hemorragia gingival copiosa, hemorragia nasal, fracturas patológicas de mandíbula, úlceras por contacto de la mucosa bucal, migración dental intranasal mediante fístulas oronasales y osteomielitis/osteonecrosis grave con o sin secuestro óseo, son manifestaciones clínicas que también se pueden presentar, aunque más raramente.

Tratamiento de la enfermedad periodontal

El principal objetivo de la cirugía periodontal es controlar el progreso de la enfermedad y preservar así la dentadura. Se tratará de reducir o erradicar los microbios patógenos desde las superficies de corona y raíz para alcanzar y mantener superficies limpias mediante raspado y pulido. La cirugía por tanto estará indicada cuando el tratamiento no quirúrgico, más conservador, es insuficiente para acceder a lesiones más profundas o cuando la cirugía mejora la posibilidad de recuperar la anatomía perdida debido a lesiones o enfermedades previas. La cirugía puede además exponer lesiones dentarias subgingivales, que requieren tratamiento restaurador. A veces será suficiente realizar lo que se denomina curetaje, que nos permitirá, limpiar las encías por su parte interior, pero en otras ocasiones, puede ser necesario levantar estas encías hacia atrás para remover tantos cálculos como sea posible o para intentar restablecer el crecimiento del hueso perdido. Los antibióticos formaran parte del tratamiento curativo o de mantenimiento, pero nunca para la prevención de estas enfermedades, ya que al mismo tiempo que matamos las bacterias patógenas, acabaremos las que de forma natural viven en la boca de vuestros perros.

Diccionario para no perderse.

-Alveolo: Cavidad en los maxilares que rodea y soporta la raíz de las piezas dentales.
-Cemento: Capa ósea que recubre la raíz.
-Corona: Porción del diente recubierta por esmalte.
– Dentina: Principal componente de los dientes. Está formado por múltiples túbulos que contienen fibras nerviosas. Es más dura que el hueso. Está recubierta por esmalte en la corona y por cemento en la raíz.
-Dientes deciduos: Dientes de leche.
-Encía: Tejido blando que rodea los dientes.
-Esmalte: Capa exterior dura y brillante de la corona compuesta por cristales de hidroxiapatita.
-Halitosis: Aliento de olor desagradable, malo o repulsivo.
-Hueso alveolar: Hueso esponjoso que rodea directamente las raíces dentarias.
-Ligamento periodontal: Red de fibras que unen el diente al hueso.

-Periodonto: Estructuras de apoyo y sostén de los dientes. Son: el ligamento periodontal, la encía, el cemento, el hueso alveolar y el soporte.
-Raíz: Parte del diente normalmente recubierta por cemento.
-Surco gingival: Espacio normal entre la encía libre y el diente.

José Enrique Zaldívar.
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
28045.
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 52 comentarios

ANATOMIA Y FISIOLOGÍA DENTAL DEL PERRO

ANATOMIA Y FISIOLOGIA DENTAL DEL PERROLos pacientes caninos no sólo viven más tiempo sino que también retienen sus dientes y se incrementan las expectativas de salud y funcionalidad de los mismos. Para que la medicina veterinaria moderna resulte un éxito es necesario cuidar bien de todo paciente, incluyendo la cavidad oral. Los propietarios de animales se han percatado de ello y reconocen tal necesidad en su mascota.

Los perros son carnívoros mamíferos, se categorizan como difiodontes y erupcionan en dos grupos de dientes en sucesión: los deciduos( primarios, de leche, temporales) y los permanentes(secundarios). Los dientes individuales son de formas diferentes según la adaptación:

1-Incisivos, para rasgar con delicadeza, cortar y acicalar.
2-Canino, para punzar y desgarrar.
3-Premolares, para rasgar y cortar.
4-Molares, para aplastar y moler.

Los dientes son formaciones duras, blancas o ligeramente amarillentas, implantadas en los alvéolos de los huesos. Son órganos de prensión y de masticación y pueden servir como medios de defensa o ataque. Los perros tienen dos series de dientes. Los dientes de la primera serie aparecen en las primeras edades de la vida y se denominan dientes temporales, deciduos o caducos, porque son reemplazados durante la época de crecimiento por los dientes permanentes. Se clasifican según su forma y posición, como sigue:

-INCISIVOS: Están situados delante e implantados en el premaxilar y en la mandíbula.
-CANINOS: Están situados un poco más hacia atrás e interrumpen el espacio interalveolar
-PREMOLARES Y MOLARES: Constituyen los lados del arco dental. Los premolares se hayan en primer término; aparecen en las dos series. Los molares aparecen sólo en la dentición permanente.
El intervalo entre los incisivos y los premolares es el espacio interalveolar o interdentario.
Como los dientes de los dos lados de las quijadas son normalmente iguales, lo mismo en número que en carácter, la dentición completa puede indicarse de forma abreviada por una fórmula dentaria tal como sigue:

2( I 3/3C 1/1P 4/4M 2/3)=42

MOMENTO DE LA ERUPCIÓN DENTAL

DIENTES ERUPCIÓN CAMBIO

Primer incisivo De 4 a 5 semanas De 4 a 5 meses
Segundo incisivo De 4 a 5 semanas De 4 a 5 meses
Tercer incisivo A las 4 semanas De 4 a 5 meses

Canino De 3 a 4 semanas De 4 a 5 meses
Primer premolar De 4 a 5 MESES De 5 a 6 meses
Segundo premolar De 4 a 5 semanas De 5 a 6 meses
Tercer premolar De 3 a 4 semanas De 5 a 6 meses
Cuarto premolar De 3 a 4 semanas De 5 a 6 meses
Primer molar A los 4 MESES-solo lo hay definitivo-
Segundo molar Superior, de 5 a 6 meses-solo lo hay definitivo-
Inferior, de 4,5 a 5 meses-solo lo hay definitivo-
Tercer molar De 6 a 7 meses-solo lo hay definitivo-

Como podéis ver existen intervalos de 1 semana en la aparición de casi todos los dientes de leche y de un mes en casi todos los de la dentición definitiva. En el siguiente párrafo tenéis la explicación. De todas formas este cuadro servirá para qué queden aclarados determinados errores “administrativos” que con demasiada frecuencia se producen. Me refiero a aquellos casos en que acudís a nuestra consulta con un perro en cuya cartilla figura una fecha de nacimiento y en su boca figura otra. Mi último caso, para “enmarcar” ha sido una bull-dog francesa cuya cartilla decía que tenia cinco meses y su boca decía que tenía tres. Evidentemente su boca no mentía, su cartilla, sí.

EL MOMENTO DE LA ERUPCIÓN GUARDA INTIMA CORRELACIÓN CON EL LAPSO DE VIDA Y TAMAÑO RACIAL; CUANTO MÁS GRANDE ES UNA RAZA MENOS VIVE Y MÁS PRECOZ ES LA ERUPCIÓN DENTAL

La superficie de los dientes dirigida hacia los labios se denomina labial; la dirigida hacia las mejillas, bucal, y lingual la dirigida hacia la lengua. La superficie opuesta a un diente inmediato del mismo arco dentario se denomina superficie de contacto. La superficie masticatoria es la que se pone en contacto con uno o más dientes de la quijada opuesta.
Los dientes están compuestos de cuatro tejidos y que de dentro a fuera son: pulpa, dentina(marfil), esmalte y cemento.
La pulpa dentaria es un tejido blando que ocupa un espacio existente en la porción central del diente, llamado cavidad dentaria. Esta provista de vasos sanguíneos y nervios; es muy abundante en los dientes jóvenes en vías de crecimiento, pero más tarde la dentina penetra en su interior, hasta que, finalmente, en edad avanzada, la cavidad está reducida u obliterada.
La dentina(marfil) forma la masa más importante en la mayor parte de los dientes, cubriendo la superficie de la pulpa. Es dura y de color blanco amarillento.
El esmalte, el tejido más duro del cuerpo, constituye una capa de grosor variable que cubre la dentina de la corona de los dientes.
El cemento es la substancia dentaria más externa; en los incisivos forma sólo una delgada capa en la superficie de la raíz, pero en los dientes complejos existe en cantidad considerable, tendiendo a rellenar los espacios existentes entre los repliegues de esmalte de la corona.
La parte empotrada de los dientes se fija en los alvéolos por una capa de tejido llamada periostio alveolar.
La irrigación sanguínea de la pulpa procede de una arteria llamada maxilar externa y la inervación está a cargo de las ramas de un importante nervio llamado trigémino.

Las variables que pueden alterar el momento de la erupción son el estado de salud y nutrición general, sexo( las hembras erupcionan antes que los machos), raza (las grandes erupcionan antes que las pequeñas) y estación del nacimiento(los cachorros nacidos en verano erupcionan antes). La erupción dental suele completarse entre los 10 y 12 meses de edad. El desarrollo radicular (elongación de la raíz) continúa hasta los 12-15 meses, mientras que la constricción del ápice radicular no finaliza hasta los 18-24 meses, pero puede retardarse hasta los 30 meses.

FORMULA DENTAL EN PERROS

Primarios 2x(Di 3/3 Dc 1/1 Dp 3/3) = 28 Di-incisivos Dc-caninos Dp-premolares

Permanentes 2x(I 3/3 C 1/1 P 4/4 M 2/3= 42 I-incisivos C-caninos P-premolares
M-molares

Otra manera de representar la dentición sería:

2( I 3/3 C 1/1 P 4/4 M 2/2) = 42

Los incisivos están colocados casi verticalmente y muy juntos en los huesos de las quijadas. No corresponden a los dientes opuestos, sino más bien a porciones de dos dientes de la otra quijada. Su tamaño aumenta del primero al tercero. Los incisivos inferiores son más pequeños que los superiores; pueden existir uno o dos dientes supernumerarios. Las raíces son estrechas transversalmente. Los incisivos inferiores son más pequeños que los superiores; pueden existir uno o dos dientes supernumerarios.
Los caninos son grandes, cónicos y curvos. El canino superior está separado del tercer incisivo por un espacio que aloja el canino inferior cuando la boca está cerrada. El canino inferior está muy próximo al tercer incisivo. La raíz de los caninos mide de 2 a 3 centímetros de longitud.
El número de muelas es ordinariamente de 6 arriba y 7 abajo, pero en las razas braquicefálicas esta por lo común reducido a 5 y 7, y en los casos extremos incluso a 4 y 5. La reducción se produce en uno solo o en ambos extremos de la serie.
La primera muela aparece solo una vez. La cuarta muela de la fila superior y la quinta de la fila inferior son mucho mayores que las restantes y se denominan muelas carniceras. A partir de éstas las muelas disminuyen de tamaño lo mismo hacia delante que hacia atrás. Las muelas superiores e inferiores no se corresponden, sino que más bien se encajan las elevaciones de las unas en las depresiones de las otras.
Los premolares están comprimidos lateralmente y separados por intervalos de los caninos y entre sí, excepto en las razas braquicefalicas.
Los molares superiores presentan tres raíces. La muela carnicera superior(cuarto premolar) tiene tres raíces y la muela carnicera inferior(primer molar) tiene dos.

José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A
28045-Madrid
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 10 comentarios

GERIATRÍA: PROBLEMAS DE CONDUCTA EN EL PERRO GERIÁTRICO

Afortunadamente nuestros perros
cada día viven más. Para los veterinarios
que llevamos muchos
años ejerciendo nuestra profesión esto
supone, además de una alegría, un gran
reto. La medicina veterinaria ha evolucionado
en función de este largo envejecimiento
de nuestros compañeros, en especial
en el campo de la nutrición y en
los estudios sobre el comportamiento.
Ahora no es raro ver en nuestras clínicas
caniches de 16 años o pastores alemanes
de 13 años a los que tenemos que
ayudar a sobrellevar sus «achaques».
Lo primero que los veterinarios tenemos
que hacer cuando aparece algún
problema de este tipo es determinar la
causa del mismo e instaurar el tratamiento
adecuado, sin olvidar las limitaciones
que nos impone el proceso del
envejecimiento. En los estudios realizados
al respecto, la ansiedad por separación
fue el principal problema detectado
en perros de más de nueve años. Otras
patologías frecuentes fueron la agresividad,
las fobias y miedos, la eliminación
inadecuada, el sueño irregular y la inquietud
durante la noche.
En el siguiente cuadro podéis comparar
la incidencia de problemas de comportamiento
que afectan a perros de
cualquier edad y los que afectan a perros
de más de nueve años.
En la vejez, son mucho
más frecuentes los problemas que denominamos
como alteraciones cognitivas,
es decir que afectan a las cosas aprendidas.
Son disfunciones que muchas veces
no ponéis en conocimiento del veterinario
pensando que son intratables y
debidas al envejecimiento. Os diré que
en ocasiones las podremos resolver y, en
otras tan solo paliarlas, pero todo resultará
en una mejor calidad de vida para
vuestro perro y para vosotros. Algunos
de estos problemas incluyen un menor
interés por la comida, eliminación en
casa, incontinencia, menor capacidad
para recibir ordenes, apatía generalizada,
debilidad, desorientación, alteración
del ciclo del sueño-vigilia, comportamientos
repetitivos y compulsivos, ladridos,
menor tolerancia a quedarse solos,
temblores.
Esta claro que la media de vida de las
razas medianas y grandes es mucho
más breve que la de las pequeñas, por
lo que la aparición de problemas físicos
y de conductas extrañas relacionadas
con el envejecimiento será más temprana
en los primeros. A modo de ejemplo,
os diré que un perro de entre uno y nueve
kilos, con diez años tendrá como 56
de una persona, si pesa entre nueve y
22 kilos tendrá como 60 y si pesa entre
22 y 40 kilos tendrá como 66. La progresión
a partir de este momento será
de seis años humanos por cada uno de
vuestro perro.
Las enfermedades de huesos y articulaciones,
de los órganos de los sentidos,
del sistema hormonal y del urinario podrían
tener un componente genético que
podría empezar a manifestarse en estas
edades en determinadas razas.
Los cambios en el entorno del animal
pueden ser la causa o contribuir a las
alteraciones del comportamiento y a la
aparición de problemas de conducta.
Cambios como nuevos miembros en el
domicilio o mudanzas pueden ser más
impactantes para un perro mayor.
El envejecimiento se asocia a alteraciones
progresivas e irreversibles de todos
los sistemas orgánicos. Raramente
veremos a nuestro compañero afectado
por una sola enfermedad, sino más bien
por grados variables de alteraciones orgánicas.
El declive y el desgaste de los órganos,
los tumores, las afecciones degenerativas,
las enfermedades inmunitarias,
el deterioro neurológico, el declive cognitivo
y las alteraciones hormonales pueden
tener importantes efectos sobre el
sistema nervioso central y, en consecuencia,
sobre la conducta del perro.
Cualquier afección asociada a dolor o
malestar, puede ser la causa de mayor
irritabilidad, ansiedad o miedo a ser
manejado, o a que alguien se acerque
y, a la postre, del aumento de reacciones
de agresividad. Si estas conductas le
sirven al perro para rechazar la amenaza,
su conducta se vera reforzada. Si la
movilidad está afectada (problemas articulares,
perdida de visión…) el animal
optará por amenazar o morder en vez
de huir. La menor movilidad puede afectar
también a la eliminación (micción,
defecación), al reducir las ganas del perro
de trasladarse de área. La disfunción
sensorial también puede acarrear problemas
de conducta. Los perros con menor
capacidad visual o auditiva pueden
tener menor capacidad de detectar o
identificar estímulos y ser menos sensibles
o más reactivos cuando terminan
por detectarlos. La agresividad, los miedos
y las fobias que aparecen en el perro
viejo podrían por tanto deberse, al
menos en parte, al deterioro sensorial o
a la menor reactividad a los estímulos
externos.
Consideramos que un perro tiene déficit
cognitivo cuando presenta uno o más
de los siguientes signos: menor reaccion
a estímulos, confusión, desorientación,
menor interacción con el propietario,
mayor irritabilidad, lentitud en obedecer
ordenes, alteraciones del sueño y problemas
para realizar cosas previamente
aprendidas. Si alguna
de estas «malas» conductas
llega a ser
exagerada podremos
hablar de demencia.
Para que se manifieste
un determinado
comportamiento (por
ejemplo agresión),
quizás sean necesarios
un cierto número
de estímulos y no
uno solo. Los perros
que tienen miedo a
los niños podrán mostrarse más irritados
o agresivos hacia ellos a medida
que aumente su malestar por una enfermedad
dental o por una reducción
de su movilidad.
Ante un problema de conducta en un
perro mayor es indispensable realizar
una exploración neurológica y una evaluación
sensorial, así como un completo
análisis de sangre que incluya pruebas
hormonales. Una vez establecido el diagnóstico
y determinada la causa del problema
podremos intentar modificar el
comportamiento y el entorno y aplicar las
medidas terapéuticas oportunas mediante
fármacos para solucionar la conducta indeseable.
No debemos olvidar que, desgraciadamente,
las afecciones médicas
de tipo degenerativo que suelen presentar
estos animales es posible que nos hagan
restringir o limitar
estos programas terapéuticos.
Además,
al estar limitadas
casi siempre
las reacciones a los
estímulos y el estado
físico deteriorado,
los resultados
no siempre serán
los esperados. Esto
también influirá en
el uso de los fármacos
para modificar
el comportamiento, ya que las contraindicaciones
y los posibles efectos secundarios
pueden impedirnos el empleo de las
dosis óptimas o más adecuadas del medicamento
elegido.
Si nos referimos al problema de la
agresividad por dominancia, debemos tener
en cuenta que se suele presentar
entre los dos a tres años de edad y
que por tanto su aparición en perros
mayores será poco frecuente. Aun así,
cualquier cambio importante en el entorno,
unido a las deficiencias sensoriales
y al desarrollo de afecciones dolorosas,
pueden desencadenarla. No
debemos, de todas formas, reducir el
problema al dolor, ya que muchas enfermedades
que afectan al sistema nervioso
central de forma directa (tumores)
o indirecta (alteraciones hormonales,
hepáticas o renales), pueden ser
causas que contribuyan al aumento de
este tipo de agresividad. La reducción
de la capacidad cognitiva también podría
ser un factor precipitante. La
agresividad con otros perros suele presentarse
cuando el animal alcanza la
madurez, pero el deterioro físico de un
perro dominante puede agravar este
problema. A medida que el perro envejece
se encuentra más incómodo,
más irritable y más sedentario, pudiendo
atacar a cachorros deseosos de jugar.
Este puede ser un gran problema
si decidimos introducir un nuevo compañero
en casa.
La eliminación inadecuada implica descartar
numerosas patologías, que podrían
producir un aumento del volumen
de heces (mala absorción, dietas ricas
en fibra), un aumento de la frecuencia
de eliminación (colitis, diarrea), las que
dificultan la defecación o la hacen dolorosa
(colitis, saculitis anal, artritis) y
los problemas que podrían afectar al
control, como enfermedades neuromusculares.
En cuanto a la micción, cualquier
patología que provoque una mayor
ingestión de agua (diabetes, insufi-
Cuando el perro
envejece éste se
encuentra más
incómodo, irritable y
más sedentario. El tratamiento
de este problema
implica un
programa de readiestramiento,
pero
prestando especial
atención a las capacidades
y limitaciones
de los animales
de edad y,
claro está, al tratamiento
de las enfermedades
nombradas,
si es que estuvieran
presentes. La existencia de
tumores testiculares productores de testosterona
que pudieran ser responsables
de este problema implicaría la castración
quirúrgica. Tampoco es infrecuente
la incontinencia urinaria en
perras y perros castrados por déficit
hormonal o por incompetencia del esfínter
de la vejiga.
La vocalización o ladrido excesivo suele estar
provocada por ansiedad por separación.
No obstante, algunos perros mayores
empiezan a ladrar sin razón aparente.
No siempre es posible determinar
si este aumento de
vocalización se debe
al deterioro sensorial
(auditivo, visual),
a afecciones
del sistema nervioso
central o a enfermedades
que potencian
el malestar. Se ha
sugerido que podría
constituir una autoestimulación
como
compensación a la
nula o mínima estimulación
ambiental. Actualmente existen
numerosos sistemas antiladridos que son
bastante eficaces.
Las fobias a los ruidos suelen deberse al
deterioro sensorial, déficit cognitivo y
otros efectos del envejecimiento sobre el
cerebro. Con el tiempo, la pérdida de
oído, si llega a presentarse, ayudará a
mejorar este problema. Es importante
intentar localizar e identificar los estímulos
que provocan estas reacciones para
evitarlos o minimizarlos. No debemos
gratificar al perro ni castigarle durante
estos episodios. Deberíamos procurar
habituarle a ellos mediante el uso de
fármacos o exponiéndole a lo que le
produce el miedo con gradientes de intensidad
admisibles para el animal.
Los perros inquietos o que no duermen toda
la noche pueden encontrarse afectados
por alteraciones sensoriales o por problemas
relacionados con la micción o el
dolor. Es importante no gratificar al perro
ni prestarle atención cuando se despierta.
En ocasiones esto será difícil si la
causa de esta inquietud es por un trastorno
que le provoca ganas de orinar o
defecar. En estos casos no estaría de
más adaptar una zona de la casa para
las eliminaciones nocturnas.
En la ansiedad por separación, el perro se
mostrará excesivamente nervioso cuando
el propietario se apresta a salir, se
mostrará destructivo, ladrará, babeará
profusamente o eliminará en la casa
cuando su dueño no esté. La vejez implica
mayor sensibilidad a las modificaciones
de la rutina o del entorno. Si a esto
le añadimos la presencia de alguna enfermedad
que afecte a las funciones fisiológicas,
el problema se verá agravado.
Las modificaciones que debemos
realizar serán las mismas que utilizamos
para estos casos en animales jóvenes. La
farmacoterapia puede ser útil, en especial
en las primeras semanas del readiestramiento.
Hasta aquí mi repaso a los trastornos
de conducta que pueden presentarse en
nuestro «viejo» compañero. Existen muchas
pautas para intentar reconducir estos
«malos» comportamientos y un limitado
número de medicamentos que pueden
ser de utilidad. Deberá ser vuestro
veterinario el que, una vez realizados
los estudios oportunos, establezca los
tratamientos adecuados para ayudar a
vuestro perro a tener una mejor calidad
de vida en ese crítico período de su vida.
Mi consejo es que a partir de los
ocho o nueve años de edad, no olvidéis
llevar a vuestro perro a la clínica para
someterle a un chequeo completo. El
diagnóstico precoz de las enfermedades
relacionadas con el envejecimiento os
permitirá disfrutar por más tiempo de
vuestro inseparable admirador.José Enrique Zaldívar Laguía
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A
28045-Madrid
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 49 comentarios

GOLPE DE CALOR EN EL PERRO

Era 1 de agosto. Iniciábamos las vacaciones de verano. Nuestro destino, Canet de Berenguer,
un bonito y caluroso pueblo de la costa valenciana próximo a Sagunto. Nos acompañaba,
como siempre, «Funky», un Boxer de 5 años. La temperatura en el exterior del coche rondaba
los 40 ºC. Viajábamos «fresquitos» gracias al climatizador y pese a las fechas el tráfico era
fluido. «Funky» siempre se mostraba inquieto al iniciar el viaje, pero luego se tranquilizaba y
dormitaba casi todo el trayecto. Quedaba poco para llegar, unos 30 kilómetros, cuando algo
empezó a ir mal. Nuestro perro se puso en pie y comenzó a jadear. Una espesa baba colgaba
de sus belfos, su lengua aumentaba de tamaño por momentos, o eso parecía, y tomaba un
leve pero preocupante tono azulado
Pasé al asiento posterior. «Funky»
me miraba, yo le hablaba con la
intención de tranquilizarle, pero él
no me veía, no atendía, no escuchaba.
Estaba ardiendo, con sus mucosas congestionadas
y sus ritmos cardíaco y respiratorio
acelerados. Al poco rato se desplomó.
Parar en mitad de la nada no tenía
sentido, pero afortunadamente una
señalización indicaba que a tres kilómetros
entraríamos en una población. Necesitábamos
agua con urgencia y a ser
posible fresca. Paramos en el pueblo
—olvidé su nombre—. Eran las tres de la
tarde. ¿Se lo imaginan? Corrí a un bar e
hice acopio de botellas de agua. Mientras,
mi mujer había sacado al perro del
coche y buscado una sombra en una
acera que ardía. Durante 40 minutos enfriamos
su cuerpo con agua, usamos alcohol
del botiquín del coche para enfriar
sus axilas e ingles y le abanicamos con
un periódico al mismo tiempo que masajeábamos
sus extremidades para activar
la circulación. Pasado ese tiempo, que se
nos hizo eterno, su respiración todavía
acelerada, se fue ralentizando, como su
ritmo cardíaco. Sus ojos, antes perdidos,
comenzaban a vernos. «Funky» intentaba
incorporarse. Sus constantes vitales
empezaban a normalizarse y pensé:
«Saldrá adelante».
Nuestro Boxer había sufrido un golpe
de calor, aunque en ningún momento estuvo
expuesto a una temperatura superior
a la del interior del coche, 22 ºC marcaba
el climatizador. ¿Por qué? Ninguna
de las patologías que luego nombraré y
que predisponen a sufrir este proceso estaban
presentes en nuestro perro y tan
sólo dos factores podrían haber desencadenado
el golpe de calor. El primero, su
braquicefalia, característica racial, y el
segundo, la angustia, estrés o ansiedad
que en un momento determinado le pudo
provocar el viaje.
¿QUÉ PUEDE PRODUCIR EL GOLPE
DE CALOR?
El golpe de calor se produce en perros
expuestos a una temperatura ambiental
alta y que se mantienen en estrés (confinamiento
en un espacio cerrado). Es una
urgencia médica definida como una elevación
de la temperatura corporal que
supera la capacidad de los mecanismos
compensatorios del animal para disipar
el calor.
En la supertermia pirogénica o fiebre
están presentes los mecanismos termorreguladores
plenamente funcionales. Los
pirógenos (causantes de la fiebre: virus,
bacterias, tóxicos…) actúan sobre el hipotálamo
elevando el punto de ajuste térmico
hasta un nivel más alto. En la hipertermia
no pirogénica (golpe de calor,
convulsiones, ejercicio excesivo), los mecanismos
normales disipadores del calor
no pueden compensar la producción excesiva
de éste y la temperatura se eleva
por encima del punto de ajuste hipotalámico.
La temperatura crítica para la insuficiencia
orgánica es de 42,3 ºC.
Existen numerosos factores de riesgo o
predisponentes al golpe de calor: edad
extrema, escasa aclimatación al calor, hipertiroidismo,
diabetes mellitus, síndrome
de Addison, epilepsia, mala condición
corporal, administración de medicamentos
que afecten a la capacidad de disipar
calor (depresores respiratorios), enfermedades
cardiovasculares, neurológicas o
respiratorias (colapso traqueal, asma…),
braquicefalia (debido a la obstrucción
respiratoria superior asociada a una
conformación anatómica anómala), obesidad
y pelaje espeso.
¿POR QUÉ ES TAN GRAVE?
El golpe de calor se traduce en una disfunción
multiorgánica que constituye una
potencial amenaza para la vida, ya que se
presentará una falta de oxígeno en los tejidos
corporales, el sistema cardiovascular
necesitará más cantidad de este elemento
y como consecuencia la llegada de sangre
a los órganos vitales se verá reducida, habrá
muerte celular en el miocardio, hipertensión
pulmonar y colapso hipovolémico.
Además, el aumento de temperatura corporal
puede provocar edema cerebral con
muerte y hemorragia en células nerviosas.
En el aparato digestivo y como consecuencia
de la rotura de la barrera mucosa se
producirá el paso de bacterias y endotoxinas
a la circulación sanguínea que puede
dar lugar a septicemia. La hemorragia digestiva
y la necrosis de células renales serán
complicaciones frecuentes.
Cuando el golpe de calor es grave se
presentará un síndrome de dificultad respiratoria
aguda, asociado a coagulación
intravascular diseminada (CID: enfermedad
multisistémica con hemorragias en
todos los tejidos y disfunción orgánica relacionada
con la obstrucción de los capilares;
es común en los estadios terminales
de varias patologías fatales). Aparecerán
petequias y otros sangrados anormales.
La lesión térmica directa sobre el interior
de los vasos provocará un aumento de la
permeabilidad capilar, destrucción de
plaquetas y, debido a las lesiones hepáticas,
alteración de sustancias que favorecen
la coagulación.
El perro se deshidratará, al principio
descenderá su nivel de potasio (K) debido
a los vómitos, para luego aumentar
por destrucción de los tejidos y el desarrollo
de insuficiencia renal. Además, la
falta de agua circulante provocará un
aumento de sodio (Na) y cloro (Cl) y un
descenso de fósforo (P) y magnesio (Mg)
por causas desconocidas.
SÍNTOMAS
Lo que veréis en un principio será un
aumento del ritmo respiratorio (taquipnea),
hiperventilación, dificultad respiratoria,
aumento del ritmo cardíaco (taquicardia),
membranas mucosas secas e hiperémicas,
hipersalivación y actividad
mental alterada que pasará por diversos
estadios como estupor, ataxia, depresión,
convulsiones y coma. Además, el perro
sufrirá hipotensión, debilidad, síncope,
vómitos y diarrea, puntos hemorrágicos
en la piel y manchas cutáneas por vasodilatación.
Si no conseguimos controlar el proceso,
las mucosas se tornarán pálidas y grisáceas,
la respiración se hará superficial
evolucionando hacia la apnea, con vómitos
y diarrea hemorrágicos.
Como signos tardíos debéis tener en
cuenta que a veces, transcurridas unas
horas, se puede presentar un fracaso orgánico
e incluso entre tres y cinco días
después de la recuperación puede aparecer
oliguria, ictericia, arritmias cardíacas,
septicemia, convulsiones, CID y síndrome
de dificultad respiratoria aguda.
Si realizamos un análisis de sangre,
nos encontraremos con anemia, trombocitopenia
(disminución de plaquetas), posible
leucocitosis (aumento de glóbulos
blancos), enzimas renales elevadas (BUN
y creatina), enzimas hepáticas (GOT,
GPT) y musculares (CPK) altas, glucosa y
proteínas bajas, a lo que sumaremos las
alteraciones electrolíticas (Na, K, Cl, P y
Mg) mencionadas anteriormente.
En la orina aparecerán proteínas, sangre,
hemoglobina o mioglobina y ciliados
tubulares renales.
En cuanto a las pruebas de coagulación,
nos mostrarán un aumento del tiempo
de protrombina y del tiempo de coagulación.
TRATAMIENTO
El tratamiento requiere ser rápido e intuitivo.
Su éxito dependerá del tiempo
transcurrido desde el inicio de los síntomas
hasta «vuestra» intervención. Casi
siempre os encontraréis lejos de una clínica
veterinaria, así que los primeros cuidados
deberán partir de vosotros. Manos
a la obra: lo primordial es enfriar al perro,
sacarle del ambiente caluroso y
claustrofóbico del coche y mojarle con
agua fresca (¡no helada!); podemos abanicarlo
para favorecer la ventilación.
Aplicaremos hielo o alcohol en sus axilas,
ingles y nuca y masajearemos la parte
inferior de las extremidades para favorecer
la circulación. El enfriamiento debe
mantenerse hasta que la temperatura
corporal alcance los 39-39,5 ºC. ¡No os
empeñéis en hacer beber al perro!, empeoraría
su estado.
Lo más importante es que habréis conseguido
bajar su temperatura y es posible
que esto sea suficiente para salvarle
la vida («Funky» se salvó). No debéis olvidar
que las complicaciones pueden ser
muchas y no inmediatas. Lo indicado es
acudir a un veterinario lo antes posible.
Aquí comienza nuestro trabajo, tomando
el testigo de todo lo bien que lo hayáis
hecho.
Una vez realizamos los análisis oportunos
aplicaremos diversos tratamientos en
función de las conclusiones que hayamos
sacado.
Quizá sea necesario proporcionar un
soporte cardiovascular (cristaloides, dextranos,
dopamina, dobutamina), controlar
las convulsiones si las hubiere (diazepam,
metocarbamo, pentobarbital, atracurio,
pancuronio) y el edema cerebral
(dexametasona, manito, furosemida). Es
posible que sea necesaria la intubación
si se percibe un reflejo laríngeo leve,
aportando un cien por ciento de oxígeno
suplementario y la administración de líquidos
intravenosos para corregir la deshidratación.
Una vez hecho esto —si fuese necesario—
no está de más controlar las posibles
complicaciones que, como habéis leído,
pueden aparecer transcurridos tres-cinco
días. A través de un electrocardiograma
detectaremos posibles arritmias y una placa
de tórax nos servirá para evaluar el estado
de bronquios y pulmones.
Por las pruebas de coagulación «intentaremos
» controlar la máxima complicación,
la temida CID. Además, estaremos muy
pendientes de una posible septicemia.
Los perros que desgraciadamente van
a morir como consecuencia del golpe de
calor casi siempre lo hacen en las primeras
25 horas después de la evaluación
inicial.
Entre los que estáis leyendo, alguno
habrá que recuerde una exposición mundial
celebrada hace muchos años (1982)
en el Hipódromo de la Zarzuela de Madrid.
Creo recordar que murieron 42 perros
por golpe de calor. ■
Consejos
Como habéis leído en la verídica historia de «Funky» que sirve de introducción a este
artículo, no siempre es necesaria la acción intensa del calor sobre un perro para
desencadenar esta grave situación. Los factores predisponentes nombrados, así como
el temperamento y las características del perro deben ser tenidos muy en
consideración.
Nunca debéis parar el coche y dejar al perro dentro. Quizá peséis que abriendo un poco
las ventanillas y buscando una sombrita el problema no se va a presentar.
Hacer paradas cada dos horas no retrasará mucho la hora de llegada. Aprovecharemos
para que el perro estire las patas, beba un poco y se distraiga. Podéis aprovechar estos
momentos para refrescar su cuerpo humedeciéndolo con un pulverizador de agua. Si
lleváis al perro en la parte posterior del coche —como marca la ley—, unas cortinillas
que le aíslen del sol directo no estarán de más. Evitad siempre que podáis los atascos
y las horas punta de calor.
Si por desgracia se os presenta el problema tratado, conservad la calma. Se pasa mal,
pero no olvidéis que él lo pasa peor.
Se me olvidaba, grabad en vuestro móvil el teléfono de vuestra clínica habitual. No os
importe resultar pesados, aunque eso sí, usadlo para consultar cosas realmente
importantes. Os lo agradeceremos profundamente.
José Enrique Zaldívar laguía.
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
Madrid-28045
Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 5 comentarios

OTITIS DE OIDO EXTERNO EN EL PERRO

OTITIS DE OIDO EXTERNO EN EL PERRO
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 1/02/07Las patologías del oído son muy frecuentes en la clínica diaria. Cuando un perro sacude o se rasca sus orejas con demasiada frecuencia, dar por seguro que tendrá una afección auricular. Diré que el oído se divide en tres partes: el oído externo, el oído medio y el oído interno. A su vez, cada una de estas partes tiene diversas estructuras, que obviare por no complicar la compresión del artículo, en el que me centraré exclusivamente en las inflamaciones que afectan al oído externo.
Lo que si debéis saber es que el conducto auditivo forma parte del oído externo y se extiende desde el orificio externo hasta la membrana timpánica. Por otra parte el pabellón auricular es lo que da forma y conformación a los pabellones auriculares, que serán distintos en función de la raza del perro. Podrán ser pequeños y erguidos como en los West Higland, o largos y pendulantes como en el Basset Hound.
Podemos decir que la otitis es una consecuencia de la interferencia del hombre en la evolución natural del perro. Cuando estos animales pasaron a formar parte de nuestras vidas, la morfología de los rasgos anatómicos tomó un papel importante, bajo la mirada satisfecha del ojo humano. Las razas se perfeccionaron en base a su apariencia física, como por ejemplo, el aspecto llamativo de la piel, el abrigo del pelo, la forma de la cabeza, incluyendo el pabellón auricular etc. Una de las consecuencias de esta interferencia ha sido la aparición de rasgos predisponentes a afecciones auriculares en 1 de cada 5 pacientes que atendemos en nuestras clínicas veterinarias.
La inspección completa del oído puede resultar unas veces sencilla y otras realmente complicada. Mi experiencia clínica me dice que todo dependerá de la capacidad de aguante y del carácter del perro, más que de lo doloroso que sea el proceso que padece. Yo por ejemplo he podido sacar espigas muy próximas al tímpano sin tranquilización o anestesia, y sin embargo en otros casos, me ha costado mucho introducir un otoscopio en el oído de algunos perros que no padecían ninguna patología en este órgano. En función del comportamiento del perro y del grado de dolor decidiremos si es o no necesaria la sedación.
La otitis externa se define como la inflamación del conducto auditivo externo. La aparición como he comentado de prurito auricular, que se acompaña de sacudidas de la cabeza y rascado del oído, deben hacernos sospechar de su presencia. Se calcula que la otitis externa afecta al 5-20% de la población canina. Las causas son numerosas y muchas de ellas están implicadas en los casos de evolución crónica.
En el cuadro adjunto podéis ver las causas primarias de la otitis de oído externo.. La presencia en el interior del oído externo de exudados de color marrón, negruzco, verdoso o amarillento implican siempre la presencia de una inflamación. Otro dato importante a tener en cuenta en presencia de una otitis es el mal olor que despedirá el oído de vuestro perro.
A los veterinarios nos resulta dificil en muchas ocasiones haceros entender que la otitis externa, no es un proceso primario como tal, sino que en muchas ocasiones viene derivado por otro tipo de problemas. Este dato es muy importante, dado qué en estos casos, el tratamiento con unas gotas aplicadas directamente en el oído, curaran temporalmente los síntomas, pero no será suficiente si detrás hay por ejemplo una alergia. La otitis externa nos interesa desde el punto de vista dermatológico, aunque tanto en su diagnóstico como en su tratamiento no la podemos separar de la otitis media, a la que muchas veces va asociada.
Existen una serie de factores predisponentes a las otitis como son: razas de orejas caídas, estrechez del conducto, exceso de humedad (por el clima o perros que nadan), presencia de pelos en el canal auricular, tendencia a las seborreas o cuidados inapropiados.
UN PACIENTE QUE PRESENTA PROBLEMAS ÓTICOS SE CONSIDERA UN CASO DERMATOLÓGICO HASTA QUE NO SE DEMUESTRE LO CONTRARIO.
Los factores primarios son capaces de iniciar el proceso inflamatorio sobre un oído normal. Entre otros, son especialmente importantes los ácaros auditivos, la atopia, la hipersensibilidad alimentaría y los trastornos de la queratinización.
Es importante que sepáis que la atopia que afecta al 10% de la población canina, es la causa más frecuente de otitis; de hecho, en ocasiones es el único síntoma perceptible.
Los otodectes cynotis (ácaros auditivos), son los responsables del 5-10% de las otitis del perro. Provocan, debido a su gran movilidad otitis bilaterales. Estos ácaros se alimentan de linfa y sangre y producen irritación. Cuando colonizan el oído externo, éste se llena de una secreción muy característica en forma de poso de café. Normalmente los ácaros son visibles al microscopio e incluso a simple vista (como unos diminutos puntos blancos dotados de movimiento). Suelen provocar otitis muy pruriginosas. Es importante señalar que pueden ser los responsables de iniciar la otitis y, posteriormente, con la variación del medio por aparición de levaduras o bacterias, retirarse del oído. En muchas ocasiones provocan fenómenos de hipersensibilidad. En casos de otitis externa crónica donde no se encuentra la causa primaria se aconseja tratar frente a Otodectes, aunque no se demuestre su existencia.
Actualmente existen tratamientos sumamente efectivos para acabar con este ácaro cuando lo localizamos dentro del oído, aunque resulta mucho más difícil erradicarlos de las perreras. Una complicación frecuente es encontrar otitis mixtas, es decir, qué además de los ácaros, habrá bacterias o levaduras que harán más difícil el tratamiento. Los tratamientos más efectivos incluyen el uso de selamactina, fipronyl y de ivermectinas ( producto muy útil, pero no autorizado para su uso en perros). Será el veterinario quién establezca las pautas de utilización y la dosis de estos medicamentos.
La atopia, la hipersensibilidad alimentaria y las alergias de contacto son causas de otitis externa. El eritema del pabellón auricular y del canal vertical son características de este tipo de otitis. Frecuentemente aparecen infecciones bacterianas y fúngicas secundarias. Por desgracia, las lesiones óticas causadas por hipersensibilidad alimentaria son indistinguibles de aquellas secundarías a un proceso atopico. La hipersensibilidad de contacto, sin embargo, es generalmente inducida por la administración de medicamentos.
La otitis seborreica, tanto la primaria como la secundaria, se presenta clínicamente como una otitis externa crónica ceruminosa. Por tanto, no es posible distinguir la causa mediante la simple observación de una otitis externa de este tipo. Por ejemplo podemos observar lesiones crónicas similares en pacientes con endocrinopatías y en pacientes con hipersensibilidad.
Los cuerpos extraños, aristas de plantas o fragmentos de hojas pueden ser la causa de otitis externas, en especial cuando en primavera y verano, los perros acuden a parques o al campo. La mayoría de los casos son unilaterales y de aparición aguda. El perro, en un momento determinado chillará sin razón aparente y ladeará la cabeza hacia el lado del oído por el qué entró la espiga o el cuerpo extraño. Como consecuencia se presentará un proceso inflamatorio e infecciones secundarias. El tratamiento evidentemente consistirá en la extracción y aplicación del tratamiento adecuado. Se trata de una urgencia clínica.
Existen además factores perpetuantes, que no inducen la aparición de la otitis, pero que impiden su curación. Podemos nombrar entre ellos las bacterias y las levaduras. Las primeras se encuentran en pequeña cantidad colonizando, de manera normal, los conductos auditivos de los perros. En presencia de una otitis externa, las bacterias oportunistas proliferarán provocando cambios patológicos. Entre las bacterias culpables de las infecciones del oído se encuentran Staphylococcus epidermis, Staphylococcus intermedius y micrococcus spp. Cuando tras el uso de numerosos productos tópicos para el tratamiento de la otitis observamos que el cuadro no mejora, será muy probable la presencia de otras bacterias más patógenas como son Pseudomonas aeruginosa- culpables de una de las otitis más difíciles de tratar-, Proteus spp. y E. coli.
Las levaduras contribuyen con frecuencia a la aparición de otitis externas. La presencia de otro germen y una bajada de defensas en el organismo, harán que estos microorganismos proliferen y empeoren la otitis. La levadura presente en éste tipo de infecciones del oído se conoce con el nombre de Malassezia pachydermatis y en menor medida la candida albicans.
Cuando nos encontramos con una otitis que tras dos semanas de tratamiento no ha cedido, será necesario realizar diversas pruebas para llegar a un diagnóstico más exacto y establecer un tratamiento más efectivo. Estas pruebas incluyen la realización de un cultivo y un antibiograma para hongos y bacterias sobre una muestra de exudado ótico, y si fuera necesario, someter al perro a pruebas similares a las que utilizamos cuando sospechamos de atopia o de hipersensibilidad alimentaria. Un problema con el que nos solemos encontrar es que en un 20% de los casos los cultivos son estériles. Por este motivo algunos autores recomiendan la realización de citologias para, identificar los gérmenes mediante tinción. Ante una otitis crónica externa/media puede ser necesaria la realización de una radiográfia para ver el alcance de calcificación del conducto auditivo externo.
La limpieza minuciosa de los conductos auriculares es de gran importancia para el control eficaz de la otitis externa. El pus y los detritus inflamatorios pueden inactivar algunas medicaciones. El método para limpiar el canal auditivo depende del material que deba ser extraído. Si se trata de extraer un líquido bastará con unas torundas de algodón o unas toallitas limpiadoras específicas para uso en perros.. Si el exudado es demasiado espeso o ha provocado la formación de costras epiteliales será de gran utilidad el uso de agentes ceruminolíticos, que se encuentran presentes en muchos de los preparados comerciales de que disponemos en el canal veterinario. Entre ellos, son de gran utilidad los ceruminolíticos que contienen peroxido, propilenglicol, glicerina y aceites minerales. Otros limpiadores frecuentemente utilizados contienen ácido láctico, ácido borico y ácido salicílico. Debemos eso sí, tener cuidado con su uso en caso de rotura de la membrana timpánica. Es importante por tanto, que no sean usados mientras el veterinario no establezca la integridad de dicha membrana. Hasta ese momento se podrá proceder a la limpieza con suero fisiológico o con agua. Una vez limpiado y secado el oído se podrán aplicar los productos farmacológicos adecuados si es que es necesario. Entre los productos que utilizamos con frecuencia, se encuentran las gotas óticas que suelen contener combinaciones de antibióticos, antifúngicos, antiparasitarios y corticoesteroides. Podemos además utilizar medicaciones por vía oral o vía parenteral si es que lo consideramos necesario. Es de suma importancia prolongar el tratamiento hasta una semana después de haber conseguido la curación clínica.
Por otro lado creo importante que sepáis que muchas enfermedades pueden minimizarse e incluso prevenirse, si fueseis debidamente informados de los factores predisponentes al padecimiento de una otitis externa. La detección temprana evita, asimismo, un dolor innecesario y la pérdida de audición, y ayuda a disminuir la presencia de trastornos refractarios crónicos. Es importante que entendáis que vuestra relación con el perro puede dejarse sentir en las afecciones óticas. El cuidado del oído normal varía considerablemente entre animales. Por ello, no son raras las afecciones óticas ocasionadas por propietarios demasiado celosos o por los que han sido demasiado descuidados.
CUADRO:
CAUSAS PRIMARIAS DELA OTITIS EXTERNA
-Cuerpos extraños: Plantas, pelo, arena, suciedad, secreciones endurecidas.
-Parásitos: Otodectes cynotis, Demodex cati, Sarcoptes scabiei, Notoedres cati, pulgas, garrapatas, moscas.
-Microorganismos: Bacterias y levaduras.
-Enfermedades virales: Moquillo.
-Enfermedades autoinmunes: Lupus eritematoso, Pénfigo.
-Hipersensibilidad: Atopia, hipersensibilidad alimentaria, hipersensibilidad alérgica de contacto, reacciones farmacológicas.
-Desordenes de queratinización: Seborrea idiopática primaria, desequilibrio hormonal sexual, hipotiroidismo.
-Desordenes glandulares: Hiperplasia de la glándula ceruminal, hiper/hiplosasia de la glándula sebácea, alteración del tipo de secreción.
José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo Santa María dela Cabeza 68 A.
28045-Madrid.
Artículo publicado por J.E.Zaldívar en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 17 comentarios

ENFERMEDADES DE LOS PÁRPADOS EN EL PERRO

PATOLOGIAS OCULARES: Los párpados
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 1/02/07-Los ojos son los órganos encargados de la visión. Tienen una estructura bastante compleja y se pueden ver afectados por un gran número de patologías. Cada estructura ocular alterada tendrá sus consecuencias y sus lesiones, pero las manifestaciones clínicas que presentará vuestro perro, independientemente de la zona del ojo afectada serán en la mayoría de las ocasiones muy parecidas. Síntomas como conjuntivitis, epífora, secreción ocular, fotofobia, picor, dolor, lagrimeo, irritación corneal, y otras, serán comunes a muchas afecciones oculares. En el presente artículo me voy a centrar en aquellas que afectan a los párpados y que tendrán como consecuencia la presentación de muchos de los síntomas anteriormente citados y de algunos otros que iréis conociendo a lo largo de mi exposición.
Los párpados son pliegues situados delante del globo ocular, que se continúan con la piel de la cara. Tienen múltiples funciones, pero fundamentalmente protegen al ojo, secretando parte de la película precorneal y distribuyen e impulsan la lágrima al sistema de drenaje lagrimal. En el párpado superior aparecen unos cilios llamados pestañas que no existen en el párpado inferior. Dentro de las patologías que afectan a esta parte del ojo las hay hereditarias, congénitas, inflamatorias, neoplasicas y traumaticas.
-Anquiloblefarón: Es la adhesión de los márgenes parpebrales superior e inferior. En condiciones fisiológicas la apertura parpebral se establece entre los 10 y 15 días de vida. El retraso de esta apertura tiene importancia, sobre todo, ante la presencia de infecciones subpalpebrales, lo que se conoce con el nombre de “ophalmia neonatorum”. Los párpados se verán hinchados y eritematosos, y puede aparecer, por alguna pequeña apertura parpebral, un exudado purulento. Es necesario proceder a la apertura de la fisura palpebral para evitar que se produzcan complicaciones conjuntivales y corneales que pueden provocar perforación corneal. Normalmente una suave tracción sobre los márgenes de los párpados será suficiente para solucionar el anquiloblefarón, previa aplicación en la zona de compresas templadas. Si no fuera así, deben utilizarse unas tijeras teniendo cuidado en no dañar los márgenes palpebrales. Posteriormente es importante proceder a la irrigación de la superficie ocular con el fin de eliminar todos los exudados acumulados y a un examen profundo del ojo con objeto de determinar el alcance de las lesiones. Debe aplicarse un tratamiento antibiótico tópico, preferiblemente basado en los resultados de un antibiograma, aunque la mayor parte de las soluciones y pomadas antibióticas de amplio espectro son efectivas. Como consecuencias graves de esta patología os diré que se puede presentar rotura del globo ocular y ulceración corneal.
-Entropión: Es la inversión o enrollamiento hacia el interior del ojo de parte o de la totalidad de uno o de los dos párpados. Su origen puede ser congénito o adquirido. El adquirido se puede presentar como consecuencia de un dolor ocular (espástico), o como consecuencia de un traumatismo o una inflamación crónica (cicatricial). Existen varias razas predispuestas como el cocker, bullmastiff, chow chow, bulldog inglés, gran danes, labrador, caniches, rottweiler, shar-pei y San Bernardo. En algunas razas braquicéfalicas es frecuente encontrar un entropión medial, que además de irritación ocular, provoca oclusión del punto lagrimal inferior, que agrava la epífora. En otras razas puede aparecer un entropión-ectropión( del que luego os hablaré).
Los signos clínicos varían desde ausentes hasta graves en función del grado y tipo de entropión. En general, el entropión origina un problema irritativo que provoca epífora, quemosis, hiperemia conjuntival, presencia de exudados conjuntivales e, incluso ulceración corneal. El dolor puede provocar un espasmo de los músculos palpebrales que acentuará más el entropión. Como dato importante os diré que muchos perros mayores presentan entropión debido a la pérdida de elasticidad de la piel, lo que unido a la pérdida de grasa subcutánea, provoca un deslizamiento de la piel y párpado superior hacia abajo.
El tratamiento en muchos de los casos será quirurgico, consistente en corregir el defecto parpebral, que no debe realizarse antes de los 6 meses, ya que hasta estas edades no se alcanza una relación párpado-órbita estable. Si el problema es lo suficientemente grave para no poder esperar este tiempo, existen soluciones temporales hasta que se pueda hacer la intervención que solucione el problema definitivamente.
-Ectropión: Es el enrollamiento hacia el exterior de parte o de la totalidad de uno o de los dos párpados, aunque es más frecuente en el párpado inferior. Su origen en ocasiones es congénito y otras veces adquirido. Las razas predispuestas a sufrir este trastorno, son el cocker, basset, gran danés, y San Bernardo. El ectropión adquirido se presentara como consecuencia de daños previos, cirugías del parpado, disminución del tono del músculo orbicular (senil), fatiga de los músculos faciales después del ejercicio en perros de caza, o por parálisis de algún nervio craneal. Normalmente no produce grandes problemas, salvo en los casos en que el defecto anatómico sea muy grande. Los animales afectados presentan una mayor superficie conjuntival expuesta al medio externo. En otros casos podrá exacerbar otras enfermedades como el “ojo seco”, ya que el ectropión puede dificultar la distribución de la película lagrimal. Aparecerá epífora, conjuntivitis y queratitis en casos graves, siendo necesaria la corrección quirúrgica. Os debo decir, que aunque a veces pase inadvertido, ésta en la causa de muchas de las irritaciones y conjuntivitis de vuestros perros.
-Distiquiasis: Son pestañas que aparecen en la glándula de Meibomio y salen por la apertura normal de la misma al margen de/del los párpados. Estos pelos mal orientados pueden causar irritación corneal y úlceras en la cornea, aunque frecuentemente, en especial en el cocker americano es asintomático. Los síntomas, si es que aparecen, serán epífora, blefaroespasmo, conjuntivitis, acumulación de mucosidad y probable queratitis. Es una enfermedad congénita y que aparece con relativa frecuencia en cocker americano, boxer, golden retriever, teckel miniatura de pelo largo, caniches, pequinés, yorkshire, terrier de Bedlington y San Bernardo.
La distiquiasis debe tratarse sólo si existen manifestaciones clínicas de irritación ocular. Los métodos terapéuticos que pueden utilizarse son la depilación manual, electrodepilación, criodepilación, e incluso excisión en cuña de las glándulas tarsales con el fin de extirpar totalmente los folículos presentes en su interior. En la mayoría de los casos la complicación más frecuente es la recurrencia.
-Triquiasis: Es cuando el pelo normal de los párpados o de la cara entra en contacto con la cornea o la conjuntiva por una desviación en su crecimiento. Podemos decir que se presentara de forma primaria en las razas braquicéfalicas con entropión o pliegues nasales muy marcados y de forma secundaria como consecuencia de entropión, agenesia de los párpados o formación de una herida previa y posterior cicatrización. En cuanto a los síntomas podrá presentarse epífora, conjuntivitis y dermatitis húmeda crónica de los pliegues nasales. El tratamiento será médico o quirúrgico en función de la gravedad del proceso. Este último consistirá en la escisión del pliegue nasal, que causa el problema.
-Pestañas ectópicas: Los pelos crecen desde la glándula de Meibomio pero salen a través de la conjuntiva parpebral. Normalmente son únicos y se localizan especialmente en la parte media del párpado superior a unos 2-6 mm del margen parpebral. Se presenta en animales jóvenes y dará lugar a dolor ocular, blefaroespasmo, epífora, hiperemia conjuntival y ulceración cornel. El tratamiento debe ser quirúrgico extirpando en bloque el área donde se localiza el folículo que da origen al pelo o cilio causante del problema.
-Blefaritis: Es la inflamación de los párpados. Se puede deber a la inflamación de las glándulas de Meibomio (chalazión u orzuelo interno) o de las glándulas de Zeis y Moll (chalazión u orzuelo externo). Puede ser un proceso primario o ser la manifestación de numerosas enfermedades bacterianas, viricas, parasitarias, alérgicas, fúngicas, dérmicas o inmunológicas. Aparecerá secreción mucosa, eritema, picor, pérdida de pelo, cambios de pigmentación, nódulos, pústulas, pápulas, y posteriormente escamas, erosiones, úlceras y costras. Dado el carácter de esta enfermedad serán necesarias numerosas pruebas para llegar a un acertado diagnóstico (raspados, citologias, lámpara de Wood, biopsia, pruebas alérgicas, cultivos, pruebas hematológicas, bioquímicas y serológicas). El tratamiento evidentemente estará en función de la causa que lo provoque. Sin embargo el tratamiento sintomático hasta tener el diagnóstico definitivo reduce la sintomatología clínica y hace que el perro esté menos molesto.
-Tumores: La mayoría de los tumores de los párpados son benignos y los más frecuentes son los adenomas de glándulas sebáceas (adenoma de la glándula de Meibomio). Estos tumores son localmente invasivos y originan problemas irritativos, como hipermia conjuntival, exudados conjuntivales e incluso queratitis en la zona de contacto con la córnea, si su crecimiento se dirige hacia el interior del ojo. Es una de las patologías más frecuentes en perros viejos. Otros tumores son los melanomas, papilomas, histiocitomas, carcinomas etc
La escisión quirúrgica o la criocirugía es el tratamiento de elección, aunque a veces, su tamaño obliga a una reconstrucción estética del párpado afectado.
La higiene ocular es sumamente importante para mantener estos órganos en perfecto estado. No es extraño ver a nuestros perros con los ojos irritados, legañosos, o con presencia de acúmulos de exudados o de lágrimas, que una vez desecados, pueden provocar dermatitis irritativas. Es de suma importancia, proceder a su limpieza a diario, con productos indicados para tal fin. Especial mención merece el cuidado de los ojos de las razas de pelo largo, mucho más expuestas a irritación debido a los pelos que rodean estas estructuras y de aquellas que presentan abundantes pliegues cutáneos en la cabeza.. Existen en el mercado numerosos y excelentes productos para tal fin, además del más que conocido suero fisiológico. Es importante que acostumbréis a vuestro perro a este tipo de higiene desde muy temprana edad. Unos ojos bien cuidados, os permitirán daros cuenta con rapidez de que algo no va bien cuando estén enfermos.

José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa Maria dela Cabeza 68A
Artículo publicado por J.E.Zaldívar en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 249 comentarios

INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA EN EL PERRO

ACTUALIZACIÓN DEL ARTÍCULO: http://jesade.wordpress.com/2009/01/29/nefropatia-cronica-en-el-perro/

INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA EN EL PERRO
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 1/02/07
La insuficiencia renal es una de las afecciones más frecuentes de los perros, sobre todo durante los últimos años de su vida. Las enfermedades renales se encuentran de hecho entre las principales preocupaciones de los propietarios de perros mayores. Tal preocupación está justificada puesto que las nefropatías están asociadas a una alta mortalidad. Aún así, os puedo decir que el futuro se presenta sumamente prometedor, y es probable que guarde muchas opciones nuevas para nuestros pacientes.
Podemos decir que los riñones son los órganos que se ocupan de eliminar de nuestro organismo todo aquello que nos “sobra”. Son como un filtro a través del cual y de forma selectiva son eliminados por vía urinaria una gran cantidad de sustancias que si persistieran en nuestra sangre y en nuestras células darían lugar a una sería intoxicación orgánica. Pues bien, cuando por desgracia esta especie de “depuradora” falla, sucede lo que os voy a contar a continuación.
Cuando hablamos de enfermedad renal no estamos diciendo mucho, tan sólo que está presente un proceso patológico en el riñón. Nada decimos de su gravedad, distribución o causa de las lesiones renales. Ni tan siquiera sabremos la amplitud especifica de las lesiones de las nefronas (células renales), ni de su alteración funcional. Incluso, os diré que la enfermedad renal se puede presentar sin insuficiencia renal.
Cuando hablamos de Insuficiencia renal la información se amplia. Se trata de un síndrome clínico que aparece cuando los mecanismos compensadores de los riñones enfermos no son capaces de mantener sus funciones de conservación, excreción y endocrinas.
Como consecuencia se va a producir una retención de diversas sustancias(solutos nitrogenados), se va a alterar el equilibrio de líquidos, electrolitos, ácido-básico y se verá mermada la producción de una hormona vital como esla EPO( eritropoyetina).
La elevación en sangre de los solutos nitrogenados dará lugar a un aumento de urea y creatinina en sangre, enzimas que son los marcadores de la función renal. Es lo que llamamos azoemia.
Se presentará uremia, que es una constelación de anomalías clínicas y bioquímicas asociadas con una pérdida importante de nefronas funcionales.
Cuando una enfermedad renal progresa, las nefronas que sobreviven se adaptan mediante el aumento de sus funciones de filtración, reabsorción y secreción. La suma total de esta adaptación es lo que llamamos hipertrofia compensatoria. Cuando se alcanza un nivel crítico de pérdida de nefronas, la reserva compensatoria se agota y aparece la insuficiencia renal.
Cuando los riñones mantienen sus células(nefronas) intactas en un 50% no habrá ninguna manifestación clínica, cuando funciona entre un 50-75%, habrá una dificultad en la capacidad de concentrar orina y cuando tan sólo sea funcional un 25%, aparecerá una azoemia moderada o grave, alteración de la capacidad de concentración, posible perdida de la capacidad de dilución, anomalías electrolíticas, acidosis metabólica, anemia y manifestaciones extrarrenales de uremia.
Lo que va a suceder es que aumentará lo que llamamos TFG(tasa de filtración glomerular), que conducirá a que en el plasma sanguíneo queden retenidas sustancias que normalmente se eliminan del organismo mediante la filtración y la excreción renal.
Ejemplos de estas sustancias(solutos), son los compuestos nitrogenados como la urea y la creatinina, pero hay muchos más(fosfatos, sulfatos, amoniaco etc). Los riñones intentarán compensar esté aumento dela TFG, pero a lo único que va a conducir es a una mayor perdida de proteínas, y a una esclerosis glomerular progresiva. Esta respuesta explica la inexorable naturaleza progresiva de la enfermedad renal después de haber perdido un número importante de nefronas funcionales.
CAUSAS.
La IRC puede ser congénita, familiar o adquirida. Las causas congénitas y familiares a menudo se sospechan en función de la raza y antecedentes familiares, edad de comienzo, o datos ecográficos o radiográficos.
La adquirida deriva de procesos patológicos que lesionan las estructuras renales (glomérulos, túbulos, intersticio, vasos) y provocan la perdida irreversible de nefronas funcionales para causar falla renal primaria. Cualquier daño que afecte de forma independiente a alguna de las estructuras antes mencionadas, provocará la destrucción de todas las demás.
El término riñón Terminal implica la presencia de nefropatías que son generalizadas, progresivas, irreversibles y en un estadio muy avanzado o final de desarrollo. En muchas ocasiones se hará imposible dar con la causa que provocó este fracaso renal, pero esto no implica que no debamos intentar dar con el origen. Lo digo por qué existen nefropatias potencialmente corregibles con terapia específica, como son las pielonefritis bacterianas, obstrucción urinaria crónica, nefrolitiasis, linfoma renal y algunas enfermedades renales inmunomediadas.
CONSECUENCIAS CLÍNICAS:
El comienzo y el espectro de alteraciones clínicas y bioquímicas que ocurren en pacientes con IRC puede variar, dependiendo de la naturaleza, intensidad, duración, velocidad de progresión de la enfermedad subyacente, presencia de otras patologías coexistentes pero no relacionadas, edad, sexo, administración de agentes terapéuticos.
En la mayoría de los casos, la uremia es el estado clínico hacia el cual convergen todas las nefropatías progresivas generalizadas.
Las COMPLICACIONES DIGESTIVAS están entre los signos clínicos más comunes de la uremia. La anorexia y la perdida de peso son comunes e inespecíficos y pueden preceder otras manifestaciones de la uremia. El apetito puede ser selectivo hacía determinados alimentos y puede variar a lo largo del día. La pérdida de peso se debe a la ingesta calórica inadecuada, efectos catabólicos de la uremia y una malaabsorción intestinal leve característica de la gastroenteritis urémica.
El vómito es un signo frecuente pero irregular en la uremia y está provocado por los efectos de las toxinas urémicas. Su intensidad estará en proporción con la gravedad del proceso y puede ir acompañado de sangre, ya que las gastritis urémicas pueden ser ulcerativas.
Otra complicación digestiva de las IRC graves es la estomatitis urémica, que se caracteriza por la aparición de úlceras orales, en particular en la mucosa bucal y gingival.
La enterocolitis urémica, manifestada como diarrea es menos común y de presentarse a veces lo hace con una profusa hemorrágia.
DETERIORO ENLA CAPACIDAD DE CONCENTRACIÓN URINARIA, POLIURIA, POLIDIPSIA Y NICTURIA
Entre las manifestaciones clínicas más tempranas dela IRC esta el exceso de volumen de agua ingerida(polidipsia), el exceso de volumen de orina eliminada (poliuria) y a veces la nicturia (eliminación de orina en casa por la noche), todos ellos causados por la reducción en la capacidad de concentrar orina. La polidipsia es compensatoria de la poliuria. Si la ingesta de líquidos no compensa las pérdidas urinarias, sobreviene la deshidratación por la incapacidad para conservar agua mediante la concentración de orina.
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
Es una de las complicaciones más frecuentes dela IRC. Entre el 50-93% de los perros afectados la padecerán, especialmente aquellos en que los glomérulos renales sean las estructuras más afectadas. Antiguamente está alteración solía pasar desapercibida salvo en aquellos perros en que se manifestaba a nivel ocular. Actualmente disponemos de medidores de la presión arterial que nos pueden sacar de dudas. La explicación técnica del por qué ocurre esto es demasiado complicada, por lo que obviaré algún comentario al respecto. Lo cierto es que numerosos órganos pueden dañarse por esta complicación, como son ojos, sistema cardiovascular, encéfalo y por supuesto los riñones.
CONSECUENCIAS NEUROMUSCULARES
Los signos clínicos de disfunción nerviosa pueden incluir embotamiento, somnolencia, letargia, desequilibrio en la marcha, convulsiones, estupor y coma. Al comienzo de está degradación progresiva de los riñones observaréis depresión, fatiga y apatía, en forma episódica y variables día a día. Muchos de estos signos son debidos a la acción de las toxinas urémicas, aunque en general tienen que ver en ellos casi todas las alteraciones que de un modo u otro se presentan como consecuencia de la progresión de esta grave enfermedad.
CONSECUENCIAS OCULARES
Las complicaciones oculares están entre las consecuencias clínicas de detección más sencilla de la hipertensión arterial. Podremos ver depresión de los reflejos oculomotores pupilares, hemorragia y desprendimiento de retina, uveitis anterior y glaucoma. Un análisis de fondo de ojo sería interesante en todos los perros diagnosticados de IRC, al igual que cualquier perro con ceguera aguda, debería someterse a un examen completo buscando una posible alteración renal.
CONSECUENCIAS HEMORRAGICAS DELA UREMIA
La uremia puede dar lugar a trastornos de la coagulación que se traducirá en hemorragia digestiva, sangrado de encías etc.
En un ÁNALISIS DE SANGRE completo nos podemos encontrar varias alteraciones que nos podrán hacer pensar en la presencia de IRC. A cierto nivel de disfunción renal, la capacidad para incrementar la excreción de amoniaco se pierde y sobreviene la acidosis metabólica crónica que a su vez promueve una variedad de efectos clínicos adversos.
La anemia progresiva es típica enla IRC. Los signos clínicos incluyen palidez de mucosas, fatiga, indiferencia, debilidad y anorexia. La causa principal de esta falta de glóbulos rojos es la deficiencia de eritropoyetina. Los riñones sintetizan esta hormona en condiciones fisiológicas normales, pero en presencia de IRC esta sustancia al parecer se degrada con mucha mayor facilidad.
La Azotemia es el exceso de urea u otros compuestos nitrogenados en sangre, como consecuencia de la hipofunción renal. Se produce así un acumulo de residuos metabólicos en el organismo. Aún así el valor de la creatinina en sangre (creatinemia), es más útil a la hora de valorar la función renal ya que es un producto que se excreta casi con exclusividad por filtración glomerular en los perros. Su producción díaria depende sobre todo de la masa muscular.
La hiperfosfatemia( exceso de fósforo en sangre), está entre los disturbios regulatorios más comunes dela IRC. y su exceso parece estar relacionado con un incremento de la hormona paratiroidea. El fósforo es absorbido desde el aparato digestivo y se excreta por el riñón.
La presencia de proteinuria (proteínas en la orina) es habitual enla IRC, al encontrarse aumentada su eliminación por la orina, pudiendo llegar a ser el doble que en condiciones normales.
El DIAGNÓSTICO de esta enfermedad es sencillo, contando con los análisis de sangre, los síntomas y otras pruebas accesorias como son la realización de ecografías, radiografías y en último caso la biopsia renal.
Llegados a este punto podemos decir que el PRONÓSTICO dela IRC es malo ya que nunca podremos recuperar la funcionalidad renal perdida. Las nefronas, es decir, las células renales que han muerto no son recuperables. Tan sólo un trasplante renal sería capaz de devolver al organismo una función renal óptima. Nuestro trabajo consistirá por tanto en minimizar todos los desequilibrios que os he mencionado antes, para paliar en lo posible los síntomas y hacer que vuestro perro tenga la mejor calidad de vida el mayor tiempo posible.
La magnitud de los signos urémicos a menudo es un anticipador relativamente bueno para el pronóstico a corto plazo. Los pacientes sin manifestaciones urémicas tendrán un mejor pronóstico que aquellos en que los síntomas se den con mayor frecuencia. La valoración de la creatinina en sangre será de un gran valor para predecir la evolución de la enfermedad.
En cuanto al TRATAMIENTO, el manejo clínico conservador dela IRC consiste en la terapia de sostén y sintomática destinadas a corregir las deficiencias y excesos en los equilibrios hidroelectrolítico, acido-base, endocrino y nutricional, y así reducir las consecuencias clínicas y fisiopatológicas de la hipofunción renal.
La terapia específica para la enfermedad renal consiste en el tratamiento que retrasa o detiene la evolución de las lesiones primarias influyendo en el origen de la enfermedad, aunque como os habréis dado cuenta dar con la causa es la mayoría de las veces imposible.
Mucho se ha hablado sobre la importancia de la restricción de proteínas en la dieta de los perros afectados por IRC, fundamentada en que esta reducción redundará en una disminución en la producción de residuos nitrogenados con la consecuente mejora de los signos clínicos. Está claro que la restricción proteica es importante, pero las proteínas que reciba vuestro perro deben ser de alto calidad. Lo cierto, es que actualmente se sabe que no hay dos perros que respondan de manera idéntica a la intervención dietética y la terapia debe ser individualizada. De cualquier manera lo más recomendable es hacer uso de las numerosas dietas secas y semihúmedas que existen actualmente en el mercado. La alcalinización de la dieta mediante bicarbonato sódico, citrato de potasio o carbonato cálcico puede ser necesaria. La restricción de fósforo, sodio y metabolitos ácidos también es fundamental. De cualquier forma los animales con IRC muestran indiferencia por las dietas preparadas para ellos debido casi siempre a su baja palatabilidad. Y esto es un gran problema ya que si un animal ingiere una cantidad menor de una dieta de proteína reducida, la malnutrición está asegurada. En consecuencia hay que ofrecer diferentes dietas de proteína modificada a los animales urémicos para averiguar si un producto concreto les resulta particularmente apetecible. Esta falta de interés por la comida se debe a lo que llamamos anorexia urémica que desaparecerá o disminuirá en la medida en que consigamos reducir al máximo los síntomas clínicos dela IRA, en especial el vómito y la nausea, es decir en la medida en que consigamos controlar la hiperacidez gástrica. Para ello utilizaremos lo que llamamos antagonistas H2, como son la cimetidina (Tagamet) y la ranitidina (Zantac), que podrán ser administradas tanto por vía oral como parenteral. Como alternativa a estas dos podemos utilizar el sucralfato (Urbal). Como suplemento a estos podemos utilizar la metoclopramida (Primperan).
Es importante saber que existen muchos medicamentos nefrotoxicos y otros que no lo son tanto, pero que se eliminan por vía renal, lo que quiere decir que nunca debéis dar nada a vuestro perro con IRC sin consultar con vuestro veterinario. Además la dosis estándar de cualquier medicamento debe ser reducida en perros que presenten IRC, en especial la de aquellos que se eliminen por los riñones.
La administración de vitaminas del grupo B puede ser interesante ya que estos perros pueden tener cierta tendencia a las avitaminosis B, como resultado del vómito, la diarrea, la falta de apetito y quizás, perdidas relacionadas con la poliuria.
Es importante saber que se puede presentar una aversión al alimento, sobre todo si lo ofrecemos en la fase en el que el perro presenta nauseas o vómitos, o si en este alimento hemos introducido medicamentos de sabor desagradable. Una manera de hacer más agradable la comida es introducir saborizantes como pueden ser la grasa animal, queso fresco, caldos, ajo. La mejor manera de alimentarlos es dando pequeñas cantidades, varias veces al día.
Una faceta importante del tratamiento es la reducción de la retención de fósforo, a base de la reducción de la ingesta de éste elemento ( lo que se consigue restringiendo las proteinas) y la administración de agentes ligadores de fósforo intestinal que se suelen administrar mezclados con la comida. La base de estos productos que utilizamos en veterinaria es fundamentalmente el carbonato calcico. Estos productos ofrecen además la ventaja de de aumentar la cantidad de calcio disponible para la absorción, con lo cual reducen la hipocalcemia y suprimen el hiperparatiroidismo.
Una complicación habitual en estos enfermos es la deshidratación, sobre todo si el consumo de agua es insuficiente para equilibrar la pérdida excesiva de líquidos relacionada con la poliuria. Si este equilibrio falla nos encontraremos con una deshidratación y por lo tanto con una crisis urémica. En estos casos será necesaria la reposición de líquidos por vía intravenosa. Atención por qué esto es una urgencia médica.
La hipertensión arterial sólo deberá ser tratada tras tres mediciones de la presión de manera separada, aunque el inicio de la terapia estará justificado en aquellos casos en que quede suficientemente demostrada ( retinopatía hipertensiva con desprendimiento retiniano) El tratamiento debe ser por pasos comenzando con la terapia no farmacológica seguida de la farmacológica. La terapia no farmacológica consiste en la reducción de la sal (10-40 mg/kg/día), que debe establecerse en

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 243 comentarios

DISPLASIA DE CADERA EN EL PERRO

DISPLASIA DE CADERA
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 1/02/07La palabra displasia deriva del griego , anormal, y , formación; así pues, literalmente, displasia de cadera quiere decir formación anormal de la articulación de la cadera.
El resultado de tal formación anormal, se traduce en una enfermedad del desarrollo multifactorial y genéticamente influenciada, caracterizada por unas caderas mal acopladas o sin acoplar, y con la aparición de una enfermedad degenerativa articular o osteoartrosis.
Es el problema ortopédico más frecuente encontrado en la clínica de pequeños animales y a pesar de los numerosos estudios llevados a cabo, sigue siendo una enfermedad de difícil prevención. Si algún día se unieran los esfuerzos de veterinarios, criadores y vendedores de perros, habremos dado un paso importantísimo en su control. ¿Utopía?, de momento: Sí. Yo asisto, después de 23 años de profesional, a un aumento alarmante de perros afectados por esta enfermedad, en especial en Golden, Labradores y Bulldog ingles. Entiendo que en su momento, el de la importación de perros de paises del Este de Europa nos ha colocado en donde estamos. No es solo que estos perros vengan con el problema en su código genético, sino que además, estos perros se han utilizado para criar. ¿Quién para esto?. En mis manos no está, desde luego. Colaborando y dejando aparcados nuestros intereses materiales igual lo solucionamos. Hay que tener poca ética profesional para dejar en la disyuntiva a un comprador que lleva cinco o seis meses con un perro en casa y decirle: “no se preocupe, se lo cambio por otro”. Y los sentimientos: ¿también se los cambian?.
No hay una etiología clara sobre la displasia, pero está claro que se trata de un problema que afecta a los diversos componentes de la articulación de la cadera, como cápsula articular, ligamento redondo, cartílagos articulares y cabeza y cuello femorales.
No hay un cuadro clínico típico de la displasia de cadera, pero presenta dos fases diferenciadas: animales jóvenes con cuadros agudos de cojeras de diversa índole y animales adultos con enfermedad articular crónica y evolución hacia la artrosis.
Se trata de una enfermedad del desarrollo, identificada en muchas razas de perros, pero en especial en razas grandes y de crecimiento rápido.
La presentación de los signos clínicos y su gravedad pueden variar ampliamente en los perros displásicos. Podemos ver a un perro que se niega a moverse, otros que cambian la forma de desplazarse, otros que permanecen mucho tiempo en la misma posición, otros que cojean con mayor o menor intensidad.. En muchos casos es manifiesto un cambio de personalidad: el perro se vuelva más arisco y menos activo y con frecuencia no obedece órdenes que impliquen movimientos.
A partir de los 5 o 6 meses, un cachorro puede evidenciar signos de dolor después del ejercicio, resbalando, cayendo, evitando el ser manipulado, rehuyendo la presencia de niños cuando se acercan para acariciarle. En algunos casos, entre los 8 y los 11, cuando el perro alcanza el 90% de su crecimiento, el dolor desaparece. Muchos perros con displasia andan y corren sin dolor a partir de este momento, aunque presenten alteraciones en el paso.
En los perros adultos el dolor es debido a la enfermedad crónica articular y degenerativa que se desarrolla; los signos clínicos pueden aparecer después de un ejercicio prolongado o brusco, por lesiones en los tejidos blandos, principalmente por una sinovitis aguda; debido al dolor, el perro se sienta cuando se detiene; los músculos de la cadera se atrofian y al mismo tiempo se hipertrofian los del tercio anterior. El perro se mostrará remiso a subir escaleras y a salir al exterior.
El dolor asociado a la displasia depende directamente del tamaño, la naturaleza del perro y de su tipo de vida; los perros pequeños presentan a veces los mismos cuadros radiográficos que los grandes, sin presentar prácticamente síntomas clínicos.
En 1996 los investigadores de ésta enfermedad llegaron a la conclusión de que los cachorros nacen normales, con caderas normales, y que las anormalidades de la displasia aparecen en la fase de crecimiento. Está demostrado y por tanto es admitido que la displasia de cadera es una enfermedad poligénica, multifactorial y hereditaria.
Hasta la fecha se desconoce el modo de acción de los genes y la forma en que los factores ambientales afectan a la expresión de la enfermedad.
Está demostrado que un perro para ser displásico, debe tener los genes de la displasia, un perro que no los tiene de ninguna forma puede ser displásico y además ocurre que no todos los perros con estos genes muestren la enfermedad. Por esta razón perros radiográficamente normales, pueden tener descendientes displásicos y viceversa.
Se ha demostrado además que otros factores implicados en el desarrollo de la displasia son el crecimiento rápido y la nutrición. Un crecimiento rápido influye en la manifestación de la displasia ya que esto puede afectar al tiempo de cierre de los cartílagos de la cadera. Dado que el periodo más crítico del desarrollo de esta enfermedad es entre los 3 y 8 meses, la reducción de la ingesta calórica de alimento en esta fase del desarrollo podría ser interesante.
En un estudio sobre una población de Retrievers labradores, los perros a los que se permitía elegir la comida tenían mayor posibilidad de desarrollar displasia que los obligados a comer una dieta limitada y equilibrada. En el estudio no se identificaba, una porción particular de la dieta a la que se pudiera atribuir la enfermedad. A pesar de esto se sabe que cachorros con dietas hipocalóricas presentan menos incidencia y cuadros menos graves que los alimentados con dietas ricas en calorías. Se ha demostrado que un exceso de peso en relación a la media según raza y sexo, a los sesenta días de edad aumenta los riesgos de aparición de dicha displasia.
Se admite que la laxitud articular tiene un papel fundamental en la aparición de displasia, pero no se sabe realmente si esta laxitud se presenta de forma primaria o secundaria. Existen partidarios de ambas teorías. Para unos sería la presentación de cambios primarios en la articulación ( por ejemplo Osteocondrosis ), la causa del desarrollo de la enfermedad. Para los otros la aparición de estos problemas articulares sería secundaria a problemas físicos o de desequilibrio muscular para mantener en condiciones óptimas la articulación durante el desarrollo. De cualquier forma se pueden dar alteraciones articulares degenerativas sin que existan indicios radiográficos o clínicos evidentes de laxitud.
Otra teoría existente es que la displasia de cadera es una enfermedad biomecánica resultante de la disparidad entre el desarrollo primario de la masa muscular pélvica y un crecimiento rápido del esqueleto. De acuerdo con esta teoría los músculos pélvicos se desarrollan muy lentamente para mantener la congruencia de la articulación necesaria para que ésta se desarrolle con normalidad.
El índice de masa muscular pélvica, que es la proporción entre el peso de los músculos pélvicos y el peso corporal es un factor importante para determinar la presencia o no de esta enfermedad.
La masa muscular pélvica ésta íntimamente relacionada con la aparición de la displasia. Esto explicaría el porqué de la alta incidencia en Pastores Alemanes y la baja incidencia en el Galgo. Los Galgos presentan una masa muscular pélvica mayor que la del Pastor Aleman. Además los ligamentos y tendones del Galgo son más amplios y potentes .La excepción a esta afirmación sería el Rottwailer, por lo que hay quién lo explica diciendo que la masa muscular débil es resultado de la displasia y no causa de la misma.
En esta enfermedad suelen estar implicadas típicamente las dos superficies articulares de la articulación coxo-femoral, aunque las alteraciones de una de las superficies pueden aparecer en una radiografía más avanzadas que las de la otra.
Otro factor estudiado como causa de la displasia son las anormalidades en el desarrollo del pectíneo. Una alteración de este músculo puede retardar su crecimiento, provocando laxitud articular y lesión del margen acetabular. Estas alteraciones del músculo pueden presentarse en forma de espasmo y acortamiento del mismo. Esta anomalía muscular de espasmo y acortamiento causa una presión dorsal sobre el borde acetabular que da lugar a una desviación hacia arriba del borde citado y causa displasia de cadera.
El mismo efecto aparece como consecuencia de un crecimiento rápido del fémur no acompañado de un similar crecimiento del pectíneo, provocando una laxitud de cabeza femoral y traumas en los tejidos blandos. Este efecto se verá agravado por un aumento del peso o actividad excesiva en los recién nacidos.
Como he dicho, el desarrollo de la displasia de cadera está ampliamente influenciado por complejos factores genéticos, y ésta ampliamente admitido que la etiología de la displasia es multifactorial, pero sin embargo la aparición de los distintos cambios que se van a presentar en la cadera afectada son similares independientemente de la causa.
Estos cambios van a provocar aumento del espacio articular entre el acetábulo y la cabeza del fémur(subluxación), inflamación, desgarros y roturas del ligamento redondo de la cabeza femoral, erosión del cartílago articular, remodelación del margen acetabular y relleno con hueso del acetábulo, producción de osteofitos periarticulares en el borde acetabular dorsal y en la cabeza y cuello del fémur, remodelación que aplana la cabeza del fémur, remodelación del acetábulo que lo hace menos profundo y remodelación del cuello del fémur con engrosamiento del mismo .Todos estos cambios son observables radiográficamente.
La subluxación o la luxación de la cabeza femoral puede detectarse a los 50 días de edad, aumentando el grado de ésta con la edad. En el perro el período más crítico en el desarrollo de la cadera son los dos primeros meses de edad; esta es la base de la teoría de que la inestabilidad articular es el resultado del fallo de maduración de los músculos con respecto al esqueleto, y el consiguiente fallo para mantener la cabeza femoral dentro del acetábulo.
Esto explica que el collie presente una baja incidencia de displasia, debido a su lento crecimiento durante los cuatro primeros meses de vida.
Los SINTOMAS de la displasia son muy variables en los perros afectados. Algunos pueden no presentar síntoma alguno y otros pueden manifestar claras cojeras e incapacidad para moverse. La edad de presentación de estos síntomas varía entre los cuatro meses a edades avanzadas.
Los perros menores de un año afectados de displasia tienen dificultad para estar en pie, caminar, saltar y subir escaleras. Es típico que cuando corren lo hagan como los conejos en carrera.
La cojera puede afectar a una o a las dos extremidades traseras, y el ejercicio hace que se agrave o que se inicie si no la presentaba. Además estos cachorros presentan una menor tolerancia al ejercicio.
La cojera se define típicamente como una cojera de peso soportado, lo que explica que estos perros presenten claudicaciones espontáneas sin traumatismos previos.
A veces los síntomas desaparecen durante un tiempo que puede durar desde meses hasta años, pero con las consiguientes modificaciones anatómicas anteriormente mencionadas.
Los perros mayores, como consecuencia de la enfermedad degenerativa presentaran dificultad para levantarse y a veces presentan un movimiento de balanceo ayudándose de las extremidades anteriores.
A veces presentan cojera que desaparece al caminar durante un breve período de tiempo y suelen tener dificultades para subir escaleras o saltar al coche.
Al cabo del tiempo pueden presentar un andar de “pato” porque las extremidades las colocan flexionadas mientras caminan, sus pasos son cortos porque no extienden las articulaciones de las caderas que además presentan su musculatura poco desarrollada, mientras que la de los miembros torácicos al tener que soportar un sobrepeso se encontrará más desarrollada.
La tolerancia al ejercicio es mínima y prefieren permanecer sentados o tumbados.
El diagnóstico de la displasia se basa de forma universalmente aceptada en la interpretación de la radiografía ventrodorsal convencional. Las placas deben ser hechas con el animal bajo anestesia general o con una tranquilización profunda. Se debe incluir la pelvis completa, las dos rodillas y las dos últimas vértebras lumbares. Se debe observar la congruencia entre el acetábulo y la cabeza femoral, o lo que es lo mismo, el grado de subluxación; hay que mirar el borde acetabular y su escotadura; el tamaño, forma y estructura de la cabeza femoral y del cuello; presencia de exostosis u osteofitos y la conformación articular y pélvica. Es imprescindible realizar una buena exploración física incluyendo las maniobras necesarias para determinar el grado de laxitud articular, libertad de movimientos de la cabeza femoral y grado de dolor manifiesto al explorar la articulación.
Hay dos lesiones básicas que se aprecian en las radiografías de un perro displásico; la primera va unida a la pérdida de congruencia articular y se conoce como laxitud o subluxación; es fundamental un buen posicionamiento del perro para detectar luxaciones mínimas de cadera y hay que tener en cuenta que según la posición se puede aumentar o disminuir.
La segunda alteración básica es la enfermedad articular secundaría que aparece en las fases más avanzadas y se caracteriza por una remodelación de la cabeza femoral y del acetábulo, y la aparición de salientes óseos u osteofitos.
La Federación Canina Internacional recomienda que el diagnóstico de la displasia se base en dos radiografías, una con las extremidades extendidas y otra con las extremidades en flexión.
Una vez realizadas las exploraciones y radiografías necesarias, estaremos en condiciones de dar un diagnóstico. En caso de determinar o no que el perro padece displasia, haremos la clasificación o grado de ella:
-Displasia A: Ningún signo de displasia.
-Displasia B: Articulaciones de cadera casi normales.
-Displasia C: Displasia ligera.
-Displasia D: Moderada o media.
-Displasia E: Grave.
Las caderas definidas como “normales” en las placas radiográficas se pueden clasificar además como excelentes, buenas, favorables o casi normales.
La displasia de cadera del perro, como toda enfermedad degenerativa articular, aunque incurable, puede ser controlada en mucho animales consiguiendo una funcionalidad aceptable.
Debemos de tener en cuenta, no obstante, que los signos radiográficos no se corresponden siempre con los signos clínicos .Algunos perros con displasia de cadera moderada a intensa son asintomáticos. Debemos tener en cuenta que el perro joven, sufrirá en un momento determinado el proceso de forma aguda, mientras que el perro mayor sufre una enfermedad degenerativa articular crónica (osteoartrosis).
El tratamiento de la enfermedad degenerativa articular es paliativo pero en muchos casos puede lograrse el control de los síntomas clínicos y conseguir una función confortable. Tales resultados positivos pueden lograrse por periodos más o menos largos de tiempo, siendo típico que los individuos con displasia presenten fases de exacerbación de los síntomas de la enfermedad.
En primer lugar se debe limitar el ejercicio de estos perros. Esto es sencillo de entender: los movimientos provocan dolor. El malestar continuo en una articulación con un proceso degenerativo conduce a una aceleración de la destrucción del cartílago. Si disminuimos el estrés mecánico de la articulación frenaremos el progreso de la enfermedad. Debemos saber que después del ejercicio estas articulaciones sufren inflamaciones lo que provocará más dolor a las pocas horas de haberse realizado el ejercicio.
La reducción de peso en los perros afectados es otro factor a tener en cuenta en el tratamiento. Deberemos suministrarles una dieta rica en fibra y baja en calorías. Controlando el peso vamos a conseguir reducir el estrés en la articulación haciendo que soporte menos peso y fuerzas sobre ellas.
Ya comenté antes, que algunos perros displásicos jóvenes manifiestan cuadros de dolor agudo entre los 5-6 meses, con remisión espontánea a los 9-11 meses. Esto, según Riser se debería a la presencia de microfacturas en el margen acetabular dorsal entre los 5-6 meses que se curan entre los 9-11 meses. Limitando el ejercicio durante el periodo en que se producen estas microfacturas se puede prevenir la progresión de los cambios artríticos secundarios.
El uso de analgésicos y antiinflamatorios es muy útil y necesario. Afortunadamente contamos en el mercado veterinario con excelentes productos. Hace años, no muchos, los veterinarios teníamos que hacer uso de medicamentos de la farmacología humana para tratar a nuestros pacientes. Estos productos provocaban en la mayoría de los casos graves trastornos digestivos en forma de gastroenteritis hemorrágicas. Los laboratorios han trabajado enormemente para la obtención de productos seguros, que en muchos casos, además de aliviar el dolor y la inflamación, contribuyen a la protección de cartílago. Hablo por supuesto de los denominados AINES( antiinfamatorios no esteroideos). No voy a nombrarlos todos y los reduciré a tres, que son los que uso en mi clínica con elevados porcentajes de éxito:
-Carprofeno-Rimadyl-Laboratorios Pfizer: se presenta en comprimidos de 20 y 40 mg. Existe además una forma inyectable que ha salido al mercado recientemente. Se suministra a dosis de 2 mg/ kg cada 12 horas. Su seguridad nos permite realizar tratamientos muy largos. No se debe utilizar en caso de alteraciones cardiacas, hepáticas y / o renales, ni en perros de menos de 6 semanas. Tampoco es recomendable su utilización en infamaciones con un componente infeccioso. No se recomienda su uso en hembras gestantes o lactantes, aunque los estudios realizados en animales de laboratorio no evidencian riesgos.
-Meloxicam-Metacam-Laboratorios Boehringer-ingelheim: se presenta en forma de gotas orales e inyectable. La dosis a utilizar es de 0,2 mg / kg en la primera toma, para reducir a 0,1 mg/ kg en la siguiente y sucesivas. Las consideraciones expresadas para el Carprofeno valen también para este producto.
-Firocoxib-Previcox-Laboratorios Merial: Se presenta en forma de comprimidos y su dosificación se realiza en función de unas tablas que se adjuntan al medicamento, aunque se parte de una dosis estandar de 5 mg/kg cada 24 horas. Las consideraciones expresadas para los dos productos anteriores son las mismas que para éste.
Además, puedo nombraros la aspirina, ácido meclofenámico, piroxicam, fenilbutazona, ibuprofeno, paracetamol. Os sonaran casi todos, incluso muchos de vosotros los habréis suministrado a vuestro perro. Un consejo: “NO VOLVAÏS A UTILIZARLOS”, salvo por prescripción de VUESTRO VETERINARIO. Sus dosificaciones para perros no están en los prospectos( son fármacos para uso humano ), aunque sí se conocen y están en los tratados de veterinaria, libros, que evidentemente los farmacéuticos no suelen consultar. Vuestro compañero, no es un niño de x años, ni un adulto, es un perro con la variabilidad enorme de kg que se da entre las diferentes razas. Accidentes por mal uso de los medicamentos anteriormente citados hubo, hay y habrá muchos. La frase: “pero si solo le he dado una aspirina” o “ pero si solo le he dado un ibuprofeno”o “es que cojeaba y el farmacéutico me dijo que le diera esto”, ante un perro con una gastroenteritis hemorrágica a veces mortal es muy común.
Algunos ejemplos para que lo entendáis mejor:
– Aspirina-dosis: HASTA 25 mg/ kg cada 12 horas, aunque normalmente se usa a una dosis de 10 mg/ kg. Una aspirina contiene 500 mg de ácido acetilsalicílico. La dosis máxima para un perro de 50 kg sería 2 cada 12horas. Supongo que os explicaréis el efecto de una aspirina en un yorkshire de 2 kg. Se han publicado casos de perforación de estomago.
-Piroxicam (Feldene)-dosis: 0,3 mg/kg. Para un perro de 50 kg sería 15mg cada 24 horas y se presenta en cápsulas y supositorios de 10 y 20 mg. Hacer vosotros mismos los números.
-Ibuprofeno(varios nombres comerciales)-dosis 5 mg/ kg. A dosis de 8 mg/ kg se presentan cuadros de gastroenteritis hemorrágica y alteraciones renales.
Hasta aquí la exposición sobre antiinflamatorios no esteroideos. Me queda por comentar algo sobre los antiinflamatorios esteroideos y sobre los condroprotectores.
De los primeros, los corticoesteroides, os diré que su uso debe quedar condicionado a perros muy mayores a los que los AINES ya no les hacen efecto. Tienen importantes efectos colaterales en perros con un sistema orgánico ya muy deteriorado. Los usaremos a dosis de 1 mg/ kg los primeros días, para luego reducir a 0,5 mg/kg y retirarlos con mucho cuidado.
Los condroprotectores son complementos nutricionales compuestos en su mayoria por, glucosamina y condroitín sulfato que utilizamos para la protección y reparación del cartílago articular, lo que nos ayudará a mantener su funcionalidad. Su efecto beneficioso deriva de que estimulan la actividad metabólica del condrocito y suprimen la acción de degradación del cartílago. La glucosamina se encuentra de forma natural en las articulaciones y se ocupa de la síntesis de substancias necesarias para el correcto funcionamiento articular. El condroitín sulfato participa en la formación de la matriz estructural del cartílago. Se ha comprobado también que poseen cierta acción antiinflamatoria. Existen en el mercado numeroso productos que contienen estos dos elementos y vuestro veterinario sabrá prescribiros el que mejor se ajuste a las necesidades de vuestro perro.
Para terminar os haré una breve exposición de los tratamientos quirúrgicos. Vuestro veterinario decidirá en cada caso y en función de la edad y del estado de las articulaciones que tipo de técnica quirúrgica es la más adecuada:
OSTEOTOMIA DE CABEZA Y CUELLO FEMORAL: destinada a perros mayores de un año o con procesos artrósicos de cadera. Consiste en amputar la cabeza de fémur, con lo cual se elimina el dolor producido por el roce articular, formándose una pseudoarticulación fibrosa que permite al animal suprimir el dolor. Después de la cirugía el perro siempre mostrará una ligera debilidad del tercio posterior. Da mejores resultados en perros de menos de 25 kg de peso, pero aún así se puede realizarse en cualquier raza.
En los perros inmaduros, se puede optar precozmente porla OSTEOTOMIA TRIPLE PELVICA pero esta decisión debe ser bien evaluada ya que muchos perros con displasia juvenil no tienen signos clínicos en el seguimiento a largo plazo. Se suele realizar por tanto en perros menores de un año de edad y que no presentan signos de artrosis. La intervención consiste en liberar el acetábulo rompiendo para ello la cadera por tres sitios para luego poder orientarla abrazando la cabeza del fémur. Se trata de una técnica que ofrece muy buen pronostico ya que la articulación vuelve a una situación que podríamos denominar “normal”.
PRÓTESIS DE CADERA: consiste en suprimir completamente la cadera, el cuello femoral y el acetábulo y sustituirlos por otros artificiales. Presenta grandes ventajas, aunque tiene los inconvenientes del elevado coste y de que en algunas ocasiones se produce rechazo. El éxito de esta técnica depende en gran medida de la experiencia del cirujano que la realice.
Hasta aquí mi exposición sobre esta “dolorosa” enfermedad. Si por desgracia vuestro perro la padece, no os desesperéis. Tenemos muchos medios para combatirla y en la actualidad, muy raramente tenemos que proceder a la eutanasia. Eso sí, mi consejo es que en cuanto observéis cualquier anomalía de las mencionadas en vuestro cachorro o en vuestro “viejo” amigo acudid con prontitud a vuestro veterinario.
José Enrique Zaldívar Laguía-Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Sta. María dela Cabeza 68 A. Madrid-28045.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 244 comentarios

OBESIDAD EN EL PERRO

OBESIDAD EN EL PERRO
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 1/02/07
A lo largo de mis años como veterinario he conocido muchos dueños a los que les enorgullece que a su perro “todo le siente bien”. He conocido perros que comen/comian patatas crudas, cocidas, gambas, lomo, fresas, melocotón, lubina, flanes, helados, solomillo, macarrones con tomate, pizza, hamburguesas de Mc Donald o de Burger King…Puedo decir que todos ellos, aunque excepciones hay como en todo, estaban/estan “gordos” como “ceporros”. A esto le llamo yo: “cariño mal entendido”, y a sus propietarios va dedicado este artículo.
La obesidad es uno de los trastornos nutricionales más frecuentes que se producen en los perros. La tasa de incidencia se sitúa entre el 24-34% en adultos. La razón parece clara y se relaciona con el estilo de vida sedentario que se ha convertido en una norma, más que en una excepción. Además, el aporte de alimentos muy sabrosos y energéticos contribuye a aumentar el desequilibrio energético que conduce a la obesidad.
La obesidad se define como la acumulación excesiva de grasa en las zonas de depósito de tejido adiposo. Un exceso de peso igual o superior al 20% indica, generalmente, obesidad. Estos perros obesos tienen mayor riesgo de presentar trastornos crónicos de la salud, como desarrollo de hiperinsulinemia, intolerancia a la glucosa y diabetes.
La obesidad también contribuye al desarrollo de enfermedades pulmonares y cardiovasculares. El exceso de peso fuerza el sistema circulatorio, al producir un aumento del trabajo cardíaco necesario para la perfusión de una mayor masa corporal. Este incremento del trabajo cardíaco puede producir un esfuerzo adicional en un corazón ya debilitado por la infiltración de grasa. Los efectos físicos de tener que cargar con un exceso de peso también contribuyen a la intolerancia al calor y al ejercicio, a trastornos artículares y locomotores, y al desarrollo de artritis. Los perros obesos tienen un riesgo quirúrgico y anestésico aumentados, presentando una mayor morbilidad y mortalidad después de una intervención quirúrgica.
Básicamente, la obesidad es un aumento de la cantidad corporal de grasa, originado por un incremento aislado del TAMAÑO de las células grasas(obesidad HIPERTROFICA) o por el aumento del NÚMERO de las células grasas(obesidad HIPERPLÁSICA). Los perros que desarrollan una obesidad de este último tipo son más difíciles de tratar y presentan un peor pronóstico a largo plazo.
En el desarrollo de la obesidad es sumamente importante lo que ocurra durante las fases o etapas iniciales del crecimiento y ocasionalmente durante la pubertad. Podemos decir que si “criamos” un cachorro “gordo”, tendremos un adulto “gordo”. Una vez se llega a la edad adulta el número de adipositos(células grasas) normalmente no suele aumentar más. Podemos razonar entonces, que una sobrealimentación durante la edad adulta provocará un AUMENTO DEL TAMAÑO de las células grasas, pero no una modificación del número de estos. Podemos decir por tanto, que la obesidad en adultos raramente se deberá a un aumento de adipositos, sino más bien al aumento de su tamaño.
Lo que si está claro es que en cachorros y perros jóvenes un exceso de nutrición sí provoca un aumento en el número de células grasas, y del contenido de grasa corporal durante la edad adulta. Un número aumentado de adipositos, produce por tanto, una mayor predisposición a la obesidad en la edad adulta y, a la vez, una mayor dificultad para mantener la pérdida de peso conseguida.
FACTORES QUE CONTRIBUYEN ALA OBESIDAD
-Factores endógenos
Edad, sexo y estado reproductivo.
Presencia de alteraciones hormonales o lesiones hipotálamicas.
Predisposición genética.
-Factores exógenos
Nivel de actividad voluntaria
Influencias externas en el consumo alimentario
Composición dietética y sabor agradable
Situación ambiental y estilo de vida
La causa subyacente fundamental en todos los casos de obesidad es un desequilibrio entre el consumo y el gasto energético, que conduce a un exceso calórico persistente. Inicialmente el exceso de calorías se acumula en forma de grasa, produciendo un aumento de peso y cambios en la composición corporal. Además el exceso de peso en un perro puede deberse a diversos factores que actúan de manera simultánea- Ver cuadro-.
Muchos casos de obesidad se producen por un exceso de alimentación, ejercicio insuficiente o ambos, pero estos hechos pueden verse influidos por alteraciones externas o internas. Por ejemplo, un perro puede consumir una dieta excesiva debido a que el alimento que se le administra es muy sabroso y con una densidad calórica alta(estímulos exógenos). Por otra parte, la causa podría tener un origen endógeno si la ingesta excesiva se debe a lesiones a nivel del centro de la saciedad localizado en el hipotálamo.
El consumo energético de un perro está supeditado a tres factores: metabolismo basal (MB), actividad muscular voluntaria y termogénesis inducida por la alimentación. Un cuarto factor sería la termogénesis adaptatíva aunque no se conoce su importancia en los animales domésticos. Es importante que sepáis que un metabolismo anormalmente bajo no implica aumento de peso. De hecho el MB en la mayoría de los obesos es mayor que en los perros con peso adecuado.
La disminución de la actividad voluntaria es el factor más importante que contribuye a reducir el consumo energético en los animales de compañía con sobrepeso. En la actualidad, muchos perros se utilizan como animales caseros y de compañía que como ayuda para el trabajo de sus propios dueños. En animales normales, con un nivel de ejercicio moderado, la actividad física representa aproximadamente, un 30% del consumo energético corporal total. El descenso de la actividad voluntaria ocasiona una reducción directa del consumo energético, afectando también a la ingesta dietética diaria del animal. Diversas investigaciones han concluido que, habitualmente, los animales sedentarios consumen más alimento y ganan más peso que los animales con un nivel de actividad moderado. Al parecer, la inactividad por debajo de un determinado nivel no puede compensarse completamente por una adecuada disminución de la ingesta alimentaría. Así, los perros que mantienen una actividad igual o inferior a dicho nivel mínimo consumirán una alimentación superior a sus necesidades energéticas e, inevitablemente, ganarán peso.
Los trastornos endocrinos que influyen en el peso corporal son el hipotiroidismo(El Gran Imitador) y el hiperadrenocorticismo. En el caso del primero, la disminución del MB que sufren los perros afectados por esta enfermedad podría predisponer a la obesidad. Lo cierto es que como comenté en su momento, cuando hablé de la enfermedad en la revista, ésta conclusión no está nada clara. Podríamos decir que el hipotiroidismo es tan sólo responsable de un pequeño porcentaje de los casos de obesidad franca en estos animales.
El Síndrome de Cushing o hiperadrenocorticismo, del que también hablé en su momento en esta revista, si puede producir obesidad franca en el 50% de los perros que lo padecen, aunque muchos de vosotros consideráis como obesidad la presencia de un abdomen dilatado que es típico de esta enfermedad.
Los perros castrados tienen una mayor tendencia a la obesidad que los que no se castran. Diversos estudios han demostrado que los machos y hembras castrados son más propensos a desarrollar sobrepeso. Habitualmente los veterinarios os aconsejan castrar a vuestros compañeros antes de que alcancen la madurez sexual, es decir entre los seis meses y el año. En este periodo es cuando se produce un descenso natural de la tasa de crecimiento del animal y de sus requerimientos energéticos. Si no sois conscientes de este cambio y mantenéis la misma pauta de alimentación, se puede originar un sobrepeso. Por eso, es recomendable seguir estrictamente las tablas que todos los fabricantes de piensos colocan en sus comidas. No cuesta mucho darse cuenta de que a partir de los seis u ocho meses la cantidad en gramos de comida que recomiendan por día es menor que la que recomendaban para meses anteriores. Debido a que la castración en ambos sexos frecuentemente se realiza antes de la madurez, los cambios a nivel sexual pueden ser erróneamente atribuidos al aumento de peso que, en realidad, es el resultado de la disminución de las necesidades energéticas y de una ingesta excesiva.
Es lógico pensar que si un perro disminuye de forma natural su nivel de actividad al alcanzar la madurez, pero sigue consumiendo la misma cantidad de alimento, se producirá un aumento de peso.
Debéis saber que, por ejemplo, durante el periodo de celo muchos animales disminuyen espontáneamente la ingesta alimentaría , atribuyéndose dicho cambio a los estrógenos, una hormona sexual femenina. Del mismo modo muchas hembras que después del celo manifiestan embarazos psicológicos, dejan durante este periodo de ingerir las cantidades de alimento que consumían normalmente. En estudios realizados se ha demostrado que las hembras castradas aumentan considerablemente su peso y consumen mayor cantidad de alimento. Los autores de estos estudios atribuyen las diferencias de peso entre las hembras castradas y las no castradas al aumento de la ingesta alimentaría y al descenso de la actividad voluntaria.
Otro dato que no debemos pasar por alto es que los requerimientos energéticos diarios para un perro de siete años de edad y tamaño medio disminuyen hasta un 20% con respecto a cuando era un adulto joven. Si con la edad la ingesta dietética no decrece proporcionalmente a los requerimientos energéticos del animal, esto conducirá a un aumento de peso.
Por otro lado, el hecho de que determinadas razas de perros presenten una incidencia desproporcionadamente alta de obesidad indica que los factores genéticos pueden jugar un papel importante en estos. Ha consecuencia de esto ha surgido la hipótesis de que esta tendencia genética era importante para la supervivencia del perro en su vida salvaje, ya que se ha visto que aquellos animales que acumulan eficazmente un exceso de energía, como es la grasa, toleran mejor periodos largos de privación dietética.
Los factores externos que afectan a la ingesta alimentaría incluyen estímulos como el sabor del alimento, su composición y textura, y el horario y situación ambiental de la alimentación. De estos factores el más importante es del sabor, ya que puede llevar a una ingesta excesiva. Muchas veces, vosotros seleccionáis la comida de vuestro perro en función de su aspecto y de la aceptación, sin plantearos si está bien o mal formulado.
Al alimentar a vuestro perro con estos sabrosos alimentos “ad livitum”, lo único que estáis haciendo es fabricar un perro “gordo”. Debemos comentar además la costumbre de añadir los sobrantes de las comidas, lo que ayuda aún más a la aparición de sobrepeso. Las comidas con un alto porcentaje de grasa son las más sabrosas, lo que hace que muchas veces vuestro perro consuma más de lo que necesita. El problema no sería tal si ese exceso de ingestión se realizara en dietas con un alto contenido de carbohidratos o de proteínas mucho más fáciles de metabolizar. Por tanto, si un animal consume una dieta determinada en cantidad superior a sus requerimientos calóricos, y este exceso de calorías es en forma de grasas, ganará más peso que si el exceso de calorías consumidas proviene de hidratos de carbono o de proteínas.
El diagnóstico de la obesidad debe incluir una exploración física, para valorar la presencia de edemas, ascitis, hipotiroidismo, hiperadrenocorticismo, o diabetes mellitus. El método más exacto para llevar a cabo el diagnóstico es el cálculo del porcentaje de grasa corporal. El uso de ultrasonidos para medir la cantidad de grasa subcutánea es un método rápido y no invasivo. El método más practico, es la palpación del tórax y del abdomen inferior, valorando el grosor del tejido celular subcutáneo. En los animales delgados veremos las costillas a simple vista. En un perro con un peso normal, las costillas se verán discretamente y podrán palparse con facilidad. Por el contrario en un animal con sobrepeso, la caja torácica no será visible a la exploración y, a la palpación, presentara un exceso de grasa subcutánea. Por último en el caso de que no sea posible palpar las costillas, se diagnosticará una obesidad importante.
PERRO DELGADO: Las costillas, vértebras lumbares y huesos de la pelvis se ven a simple vista. Hay ausencia de grasa palpable. Curvatura abdominal y cintura muy marcadas.
PERRO CON BAJO PESO: Costillas fácilmente palpables y cubiertas por muy poca grasa. Desde la parte superior, se aprecia fácilmente la cintura. La curvatura abdominal es evidente.
PERRO CON PESO NORMAL: Costillas palpables y sin exceso de grasa subcutánea. Desde la parte superior, la cintura se aprecia detrás de las costillas.
PERRO CON EXCESO DE PESO: Costillas palpables con discreto exceso de grasa subcutánea. A la inspección superior, la cintura es visible pero no marcada. La curvatura abdominal está muy poco marcada.
PERRO OBESO: Costillas no palpables por debajo de una gran cantidad de grasa subcutánea. Depósitos de grasa visibles en la región lumbar y base de la cola. Cintura muy poco aparente o no visible. Curvatura abdominal ausente(puede existir distensión abdominal importante.
El tratamiento de la obesidad, consiste a corto plazo en reducir la reserva de grasa corporal. Lo podemos conseguir mediante la restricción de la ingesta dietética, aumentando el gasto energético o combinando ambos métodos. A largo plazo nos debemos plantear que cuando el perro ya ha recuperado su peso ideal, debe mantenerlo.
El programa de pérdida de peso debe conducir a que el perro pierda el suficiente peso como para apreciar un cambio a las pocas semanas, pero disminuyendo al máximo la sensación de hambre y la pérdida de tejido magro corporal. Lo ideal es que el perro pierda entre un 1 y un 3% del peso corporal total, según el grado de obesidad, la edad y la situación clínica del animal.
Ejemplo: Un perro cuyo peso ideal sea 25kg y pese 30kg debería perder entre 0,3 y 0,9kg por semana.
Cualquier programa de reducción de peso debería incluir tres aspectos importantes, cambio de la conducta alimentaría, ejercicio y modificaciones dietéticas. El cambio de las conductas, incluyen tanto las de vosotros como propietarios, como las del perro.
Se trata de hacer desaparecer los hábitos negativos, como dar restos de comida, dar dietas energéticas y muy sabrosas, no dejar que el perro pida comida, y no darle con demasiada frecuencia galletas para perros. El perro debe estar lejos de la cocina mientras se prepara la comida y fuera del comedor cuando se come y utilizar más las caricias como premio que las “chucherias”. De que cumpláis estas recomendaciones dependerá en gran medida el éxito del programa. Sé, por experiencia que los fracasos resultan de vuestra escasa voluntad para llevarlos a cabo, aunque a veces opinéis que es culpa del alimento que vuestro veterinario ha recomendado.
El ejercicio es fundamental. Se ha comprobado que durante un ejercicio moderado pero importante, la ingesta calórica varía proporcionalmente con el gasto energético, mientras que la disminución de la actividad hasta un nivel sedentario produce un aumento de la ingesta alimentaría y un aumento de peso. Debe quedar claro que el aumento del ejercicio debe ser progresivo. Por ejemplo podéis empezar con veinte minutos, tres a cinco veces por semana e ir aumentando el tiempo y la intensidad a medida que vuestro perro vaya perdiendo peso y que su tolerancia la ejercicio sea mayor. Ahora que estamos en verano y que al mirarnos al espejo, pensamos en adelgazar para ponernos el bañador y estar “presentables”, os ruego que no incluyáis a vuestro perro en vuestro programa de reducción de peso. Me explico: he conocido casos de perros que han muerto por un sobreesfuerzo al ser sometidos a las sesiones de footing o bicicleta de sus dueños, de cara a lucir sus cuerpos en las playas. Mucho cuidado con esto.
De cualquier manera la dieta es el factor más importante. Habitualmente, aportando una dieta que contenga entre un 60 y un 70% de las calorías necesarias para mantener el peso corporal actual, se consigue una pérdida de peso adecuada. En algunos casos podemos llegar a reducir el aporte energético hasta un 40% de las calorías necesarias.
Existen en el mercado numerosas dietas adecuadas para la pérdida de peso. Todas estas dietas tienen reducido el contenido de grasas. Sin embargo, estas dietas presentan diferencias significativas en el contenido de fibra no digestible, hidratos de carbono hidrolizables y proteínas. Algunos productos sustituyen la grasa por hidratos de carbono digestibles, y otros contienen grandes cantidades de fibra no digestible. Lo que deberéis tener en cuenta, es que al principio vuestro perro estará más hambriento de lo normal.
Una vez que se haya conseguido dejar al perro en su peso ideal, deberán mantenerse los hábitos dietéticos y el ejercicio del animal establecido durante el tratamiento de la obesidad. La dieta utilizada hasta ese momento, será sustituida por una dieta de mantenimiento para adultos completa y equilibrada. Los malos hábitos que llevaron a vuestro perro a ser un “gordo” no deben volver.
Por tanto y como conclusión depende de vosotros que vuestro perro adelgace y, lo más importante, de un cachorro sobrealimentado, surgirá, sin duda, un adulto “torpe”y sedentario.José Enrique Zaldívar.
Clínica Veterinaria Colores.
Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A
28045-Madrid
Artículo publicado por J.E.Zaldívar en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 15 comentarios

CONVULSIONES EN EL PERRO: ¿ES EPILEPSIA O NO?

CONVULSIONES, ¿ES EPILEPSIA O NO?
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 2/02/07
A finales del siglo XIX, el médico
John Hughlings Jackson llegó a
la conclusión de que las convulsiones
epilépticas se debían a la anomalía
de «excesiva descarga neuronal» en
la sustancia gris cortical del cerebro.
Después de infinidad de estudios, actualmente
está establecida una catalogación
acerca de las convulsiones: convulsión,
convulsión epiléptica, convulsiones
epilépticas primarias (CEP), convulsiones
epilépticas secundarias (CES) y convulsiones
epilépticas reactivas (CER).
Nuestro trabajo comienza cuando el
propietario acude a la clínica y nos comunica
que su perro ha tenido un ataque
o, en términos coloquiales, que le ha dado
un «telele» o un «patatús». Como consecuencia
de esta preocupación resultará
en un principio bastante complicado obtener
toda la información necesaria y enfocar
el diagnóstico de una manera adecuada.
Nos pediréis una rápida solución
pero, queridos lectores, una vez más nos
estaréis pidiendo algo imposible. Las prisas
son malas consejeras.
CONVULSIONES EPILÉPTICAS
La convulsión epiléptica tiene un origen
neuronal específico, lo que no es
siempre así en el caso de los demás tipos
de convulsiones. Este razonamiento
nos debe remitir al título del artículo.
Componentes de la convulsión epiléptica
En la convulsión epiléptica propiamente
dicha se pueden diferenciar tres
componentes: aura, ictus y postictus.
■ Aura: Es la manifestación inicial,
que dura de minutos a horas y durante
la cual los perros pueden mostrar un
comportamiento anómalo, por ejemplo,
paseos continuos, lametazos, salivación,
vómitos, micción incontrolada, ladrido
excesivo, intentar llamar la atención…
Estos episodios pueden pasar inadvertidos
ya que quizá el dueño los relacione
con otros procesos.
■ Período ictal: Es el verdadero evento
convulsionante, que se manifiesta por tono
o movimiento muscular involuntario o
sensaciones o comportamientos anómalos.
Dura de segundos a minutos.
■ Período postictal: El perro muestra
un comportamiento inusual, le encontramos
desorientado, con una actividad intestinal-
vesical inadecuada, sed y apetito
aumentados pero con déficit neurológico,
que puede manifestarse en forma
de debilidad, ceguera, trastornos sensoriales
y motores. Su duración va de minutos
a días y suele ser el único período
de los tres que a veces nos cuenta el
propietario, sobre todo si el ictus se produjo
en su ausencia o mientras dormía.
TIPOS DE CRISIS
Los tipos de crisis han sido clasificados
en dos categorías principales: parciales
y generalizadas.
Las parciales se producen en la mayoría
de las ocasiones por una alteración
intracraneal focal y las podremos dividir
en simples y complejas. En las parciales
simples no hay alteración de la consciencia
y se manifiestan por contracciones
faciales, continuos golpes de pata o
mordisqueos en alguna zona del cuerpo.
Por el contrario, en las parciales
complejas habrá alteración de la consciencia
y a menudo comportamientos
extraños, como caza de moscas, agresiones
sin motivo, aullidos incesantes, inquietud
y trastornos motores.
A su vez, las crisis generalizadas han
sido clasificadas en convulsivas (gran
mal) y no convulsivas (pequeño mal). Se
originan en ambos hemisferios cerebrales
y son el tipo más frecuente en medicina
veterinaria. Se caracterizan por alteración
de la consciencia unida a signos
motores bilaterales, de naturaleza
tónico-clónica, tónica, mioclónica o incluso
atónica (crisis de desplome). Puede
aparecer una en 24 horas (aislada), dos
o más en 24 horas (agrupadas) o cada
30 minutos o más (continuadas), sin recuperación
de la normalidad en todo este
tiempo (status epilepticus). La variedad
de las crisis generalizadas no convulsivas
es la denominada ausencia, que
se manifiesta tan sólo por una alteración
de la consciencia.
EPILEPSIA IDIOPÁTICA
Cuando no es posible identificar la causa
la denominamos epilepsia idiopática o
critogénica o primaria (CEP). Si las convulsiones
son el resultado de anomalías
cerebrales estructurales las denominamos
CES, y si son la reacción de un cerebro
normal a una alteración orgánica transitoria
o a un estrés fisiológico las definimos
como CER. Esta clasificación es parecida
a la explicada al comienzo del artículo.
Por ello, consideraremos a los perros
CEP y CES como epilépticos, pero no así
a los CER ya que sus convulsiones no se
deben a ningún trastorno cerebral crónico
primario subyacente.
CONVULSIONES NO EPILÉPTICAS
En muchos casos nos encontramos con
manifestaciones clínicas que pueden imitar
convulsiones, cuya identificación es
sumamente importante. Un diagnóstico
incorrecto de estas convulsiones no epilépticas
nos llevaría a una medicación
innecesaria, incluso a que los propietarios
soportaran inútilmente una carga
emocional y económica que no tendría
sentido.
Dichas convulsiones no epilépticas
pueden ser no neurológicas y neurológicas.
Entre las primeras podemos señalar
el síncope de origen cardíaco, los trastornos
endocrinos relacionados con el
metabolismo de la glucosa, la enfermedad
de Addison, la hipocalcemia, la encefalopatía
hepática y las crisis urémicas.
Entre las segundas debemos incluir
los ataques vestibulares agudos, la narcolepsia
y las crisis de miastenia grave.
En todos estos casos de convulsiones
no epilépticas los perros no manifiestan
lo que he llamado períodos postictales,
con la excepción de aquellos que muestran
fenómenos de liberación autónoma
(por ejemplo, micción) tras un síncope y
los que padecen enfermedad vestibular
como consecuencia del vértigo.
DIAGNÓSTICO
De lo que el dueño nos cuente sacaremos
conclusiones importantes: tiempo de
duración, descripción, comportamiento
del animal, visión, marcha, patrones de
sueño-vigilia, aislamiento o deseo de
atención, manifestación de períodos inusuales
de agresividad o irritabilidad, incapacidad
de obedecer órdenes sencillas,
tropiezos al bajar o subir escaleras
y encontronazos contra objetos situados
lateralmente.
Han sido descritas por numerosos
neurólogos ciertas epilepsias caracterizadas
por crisis parciales simples con
sintomatología afectiva o por crisis parciales
complejas en que la principal característica
clínica es la agresividad y
que podría tener un sustrato genético.
Esto es particularmente cierto en el Cocker
Spaniel Inglés y en el Springer Spaniel,
con una alta incidencia de trastornos
de conducta caracterizados por
agresividad con una epilepsia subyacente,
confirmada por electroencefalo-
grama (EGG). Las alteraciones de este
tipo suelen aparecer en edades tan tempranas
como los seis meses. Se caracterizan
por episodios de mordeduras repentinas,
midriasis y agresión hacia personas
u objetos. Un cuadro similar ha
sido descrito en el Labrador Retriever.
En las primeras fases de la enfermedad
el perro puede tener un foco o escasos
focos epilépticos y a medida que
se suceden las crisis éstos aumentan, lo
que dará lugar al incremento de las
convulsiones.
Si el perro tiene menos de un año de
edad y presenta convulsiones, la consideración
es de enfermedades del desarrollo
y de causas inflamatorias, por ejemplo, la
encefalitis por moquillo o la hidrocefalia.
Razas predispuestas a la hidrocefalia
congénita son el Yorkshire, el Maltés, el
Chihuahua y los braquicéfalos. En los perros
entre 1 y 5 años la epilepsia más frecuente
es la idiopatía criptogénica (CEP),
aunque también a estas edades pueden
darse anomalías cerebrales congénitas,
que se agravarán con el tiempo. Si las
convulsiones aparecen a partir de los 5
años, debemos realizar pruebas para detectar
enfermedades metabólicas, pero si
se presentan en perros muy mayores debemos
pensar que se trata de patologías
cerebro-vasculares.
A medida que las convulsiones se hacen
más frecuentes el animal padecerá
hipertermia, hipoxia, edema cerebral e
isquemia, y a la postre elevación de la
presión intracraneal. Si no conseguimos
controlar el status epilepticus se producirá
necrosis, infarto o muerte cerebral. Todos
estos procesos que se producen en la sustancia
gris durante la convulsión dan lugar
a las alteraciones presentes durante
el período postictal, tal es el caso de pérdida
de la visión, movimientos de picadero,
paresia, desorientación y agresividad.
Algunos de estos cambios pueden durar
días o semanas, se conocen en medicina
humana como parálisis de Todd y suelen
ser reversibles con el tiempo.
Los perros con epilepsia recurrente y
rebelde pueden mostrar cambios de personalidad:
falta de obediencia crónica,
retraimiento, cambios en las relaciones
con otros perros o personas de la casa y
comportamientos agresivos sin mediar
provocación.
Las pruebas a realizar ante un perro
que padece convulsiones deben incluir
una analítica completa a fin de descartar
alteraciones metabólicas, técnicas de
imagen avanzadas como TAC, RM, e incluso
un análisis de líquido cefalorraquídeo.
Los análisis incluirán ácidos biliares
a fin de evaluar la función hepática, determinación
de glucosa e insulina en
ayunas por si existiera una hipoglucemia-
hiperinsulinemia provocada por un
insulinoma (tumor de células beta del
páncreas), tasas de plomo (si se sospecha
una intoxicación) y títulos séricos de
anticuerpos específicos para enfermedades
infecciosas.
Nuestro objetivo será encontrar la
causa de las convulsiones y, en la medida
de lo posible, reducirlas a la mínima
frecuencia y duración.
TRATAMIENTO
Si después de todos los estudios realizados
concluimos que el perro es epiléptico,
será necesario establecer un riguroso
plan terapéutico y de control de los
fármacos que vamos a utilizar.
El fármaco de elección es el fenobarbital,
que usaremos sabiendo que puede
provocar tolerancia, por ello prescribiremos
las mínimas dosis capaces de conseguir
el efecto deseado. Aun así, sabemos
que estas dosis deberán ser aumentadas
en el transcurso del tratamiento.
Tampoco podemos olvidar los posibles
efectos adversos de la medicación, como
cambios de comportamiento (hiperexcitabilidad
e inquietud) y hepatotoxicidad.
Al iniciar la terapia podremos observar
somnolencia, que se disipará a
los pocos días. Aparecerá poliuria (más
volumen de orina), polidipsia (más ingestión
de agua) y polifagia (exceso de
hambre). Como complicación grave se
puede desarrollar una dependencia física
del fenobarbital, de modo que aparecen
convulsiones cuando baja su concentración
en sangre. Además, se puede
dar una tolerancia funcional al medicamento,
es decir, pérdida de efectividad,
a pesar de que la dosis terapéutica efectiva
medida en el suero sanguíneo sea
la adecuada.
La incidencia de la epilepsia oscila entre
0,5-2,3 por ciento y entre el 20-25
por ciento de los perros tratados (algunos
estudios elevan la cifra al 40 por
ciento) son considerados como no bien
controlados, por lo que pasan a clasificarse
como epilépticos rebeldes.
Otro medicamento que usamos con frecuencia
es el bromuro potásico, que recientemente
ha aparecido en forma de
cápsulas para prescripción veterinaria en
tres presentaciones, acomodadas al peso
de cada perro a tratar. Su nombre comercial
es Epilase. Su uso nos evitará tener
que prescribir el bromuro en forma de sal
inorgánica diluida en agua como veníamos
haciendo hasta hace poco. Este medicamento
combinado con el fenobarbital
reduce el número y la intensidad de las
convulsiones en la mayor parte de los perros.
La utilización del bromuro potásico,
además, nos permite reducir la cantidad
de fenobarbital e incluso en algunos casos
usarlo como monoterapia.
Existen otros fármacos que los clínicos
podemos manejar cuando el fenobarbital
o el bromuro, solos o combinados,
no son efectivos. Este sería el caso de la
carbamazepina, oxcarbazepina, lamotrigina,
felbamato, vigabatrin, gabapentin,
topiramato, etc., todos ellos usados
con frecuencia en el tratamiento de la
epilepsia en medicina humana pero poco
contrastados en veterinaria.
SUGERENCIA
Termino este artículo con una sugerencia:
nos es de gran ayuda que el dueño
grave en una cinta de vídeo los ataques
del perro, ya que su visualización nos
ayuda enormemente al establecimiento
de un diagnóstico correcto. Como se
suele decir, «una imagen vale más que
mil palabras», pero, como digo yo, «no
es epilepsia todo lo que parece.
Jose Enrique Zaldívar Laguía. Clínica Veterinaria Colores. Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid. Artículo publicado en la revista El Mundo del Perro.

Es frecuente que
los perros con
epilepsia
recurrente
experimenten
cambios en su
comportamiento

Aparición de la primera crisis
5 años
EPILEPSIA IDIOPÁTICA X
Desórdenes hereditarios o
congénitos
Hidrocefalia X
Lisencefalia X
Porencefalia X
Enfermedades metabólicas X
de almacenamiento
Intracraneal EPILEPSIA
SINTOMÁTICA Neoplásica
Primaria X X
Neoplásica
Secundaria X
Inflamatoria
Rabia, moquillo, meningoencefa- X X X
litis granulomatosa, toxoplasmosis
Traumatismos
Trauma craneocefálico XX X XX
Vasculopatías
Isquemia, ACV X
Nutricionales
Deficiencia de tiamina X X X
EPILEPSIA CRIPTOGENÉTICA XX X XX
Metabólica
Hipoglucemia (dietética) X
Hipoglucemia (insulinoma) X
Hipocalcemia X X
Extracraneal Síndromes Encefalopatía hepática X
Especiales Anastomosis porto-cava
congénita X
Hiperlipoproteinemia X X
Crisis urémicas X X X
Tóxicas
Plomo, fosforados, etilenglicol,
clorados, carbamatos, estricnina, XX X X
metaldehído, etc.

«Recientemente
hemos
encontrado
indicios de que
cualquier perro
es un epiléptico
potencial»,
George Farnbach,
1984

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 414 comentarios

DIABETES MELLITUS EN EL PERRO

DIABETES MELLITUS EN EL PERRO
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 2/02/07Diabetes mellitus
Durante casi dos mil años, hasta el descubrimiento de la insulina en 1921, la diabetes era una
enfermedad mortal.
Arateus (138-81 a.C.) decía: «Así me parece que la enfermedad recibió el nombre de “diabetes” de
la palabra griega que significa sifón, debido a que el líquido no permanece en el organismo sino
que lo utiliza como una escalera mediante la cual abandona el cuerpo humano». Nuestros
antepasados deben de haberse sorprendido ante esta extraña escalera, que permitía a los líquidos
abandonar organismos, abocando al paciente a una sed inaplacable y a la emaciación.
La diabetes es una enfermedad «relativamente
» frecuente, muy fácil
de diagnosticar pero, a veces, bastante
difícil de controlar. Todos hemos
oído hablar de ella, y casi todos conocemos
a alguien que la padece, familiar o
amigo.
¿QUÉ ES LA DIABETES?
La diabetes es definida como un desorden
en el metabolismo de los hidratos
de carbono, grasas y proteínas causado
por una deficiencia de insulina, que
puede ser absoluta o relativa. Por su
parte, la insulina es una hormona secretada
en las células beta del páncreas,
cuya producción permite controlar la
glucemia (niveles de glucosa en sangre).
La deficiencia de insulina ocasiona un
deterioro en la capacidad de los tejidos
para utilizar los nutrientes, lo que se traduce
en un aumento de glucosa en sangre
(hiperglucemia).
En condiciones normales, cuando la
glucosa excede de 110 mg/dl se secreta
insulina y la glucemia baja a su valor
normal (80-110 mg/dl). Cuando la glucemia
disminuye por debajo de 60
mg/dl se inhiben la secreción y síntesis
normales de insulina, lo que limita la utilización
de glucosa por los tejidos y permite
que la glucemia aumente al rango
fisiológico normal.
El organismo obtiene su energía en
forma de carbohidratos, grasas y proteínas
a través de la dieta. Esto proporciona
combustible para 4-8 horas de metabolismo
celular. Después de este período
el organismo se nutrirá de la glucosa
producida por el hígado, principalmente,
pero todo ello controlado por la mayor
o menor producción de insulina por
las células pancreáticas.
TIPOS DE DIABETES
La diabetes es clasificada de acuerdo
con la enfermedad en los seres humanos,
es decir, como tipo I y tipo II. La tipo I se
caracteriza por la destrucción de células
beta, lo que determina la pérdida progresiva
y al final completa de la secreción de
insulina. Los perros que sufren la diabetes
mellitus de tipo I pueden tener un comienzo
repentino de síntomas debido a la
pérdida rápida de la capacidad de producir
insulina. Estos casos requieren insulinización
desde el momento del diagnóstico
y son denominados diabéticos insulinodependientes
(DMID). Otros perros
pueden tener una pérdida gradual de la
secreción de insulina, ya que sus células
beta serán destruidas con lentitud. Estos
animales pueden tener un período inicial
en el que la hiperglucemia sea leve o de
fácil control, en cuyo caso se trata de diabéticos
insulinoindependientes (DMIID),
aunque a largo plazo estos perros también
la necesitarán.
La diabetes mellitus tipo II es un poco
más difícil de entender y se caracteriza
por lo que llamamos «resistencia a la insulina
» y por células beta «disfuncionales
». La secreción de insulina por parte
de estas células será alta, baja o normal,
pero insuficiente para superar la
resistencia a la misma en los tejidos periféricos.
Es, por explicarlo de otro modo,
como si los tejidos no obedecieran a
las órdenes de la insulina o no fueran
capaces de hacer lo que se les manda.
En cuanto al metabolismo o síntesis de
glucosa, estos perros pueden tener
DMID o DMIID, es decir, necesitar o no
insulina según la magnitud de la insulinorresistencia
y del estado funcional de
las células beta en cuanto a su capacidad
de producir y secretar la hormona
en cantidades bajas, normales o altas.
En los perros también se reconoce
una diabetes secundaria, producida
por una intolerancia a los carbohidratos
(glucosa) debido a la presencia de
una enfermedad o a un tratamiento farmacológico
que antagoniza o contrarresta
los efectos de la insulina y que
puede conducir al agotamiento de las
células beta del páncreas con la aparición
de una diabetes insulinodependiente.
Causas de la aparición de este
problema son el síndrome de Cushing
(exceso de cortisol) —ver EL MUNDO DEL
PERRO, n.º 292—, la gestación (exceso
de progesterona), el uso de glucocorticoides
para tratar determinadas enfermedades,
así como la administración
de acetato de
megestrol o de medroxiprogesterona
para inhibir el
celo.
La presentación de diabetes
durante la gestación implica
una situación delicada,
ya que la administración
de insulina para
controlarla puede provocar
un aumento del tamaño fetal
y, por tanto, un parto distócico.
Por otra parte, algunas
perras pueden presentar
diabetes secundaria durante
un diestro prolongado, debido
a la producción de
progesterona por un quiste
ovárico luteinizado. Dado
que estas perras pueden desarrollar
a la larga una
DMID se recomienda su esterilización
en cuanto sea
posible.
TRATAMIENTO
Que el tratamiento sea el adecuado
dependerá de cómo interpretemos los
signos clínicos, los valores de glucosa en
orina y las determinaciones periódicas
de glucosa en sangre. La reaparición de
síntomas una vez instaurada la terapia
en un diabético previamente bien controlado
indicarán la necesidad de mejorar
el control. El comportamiento de la
glucosa medida en la orina por vosotros
también podrá indicarnos el inicio de la
desregulación.
Evidentemente, la finalidad del tratamiento
es eliminar los síntomas observados
o minimizarlos limitando las fluctuaciones
de glucosa. Esto lo conseguiremos
con la administración de la insulina
apropiada, dieta, ejercicio, la prevención
y control de trastornos inflamatorios,
infecciosos, neoplásicos y endocrinos.
Los buenos resultados dependerán del
número de células beta funcionales que
queden en el páncreas y de la variación
individual de la respuesta al tratamiento.
La pérdida de peso en presencia de un
buen apetito a menudo es signo de que
la glucemia no se controla adecuadamente,
aunque a veces la dieta baja en
grasas puede ser la apropiada para el
perro diabético. Las infecciones recurrentes
en piel, vías urinarias o vías respiratorias
también pueden ser indicadoras
de que la hiperglucemia persiste.
El ejercicio es muy importante, debe
realizarse todos los días a la misma hora.
Una excepción serían los perros de
caza, a los que debemos disminuir la
dosis de insulina en los días en que hagan
un mayor esfuerzo. La
cantidad a reducir es difícil
de determinar, pero recomendamos
un 50 por ciento
al principio y hacer ajustes
según los síntomas y las
eventuales hipoglucemias.
Los signos de esta complicación
deben ser identificados
rápidamente por el cazador
o guía y tener siempre a
mano fuentes de glucosa.
La insulinoterapia es el aspecto
más importante del
tratamiento de la diabetes
mellitus. Desde su descubrimiento
en 1921 se han desarrollado
varios tipos de
formulaciones, las hay de
acción corta (regular), intermedia
(lenta, NPH) o prolongada
(ultralenta), así como
mezclas de las anteriores
en función de la
prontitud, duración e intensidad
del efecto después de su administración
por vía subcutánea. También
existen diferentes presentaciones en función
de la especie animal de las que se
obtiene. Así, tenemos la bovina, la porcina
y la obtenida por ingeniería genética,
llamada recombinante humana. En
perros podemos utilizar esta última,
aunque existe en el mercado una de uso
veterinario, de origen porcino, llamada
caninsulín, que yo he usado con excelentes
resultados. Otros veterinarios recomiendan
el uso de las porcinas y bovinas
en sus presentaciones NPH y lentas.
La experiencia de cada uno será la
que determine cuál es la más adecuada
para cada caso.
El tratamiento se suele iniciar con una
inyección al día en dosis de 0,5 UI/kg,
pero normalmente serán necesarias dos
inyecciones diarias y llegar hasta 1
UI/kg para conseguir un adecuado control
del proceso. Los reajustes de dosis
debemos hacerlos a razón de 0,53 UI
por animal cada cinco días en caso de
ser necesarios.
En veterinaria, la insulina puede administrarse
antes de las comidas a animales
diabéticos que habitualmente tengan
un buen apetito. Sin embargo, nos
encontramos, a veces, con perros que
manifiestan un apetito selectivo, en cuyo
caso es mejor pincharles en el momento
de la comida. Si no ingiere alimento
puede reducirse la dosis a la mitad o no
administrarse y llevar al perro al veterinario
para determinar la causa de la
anorexia.
El control de la glucemia puede tardar
un mes en lograrse y se habrá conseguido
cuando se resuelvan los signos clínicos,
el perro se encuentre saludable, su
peso corporal sea estable, vosotros estéis
satisfechos y, si es posible, la glucemia
varíe entre 100 y 250 mg/dl durante
el día. Vuestra opinión en cuanto a la
ingestión de agua, diuresis, apetito y peso
corporal es de gran importancia. Una
vez conseguido un buen valor de glucosa
en sangre, haremos controles cada
tres o cuatro meses, cuyos resultados no
permitirán ajustar la terapia con insulina.
Los ajustes en la dosificación serán
frecuentes, por lo que es importante establecer
un rango de dosificaciones «seguras
». La vigilancia ocasional de la orina
para buscar glucosuria o cetonuria
pueden proporcionar información útil. El
sitio adecuado para administrar las inyecciones
son los laterales del tórax y
del abdomen. La parte posterior del cuello
tiene el inconveniente de la falta de
irrigación y la fibrosis que inducen las
inyecciones repetidas.
TRATAMIENTO NUTRICIONAL
El tratamiento nutricional está encaminado
a suministrar los nutrientes adecuados
para lograr y mantener una condición
física y un peso corporal ideal, y crear las
condiciones óptimas para un control satisfactorio
de la glucemia y para prevenir o
corregir enfermedades concurrentes o
complicaciones de la enfermedad. Las ingestas
deben ser consistentes, con un horario
de comidas coordinado con los efectos
fisiológicos de la insulina administrada.
Debéis suministrar una mezcla de
alimentos enlatados y secos, evitando los
blandos y húmedos debido a los efectos
hiperglucemiantes de determinados elementos
presentes en ellos.
Las dietas que contienen cantidades
aumentadas de fibra ayudan a favorecer
la pérdida de peso, hacen más lenta
la absorción de glucosa desde el tubo
digestivo y aumentan así las posibilidades
de control de la hiperglucemia. Si
vuestro perro es obeso, el adelgazamiento
debe ser gradual a lo largo de
varios meses. Los requerimientos de insulina
irán disminuyendo a medida que
el perro pierde peso y debe ser tenido
en cuenta para realizar los ajustes necesarios.
Lo contrario ocurrirá si el perro
estaba delgado al iniciar el tratamiento
y se produce una ganancia de peso. El
horario de comidas es muy importante,
ya que en los diabéticos la secreción de
insulina es insuficiente o nula, por lo que
la ingesta debe coordinarse con los
efectos fisiológicos de la insulina inyectada.
Se deben dividir las comidas, intentando
que vuestro perro las ingiera
lentamente. Si recibe una sola inyección
al día, deberá comer tres veces, y si recibe
dos, deberá hacerlo cuatro. Como
a efectos prácticos la mayoría de vosotros
tendréis problemas para cumplir este
horario, normalmente será suficiente
hacer coincidir las comidas con las inyecciones
de insulina, si es que el perro
recibe dos administraciones diarias. Si
sólo le aplicáis una inyección, se le dará
una comida un ese momento y otra ocho
o diez horas después.
Si nos encontramos con un perro con
diversas patologías, la dieta a suministrar
debe ser la adecuada para la enfermedad
más grave de las que tenga, la que
realmente tiene más posibilidades de
acabar con su vida. Así, una dieta para
insuficiencia renal crónica, insuficiencia
cardíaca o pancreatitis es más importante
que la empleada para la diabetes, ya
que la hiperglucemia puede ser controlada
con la insulina. Esto no significa que
el perro pueda comer lo que quiera, porque
la insulina no es la panacea. Si por
suerte su único problema es la diabetes,
lo ideal es que le suministréis una dieta
adecuada y la insulina. Vivirá mucho
más, os lo aseguro.
Aquí termina mi exposición sobre las
generalidades de la diabetes mellitus.
Os parecerá una enfermedad de fácil
contro, pero no es así. En un próximo
artículo escribiré sobre las complicaciones
que en numerosas ocasiones nos
acarrearán los cuadros clínicos y también
sobre los novedosos tratamientos
alternativos que ya se han aplicado en
medicina humana y que seguramente en
un futuro, que supongo aún lejano, podremos
aplicar a nuestros perros.
José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores. Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.28045-Madrid

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 46 comentarios

COMPLICACIONES DE LA DIABETES MELLITUS EN EL PERRO

COMPLICACIONES DE LA DIABETES MELLITUS
Publicado por José Enrique Zaldívar Laguía on 2/02/07Muchos de vosotros, conocéis personas diabéticas
que a lo largo de su
enfermedad soportan algunas
de estas complicaciones. Pues bien,
debéis saber que dichas complicaciones,
a veces devastadoras, aparecen en el
ser humano quince o veinte años después
de ser diagnosticados. De hecho,
el principal factor de riesgo común a estas
complicaciones en la población humana
es la duración de la diabetes y su
prolongación en el tiempo. Dado que un
perro diabético no suele vivir más de
cinco después de ser diagnosticado, la
aparición de las complicaciones que voy
a describir es menos frecuente que en la
especie humana, pero aun así debemos
tenerlas muy presentes. A su vez, cuanto
más nos cueste controlar la hiperglucemia,
más posibilidades habrá de que éstas
aparezcan.
NEFROPATÍA DIABÉTICA
Entre un 40-50 por ciento de los diabéticos
humanos insulinodependientes
desarrollará una nefropatía y dos tercios
de éstos insuficiencia renal. Este síndrome,
sin embargo, es bastante menos frecuente
en pacientes veterinarios. La explicación,
la misma que la expuesta en
la introducción, la diferencia abismal de
longevidad posdiagnóstico. En algunos
perros han sido diagnosticadas alteraciones
del glomérulo renal. Al principio
la filtración glomerular está alimentada
por incremento tanto del flujo sanguíneo
a nivel del glomérulo renal como de la
presión intracapilar. A medida que el
proceso progresa, disminuye la filtración
renal como consecuencia de la presentación
de hipertensión.
Existe correlación entre retinopatía y
nefropatía hasta el punto de que si hay
alteración renal y no hay alteración ocular
debemos pensar que la primera no
es debida a la diabetes.
Un buen control de la hiperglucemia
supondrá la reducción de posibilidades
de presentación de esta complicación y
un tratamiento con antihipertensores retrasará
notablemente el fatal desenlace.
NEUROPATÍA DIABÉTICA
Es junto con la catarata la complicación
más frecuente. Se presenta en forma
de una polineuropatía simétrica que
afecta primariamente a las extremidades
posteriores. Se presenta atrofia muscular,
reflejos deprimidos en el tren posterior y
déficits en pruebas de reacción postural.
La propiocepción estará disminuida. En
casos graves el problema se extenderá a
las extremidades anteriores dando lugar
a tetraparesia. Se han descrito neuropatías
subclínicas en perros diabéticos. Estos
animales se muestran normales a las
exploraciones neurológicas, aunque los
estudios electrofisiológicos indican desnervación
que afecta fundamentalmente
al nervio ciático y al nervio radial.
La causa de la degeneración de células
nerviosas sería debida a alteraciones
vasculares y metabólicas.
Concluyo esta primera trilogía de complicaciones
(catarata y retinopatía-nefropatía-
neuropatía) diciendo que son poco
frecuentes en el perro, excepto la prime-
ra, pero que —muy importante— dado
que en medicina veterinaria se avanza en
el tratamiento de esta enfermedad y que,
por tanto, el animal diabético vive más
tiempo, es posible que las complicaciones
tardías de la diabetes pasen a ser más
frecuentes. De hecho, recientemente he
atendido en nuestra clínica
una perra mestiza de quince
años con diabetes desde hace
seis. Quedó ciega poco después
de ser diagnosticada y
operada con éxito —aunque
actualmente está ciega de nuevo—.
Hoy día presenta neuropatía,
con déficit neurológico
posterior y estreñimiento. Este
caso ilustra claramente lo expuesto
anteriormente.
ENFERMEDADES INFECCIOSAS
En los pacientes diabéticos
parecen ser más corrientes
varias afecciones infecciosas
y son frecuentes algunas de aparición
inusual, incluso las hay casi exclusivas
de este tipo de enfermos. Al parecer
los neutrófilos (los glóbulos blancos de
los que depende la defensa del organismo)
del diabético exhiben un metabolismo
anómalo que dificulta sus funciones.
Su poder bactericida disminuye
cuando los niveles de glucosa no están
bien controlados.
INFECCIONES URINARIAS
La prevalencia de infecciones urinarias
en diabéticos es fuente de controversia.
La bacteriuria (presencia de bacterias
en orina) es más frecuente en
hembras diabéticas que en las que no
los son. No se sabe a ciencia cierta si
esta alteración debe ser tratada con antibióticos
o no, de modo que hay partidarios
y detractores. Yo me alineo con el
primer grupo, para evitar complicaciones
infecciosas que pudieran afectar a
las vías urinarias superiores y en especial
al riñón (pielonefritis), así como para
evitar resistencias a la insulina o la
aparición de cetoacidosis diabética.
INFECCIONES
RESPIRATORIAS
Algunos autores
afirman que las
neumonías son
más frecuentes en
pacientes diabéticos, a lo que colaboraría
la mayor presencia de bacterias
en la orofaringe y una motilidad esofágica
deficiente que aumentaría el riesgo
de aspiración de alimentos y su posible
entrada en el árbol respiratorio. A
pesar de todo esto, podemos considerar
que la incidencia de este tipo de infecciones
en perros diabéticos es insignificante.
INFECCIONES CUTÁNEAS
Las infecciones de piel, sobre todo las
provocadas por estafilococos, son las
más habituales en diabéticos. Estas infecciones
incluyen las frecuentes otitis
externas.
La posibilidad de aparición de infecciones
insólitas debe tenerse en cuenta
en todos los perros con esta enfermedad,
por lo que los veterinarios deberemos
estar pendientes de su presentación.
En todos los casos un control estricto
de la glucemia será el denominador común
para un tratamiento eficaz.
Para concluir esta amplia revisión de
la diabetes mellitus, que con este artículo
queda completada, me hago eco de lo
escrito por la doctora Deborah S. Greco:
«Como veterinarios deberíamos reconocer
nuestra gran deuda con los animales
empleados en la investigación de
la diabetes. Ésta ha resultado en maravillas
tales como el desarrollo de la insulinoterapia,
bombas de insulina, trasplantes
pancreáticos e hipoglucemiantes
orales.
COMPLICACIONES GASTROINTESTINALES:
En medicina humana son muchas las
complicaciones gastrointestinales, hasta
un 76 por ciento de los diabéticos las
sufren, abarcando todo el tracto digestivo,
desde la cavidad oral hasta el recto. Se
han descrito en humanos varias afecciones
de la cavidad oral, como la sialosis
(hipertrofia de glándulas salivares), la
serostomía (sensación subjetiva de
sequedad oral) y el síndrome de la boca
ardiente.
Las afecciones gingivales y periodontales
también son frecuentes.
En veterinaria no podemos decir de forma
concluyente que las afecciones orales
sean más corrientes en perros
diabéticos. Dado que las alteraciones
periodontales y las estomatitis son más
frecuentes en perros mayores, es
importante someter a todos los pacientes
diabéticos a una exploración oral
detallada, a fin de eliminar la enfermedad
oral como posible causa de anorexia y
dificultad para tragar.
En el 50 por ciento de los casos los
diabéticos humanos presentan anomalías
esofágicas, siendo la más corriente el
reflujo gastroesofágico. Esto viene
derivado de anomalías neuronales.
A nivel gástrico han sido descritas
la gastroparesia diabética y varias
formas de gastritis. La función gástrica
normal es muy importante para el
equilibrio de la glucosa, por lo que una
motilidad gastrointestinal anómala
puede afectar significativamente el
control de la
glucemia. En estos
pacientes es
frecuente el retraso
en el vaciado del
estómago.
En relación con el
intestino pueden
aparecer diarreas, estreñimiento,
incontinencia fecal, dilatación de colon y
pseudoobstrucción. Es más habitual el
estreñimiento que la diarrea,
probablemente provocado por un problema
neurológico.
Cerca de un 38 por ciento de perros
diabéticos pueden presentar uno o varios
de estos trastornos descritos que deben
ser tratados de forma adecuada.
Los trastornos hepáticos pueden ser
frecuentes en los perros diabéticos, siendo
el hígado graso el hallazgo más frecuente,
habiéndose detectado también estados
precirróticos.
Existe una creencia bastante extendida de
que la pancreatitis crónica a menudo
resulta en diabetes mellitus, por
destrucción de las células de los islotes
pancreáticos. La incidencia de alteraciones
del páncreas en pacientes diabéticos no ha
quedado clara, aunque sí es cierto que
cuando hay diarrea, hay esteatorrea (grasa
en heces), muy típico del mal
funcionamiento pancreático. Aun así,
podemos concluir que la coexistencia de
pancreatitis y diabetes en el perro es
sumamente rara.
Cataratas
La incidencia de cataratas en el perro diabético es muy alta (68 por ciento) y es la
complicación a largo plazo más frecuente. Se produce por la entrada de glucosa en el
cristalino a partir del humor acuoso del globo ocular. Es un proceso irreversible que se
puede presentar en cuestión de días o meses.
Esta ceguera puede corregirse al extirpar el cristalino afectado y la visión se recupera
hasta en un 85 por ciento de los casos. A vosotros,
propietarios, os suele preocupar la rapidez con que progresan
algunas cataratas hacia la ceguera. A veces, vuestra primera
consulta se refiere a la pérdida de visión y no a los signos
clínicos habituales, por ejemplo, polidipsia y poliuria.
El éxito de la cirugía dependerá de la existencia o no de
retinopatía, por lo que antes de operar se debe realizar un
profundo examen ocular que debe incluir una
electrorretinografía. Debemos asegurarnos, además, de que no
exista una uveítis, que deberá ser tratada antes de la
intervención.
La cirugía de cataratas debe quedar reservada para perros
ciegos de ambos ojos o que pronto perderán la visión y se
practica cuando las cataratas están maduras o casi maduras.
La recuperación de la visión suele ser rápida si la cirugía tiene
éxito.
Dado que la retinopatía es consecuencia de la hiperglucemia,
un buen control de ésta minimiza los riesgos de aparición de
esta complicación.

José Enrique Zaldívar Laguía.
Clínica Veterinaria Colores. Paseo Santa María de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid.
Artículo publicado por José Enrique Zaldívar en la revista El Mundo del Perro.

febrero 17, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 30 comentarios

HIPOTIROIDISMO: El gran imitador

La glándula tiroides se sitúa

sobre las caras laterales de

la tráquea, cerca de la

laringe, y se extiende a lo

largo de los seis o siete

primeros anillos traqueales.

Una de las enfermedades que

puede padecer esta glándula

es el hipotiroidismo, el

trastorno endocrino

(hormonal) más común en los

perros junto a la diabetes

mellitus. Éste se caracteriza

por un amplio abanico de

manifestaciones clínicas

asociadas a déficit de

hormonas tiroideas. También

es la endocrinopatía

sobrediagnosticada con

más frecuencia

Hipotiroidismo

Las hormonas tiroideas afectan a

todos los aspectos del metabolismo

de carbohidratos y grasas, tienen

efectos muy importantes sobre la funcionalidad

cardíaca y respiratoria, estimulan

la producción de glóbulos rojos y

forman parte importante del metabolismo

óseo. Por tanto, como comprenderéis,

su carencia, que es lo que se conoce

como hipotiroidismo, dará lugar a un

cuadro de síntomas complejo y variado.

En esencia, ningún tejido o sistema orgánico

escapa a los efectos de la insuficiencia

de hormonas tiroideas.

La glándula tiroides canina secreta

dos hormonas, T4 y T3, en una proporción

de 20:1. La T4 es, además, transformada

en el hígado en T3, que es, por

tanto, la más activa biológicamente. El

mayor modulador de la producción de

hormona tiroidea es la hormona estimulante

del tiroides (TSH), la cual es secretada

por la hipófisis. Esta hormona, a su

vez, será regulada por los niveles de T4

y T3 en sangre y por la hormona liberadora

de TSH, la llamada TRH, que se secreta

en el hipotálamo. Es sencillo de

comprender según el cuadro 1.

Dividiremos el hipotiroidismo en primario,

secundario y terciario. El más importante,

el más común ya que supone

el 90 por ciento de los casos que nos

vamos a encontrar, es el primario, es decir,

el que afecta directamente a la glándula

tiroides.

El otro 10 por ciento se reparte en las

patologías que afectan a la hipófisis (secundario)

o al hipotálamo (terciario).

CAUSAS DE LOS DISTINTOS

HIPOTIROIDISMOS

Hipotiroidismo primario

Tiroiditis linfocítica (*), atrofia idiopática,

neoplasia (tumor) e iatrogénicas

(cirugía, medicaciones antitiroideas,

tratamientos con yodo radiactivo, fármacos).

Hipotiroidismo secundario

Malformación de la glándula hipófisis,

quiste de la glándula hipófisis, tumor de

la glándula hipófisis, síndrome del enfermo

eutiroideo, síndrome de Cushing

natural, fármacos (corticoesteroides),

radiaciones y extirpación

de glándula hipófisis.

Hipotiroidismo terciario

Malformación congénita y

destrucción del hipotálamo.

POSIBLES CAUSAS

Los cálculos de la incidencia

de hipotiroidismo canino varían

de 1:156 a 1:500, según los

criterios diagnósticos.

La tiroiditis linfocítica (enfermedad

de Hashimoto) consiste

en la destrucción de la glándula

tiroides. Pueden pasar entre

tres y cuatro años desde el comienzo

del proceso hasta su

destrucción total. Cuando el 75

por ciento de ella está destruida

aparecerá la sintomatología.

Al parecer, la genética sería

la responsable, de hecho

existen estudios de familias caninas

en que esta patología se

transmitía de generación en

generación. Su heredabilidad

ha sido demostrada en Beagles

y existe cierta predisposición racial.

Desde el punto de vista conceptual

la creación de «razas» de perros

implica una endogamia de tal magnitud

que el aumento de los fenómenos negativos

parece igual de probable que el incremento

de las características positivas

deseables para una raza. Esto no lo digo

yo, sino destacados genetistas. Entiendo

que hay criadores que cuidan mucho evitar

en lo posible la consanguinidad, pero

no siempre es así, y más allá de nuestras

fronteras lo desconozco. En los próximos

años, dada la importante afluencia de

perros del este de Europa, veremos lo

que nos encontramos. Espero poder contároslo.

Respecto al hipotiroidismo primario,

os puedo citar un estudio realizado sobre

2.642 casos de hipotiroidismo en

que el 3,6 por ciento de los perros tenía

menos de un año, lo que hace suponer

que esos animales tenían defectos congénitos

de tiroides. Por desgracia, el hipotiroidismo

congénito probablemente

provoque la muerte temprana de casi todos

los cachorros afectados, y la causa

del fallecimiento se diagnostica ampliamente

como «síndrome del cachorro en

desvanecimiento». Por tanto, la mayor

parte de los cachorros con hipotiroidismo

no se diagnostican y, por tanto, no

se documentan.

Pudiera ser que los perros castrados

de ambos sexos tuvieran un riesgo más

alto. Se puede presentar a cualquier

edad. Para unos autores es más frecuente

entre los 4 y 6 años y para

otros entre los 6 y 10 años. Mi experiencia

personal me acerca más a este

último grupo y entre las razas me quedo

con el Schnauzer Miniatura. Curiosamente,

hace cuatro años tuve tres

casos en ejemplares de esta raza que

«casualmente» pertenecían al mismo

criadero. ¿Consanguinidad? Pues sí,

seguro.

SÍNTOMAS

La sintomatología de esta enfermedad

endocrina es variadísima, por lo que

queda justificado el sinónimo del titular

del artículo: el gran imitador. Imita síntomas

de un sinfín de patologías caninas,

de ahí la dificultad relativa de su diagnóstico

y el que a veces sea erróneamente

diagnosticada.

Pensaréis que si todo

esto se manifiesta de forma global el

diagnóstico será sencillo, pero no paréis

de leer, os daréis cuenta de que las apariencias,

para variar, nos vuelven a engañar.

Por ejemplo, el mito de que la

obesidad a menudo es causada por hipotiroidismo

es una falacia.

Un perro hipotiroideo puede presentar

signos generales y tener la piel normal,

presentar signos generales y la piel alterada,

incluso tan sólo tener alterada la

piel. Un perro se podrá mostrar letárgico,

tener depresión o embotamiento

mental y sensación de frío, otro puede

estar atento y activo, tener una masa

muscular adecuada, estar delgado y no

buscar calor. Los dos pueden ser hipotiroideos,

tendrán la misma enfermedad,

pero… Os puedo decir que los síntomas

irán apareciendo gradualmente, por lo

que el diagnóstico precoz es difícil. Muchas

veces, vosotros, propietarios, os

habréis adaptado de manera inconsciente

a los cambios de vuestro perro.

Solamente después de que vuelve a la

normalidad, una vez iniciado el tratamiento,

os daréis cuenta de que realmente

vuestro compañero estaba enfermo.

El comentario más generalizado será:

«Vuelve a ser el que era».

En los perros adultos se produce una

disminución del metabolismo, lo que se

traduce en efectos sobre el estado mental

y la actividad.

Los signos cutáneos clásicos comprenden

alopecia troncal bilateral simétrica que

tiende a respetar las extremidades; pelaje

opaco, seco y quebradizo, que se depila

con facilidad y no vuelve a crecer después

del rasurado (esto puede ocurrir en otras

endocrinopatías); seborrea seca u oleosa y

susceptibilidad a infecciones cutáneas. La

alopecia puede afectar a la parte posterior

de los muslos y a la cola («cola

de rata»). Al principio esta

falta de pelo puede afectar

solamente a las superficies de

contacto. Las heridas no cicatrizan

de forma adecuada y

al menor golpe pueden aparecer

hematomas.

Una complicación grave

de esta enfermedad es el engrosamiento

cutáneo llamado

mixedema, que suele

marcarse más en la frente y

en la cara y que junto a la

caída de párpados superiores

provoca la aparición de

una «expresión trágica». El

coma por mixedema puede

producir la muerte en poco

tiempo, y aunque raramente

se reconoce podría ser más

frecuente de lo que pensamos.

El coma produce una

descompensación del hipotiroidismo

crónico a menudo

inducido por la administración

de fármacos. Veremos

una rápida alteración del

estado mental, bajada térmica,

bradicardia, hipotensión e hipoventilación,

acompañada a veces de derrame

pleural, todo ello complicado con

infecciones. Si el tratamiento (levotiroxina)

no se instaura con rapidez el perro

morirá. No podemos esperar a los resultados

del laboratorio, así que aquí el

ojo clínico es importante, diría más, es

vital. Afortunadamente, en la actualidad

algunas clínicas tenemos determinadores

de tiroxina, que en veinte minutos

nos pueden dar el resultado. La mayoría

de los casos reconocidos han sido en el

Dobermann.

En el aspecto reproductivo también

tendremos trastornos, ya que las hormonas

tiroideas son indispensables para la

secreción de la hormona folículo estimulante

(FSH) y la hormona luteinizante

(LH). Podrán darse intervalos más largos

entre celos, faltar éstos, desaparecer la

libido, atrofia testicular, alteración de la

cantidad de esperma, celos silenciosos,

sangrado excesivo, galactorrea y ginecomastia.

Cualquier perra que presente

problemas persistentes de resorción fetal,

abortos o partos con cachorros

muertos, débiles o moribundos podría

padecer hipotiroidismo.

Los signos neuromusculares pueden ser

los predominantes en algunos perros,

aunque es importante saber que otras enfermedades

también pueden producirlos.

El síndrome vestibular aparecerá de manera

aguda y el perro presentará inclinación

de cabeza, mistagmo, ataxia y giros

en círculo. Estas complicaciones son las

que peor responden al tratamiento con

levotiroxina. A veces son necesarios dos

meses para obtener mejoría, y en algunos

casos queda una inclinación de cabeza residual.

Además se puede presentar

parálisis facial, déficit propioceptivo,

cojeras de miembros anteriores y arrastre

de pies con desgaste excesivo de la parte

dorsal de las uñas.

Como consecuencia del fallo neuromuscular

algunos perros desarrollarán

megaesófago y parálisis laríngea. A

nivel ocular podemos encontrar depósitos

de lípidos en la cornea, ulceración,

uveítis, desprendimiento y hemorragia

de retina y queratoconjuntivitis

seca. El hipotiroidismo puede provocar

inmunosupresión, lo que se traducirá

en la presentación de infecciones que

tendrán una pobre respuesta a los antibióticos.

Comentario aparte merece la hiperlipidemia.

En un 75 por ciento de los

casos nos encontraremos que el colesterol

está elevado y más raramente los

triglicéridos. Se va a producir una disminución

en la depuración del colesterol

ya que se reduce su uso por parte

del organismo. Esto puede provocar

aterosclerosis, isquemia y tromboembolia

en cerebro, corazón, riñones, intestino,

bazo y páncreas. Si vuestro

perro tiene el colesterol alto sin causa

que lo justifique, quizá en la tiroides

esté la respuesta. Si además un electrocardiograma

revela que el segmento

ST está aumentado y hay fibrilación

auricular, el diagnóstico estará claro.

Esta hipercolesterolemia provocará mineralización

de la aorta y estrechamiento

de diversas arterias, en especial

la arteria tiroidea. El colesterol

puede superar los 500 miligramos por

cada mililitro.

Las alteraciones digestivas no son muy

frecuentes. Puede haber estreñimiento y

raramente diarrea. La coagulación tampoco

se verá afectada, aunque en los

perros en los que diagnosticamos enfermedad

de Von Willebrand (desorden

hemorrágico hereditario en el perro), el

hipotiroidismo debería descartarse como

causa de la misma o como factor

que contribuye a su.

HIPOTIROIDISMO CONGÉNITO

(CRETINISMO)

El hipotiroidismo grave en cachorros

se denomina cretinismo. El perro va a

presentar retraso del crecimiento y alteraciones

del desarrollo mental. Estas

anormalidades serán detectables en los

primeros meses de vida. Son perros con

tamaño corporal desproporcionado: cabeza

grande y ancha, tronco amplio y

cuadrado, extremidades cortas y lengua

gruesa que sobresale de la boca. Son

letárgicos, con pelo de cachorro persistente

y suelen presentar debilidad, hiporreflexia,

laxitud articular, espasticidad y

temblores musculares. La erupción dental

quedará retrasada.

Es importante diferenciarlo del enanismo,

que se presenta por insuficiencia de

hormona del crecimiento.

Antes de pasar a su diagnóstico

y tratamiento haré un inciso para

referirme al llamado síndrome

del eutiroideo enfermo y a los síndromes

poliglandulares.

SÍNDROME DEL EUTIROIDEO ENFERMO

(ENFERMEDAD CONCURRENTE)

Ya he comentado que el hipotiroidismo,

con su amplio abanico de síntomas,

es el «gran imitador». Pues bien,

nos vamos a encontrar con perros que

aun siendo eutiroideos, es decir, cuyo

tiroides funciona con normalidad, van

a presentar descensos de hormonas tiroideas,

por la presencia de otra enfermedad

que nada tiene que ver con el

hipotiroidismo. De aquí viene la consecuencia

lógica de que el hipotiroidismo

sea, a veces, sobrediagnosticado. Estas

enfermedades, a las que se llama concurrentes,

pueden suponer, por tanto,

una disminución de los niveles en sangre

de T3 y T4 (hormonas tiroideas).

Esto podría deberse a que el organismo

tiende a disminuir el metabolismo

celular cuando está sometido a una patología,

lo que nos puede hacer pensar

que un perro eutiroideo es hipotiroideo.

En estos casos, la corrección de la enfermedad

hará que la T3 y T4 vuelvan a

sus valores normales. Cuanto mayor sea

la disminución de hormonas tiroideas

peor será el pronóstico para la enfermedad

a la que nos enfrentamos. El uso de

levotiroxina en estos pacientes no producirá

mejoría, aunque en principio su

uso no debería ser perjudicial.

Los trastornos que suelen relacionarse

con el síndrome del eutiroideo enfermo

son la insuficiencia renal, hepática y

cardíaca, sepsis y trastornos inmunomediados

como la anemia hemolítica y la

cetoacidosis diabética.

Se ha identificado una relación entre

hipotiroidismo y diabetes mellitus insulinodependiente.

En estos pacientes no

debemos cometer el error de valorar la

T4 antes de comenzar el tratamiento con

insulina. Sólo si al cabo de un tiempo

viéramos que no somos capaces de controlar

la glucosa estaría justificado un

estudio de la glándula tiroides.

Los glucocorticoides suministrados en

forma de medicamento o el exceso de

cortisol en sangre como consecuencia

de un síndrome de Cushing (hiperadrenocorticismo)

pueden hacer descender

considerablemente los niveles de T3 y

T4. En este caso el tratamiento de la enfermedad

debería normalizar las hormonas

tiroideas.

La excepción serían los perros que reciben

dosificaciones excesivamente altas

de corticoesteroides durante períodos

prolongados de tiempo para tratar patologías

que responden a ellos. En este caso

sí sería posible un hipotiroidismo secundario

que requeriría tratamiento.

Otros fármacos y agentes diagnósticos

pueden causar un aparente hipotiroidismo:

diazepan (valium), furosemida(seguril),

penicilina, salicilatos, fenilbutazona,

sulfamidas, insulina…

SÍNDROMES POLIGLANDULARES

Consisten en la aparición en el mismo

perro de dos o más alteraciones endocrinas,

en un corto período de tiempo.

Se desconoce la lesión inicial y los fenómenos

precipitantes que originan estos

cuadros clínicos. Existe, eso sí, un factor

clave, claramente demostrado que es la

predisposición genética y su carácter inmunológico.

Debemos sospechar síndromes

de inmunoendocrinopatía cuando

se identifica insuficiencia de varias glándulas

endocrinas en un perro. En la mayoría

de los casos cada problema glandular

se manifiesta por separado y los

trastornos adicionales aparecen uno a

uno después de períodos variables. Como

no podemos predecir qué ocurrirá,

los tratamientos los iremos instaurando

según aparezcan las patologías.

En este punto, los clínicos empezamos

a echar humo por nuestras cabezotas:

los efectos que pueda tener un trastorno

hormonal sobre las pruebas que haremos

para diagnosticar otro trastorno y

los efectos que pueda tener el tratamiento

de una sobre las demás nos crea verdaderos

«sudokus» endocrinos.

Un ejemplo: tenemos un paciente con

síndrome de Addison (falta de corticoesteroides)

y con hipotiroidismo. Para tratarlo

primero daremos cortisona, que a

su vez producirá descenso de hormonas

tiroideas. ¿Cómo lo haremos?

Otro ejemplo: un diabético insulinodependiente

e hipotiroideo. Gran problema

porque los suplementos de tiroxina

van a provocar una disminución de

las necesidades de insulina. Me lo puedo

poner más difícil: perro con Addison

y diabetes insulinodependiente. Lo

que necesito para tratar lo primero es

un veneno para lo segundo. ¿Juntamos

las tres enfermedades? A veces se juntan,

según dicen en los libros; yo, afortunadamente,

con las tres patologías

juntas no he visto ningún perro.

DIAGNÓSTICO

Esta enfermedad no es siempre fácil

de diagnosticar. Ya habéis visto que sus

síntomas muchas veces se asemejan a

otros procesos y las pruebas diagnósticas

no son fiables al cien por ciento. La

biopsia de la glándula sería un buen

método, pero lo agresivo de esta técnica,

el costo y su viabilidad hacen que no

sea un procedimiento habitual. Además,

no siempre nos saca de dudas. Nos basaremos,

por tanto, en los datos comentados

durante mi exposición y en una

analítica algo compleja que nos dirá cómo

está funcionando la tiroides. Lo ideal

es determinar el valor de la T4, fT4 y

TSH, antes y después de inyectar al perro

aquellas sustancias que estimulan la

descarga de éstas, es decir, sacar sangre,

inyectar TSH o TRH, esperar cuatro

horas y volver a sacar sangre. Comparamos

los valores antes y después del

estímulo. Desgraciadamente, obtener

TSH es prácticamente imposible y la TRH

sumamente complicado. Por tanto, nos

tendremos que conformar con hacer un

análisis sin estímulo previo y valorar T4,

fT4 y TSH. Algunos clínicos —entre los

que me encuentro— hacen un tratamiento

de prueba: suministran levotiroxina

al sospechoso de hipotiroidismo, y si

la respuesta es positiva, asunto concluido.

Yo pienso que una respuesta positiva

no implica que el perro sea hipotiroideo,

sino que había una enfermedad que respondió

a los suplementos de levotiroxina,

mejorando el cuadro. De hecho está

comprobado que este medicamento hace

crecer el pelo. Se han dado y se dan

casos de un mal uso de levotiroxina.

Hay gente que se la suministra al perro

porque dicen que así tiene un pelo más

bonito. ¿Y los efectos anabólicos que

provoca en el organismo? Tarde o temprano

pasarán factura. Las famosas

cápsulas del «doctor» contenían, entre

otras «maravillas» (anfetaminas, ansiolíticos…),

levotiroxina. ¿Se acuerdan de

los problemas que tuvieron quienes las

consumieron? Podríamos admitir medicar

con levotiroxina a un perro. Si desaparecen

los síntomas, la retiramos; si

vuelven a reaparecer, la damos, y si

vuelven a remitir, entonces, seguramente

habremos acertado.

En definitiva, el diagnóstico incluirá

un hemograma y bioquímica completos,

determinación de T4, fT4 y TSH y pruebas

de estimulación si contamos con

TRH y pruebas de estimulación si contamos

con TRH. Si inyectamos TRH debemos

tener cuidado con la dosis porque

un exceso podría provocar efectos adversos,

como micción, salivación, defecación,

vómito, taquicardia, taquipnea y

miosis. La valoración de la T3 para

diagnosticar hipotiroidismo no debe hacerse,

ya que la mitad de estos perros la

tienen normal y otros no enfermos la tienen

baja.

TRATAMIENTO

Usamos la levotiroxina sintética por

vía oral y en un principio es aconsejable

no usar genéricos. La dosis inicial sería

de 0,02 miligramos por cada kilo de peso

al día. Esta dosis se toma como punto

de partida dado que la respuesta de cada

perro es individual. Los ajustes posteriores

de posología se harán en función

de los resultados obtenidos. Quizá con

el tiempo sea suficiente una sola toma al

día.

Una excepción son los perros con cardiomiopatía.

Dado que la levotiroxina

aumenta el consumo de oxígeno y la frecuencia

cardíaca pero puede reducir el

tiempo de llenado ventricular, estos animales

deberán empezar con menos dosis

para que su organismo se «adapte»

a la hormona. A las tres o cuatro semanas

podremos incrementar la cantidad.

Las necesidades de levotiroxina en perros

hipotiroideos es mucho mayor que en

las personas. La causa es que a nivel digestivo

el perro absorbe mucha menos

cantidad. Esto a veces produce malos entendidos.

Recuerdo un médico que puso

en duda mi capacidad de multiplicar

cuando a su perro le prescribí cuatro comprimidos

de levotiroxina cada 12 horas.

Os digo más, las razas pequeñas necesitan

mayor cantidad que las grandes.

La valoración de la respuesta al tratamiento

se hará al mes de iniciado. En la

primera semana ya observaréis un incremento

del estado de alerta mental, la actividad

y el apetito. Después veréis una

evidente mejora del pelaje, aunque al

principio podréis pensar que empeora,

conforme se desprenden grandes cantidades

de pelo viejo; lo que más tardará

en normalizarse (y no siempre ocurre) serán

los problemas neuromusculares. La

mejoría es tan espectacular que algún vecino

pensará que habéis cambiado de

perro. El peluquero de nuestra clínica pasó

en tres meses de arreglar un Schnauzer

«calvo» a ver uno con todo su pelo.

Pensó lo que os he comentado.

Si en el transcurso de cuatro a seis semanas

no hay una evidente mejoría,

hay que intentar localizar la causa. La

más obvia sería un mal diagnóstico, pero

también una dosis baja o una frecuencia

de administración inadecuada,

uso de genéricos, absorción intestinal

deficiente del fármaco o, tal vez, y es

frecuente, presencia de anticuerpos séricos

contra la hormona tiroidea.

Al mismo tiempo, cuatro semanas después,

realizaremos nuevos análisis de

sangre. Lo correcto es tomar una muestra

antes de administrar la levotiroxina y

cuatro a seis horas después de haberla

suministrado. Si el tratamiento va bien,

los valores de T4 deben estar dentro o

por encima del rango normal en todas

las muestras de sangre analizadas.

La tirotoxicosis (exceso de tiroxina) es

rara en perros medicados, aunque sea

inadecuadamente. En caso de presentarse,

observaremos jadeo, nerviosismo,

conducta agresiva, poliuria, polifagia,

polidipsia y pérdida de peso. Como

alternativa al tratamiento si la

levotiroxina no funciona y el diagnóstico

es correcto, usaremos la liotironina a

dosis de 4-6 miligramos por kilo de peso

cada 8 horas.

Pronóstico

Depende de la causa subyacente. Con el tratamiento

adecuado la esperanza de vida de un perro adulto con

hipotiroidismo primario debe ser normal. En cachorros con

cretinismo es reservado y depende de la gravedad de las

anormalidades esqueléticas y articulares. La aparición de

osteoartritis degenerativas dificultará mucho la vida normal

del perro.

Si el hipotiroidismo es secundario o terciario la evolución casi

siempre es mala.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Clínica Veterinaria Colores.

Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A

28045-Madrid

Artículo publicado por José Enrique Zaldívar en la revista El Mundo del Perro.

 

febrero 2, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 72 comentarios

EL SÍNDROME DE ADISSON vs SÍNDROME DE CUSHING

 

 

 

En un número anterior de El Mundo del Perro os hablé de una enfermedad llamada Síndrome de Cushing, que se producía cuando las glándulas adrenales por causas diversas secretaban MÁS cortisol de lo normal. Pues bien, en este número os voy a hablar de su enfermedad contraria, llamada Síndrome de Addison, que se presenta cuando las glándulas adrenales secretan MENOS cortisol del que el organismo necesita para llevar a cabo sus funciones con normalidad.

Las glándulas adrenales son dos, situadas en la parte superior de los riñones, y están constituidas por dos partes, una llamada cortical y otra denominada medular. En la corteza (cortical ) de estas glándulas se producen, para ser después secretadas, unas hormonas conocidas como corticoesteroides, que son de dos tipos, glucocorticoides ( cortisol ) y mineralocorticoides (aldosterona ).

Estoy seguro que todos habéis oído hablar del cortisol, pero pocos de la aldosterona. Como es importante para seguir el hilo de este artículo, os diré que la aldosterona es una hormona con un papel esencial en la regulación del agua y la sal en el organismo de todos los mamíferos. La producción de esta hormona esta regulada por las concentraciones de agua extracelular, de sodio y de potasio.

La secreción de glucocorticoides esta controlada sobre todo por la hormona adrenocorticotropa (ACTH ) que se produce en una glándula llamada hipófisis, que a su vez esta regulada por unas sustancias que se producen en otra glándula llamada hipotálamo.

Por tanto del buen o mal funcionamiento de lo que llamamos eje hipótalamo-hipófisis-adrenales dependerá o no que se presente el Síndrome de Addison

Esta enfermedad se denomina así, por qué fue Thomas Addison en 1855 el que describió por primera vez un cuadro similar al que a continuación os voy a explicar. Un año después Brown-Sequard demostró que la extirpación de las glándulas adrenales provocaba la muerte, lo que documentó la necesidad de estás para la conservación de la vida. Muchos años después en 1930, se comprobó que los extractos de la corteza de las glándulas adrenales contenían sustancias que conservaban la vida de gatos a los que se había extirpado las glándulas adrenales. Con el tiempo, la obtención por parte de los laboratorios de cortisona sintética revolucionó el tratamiento de esta grave enfermedad.

Para hacer más sencilla la comprensión de este artículo voy a utilizar una de las muchas clasificaciones de la enfermedad que está ya un poco en desuso. Os diré que la enfermedad de Addison puede ser primaria, secundaria, terciaria e iatrogénica.

El Addison primario se presentará cuando haya una lesión en las glándulas adrenales .Esta forma de presentación es la más frecuente. La mayoría de las veces se produce por atrofia o destrucción de las glándulas debido a un proceso autoinmune. Es fácil comprender que si una glándula se atrofia o se destruye, será incapaz de producir las sustancias que en condiciones normales fabrica., es decir los glucocorticoides y mineralocorticoides. Además de las enfermedades autoinmunes, os puedo decir que la atrofia o destrucción de las adrenales puede deberse a otras enfermedades como blastomicosis, histoplasmosis, coccidiomicosis y tuberculosis; infartos hemorrágicos (consecutivos a traumatismos, intoxicación por raticidas, u otras alteraciones de la coagulación); metastásis de tumores hacia las adrenales.

El secundario se presentará cuando la lesión inicial asiente en la hipófisis. Esta lesión provocará una menor producción de ACTH, lo que como es fácil de comprender va a provocar una menor fabricación de corticoesteroides por las adrenales. Pensareis que la cosa se complica, pero no es para tanto. Os recuerdo que
la ACTH es la hormona que secretada desde la glándula hipófisis( también llamada pituitaria), hace que las adrenales fabriquen sus hormonas. Es lógico pensar que si hay algo que impide fabricar
la ACTH, la consecuencia será que las adrenales no puedan fabricar sus hormonas en cantidades adecuadas. Menos ACTH, menos glucocorticoides y menos mineralocorticoides y por tanto aparición del Síndrome de Addison. En estos casos la producción de mineralocorticoides suele mantenerse ya que el efecto de
la ACTH sobre su producción es limitado y por lo tanto no habrá alteraciones sanguíneas en cuanto a los valores de sodio y potasio que como ya he explicado, dependen de la aldosterona( mineralocorticoides).

Cuando la lesión inicial asienta en el hipotálamo, y provoca una disminución en la secreción de una “hormona” llamada CRF, hablaremos de Addison terciario, no descrito en pequeños animales y del que por tanto no tenemos que preocuparnos. Sólo explicaros que de esta “hormona” depende la producción de ACTH por la hipófisis. Si no se produce CRF, no se produce ACTH y por tanto no se producirán corticoesteroides.

Hay fármacos que pueden romper el mecanismo de regulación de lo que hemos llamado el eje hipotálamo-hipófisis-adrenales, es decir CRF-ACTH-CORTICOESTEROIDES. Si se produce este fenómeno hablaremos de Addison iatrogénico. Estos casos aparecen cuando a un perro que se le está tratando largo tiempo con cortisona se le retira la medicación bruscamente, o bien por mala utilización o una mala metabolización de fármacos en el tratamiento del síndrome de Cushing.

Los puristas, quizás no estén muy de acuerdo con esta clasificación, pero aún siendo consciente de que no es la más aceptable científicamente hablando, si creo que es la más sencilla, para facilitaros la comprensión de esta artículo.

En cuanto a la incidencia os diré que afortunadamente es una enfermedad que no se da con demasiada frecuencia, pero casos hay y los habrá. A mi vuelta de vacaciones me he encontrado con un caniche que estaba siendo tratado de un Síndrome de Cushing con Trilostano. Éste perro en el mes de Julio marcaba en sangre cortisoles por encima de 25, muy por encima de los valores normales y de repente entró en un profundo estado de estupor marcando cortisoles de 0,4, muy por debajo de los valores adecuados. Colín, que así se llama el perro, había pasado de ser un “cushinoide” a ser un “addisoniano”, que como entenderéis no es un cambio de tendencia política. Para tranquilidad de todos los lectores, os diré que se encuentra perfectamente, pero la crisis de hipoadrecorticismo que ha padecido ha estado a punto de costarle la vida.

La magnitud y duración de los síntomas varia mucho de unos perros a otros; la mayoría de los afectados muestra problemas crónicos progresivos presentes durante periodos más o menos largos ( hasta 1 año ), mientras que los menos pueden padecer una crisis adrenal aguda, que constituyen una verdadera urgencia médica, como es el caso de Colín. Dado que los hallazgos clínicos son vagos, inespecíficos, frecuentemente intermitentes y similares a los encontrados en otras afecciones mucho más corrientes, se necesita un grado de suspicacia elevado para reconocerlo y diagnosticarlo con prontitud.

El cuadro clínico puede ser agudo o crónico, siendo este último el más frecuente. Los síntomas y alteraciones sanguíneas que produce el Addison los he resumido en dos cuadros de fácil comprensión, donde se reflejan los porcentajes en que aparecen cada una de las anomalías. Como supongo que habreís entendido, la falta de glucocorticoides y/o de mineralicorticoides provocará un sin fin de alteraciones en muchos sistemas orgánicos.

La falta de mineralocorticoides provocará una intensa hiponatremia( falta de sodio ),, disminución del volumen sanguíneo, disminución del retorno venoso, reducción del gasto cardiaco, reducción de la presión sanguínea, presentación de pulso débil, a veces hipotermia y a la larga tendencia a la microcardia. La reducción de la presión sanguínea provocará una disminución del flujo sanguíneo que llega a los diversos órganos. A nivel cerebral dará lugar a abatimiento, confusión y tendencia al colapso. A nivel renal habrá una disminución del filtrado glomerular, y como consecuencia una elevación de urea en sangre. Suele estar también presente la hipotermia.

Al mismo tiempo aparecerá un aumento del potasio en la sangre (hiperkalemia ), que en los primeros momentos dará lugar a bradicardia( descenso del número de pulsaciones cardiacas) y más adelante a bradiarritmias. Todos los perros que presentan bradicardia y aumento de potasio en sangre deben ser sometidos a un electrocardiograma ya que estaremos ante un cuadro de toxicidad miocardica. Las arritmias que produce esta enfermedad pueden ser potencialmente mortales.

Aún así hay perros afectados de esta enfermedad que presentan valores normales de sodio y potasio en sangre y que presentan lo que llamamos hipoadrenocorticismo “atípico”, debido a que la degeneración de la corteza adrenal se produce muy lentamente por lo que la secreción de glucocorticoides sería subnormal, pero no así la de mineralocorticoides que son los que regulan las cantidades de sodio y potasio en el organismo.

La falta de glucocorticoides va a dar lugar a anorexia, pérdida de peso ABATIMIENTO, vómitos y diarrea a veces sanguinolenta que agravarán el problema del sodio y el potasio, dolor abdominal y deshidratación y tendencia a la hipoglucemia. He puesto ABATIMIENTO- con mayúsculas-, por qué si hay algún síntoma que puede hacernos sospechar de esta enfermedad es éste. Los perros afectados de Addison son los más “ pasotas” del mundo, les importa todo un “bledo”, que les hables, que les mires, que les palpes, que les muevas, que les “pinches” mil veces. Es como si no existiera nada a su alrededor, tal es el grado de estupor en que se encuentran.

El pronóstico de la enfermedad es grave en su fase aguda y reservado en fase crónica.

En cuanto al tratamiento, en la fase aguda es de suma urgencia, reemplazar la volemia, reponer los electrolitos (sodio y potasio), restaurar la función renal, corregir la acidosis y aportar glucocorticoides y mineralocorticoides Los tres primeros puntos se cubren con soluciones salinas por vía intravenosa y la acidosis con bicarbonato según las necesidades del paciente. La reposición de los corticoides se hace con los medicamentos adecuados, al principio en presentaciones inyectables. Una vez que han desaparecido los vómitos y el perro empieza a comer esta medicación puede ser administrada por vía oral.

El diagnóstico definitivo lo haremos por la detección en sangre de cantidades de cortisol muy reducidas o inapreciables que no logran incrementarse después de la administración por vía intramuscular de ACTH. Esta prueba tiene sus peligros en un animal deshidratado, por lo que es conveniente su estabilización antes de llevarla a cabo. La explicación de la realización de ésta prueba es sencilla. Si recordáis,
la ACTH es la hormona que descargada desde la hipófisis hace que las adrenales descarguen los corticoesteroides. En condiciones normales, al administrarla y valorar el cortisol en sangre deberíamos encontrarnos con valores altos de cortisol. Pues bien, si las adrenales están atrofiadas no serán capaces de secretar cortisol y a pesar de haberlas estimulado con
la ACTH serán incapaces de responder a ese estímulo. Todo esto, unido a los síntomas descritos y a la presencia- a veces- de sodio bajo y potasio alto, nos debe llevar al diagnostico adecuado.

CUADRO DE SÍNTOMAS

-Letargo/Depresión………………………………………………….. 95%

-Anorexia……………………………………………………………….. 90%

-Vómitos………………………………………………………………… 75%

-Debilidad……………………………………………………………… . 75%

-Pérdida de peso……………………………………………………… 50%

-Deshidratación………………………………………………………. .45%

-Diarrea…………………………………………………………………. .40%

-Colapso…………………………………………………………………. 35%

-Hipotermia…………………………………………………………….. 35%

-Temblor…………………………………………………………………. 27%

-Poliuria/Polidipsia…………………………………………………… 25%

-Melena=Heces con sangre………………………………………… 20%

-Pulso débil………………………………………………………………. 20%

-Bradicardia=Menos de 80 pulsaciones/minuto…………….. 18%

-Abdomen dolorido…………………………………………………….. 8%

-Alopecia……………………………………………………………………5%

ALTERACIONES EN LOS ÁNALISIS DE SANGRE

-Hiperpotasemia=Aumento de Potasio………………………………95%

-Hiponatremia=Disminución de Sodio…………………………….. .80%

-Hipocloremia=Disminución de Cloro……………………………….40%

-Hiperclacemia=Aumento de Calcio…………………………………30%

-Hiperazoemia=Aumento de Urea……………………………………85%

-Transaminasas elevadas………………………………………………..30%

-Hiperbilirrubinemia=Elevación de bilirrubina…………………… 20%

-Hipoglucemia=Descenso de glucosa……………………………….17%

-Anemia……………………………………………………………………..25%

-Eosinofilia=Aumento de eosinofilos……………………………….. 20%

-Linfocitosis=Aumento de linfocitos………………………………… 10%

-Densidad urinaria < 1030………………………………………………60%

De entre los hallazgos analíticos lo más importante son la hiponatremia( descenso de sodio) y la hiperpotasemia( aumento de potasio), que se observan como queda expuesto en el cuadro adjunto en el 80-95% de los perros con enfermedad de Addison. Sin embargo, aunque los veterinarios debemos sospechar de esta enfermedad cuando obtengamos estos resultados tras una analítica, deberemos demostrar una concentración baja de cortisol y una respuesta inadecuada a la prueba de estimulación con ACTH que he descrito con anterioridad. Estos es así de importante, por qué existen otras enfermedades capaces de provocar un descenso de sodio y un aumento de potasio y que nada tienen que ver con las glándulas adrenales. Se encuentran entre estas, las insuficiencias renales, obstrucción uretral, rotura de vías urinarias, trastornos de los túmulos renales, diuresis inducida por diuréticos, síndrome nefrótico, trastornos gastrointestinales( vómitos y diarrea provocados por malaabsorción, úlceras, torsión gástrica, cirrosis hepática, insuficiencia hepática aguda o crónica y algunas cardiomiopatias.

En cuanto al tratamiento de la enfermedad es las crisis agudas, como ya he explicado hay que actuar rápido, mientras que en los procesos crónicos, una vez diagnosticados, se prescribirán glucocorticoides y mineralocorticoides por vía oral y la mayoría de las veces de por vida, para sustituir los que las glándulas adrenales son incapaces de fabricar.

José Enrique Zaldívar.

Clínica Veterinaria Colores.

Pso de Santa Maria de
la Cabeza 68 A.

28045-Madrid.

febrero 2, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 115 comentarios

DIABETES MELLITUS EN EL PERRO

Diabetes mellitus

Durante casi dos mil años, hasta el descubrimiento de la insulina en 1921, la diabetes era una

enfermedad mortal.

Arateus (138-81 a.C.) decía: «Así me parece que la enfermedad recibió el nombre de “diabetes” de

la palabra griega que significa sifón, debido a que el líquido no permanece en el organismo sino

que lo utiliza como una escalera mediante la cual abandona el cuerpo humano». Nuestros

antepasados deben de haberse sorprendido ante esta extraña escalera, que permitía a los líquidos

abandonar organismos, abocando al paciente a una sed inaplacable y a la emaciación.

La diabetes es una enfermedad «relativamente

» frecuente, muy fácil

de diagnosticar pero, a veces, bastante

difícil de controlar. Todos hemos

oído hablar de ella, y casi todos conocemos

a alguien que la padece, familiar o

amigo.

¿QUÉ ES LA DIABETES?

La diabetes es definida como un desorden

en el metabolismo de los hidratos

de carbono, grasas y proteínas causado

por una deficiencia de insulina, que

puede ser absoluta o relativa. Por su

parte, la insulina es una hormona secretada

en las células beta del páncreas,

cuya producción permite controlar la

glucemia (niveles de glucosa en sangre).

La deficiencia de insulina ocasiona un

deterioro en la capacidad de los tejidos

para utilizar los nutrientes, lo que se traduce

en un aumento de glucosa en sangre

(hiperglucemia).

En condiciones normales, cuando la

glucosa excede de 110 mg/dl se secreta

insulina y la glucemia baja a su valor

normal (80-110 mg/dl). Cuando la glucemia

disminuye por debajo de 60

mg/dl se inhiben la secreción y síntesis

normales de insulina, lo que limita la utilización

de glucosa por los tejidos y permite

que la glucemia aumente al rango

fisiológico normal.

El organismo obtiene su energía en

forma de carbohidratos, grasas y proteínas

a través de la dieta. Esto proporciona

combustible para 4-8 horas de metabolismo

celular. Después de este período

el organismo se nutrirá de la glucosa

producida por el hígado, principalmente,

pero todo ello controlado por la mayor

o menor producción de insulina por

las células pancreáticas.

TIPOS DE DIABETES

La diabetes es clasificada de acuerdo

con la enfermedad en los seres humanos,

es decir, como tipo I y tipo II. La tipo I se

caracteriza por la destrucción de células

beta, lo que determina la pérdida progresiva

y al final completa de la secreción de

insulina. Los perros que sufren la diabetes

mellitus de tipo I pueden tener un comienzo

repentino de síntomas debido a la

pérdida rápida de la capacidad de producir

insulina. Estos casos requieren insulinización

desde el momento del diagnóstico

y son denominados diabéticos insulinodependientes

(DMID). Otros perros

pueden tener una pérdida gradual de la

secreción de insulina, ya que sus células

beta serán destruidas con lentitud. Estos

animales pueden tener un período inicial

en el que la hiperglucemia sea leve o de

fácil control, en cuyo caso se trata de diabéticos

insulinoindependientes (DMIID),

aunque a largo plazo estos perros también

la necesitarán.

La diabetes mellitus tipo II es un poco

más difícil de entender y se caracteriza

por lo que llamamos «resistencia a la insulina

» y por células beta «disfuncionales

». La secreción de insulina por parte

de estas células será alta, baja o normal,

pero insuficiente para superar la

resistencia a la misma en los tejidos periféricos.

Es, por explicarlo de otro modo,

como si los tejidos no obedecieran a

las órdenes de la insulina o no fueran

capaces de hacer lo que se les manda.

En cuanto al metabolismo o síntesis de

glucosa, estos perros pueden tener

DMID o DMIID, es decir, necesitar o no

insulina según la magnitud de la insulinorresistencia

y del estado funcional de

las células beta en cuanto a su capacidad

de producir y secretar la hormona

en cantidades bajas, normales o altas.

En los perros también se reconoce

una diabetes secundaria, producida

por una intolerancia a los carbohidratos

(glucosa) debido a la presencia de

una enfermedad o a un tratamiento farmacológico

que antagoniza o contrarresta

los efectos de la insulina y que

puede conducir al agotamiento de las

células beta del páncreas con la aparición

de una diabetes insulinodependiente.

Causas de la aparición de este

problema son el síndrome de Cushing

(exceso de cortisol) —ver EL MUNDO DEL

PERRO, n.º 292—, la gestación (exceso

de progesterona), el uso de glucocorticoides

para tratar determinadas enfermedades,

así como la administración

de acetato de

megestrol o de medroxiprogesterona

para inhibir el

celo.

La presentación de diabetes

durante la gestación implica

una situación delicada,

ya que la administración

de insulina para

controlarla puede provocar

un aumento del tamaño fetal

y, por tanto, un parto distócico.

Por otra parte, algunas

perras pueden presentar

diabetes secundaria durante

un diestro prolongado, debido

a la producción de

progesterona por un quiste

ovárico luteinizado. Dado

que estas perras pueden desarrollar

a la larga una

DMID se recomienda su esterilización

en cuanto sea

posible.

TRATAMIENTO

Que el tratamiento sea el adecuado

dependerá de cómo interpretemos los

signos clínicos, los valores de glucosa en

orina y las determinaciones periódicas

de glucosa en sangre. La reaparición de

síntomas una vez instaurada la terapia

en un diabético previamente bien controlado

indicarán la necesidad de mejorar

el control. El comportamiento de la

glucosa medida en la orina por vosotros

también podrá indicarnos el inicio de la

desregulación.

Evidentemente, la finalidad del tratamiento

es eliminar los síntomas observados

o minimizarlos limitando las fluctuaciones

de glucosa. Esto lo conseguiremos

con la administración de la insulina

apropiada, dieta, ejercicio, la prevención

y control de trastornos inflamatorios,

infecciosos, neoplásicos y endocrinos.

Los buenos resultados dependerán del

número de células beta funcionales que

queden en el páncreas y de la variación

individual de la respuesta al tratamiento.

La pérdida de peso en presencia de un

buen apetito a menudo es signo de que

la glucemia no se controla adecuadamente,

aunque a veces la dieta baja en

grasas puede ser la apropiada para el

perro diabético. Las infecciones recurrentes

en piel, vías urinarias o vías respiratorias

también pueden ser indicadoras

de que la hiperglucemia persiste.

El ejercicio es muy importante, debe

realizarse todos los días a la misma hora.

Una excepción serían los perros de

caza, a los que debemos disminuir la

dosis de insulina en los días en que hagan

un mayor esfuerzo. La

cantidad a reducir es difícil

de determinar, pero recomendamos

un 50 por ciento

al principio y hacer ajustes

según los síntomas y las

eventuales hipoglucemias.

Los signos de esta complicación

deben ser identificados

rápidamente por el cazador

o guía y tener siempre a

mano fuentes de glucosa.

La insulinoterapia es el aspecto

más importante del

tratamiento de la diabetes

mellitus. Desde su descubrimiento

en 1921 se han desarrollado

varios tipos de

formulaciones, las hay de

acción corta (regular), intermedia

(lenta, NPH) o prolongada

(ultralenta), así como

mezclas de las anteriores

en función de la

prontitud, duración e intensidad

del efecto después de su administración

por vía subcutánea. También

existen diferentes presentaciones en función

de la especie animal de las que se

obtiene. Así, tenemos la bovina, la porcina

y la obtenida por ingeniería genética,

llamada recombinante humana. En

perros podemos utilizar esta última,

aunque existe en el mercado una de uso

veterinario, de origen porcino, llamada

caninsulín, que yo he usado con excelentes

resultados. Otros veterinarios recomiendan

el uso de las porcinas y bovinas

en sus presentaciones NPH y lentas.

La experiencia de cada uno será la

que determine cuál es la más adecuada

para cada caso.

El tratamiento se suele iniciar con una

inyección al día en dosis de 0,5 UI/kg,

pero normalmente serán necesarias dos

inyecciones diarias y llegar hasta 1

UI/kg para conseguir un adecuado control

del proceso. Los reajustes de dosis

debemos hacerlos a razón de 0,53 UI

por animal cada cinco días en caso de

ser necesarios.

En veterinaria, la insulina puede administrarse

antes de las comidas a animales

diabéticos que habitualmente tengan

un buen apetito. Sin embargo, nos

encontramos, a veces, con perros que

manifiestan un apetito selectivo, en cuyo

caso es mejor pincharles en el momento

de la comida. Si no ingiere alimento

puede reducirse la dosis a la mitad o no

administrarse y llevar al perro al veterinario

para determinar la causa de la

anorexia.

El control de la glucemia puede tardar

un mes en lograrse y se habrá conseguido

cuando se resuelvan los signos clínicos,

el perro se encuentre saludable, su

peso corporal sea estable, vosotros estéis

satisfechos y, si es posible, la glucemia

varíe entre 100 y 250 mg/dl durante

el día. Vuestra opinión en cuanto a la

ingestión de agua, diuresis, apetito y peso

corporal es de gran importancia. Una

vez conseguido un buen valor de glucosa

en sangre, haremos controles cada

tres o cuatro meses, cuyos resultados no

permitirán ajustar la terapia con insulina.

Los ajustes en la dosificación serán

frecuentes, por lo que es importante establecer

un rango de dosificaciones «seguras

». La vigilancia ocasional de la orina

para buscar glucosuria o cetonuria

pueden proporcionar información útil. El

sitio adecuado para administrar las inyecciones

son los laterales del tórax y

del abdomen. La parte posterior del cuello

tiene el inconveniente de la falta de

irrigación y la fibrosis que inducen las

inyecciones repetidas.

TRATAMIENTO NUTRICIONAL

El tratamiento nutricional está encaminado

a suministrar los nutrientes adecuados

para lograr y mantener una condición

física y un peso corporal ideal, y crear las

condiciones óptimas para un control satisfactorio

de la glucemia y para prevenir o

corregir enfermedades concurrentes o

complicaciones de la enfermedad. Las ingestas

deben ser consistentes, con un horario

de comidas coordinado con los efectos

fisiológicos de la insulina administrada.

Debéis suministrar una mezcla de

alimentos enlatados y secos, evitando los

blandos y húmedos debido a los efectos

hiperglucemiantes de determinados elementos

presentes en ellos.

Las dietas que contienen cantidades

aumentadas de fibra ayudan a favorecer

la pérdida de peso, hacen más lenta

la absorción de glucosa desde el tubo

digestivo y aumentan así las posibilidades

de control de la hiperglucemia. Si

vuestro perro es obeso, el adelgazamiento

debe ser gradual a lo largo de

varios meses. Los requerimientos de insulina

irán disminuyendo a medida que

el perro pierde peso y debe ser tenido

en cuenta para realizar los ajustes necesarios.

Lo contrario ocurrirá si el perro

estaba delgado al iniciar el tratamiento

y se produce una ganancia de peso. El

horario de comidas es muy importante,

ya que en los diabéticos la secreción de

insulina es insuficiente o nula, por lo que

la ingesta debe coordinarse con los

efectos fisiológicos de la insulina inyectada.

Se deben dividir las comidas, intentando

que vuestro perro las ingiera

lentamente. Si recibe una sola inyección

al día, deberá comer tres veces, y si recibe

dos, deberá hacerlo cuatro. Como

a efectos prácticos la mayoría de vosotros

tendréis problemas para cumplir este

horario, normalmente será suficiente

hacer coincidir las comidas con las inyecciones

de insulina, si es que el perro

recibe dos administraciones diarias. Si

sólo le aplicáis una inyección, se le dará

una comida un ese momento y otra ocho

o diez horas después.

Si nos encontramos con un perro con

diversas patologías, la dieta a suministrar

debe ser la adecuada para la enfermedad

más grave de las que tenga, la que

realmente tiene más posibilidades de

acabar con su vida. Así, una dieta para

insuficiencia renal crónica, insuficiencia

cardíaca o pancreatitis es más importante

que la empleada para la diabetes, ya

que la hiperglucemia puede ser controlada

con la insulina. Esto no significa que

el perro pueda comer lo que quiera, porque

la insulina no es la panacea. Si por

suerte su único problema es la diabetes,

lo ideal es que le suministréis una dieta

adecuada y la insulina. Vivirá mucho

más, os lo aseguro.

Aquí termina mi exposición sobre las

generalidades de la diabetes mellitus.

Os parecerá una enfermedad de fácil

contro, pero no es así. En un próximo

artículo escribiré sobre las complicaciones

que en numerosas ocasiones nos

acarrearán los cuadros clínicos y también

sobre los novedosos tratamientos

alternativos que ya se han aplicado en

medicina humana y que seguramente en

un futuro, que supongo aún lejano, podremos

aplicar a nuestros perros.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Clínica Veterinaria Colores. Paseo de Santa María de la Cabeza 68 A.
28045-Madrid

 

Complicaciones

concurrentes

El deterioro de un perro una vez

instaurada la diabetes y no

tratada puede ser muy rápido o

lento (desde muy pocos días

hasta seis meses). La

hiperglucemia leve (130-180

ml/dl) es silenciosa y puede ser

un hallazgo casual en una

analítica de control geriátrico. Si

ésta persiste en ayunas, estará

indicado un estudio profundo:

deberemos valorar el cortisol

para descartar un síndrome de

Cushing y quizá tengamos que

determinar de manera periódica

la concentración sérica de

tiroxina (T4); si es que

sospechamos hipotiroidismo por

los signos clínicos y los datos del

examen físico. En perros, el

hipotiroidismo y la diabetes

insulinodependiente pueden ser

componentes del síndrome de

endocrinopatía poliganglionar

autoinmunitario tipo II (s

 

En veterinaria, la

insulina puede

administrarse antes

de las comidas a

animales diabéticos

que habitualmente

tengan

 

 

Síntomas

Por lo general, en las clínicas

vemos al perro cuando los

síntomas se vuelven evidentes y

os empiezan a preocupar. Por

tanto, cuando acudís a nosotros

casi siempre vamos a

encontrarnos con hiperglucemia y

glucosuria (presencia de glucosa

en la orina) en ayunas. El perro

manifestará mucha sed, lo que le

llevará a ingerir gran cantidad de

agua (polidipsia, con una

incidencia del 93 por ciento),

orinará muchísimo (poliuria, en

un 77 por ciento de los casos) e

ingerirá más comida, o al menos

la solicitará (polifagia, lo que

sucede en el 19 por ciento de los

pacientes). Todo esto irá

acompañado de pérdida de peso.

En ocasiones os acercaréis a la

clínica porque el perro se orina

en casa o porque manifiesta una

pérdida de visión repentina. En

este caso, las cataratas se

pueden desarrollar rápidamente y

observaréis que el perro se choca

con muebles u obstáculos.

Siempre que los veterinarios nos

encontramos un paciente

diabético seguimos investigando,

porque estos perros suelen

presentar numerosas

complicaciones,

fundamentalmente de tipo

hormonal (endocrino).

Dado que en la mayoría de las

ocasiones nos encontraremos

ante un animal geriátrico

debemos valorar todos los

trastornos potenciales frecuentes

en edades avanzadas. En muchos

casos estos perros son

diabéticos limítrofes o latentes

que presentarían la enfermedad

de forma manifiesta como

consecuencia de farmacoterapia,

pancreatitis, insuficiencia

cardíaca

 

febrero 2, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 114 comentarios

COMPLICACIONES DE LA DIABETES MELLITUS

Muchos de vosotros, conocéis personas diabéticas

que a lo largo de su

enfermedad soportan algunas

de estas complicaciones. Pues bien,

debéis saber que dichas complicaciones,

a veces devastadoras, aparecen en el

ser humano quince o veinte años después

de ser diagnosticados. De hecho,

el principal factor de riesgo común a estas

complicaciones en la población humana

es la duración de la diabetes y su

prolongación en el tiempo. Dado que un

perro diabético no suele vivir más de

cinco después de ser diagnosticado, la

aparición de las complicaciones que voy

a describir es menos frecuente que en la

especie humana, pero aun así debemos

tenerlas muy presentes. A su vez, cuanto

más nos cueste controlar la hiperglucemia,

más posibilidades habrá de que éstas

aparezcan.

NEFROPATÍA DIABÉTICA

Entre un 40-50 por ciento de los diabéticos

humanos insulinodependientes

desarrollará una nefropatía y dos tercios

de éstos insuficiencia renal. Este síndrome,

sin embargo, es bastante menos frecuente

en pacientes veterinarios. La explicación,

la misma que la expuesta en

la introducción, la diferencia abismal de

longevidad posdiagnóstico. En algunos

perros han sido diagnosticadas alteraciones

del glomérulo renal. Al principio

la filtración glomerular está alimentada

por incremento tanto del flujo sanguíneo

a nivel del glomérulo renal como de la

presión intracapilar. A medida que el

proceso progresa, disminuye la filtración

renal como consecuencia de la presentación

de hipertensión.

Existe correlación entre retinopatía y

nefropatía hasta el punto de que si hay

alteración renal y no hay alteración ocular

debemos pensar que la primera no

es debida a la diabetes.

Un buen control de la hiperglucemia

supondrá la reducción de posibilidades

de presentación de esta complicación y

un tratamiento con antihipertensores retrasará

notablemente el fatal desenlace.

NEUROPATÍA DIABÉTICA

Es junto con la catarata la complicación

más frecuente. Se presenta en forma

de una polineuropatía simétrica que

afecta primariamente a las extremidades

posteriores. Se presenta atrofia muscular,

reflejos deprimidos en el tren posterior y

déficits en pruebas de reacción postural.

La propiocepción estará disminuida. En

casos graves el problema se extenderá a

las extremidades anteriores dando lugar

a tetraparesia. Se han descrito neuropatías

subclínicas en perros diabéticos. Estos

animales se muestran normales a las

exploraciones neurológicas, aunque los

estudios electrofisiológicos indican desnervación

que afecta fundamentalmente

al nervio ciático y al nervio radial.

La causa de la degeneración de células

nerviosas sería debida a alteraciones

vasculares y metabólicas.

Concluyo esta primera trilogía de complicaciones

(catarata y retinopatía-nefropatía-

neuropatía) diciendo que son poco

frecuentes en el perro, excepto la prime-

ra, pero que —muy importante— dado

que en medicina veterinaria se avanza en

el tratamiento de esta enfermedad y que,

por tanto, el animal diabético vive más

tiempo, es posible que las complicaciones

tardías de la diabetes pasen a ser más

frecuentes. De hecho, recientemente he

atendido en nuestra clínica

una perra mestiza de quince

años con diabetes desde hace

seis. Quedó ciega poco después

de ser diagnosticada y

operada con éxito —aunque

actualmente está ciega de nuevo—.

Hoy día presenta neuropatía,

con déficit neurológico

posterior y estreñimiento. Este

caso ilustra claramente lo expuesto

anteriormente.

ENFERMEDADES INFECCIOSAS

En los pacientes diabéticos

parecen ser más corrientes

varias afecciones infecciosas

y son frecuentes algunas de aparición

inusual, incluso las hay casi exclusivas

de este tipo de enfermos. Al parecer

los neutrófilos (los glóbulos blancos de

los que depende la defensa del organismo)

del diabético exhiben un metabolismo

anómalo que dificulta sus funciones.

Su poder bactericida disminuye

cuando los niveles de glucosa no están

bien controlados.

INFECCIONES URINARIAS

La prevalencia de infecciones urinarias

en diabéticos es fuente de controversia.

La bacteriuria (presencia de bacterias

en orina) es más frecuente en

hembras diabéticas que en las que no

los son. No se sabe a ciencia cierta si

esta alteración debe ser tratada con antibióticos

o no, de modo que hay partidarios

y detractores. Yo me alineo con el

primer grupo, para evitar complicaciones

infecciosas que pudieran afectar a

las vías urinarias superiores y en especial

al riñón (pielonefritis), así como para

evitar resistencias a la insulina o la

aparición de cetoacidosis diabética.

INFECCIONES

RESPIRATORIAS

Algunos autores

afirman que las

neumonías son

más frecuentes en

pacientes diabéticos, a lo que colaboraría

la mayor presencia de bacterias

en la orofaringe y una motilidad esofágica

deficiente que aumentaría el riesgo

de aspiración de alimentos y su posible

entrada en el árbol respiratorio. A

pesar de todo esto, podemos considerar

que la incidencia de este tipo de infecciones

en perros diabéticos es insignificante.

INFECCIONES CUTÁNEAS

Las infecciones de piel, sobre todo las

provocadas por estafilococos, son las

más habituales en diabéticos. Estas infecciones

incluyen las frecuentes otitis

externas.

La posibilidad de aparición de infecciones

insólitas debe tenerse en cuenta

en todos los perros con esta enfermedad,

por lo que los veterinarios deberemos

estar pendientes de su presentación.

En todos los casos un control estricto

de la glucemia será el denominador común

para un tratamiento eficaz.

Para concluir esta amplia revisión de

la diabetes mellitus, que con este artículo

queda completada, me hago eco de lo

escrito por la doctora Deborah S. Greco:

«Como veterinarios deberíamos reconocer

nuestra gran deuda con los animales

empleados en la investigación de

la diabetes. Ésta ha resultado en maravillas

tales como el desarrollo de la insulinoterapia,

bombas de insulina, trasplantes

pancreáticos e hipoglucemiantes

orales.

COMPLICACIONES GASTROINTESTINALES:

En medicina humana son muchas las

complicaciones gastrointestinales, hasta

un 76 por ciento de los diabéticos las

sufren, abarcando todo el tracto digestivo,

desde la cavidad oral hasta el recto. Se

han descrito en humanos varias afecciones

de la cavidad oral, como la sialosis

(hipertrofia de glándulas salivares), la

serostomía (sensación subjetiva de

sequedad oral) y el síndrome de la boca

ardiente.

Las afecciones gingivales y periodontales

también son frecuentes.

En veterinaria no podemos decir de forma

concluyente que las afecciones orales

sean más corrientes en perros

diabéticos. Dado que las alteraciones

periodontales y las estomatitis son más

frecuentes en perros mayores, es

importante someter a todos los pacientes

diabéticos a una exploración oral

detallada, a fin de eliminar la enfermedad

oral como posible causa de anorexia y

dificultad para tragar.

En el 50 por ciento de los casos los

diabéticos humanos presentan anomalías

esofágicas, siendo la más corriente el

reflujo gastroesofágico. Esto viene

derivado de anomalías neuronales.

A nivel gástrico han sido descritas

la gastroparesia diabética y varias

formas de gastritis. La función gástrica

normal es muy importante para el

equilibrio de la glucosa, por lo que una

motilidad gastrointestinal anómala

puede afectar significativamente el

control de la

glucemia. En estos

pacientes es

frecuente el retraso

en el vaciado del

estómago.

En relación con el

intestino pueden

aparecer diarreas, estreñimiento,

incontinencia fecal, dilatación de colon y

pseudoobstrucción. Es más habitual el

estreñimiento que la diarrea,

probablemente provocado por un problema

neurológico.

Cerca de un 38 por ciento de perros

diabéticos pueden presentar uno o varios

de estos trastornos descritos que deben

ser tratados de forma adecuada.

Los trastornos hepáticos pueden ser

frecuentes en los perros diabéticos, siendo

el hígado graso el hallazgo más frecuente,

habiéndose detectado también estados

precirróticos.

Existe una creencia bastante extendida de

que la pancreatitis crónica a menudo

resulta en diabetes mellitus, por

destrucción de las células de los islotes

pancreáticos. La incidencia de alteraciones

del páncreas en pacientes diabéticos no ha

quedado clara, aunque sí es cierto que

cuando hay diarrea, hay esteatorrea (grasa

en heces), muy típico del mal

funcionamiento pancreático. Aun así,

podemos concluir que la coexistencia de

pancreatitis y diabetes en el perro es

sumamente rara.

Cataratas

La incidencia de cataratas en el perro diabético es muy alta (68 por ciento) y es la

complicación a largo plazo más frecuente. Se produce por la entrada de glucosa en el

cristalino a partir del humor acuoso del globo ocular. Es un proceso irreversible que se

puede presentar en cuestión de días o meses.

Esta ceguera puede corregirse al extirpar el cristalino afectado y la visión se recupera

hasta en un 85 por ciento de los casos. A vosotros,

propietarios, os suele preocupar la rapidez con que progresan

algunas cataratas hacia la ceguera. A veces, vuestra primera

consulta se refiere a la pérdida de visión y no a los signos

clínicos habituales, por ejemplo, polidipsia y poliuria.

El éxito de la cirugía dependerá de la existencia o no de

retinopatía, por lo que antes de operar se debe realizar un

profundo examen ocular que debe incluir una

electrorretinografía. Debemos asegurarnos, además, de que no

exista una uveítis, que deberá ser tratada antes de la

intervención.

La cirugía de cataratas debe quedar reservada para perros

ciegos de ambos ojos o que pronto perderán la visión y se

practica cuando las cataratas están maduras o casi maduras.

La recuperación de la visión suele ser rápida si la cirugía tiene

éxito.

Dado que la retinopatía es consecuencia de la hiperglucemia,

un buen control de ésta minimiza los riesgos de aparición de

esta complicación.

José Enrique Zaldívar Laguía.

Clínica Veterinaria Colores. Paseo Santa María de la Cabeza 68 A.

28045-Madrid.

Artículo publicado por José Enrique Zaldívar en la revista El Mundo del Perro.

febrero 2, 2007 Posted by | Enfermedades del perro | , | 5 comentarios

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